Trasplante fecal para el tratamiento de la enfermedad intestinal inflamatoria

Antecedentes

La colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC) son dos tipos de enfermedad intestinal inflamatoria (EII) que dan lugar a una inflamación crónica en el aparato digestivo. El mecanismo que da lugar a la inflamación en la EII no se comprende bien, no obstante, se cree que involucra una interacción compleja entre el sistema inmunitario, los intestinos y los microbios de los intestinos. La nueva evidencia indica que la composición de los microbios de los intestinos en un paciente con EII es diferente y posiblemente anormal, y que la corrección de esta anomalía podría ayudar a controlar la inflamación observada en los pacientes con CU y EC. La administración de heces de donantes sanos a los pacientes con CU o EC es una intervención que procura restaurar un equilibrio más saludable de los microbios de los intestinos y controlar la EII.

Pregunta de la revisión

Evaluar la efectividad del trasplante fecal para el tratamiento de la CU y la EC.

Métodos de la revisión

Se efectuaron búsquedas de estudios aleatorios en bases de datos múltiples. Un estudio aleatorio es un tipo de estudio en el que los participantes son asignados a un grupo de intervención o de control de una manera aleatoria y se considera el diseño de investigación superior. Se agruparon los datos de diferentes estudios para obtener cálculos generales del efecto del trasplante fecal para el tratamiento de la CU y la EC. La búsqueda bibliográfica está actualizada hasta el 19 de marzo de 2018.

Características de los estudios

Se encontraron cuatro estudios (277 participantes) que evaluaban la efectividad del trasplante fecal para el tratamiento de los adultos con CU activa. No se encontraron estudios aleatorios que evaluaran el trasplante de heces en los participantes con EC o en los niños. Además, no se encontró ningún estudio que evaluara el mantenimiento de la remisión en los participantes con EII inactiva. Dos de los estudios identificados se realizaron en Australia, uno en Canadá y uno en los Países Bajos. La dosis, la vía, la frecuencia, el volumen, el tipo de donante y la gravedad de las enfermedades de los receptores variaron entre los estudios.

Resultados clave

Los resultados combinados de cuatro estudios que incluían a 277 participantes indicaron que el trasplante fecal aumentó las tasas de resolución de los síntomas (también denominada remisión clínica) en los pacientes con CU al doble en comparación con los controles. A las ocho semanas después del trasplante, un 37% (52/140) de los participantes del grupo de trasplante fecal presentó la remisión en comparación con un 18% (24/137) de los participantes del grupo de control. Los datos combinados de los mismos cuatro estudios mostraron tasas similares de efectos secundarios graves. Un 7% (10/140) del grupo de trasplante fecal tuvo un efecto secundario grave en comparación con el 5% (7/137) del grupo control. Los efectos secundarios graves incluyeron empeoramiento de la colitis ulcerosa que requirió esteroides intravenosos o cirugía; infecciones como Clostridium difficile y citomegalovirus, y perforación del intestino delgado y neumonía. La incidencia de efectos secundarios fue similar en los grupos tanto de trasplante fecal como el de control e incluyeron dolor abdominal, náuseas, flatulencias, timpanismo abdominal, infección de las vías respiratorias superiores, cefaleas, mareos y fiebre. Los datos de tres estudios incluidos mostraron que el trasplante fecal ayudó a mejorar la CU cuando se realizó la evaluación de la resolución de la enfermedad mediante la apariencia del recubrimiento intestinal visualizado con un endoscopio.

Calidad de la evidencia

La calidad general de la evidencia se calificó mediante criterios GRADE, que tiene en cuenta el tipo de estudios, las fallas metodológicas dentro de los estudios, la consistencia en el informe de los resultados entre los estudios, el método de medición del efecto de la intervención y la confianza estadística en los cálculos del resumen. Basado en estos criterios, la calidad general de la evidencia para la mayoría de los resultados se consideró baja basado en un número pequeño de eventos y participantes y la inconsistencia de los resultados.

