¿Cuál es la efectividad de las intervenciones psicológicas utilizadas para tratar las consecuencias de los abusos sexuales en niños y adolescentes?

Mensajes clave

• Se utilizan varias terapias psicológicas para ayudar a niños y jóvenes a superar las consecuencias de los abusos sexuales.

• No hay evidencia concluyente de que una intervención concreta sea mejor que el tratamiento habitual para ayudar a los niños y jóvenes a recuperarse de los abusos sexuales.

• Se necesitan más y mejores estudios de las intervenciones para establecer si una es mejor que otra a la hora de abordar las diversas consecuencias de los abusos sexuales.

¿Qué se entiende por psicoterapias?

Las intervenciones psicológicas son las que intentan provocar cambios en las personas. Suelen denominarse "terapias de conversación", pero también incluyen terapias en las que la comunicación entre el terapeuta y el paciente se basa en una actividad, como el juego o el arte.

Hay una serie de intervenciones psicológicas que se utilizan para ayudar a los niños y jóvenes que han sufrido abusos sexuales a superar el tipo de dificultades que pueden surgir como consecuencia del abuso; por ejemplo, trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión y una serie de problemas de conducta.

¿Por qué es importante para los niños y jóvenes que han sufrido abusos sexuales?

Las revisiones sistemáticas anteriores indican que las terapias psicológicas pueden mejorar los desenlaces en los niños, pero no se sabe si algunas terapias son más efectivas que otras.

¿Qué se quería averiguar?

Se quería averiguar qué intervenciones eran las mejores para tratar la variedad de problemas que pueden surgir tras un abuso sexual. Se quería saber si se podían clasificar por orden de eficacia. Por ejemplo, se quería averiguar qué intervención era la mejor para ayudar a niños con TEPT o los niños con depresión. ¿Cuál fue la segunda mejor? Y así sucesivamente.

¿Qué se hizo?

Se buscaron estudios que examinaran la efectividad de una variedad de terapias psicológicas, incluida la terapia cognitivo-conductual (TCC), la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (conocida como EMDR), la terapia centrada en el niño (TCN), la terapia psicodinámica y la terapia familiar. Se incluyeron estudios que compararan:

• una terapia con otra terapia;

• diferentes "dosis" de terapia; por ejemplo, de ocho semanas de una terapia con 16 semanas de la misma terapia;

• una versión de una terapia con otra versión; por ejemplo, una en la que participaron tanto los padres como el niño con la misma terapia que no lo hacía;

• una terapia con el tratamiento habitual; y

• una terapia con ninguna terapia (principalmente los que están en lista de espera).

Se utilizaron métodos que permitieron comparar la efectividad de cada terapia con otras para determinados desenlaces. Se resumieron los resultados de los estudios y se calificó la certeza de la evidencia según factores como el número de estudios y cuán grandes o pequeños eran.

¿Qué se encontró?

Se encontraron 22 estudios (1478 participantes) y la mayoría eran de Norteamérica. Catorce de ellos examinaron la eficacia de la TCC y ocho la de la TCN. La terapia psicodinámica, la terapia familiar y la EMDR se examinaron en dos estudios cada una. El tratamiento habitual fue el comparador en tres estudios y la lista de espera fue el comparador en cinco estudios.

Resultados principales

Según la evidencia disponible, no está claro si una intervención es más efectiva que otras para ayudar a los niños y jóvenes que han sufrido abusos sexuales. Existe alguna evidencia, aunque en gran medida incierta y poco precisa, de que la TCC podría ser mejor que el tratamiento habitual para reducir los síntomas del TEPT al final del tratamiento. Ninguna evidencia señaló la efectividad de otras terapias para el TEPT, y ninguna terapia pareció ser mejor que el tratamiento habitual para los otros desenlaces examinados.

La base de la evidencia sobre la efectividad de otras intervenciones psicoterapéuticas para niños y adolescentes víctimas de abusos sexuales es limitada, especialmente en relación con la terapia psicodinámica, la terapia familiar y la EMDR.

¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?

No se tiene mucha confianza en los resultados. Los efectos del tratamiento que se identificaron fueron pequeños o cercanos a "ningún cambio" y no muy precisos. Aunque los estudios eran comparables en algunos aspectos (los contextos; el uso de un manual para realizar la intervención; la "cantidad" de terapia), existía una considerable variabilidad en otros, como la edad de los participantes y el formato en el que se realizaban las intervenciones (individual o en grupo).

Los resultados de otros estudios de investigación podrían diferir de los de esta revisión.

¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?

La evidencia está actualizada hasta el 1 de noviembre de 2022.

Conclusiones de los autores: 

Hubo evidencia débil de que la TCN (administrada al niño y al cuidador) y la TCC (administrada al niño) podrían reducir los síntomas de TEPT después del tratamiento. Sin embargo, las estimaciones de los efectos son inciertas y poco precisas. Para los demás desenlaces examinados, ninguna de las estimaciones indicó que alguna de las intervenciones redujera los síntomas en comparación con el tratamiento habitual.

Entre los puntos débiles de la base empírica se encuentra la escasez de evidencia procedente de países de ingresos bajos y medios. Además, no todas las intervenciones se han evaluado en la misma medida, y hay poca evidencia sobre la efectividad de las intervenciones en participantes masculinos o de diferentes etnias. En 18 estudios, la edad de los participantes varió entre los 4 y los 16 años o entre los 5 y los 17 años. Esto puede haber influido en la forma en que se realizaron y recibieron las intervenciones y, en consecuencia, en los desenlaces.

