¿Las intervenciones psicosociales ayudan a los padres y madres a reducir la frecuencia con la que beben en exceso o consumen drogas?

Objetivo de la revisión

Las intervenciones psicosociales son intervenciones prácticas o de conversación, o ambas, realizadas a personas individuales o grupos. Las intervenciones examinadas en esta revisión tratan de ayudar a los progenitores a modificar su consumo de alcohol o drogas, y a abordar cualquier problema relacionado que tengan con el cuidado de sus hijos. El objetivo de esta revisión era determinar si estas intervenciones podían ayudar a los padres a reducir su consumo de alcohol y drogas y si esto también podría beneficiar a sus hijos.

Antecedentes

El consumo excesivo de alcohol y el consumo drogas, o ambos, por un progenitor puede ser perjudicial para la persona que consume estas sustancias, para su pareja y para los niños que viven con ella. Los niños en los que uno o ambos progenitores beben en exceso o consumen drogas tienen más probabilidades de sufrir lesiones, presentar problemas de salud física y mental y llegar a consumir ellos mismos alcohol y drogas. En consecuencia, el consumo excesivo de alcohol y el consumo de drogas ilícitas por parte de un progenitor se suele considerar un problema de protección del menor.

Fecha de la búsqueda

La evidencia de esta revisión está actualizada hasta julio de 2020.

Resultados clave

En la revisión se incluyeron 22 estudios con un total de 2274 participantes adultos que bebían mucho o consumían drogas. En los estudios se analizaron diferentes tipos de intervenciones psicosociales; algunas de las intervenciones se centraron en el consumo de alcohol y drogas de los progenitores, mientras que otras se centraron en las habilidades para la crianza y las relaciones entre los progenitores y los hijos. Algunas intervenciones psicosociales combinaron ambas cosas. La mayoría de los estudios evaluaron intervenciones realizadas a las madres. La mayoría de los estudios se realizaron en EE. UU. y fueron financiados por consejos de investigación u organizaciones benéficas.

Se encontró que es probable que las intervenciones psicosociales ayuden a los progenitores a reducir ligeramente la frecuencia con la que beben alcohol y consumen drogas. Parece que las intervenciones que se centran en el consumo de alcohol y drogas de los progenitores, así como en su papel como tal, podrían ser las mejores para reducir el consumo de alcohol y drogas de los mismos. Estas intervenciones podrían ser más útiles para los padres que para las madres. Se necesitan más estudios de investigación para determinar si estas intervenciones pueden ser útiles para las madres igual que para los padres. La evidencia actual indica que las intervenciones que no involucran a los niños podrían dar lugar a una mayor reducción de la frecuencia con la que los progenitores beben alcohol y consumen drogas.

Conclusión

Las intervenciones para los progenitores que beben mucho o consumen drogas que se centran en las habilidades para la crianza y en el consumo de alcohol/drogas podrían ser las más útiles, al igual que las intervenciones que no involucran a los niños, aunque hubo algunas debilidades en la calidad de la evidencia. Estas intervenciones podrían ser más útiles para los padres que para las madres.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia varió de moderada a muy baja.

Conclusiones de los autores: 

Se encontró evidencia de calidad moderada de que las intervenciones psicosociales probablemente reducen la frecuencia con la que los progenitores consumen alcohol y drogas. Las intervenciones psicosociales integradas que combinan intervenciones de habilidades para la crianza con un componente para el consumo de sustancias podrían ser las más prometedoras. Aunque parece que las madres se podrían beneficiar menos que los padres de la intervención, se aconseja ser cauteloso en la interpretación de esta evidencia, ya que las intervenciones proporcionadas sólo a las madres no suelen abordar su consumo de sustancias ni otras necesidades relacionadas. Se encontró evidencia de calidad baja proveniente de unos pocos estudios de que las intervenciones que involucran a los niños no son beneficiosas.

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Antecedentes: 

El consumo de sustancias por parte de los progenitores es un problema importante de salud pública y de protección del menor. Se han realizado varios ensayos de intervenciones relacionadas con progenitores consumidores de sustancias que han tratado de abordar este factor de riesgo, con desenlaces potenciales para los progenitores y el niño.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia de las intervenciones psicosociales para reducir el consumo de sustancias de los progenitores (alcohol y drogas, con la exclusión del tabaco).

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en las siguientes bases de datos desde su inicio hasta julio de 2020: el Registro especializado del Grupo Cochrane de Alcohol y drogas (Cochrane Drugs and Alcohol Group); CENTRAL; MEDLINE; Embase; PsycINFO; CINAHL; Applied Social Science (ASSIA); Sociological Abstracts; Social Science Citation Index (SSCI), Scopus, ClinicalTrials.gov, WHO ICTRP y TRoPHI. También se realizaron búsquedas en revistas clave y en las listas de referencias de los artículos incluidos y se estableció contacto con autores que publicaban en el área.

