Intervenciones de pérdida de peso en supervivientes de cáncer endometrial

Antecedentes
El cáncer endometrial o de útero es un cáncer frecuente en las mujeres y el número de casos se ha incrementado. Este hecho se debe, en parte, al aumento de los niveles de obesidad, que es un factor de riesgo principal de la enfermedad. Aunque la supervivencia posterior al cáncer endometrial en general es excelente si se diagnostica temprano, las pacientes afectadas tienen mayores probabilidades de morir temprano debido a un mayor riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, y de tener una calidad de vida más deficiente. Esta revisión evaluó la evidencia sobre las intervenciones de pérdida de peso en supervivientes de cáncer endometrial con sobrepeso y obesidad para determinar si eran beneficiosas, en comparación con la atención habitual.

Características de los estudios
Se incluyeron tres ensayos controlados aleatorizados en los cuales las pacientes se asignaron al azar a recibir una de varias intervenciones (tratamientos) y que incluyeron a 161 participantes con obesidad. Los ensayos se realizaron en los EE.UU. y el Reino Unido. Todos compararon el asesoramiento en cuanto al estilo de vida (dieta y ejercicio) más técnicas de autoayuda (para promover la adherencia al asesoramiento) con la atención habitual. La evidencia está actualizada hasta enero de 2018.

Resultados clave
No se encontraron efectos beneficiosos para las supervivientes de cáncer endometrial a partir del asesoramiento sobre el estilo de vida en cuanto a la supervivencia, los eventos cardiovasculares o la calidad de vida, aunque dichas intervenciones no se asociaron con efectos perjudiciales significativos ni graves para las participantes. Sin embargo, informaron tasas mayores de síntomas musculoesqueléticos, probablemente debido a los aumentos en la actividad física. Aunque algunas mujeres perdieron peso con estas intervenciones, otras no, lo que significó que en general hubo poco o ningún efecto beneficioso.

Calidad de la evidencia
Sin embargo, la calidad de los estudios incluidos fue baja o muy baja, todos fueron pequeños en cuanto al número de participantes y no se diseñaron para considerar específicamente el efecto de la intervención sobre la supervivencia. Se requieren estudios adicionales de alta calidad en este tema y actualmente hay cinco ensayos en curso.

Conclusiones de los autores: 

En la actualidad no hay suficiente evidencia de calidad alta para determinar el efecto de las intervenciones del modo de vida y conductuales combinadas sobre la supervivencia, la calidad de vida o la pérdida de peso significativa en las pacientes con antecedentes de cáncer endometrial en comparación con las que reciben atención habitual. La evidencia limitada indica que hay pocos o ningún efecto adverso grave o potencialmente mortal debido a estas intervenciones, aunque los problemas musculoesqueléticos aumentaron, probablemente debido a los mayores niveles de actividad. La conclusión se basa en evidencia de calidad baja y muy baja de un número pequeño de ensayos y muy pocas pacientes. Por lo tanto, existe muy poca certeza de la evidencia: actualmente se desconoce el verdadero efecto de las intervenciones de pérdida de peso en las mujeres obesas con cáncer de endometrio.

Se necesitan ECA adicionales, con una metodología rigurosa, un poder estadístico suficiente y con un seguimiento de cinco a diez años de duración. Estos estudios se deben centrar en los efectos de diversos regímenes de modificación de la dieta, los tratamientos farmacológicos asociados con la pérdida de peso y la cirugía bariátrica, sobre la supervivencia, la calidad de vida, la pérdida de peso y los eventos adversos.

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Antecedentes: 

Los diagnósticos de cáncer endometrial han aumentado, como resultado del incremento de la prevalencia de la obesidad. La obesidad desempeña una función importante en la promoción del desarrollo del cáncer endometrial al inducir un estado de exceso de estrógeno sin oposición, resistencia a la insulina e inflamación. También afecta el tratamiento al aumentar el riesgo de complicaciones quirúrgicas y la complejidad de la planificación de la radioterapia además de que puede repercutir sobre la supervivencia posterior. Las intervenciones de pérdida de peso se han asociado con mejorías en la supervivencia específica del cáncer de mama y colorrectal, así como con una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, una causa frecuente de muerte en las supervivientes de cáncer endometrial.