Muchos de los estudios incluidos evaluaron intervenciones desarrolladas por miembros del equipo de investigación. En otros, los promotores participaron en la supervisión de la administración del tratamiento. Todavía no está claro que las evaluaciones realizadas por equipos de investigación independientes sean necesarias para reducir el potencial sesgo del investigador.

Los estudios que aborden estas carencias ayudarían a establecer la efectividad relativa de las intervenciones utilizadas actualmente en esta población vulnerable.

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Antecedentes: 

Tras un abuso sexual, los niños y jóvenes pueden desarrollar una serie de problemas psicológicos como ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y diversos problemas de conducta. Las personas que trabajan con niños y jóvenes que experimentan estos problemas pueden utilizar uno o más de una serie de enfoques psicológicos.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad relativa de las intervenciones psicológicas en comparación con otros tratamientos o controles sin ningún tratamiento, para superar las consecuencias psicológicas del abuso sexual en niños y jóvenes de hasta 18 años de edad.

Objetivos secundarios

Clasificar las psicoterapias en función de su efectividad.
Comparar diferentes "dosis" de la misma intervención.

Métodos de búsqueda: 

En noviembre de 2022 se realizaron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, PsycINFO, otras 12 bases de datos y dos registros de ensayos. Se revisaron las listas de referencias de los estudios incluidos, junto con otros trabajos en el campo, y se estableció comunicación con los autores de los estudios incluidos.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados que compararan intervenciones psicológicas para niños y jóvenes de hasta 18 años víctimas de abuso sexual con otros tratamientos o ningún tratamiento. Las intervenciones incluyeron: terapia cognitivo-conductual (TCC), terapia psicodinámica, terapia familiar, terapia centrada en el niño (TCN), y desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR por sus siglas en inglés). Se incluyeron los formatos individuales y grupales.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión seleccionaron los estudios de forma independiente, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo para los desenlaces principales (angustia psicológica/salud mental, conducta, funcionamiento social, relaciones con la familia y otras personas) y los desenlaces secundarios (abuso de sustancias, delincuencia, resiliencia, sufrimiento del cuidador y eficacia).

Se consideraron los efectos de las intervenciones en todos los desenlaces después del tratamiento, a los seis meses de seguimiento y a los 12 meses de seguimiento. Para cada desenlace y punto temporal con datos suficientes, se realizaron metanálisis en red de efectos aleatorios y pareados para determinar una estimación del efecto global para cada posible par de tratamientos. En los casos en que no fue posible realizar un metanálisis, se presentan los resúmenes de los estudios individuales. Debido al escaso número de estudios en cada red, no se intentó determinar las probabilidades de que cada tratamiento fuera el más efectivo en relación con los demás para cada desenlace en cada punto temporal.

La certeza de la evidencia para cada desenlace se evaluó con el método GRADE.

Resultados principales: 

En esta revisión se incluyeron 22 estudios (1478 participantes). La mayoría de los participantes eran mujeres (rango: 52% a 100%), y eran principalmente de raza blanca. Se proporcionó información limitada sobre el estado socioeconómico de los participantes. Diecisiete estudios se realizaron en Norteamérica y los restantes en el Reino Unido (n = 2), Irán (n = 1), Australia (n = 1) y la República Democrática del Congo (n = 1). La TCC se exploró en 14 estudios y la TCN en ocho; la terapia psicodinámica, la terapia familiar y la EMDR se exploraron en dos estudios cada una. El tratamiento habitual (TH) fue el comparador en tres estudios y una lista de espera fue el comparador en cinco estudios. Para todos los desenlaces, las comparaciones se basaron en un número reducido de estudios (de uno a tres por comparación), el tamaño de las muestras era pequeño (mediana = 52, rango: 11 a 229) y las redes estaban mal conectadas. Todas las estimaciones fueron poco precisas e inciertas.

Desenlaces principales
Después del tratamiento, el metanálisis en red (MAR) fue posible para las medidas de angustia psicológica y conducta, pero no para el funcionamiento social. En relación con el TH, hubo evidencia de certeza muy baja de que la TCN con padres e hijos redujo el TEPT (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,87; intervalos de confianza [IC] del 95%: -1,64 a -0,10), y la TCC solo con el niño redujo los síntomas de TEPT (DME -0,96; IC del 95%: -1,72 a -0,20). No hubo evidencia clara de un efecto de cualquier tratamiento en relación con el TH para otros desenlaces principales o en cualquier otro punto temporal.

Desenlaces secundarios
En comparación con el TH, hubo evidencia de certeza muy baja de que, después del tratamiento, la TCC administrada al niño y al cuidador podría reducir las reacciones emocionales de los padres (DME -6,95; IC del 95%: -10,11 a -3,80), y que la TCN podría reducir el estrés de los padres. Sin embargo, hay una gran incertidumbre en estas estimaciones del efecto y ambas comparaciones se basaron en un solo estudio. No hubo evidencia de que los otros tratamientos mejoraran algún otro desenlace secundario.

Se atribuyeron niveles de confianza muy bajos a todas las estimaciones del MAR y por pares por las siguientes razones. Las limitaciones en la presentación de informes dieron lugar a valoraciones del riesgo de sesgo de "incierto" a "alto" en relación con los sesgos de selección, detección, realización, exclusión y notificación; las estimaciones del efecto derivadas fueron poco precisas y pequeñas o casi sin cambios; las redes no tuvieron suficiente poder estadístico debido al escaso número de estudios que las conformaron; y si bien los estudios fueron comparables en términos generales con respecto a los contextos, el uso de un manual, la formación de los terapeutas, la duración del tratamiento y el número de sesiones ofrecidas, hubo una variabilidad considerable en la edad de los participantes y el formato en que se realizaron las intervenciones (individual o grupal).

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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