Criterios de selección: 

Se incluyeron datos de ensayos de intervenciones psicosociales complejas dirigidas al consumo de sustancias en progenitores con hijos menores de 21 años. Los estudios sólo se incluyeron si tenían un período de seguimiento mínimo de seis meses desde el inicio de la intervención y comparaban las intervenciones psicosociales con condiciones de comparación. El desenlace principal de esta revisión fue la reducción de la frecuencia del consumo de sustancias por parte de los progenitores.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se incluyeron 22 estudios individuales con un total de 2274 participantes (la edad media de los progenitores varió entre 26,3 y 40,9 años), que examinaron 24 intervenciones experimentales. La mayoría de los estudios solo aplicaron las intervenciones a madres (n = 16; 73%). La heroína, la cocaína y el alcohol fueron las sustancias que los participantes declararon consumir con más frecuencia. Las intervenciones estaban dirigidas a la crianza de los hijos solamente (n = 13; 59%); al consumo de drogas y alcohol solamente (n = 5; 23%); o eran intervenciones integradas dirigidas a ambos aspectos (n = 6; 27%). La mitad de los estudios (n = 11; 50%) compararon la intervención experimental con el tratamiento habitual. Otros grupos de comparación fueron intervención mínima, controles de atención e intervención alternativa. Ocho de los estudios incluidos informaron datos relacionados con el desenlace principal de esta revisión a los seis y 12 meses de seguimiento y se incluyeron en un metanálisis. Se investigó la eficacia de la intervención por separado para el alcohol y las drogas.

Se encontró que los estudios tenían en su mayoría un riesgo bajo o poco claro en todos los dominios según la herramienta "Risk of bias", excepto en el cegamiento de los participantes y del personal y la evaluación de los desenlaces.

Se encontró evidencia de calidad moderada de que las intervenciones psicosociales probablemente son más efectivas para reducir la frecuencia del consumo de alcohol por parte de los progenitores que las condiciones de comparación a los seis meses (diferencia de medias [DM] -0,32; intervalo de confianza [IC] del 95%: -0,51 a -0,13; seis estudios, 475 participantes) y a los 12 meses de seguimiento (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,25; IC del 95%: -0,47 a -0,03; cuatro estudios, 366 participantes). Se encontró una reducción significativa en la frecuencia de consumo a los 12 meses solamente (DME -0,21; IC del 95%: -0,41 a -0,01; seis estudios, 514 participantes, evidencia de calidad moderada).

Se examinó el efecto del tipo de intervención. Se encontró evidencia de calidad baja de que las intervenciones psicosociales dirigidas solamente al consumo de sustancias podrían no reducir la frecuencia del consumo de alcohol (seis meses: DME -0,35; IC del 95%: -0,86 a 0,16; dos estudios, 89 participantes y 12 meses: DME -0,09; IC del 95%: -0,86 a 0,61; un estudio, 34 participantes) o del consumo de drogas (seis meses: DME 0,01; IC del 95%: -0,42 a 0,44; dos estudios; 87 participantes y 12 meses: DME -0,08; IC del 95%: -0,81 a 0,65; un estudio, 32 participantes). Una intervención para la crianza de los hijos solamente, sin un componente complementario para el consumo de sustancias, podría no reducir la frecuencia del consumo indebido de alcohol (seis meses: DME -0,21; IC del 95%: -0,46 a 0,04; tres estudios, 273 participantes; evidencia de calidad baja y 12 meses: DME -0,11; IC del 95%: -0,64 a 0,41; dos estudios; 219 participantes, evidencia de calidad muy baja) ni la frecuencia del consumo de drogas (seis meses: DME 0,10; IC del 95%: -0,11 a 0,30; cuatro estudios; 407 participantes, evidencia de calidad moderada y 12 meses: DME -0,13; IC del 95%: -0,52 a 0,26; tres estudios; 351 participantes, evidencia de calidad muy baja). Los progenitores que reciben intervenciones integradas que combinan componentes dirigidos a la crianza y al consumo de sustancias podrían reducir el consumo de alcohol con un tamaño del efecto pequeño (seis meses: DME -0,56; IC del 95%: -0,96 a -0,16 y 12 meses: DME -0,42; IC del 95%: -0,82 a -0,03; dos estudios, 113 participantes) y el consumo de drogas (seis meses: DME -0,39; IC del 95%: -0,75 a -0,03 y 12 meses: DME -0,43; IC del 95%: -0,80 a -0,07; dos estudios, 131 participantes). Sin embargo, la evidencia fue de calidad baja.

Las intervenciones psicosociales en las que el niño estaba presente en las sesiones no fueron efectivas para reducir la frecuencia del consumo de alcohol o drogas por parte de los progenitores, mientras que las intervenciones en las que no participaron los niños en ninguna de las sesiones redujeron la frecuencia del consumo de alcohol (seis meses: DME -0,47; IC del 95%: -0,76 a -0,18; tres estudios, 202 participantes y 12 meses: DME -0,34; IC del 95%: -0,69 a 0,00; dos estudios, 147 participantes) y el consumo de drogas a los 12 meses de seguimiento (DME -0,34; IC del 95%: -0,69 a 0,01; dos estudios, 141 participantes). La calidad de esta evidencia fue baja.

Las intervenciones con frecuencia parecieron ser más beneficiosas para los padres que para las madres. Se encontró evidencia de calidad baja a muy baja de una reducción en la frecuencia del consumo de alcohol en las madres a los seis meses solamente (DME -0,27; IC del 95%: -0,50 a -0,04; cuatro estudios, 328 participantes), mientras que en los padres hubo una reducción en la frecuencia del consumo de alcohol (seis meses: DME -0,43; IC del 95%: -0,78 a -0,09; dos estudios, 147 participantes y 12 meses: DME -0,34; IC del 95%: -0,69 a 0,00; dos estudios, 147 participantes) y del consumo de drogas (seis meses: DME -0,31; IC del 95%: -0,66 a 0,04; dos estudios, 141 participantes y 12 meses: DME -0,34; IC del 95%: -0,69 a 0,01; dos estudios, 141 participantes).

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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