Conclusiones

El trasplante de microbiota fecal puede aumentar la proporción de participantes que logran la remisión clínica en la CU. Sin embargo, el número de estudios identificados fue reducido y la calidad de la evidencia fue baja. Hay incertidumbre acerca de la tasa de efectos secundarios graves. Por lo tanto, no es posible establecer ninguna conclusión firme con respecto a los efectos beneficiosos y perjudiciales del trasplante fecal en los pacientes con CU activa. No se encontró ningún estudio que considerara el tratamiento de la EC con trasplante fecal ni estudios que evaluaran el trasplante fecal en niños con EII. Además, no se encontró ningún estudio que evaluara el mantenimiento de la remisión a largo plazo en los participantes con EII inactiva. Se necesitan más estudios para mejorar el conocimiento acerca del uso del trasplante fecal para el tratamiento de la EII.

Conclusiones de los autores: 

El trasplante de microbiota fecal puede aumentar la proporción de participantes que logran la remisión clínica en la CU. Sin embargo, el número de estudios identificados fue reducido y la calidad de la evidencia fue baja. Hay incertidumbre acerca de la tasa de eventos adversos graves. Como resultado, no es posible establecer ninguna conclusión sólida en este momento. Se necesitan estudios de alta calidad adicionales para definir más a fondo los parámetros óptimos del TMF en cuanto a la vía, la frecuencia, el volumen, la preparación, el tipo de donante y el tipo y la gravedad de la enfermedad. Ningún estudio evaluó la eficacia del TMF para la inducción de la remisión en la EC o en los participantes pediátricos. Además, ningún estudio evaluó el mantenimiento de la remisión a largo plazo en la CU o la EC. Se necesitan estudios futuros para considerar el beneficio terapéutico del TMF en la EC y el mantenimiento de la remisión a largo plazo mediado por el TMF en la CU o la EC.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad crónica y recurrente del aparato digestivo que se considera asociada con una interacción compleja entre los microbios y el sistema inmunitario, lo cual da lugar a una respuesta inflamatoria anormal en los individuos genéticamente susceptibles. Se cree que la disbiosis, caracterizada por la alteración de la composición de las bacterias comensales residentes en un huésped en comparación con los individuos sanos, desempeña una función principal en la patogenia de la colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC), dos subtipos de EII. Hay un interés creciente en corregir la disbiosis subyacente mediante el uso del trasplante de microbiota fecal (TMF) para el tratamiento de la EII.

Objetivos: 

El objetivo de esta revisión sistemática fue evaluar la eficacia y la seguridad del TMF para el tratamiento de la EII.

Estrategia de búsqueda (: 

Se efectuaron búsquedas en MEDLINE, Embase, la Biblioteca Cochrane y las bases de datos del Registro Especializado del Grupo Cochrane de EII desde el inicio hasta el 19 de marzo de 2018. También se realizaron búsquedas en ClinicalTrials.gov, ISRCTN metaRegister of Controlled Trials, y en el Conference Proceedings Citation Index.

Criterios de selección: 