Objetivos: 

Determinar la repercusión de las intervenciones de pérdida de peso, además del tratamiento estándar del cáncer endometrial, sobre la supervivencia general y la frecuencia de los eventos adversos.

Los objetivos secundarios incluyen una evaluación de las intervenciones de pérdida de peso en cuanto a la supervivencia específica del cáncer endometrial, la pérdida de peso lograda, la frecuencia de los eventos cardiovasculares y la calidad de vida general y estratificada según el índice de masa corporal (IMC) de la paciente, de ser posible.

Métodos de búsqueda: 

Esta revisión buscó en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials), MEDLINE, Embase en las listas de referencias de artículos, en registros de ensayos y en resúmenes de congresos internacionales de oncología ginecológica, desde su inicio hasta enero 2018.

Criterios de selección: 

Se seleccionaron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) de intervenciones para facilitar la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad sometidas al tratamiento para el cáncer endometrial, o previamente tratadas por dicho trastorno.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión de forma independiente seleccionaron los estudios, evaluaron la calidad de los ensayos, extrajeron los datos y resolvieron los desacuerdos mediante un tercer autor de la revisión. Se estableció contacto con los autores de los estudios para obtener datos faltantes, incluidos detalles de cualquier evento adverso.

Resultados principales: 

Se incluyeron tres ECA en la revisión, que asignaron al azar a 161 mujeres con sobrepeso y obesidad con cáncer endometrial. Todos los estudios compararon intervenciones conductuales y del modo de vida combinadas para facilitar la pérdida de peso mediante la modificación de la dieta y el aumento de la actividad física. Los ECA incluidos fueron de calidad baja o muy baja, debido al alto riesgo de sesgo al no lograr el cegamiento de los participantes, el personal y los evaluadores de resultado, así como a las pérdidas significativas durante el seguimiento (tasa de desgaste de hasta el 29%).

Las intervenciones combinadas conductuales y del estilo de vida no se asociaron con una mejor supervivencia general (riesgo relativo [RR] de mortalidad) 0,23; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,01 a 4,55; p = 0,34, un ECA, 37 participantes; evidencia de certeza muy baja) en comparación con la atención habitual a los 24 meses. No hubo evidencia de que dichas intervenciones se asociaran con mejoras en la supervivencia específica del cáncer o la frecuencia de los eventos cardiovasculares, debido a que no se informaron muertes relacionadas con el cáncer, infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares en los estudios incluidos. Ninguno de los ECA incluidos informó datos del resultado de supervivencia sin recidiva. Las intervenciones combinadas conductuales y del estilo de vida no se asociaron con una pérdida de peso significativa a los seis meses (diferencia de medias (DM) -1,88 kg, IC del 95%: -5,98 a 2,21 kg, p = 0,37, tres ECA, 131 participantes, I2 = 0%; evidencia de certeza baja) o a los 12 meses (DM -8,98 kg, IC del 95%: -19,88 a 1,92 kg, p = 0,11, dos ECA, 91 participantes, I2= 0%; evidencia de certeza muy baja) en comparación con la atención habitual. Las intervenciones combinadas conductuales y de estilo de vida no se asociaron con un aumento de la calidad de vida, cuando se midieron con el cuestionario de salud física SF-12 o el FACT-G a los seis meses (FACT-G MD 2,51, IC del 95%: -5,61 a 10,64, P = 0.54, dos ECA, 95 participantes,I2= 83%; evidencia de certeza muy baja), o por el FACT-G solo a los 12 meses (DMP 2,77, IC del 95%: -0,65 a 6,20, p = 0,11, dos ECA, 89 participantes, I2= 0%; evidencia de certeza muy baja) cuando se comparó con la atención habitual. En los ensayos incluidos no se informaron eventos adversos graves, por ejemplo, hospitalización o muertes. Las intervenciones de estilo de vida y conductuales se asociaron con un mayor riesgo de síntomas musculoesqueléticos (RR 19,03; IC del 95%: 1,17; 310,52; p = 0,04, dos ECA, 91 participantes; evidencia de certeza baja).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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