Sólo se consideraron para la inclusión los ensayos aleatorios o los estudios no aleatorios con un brazo de control. Los adultos o los participantes pediátricos con CU o EC reunieron los requisitos para la inclusión. Las intervenciones aptas fueron el TMF definido como la administración de material fecal que contiene microbiota del intestino distal de un donante sano al aparato digestivo de un paciente con CU o EC. El grupo de comparación incluyó a participantes que no fueron sometidos al TMF y que recibieron placebo, TMF autólogo o ninguna intervención.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, examinaron los títulos y extrajeron datos de los estudios incluidos. Se utilizó la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo para evaluar el sesgo de los estudios. Los resultados primarios fueron la inducción de la remisión clínica, la recaída clínica y los eventos adversos graves. Los resultados secundarios incluyeron la respuesta clínica, la remisión endoscópica y la respuesta endoscópica, las puntuaciones de la calidad de vida, las medidas de laboratorio de la inflamación, los retiros y los resultados del microbioma. Se calculó el cociente de riesgos (CR) y el intervalo de confianza del 95% (IC) correspondiente para los resultados dicotómicos y la diferencia de medias (DM) y los IC del 95% para los resultados continuos. Se utilizaron los modelos de metanálisis de efectos aleatorios para sintetizar los tamaños del efecto entre los ensayos. La calidad general de la evidencia que apoya los resultados primarios y secundarios seleccionados se evaluó con los criterios GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro estudios con un total de 277 participantes. Dichos estudios evaluaron la eficacia del TMF para el tratamiento de la CU en adultos; no se encontró ningún ensayo apto para el tratamiento de la EC. La mayoría de los participantes tuvieron CU leve a moderada. Dos estudios se realizaron en Australia, un estudio se llevó a cabo en Canadá y otro en los Países Bajos. Tres de los estudios incluidos administraron el TMF a través de la vía rectal y un estudio administró el TMF a través de la vía nasoduodenal. Tres estudios fueron clasificados como de bajo riesgo de sesgo. Un estudio (publicación en forma de resumen) se consideró en riesgo poco claro de sesgo. Los resultados combinados de cuatro estudios (277 participantes) indican que el TMF aumenta las tasas de remisión clínica al doble en los pacientes con CU en comparación con los controles. A las ocho semanas, un 37% (52/140) de los participantes sometidos al TMF lograron la remisión en comparación con un 18% (24/137) de los participantes del control (CR 2,03; IC del 95%: 1,07 a 3,86; I² = 50%; evidencia de certeza baja). Un estudio informó los datos sobre la recaída a las 12 semanas entre los participantes que lograron la remisión. Ninguno de los participantes sometidos al TMF (0/7) presentó la recaída a las 12 semanas en comparación con un 20% de los participantes del control (CR 0,28; IC del 95%: 0,02 a 4,98; 17 participantes, evidencia de certeza muy baja). No está claro si hay una diferencia en las tasas de eventos adversos graves entre los grupos de intervención y control. Un 7% (10/140) de los participantes sometidos al TMF presentó un evento adverso grave en comparación con un 5% (7/137) de los participantes del control (CR 1,40; IC del 95%: 0,55 a 3,58; cuatro estudios; I² = 0%; evidencia de certeza baja). Los eventos adversos graves incluyeron el empeoramiento de la CU que requirió esteroides intravenosos o intervención quirúrgica; infección como Clostridium difficile y citomegalovirus, perforación del intestino delgado y neumonía. Los eventos adversos se informaron en dos estudios y los datos agrupados no mostraron diferencias entre los grupos de estudio. Un 78% por ciento (50/64) de los participantes sometidos al TMF tuvieron un evento adverso en comparación con un 75% (49/65) de los participantes del control (CR 1,03; IC del 95%: 0,81 a 1,31; I² = 31%; evidencia de certeza moderada). Los eventos adversos comunes incluyeron dolor abdominal, náuseas, flatulencias, timpanismo abdominal, infección de las vías respiratorias superiores, cefaleas, mareos y fiebre. Cuatro estudios informaron la respuesta clínica a las ocho semanas. Un 49% por ciento (68/140) de los participantes sometidos al TMF presentaron una respuesta clínica en comparación con un 28% (38/137) de los participantes del control (CR 1,70; IC del 95%: 0,98 a 2,95; I² = 50%, evidencia de certeza baja). La remisión endoscópica a las ocho semanas se informó en tres estudios y los resultados combinados favorecieron al grupo de TMF sobre el control. Un 30% (35/117) de los participantes sometidos al TMF logró la remisión endoscópica en comparación con un 10% (11/112) de los participantes del control (CR 2,96; 95; IC del % 1,60 a 5,48; I² = 0%; evidencia de certeza baja).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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