¿El ejercicio en las pacientes con diabetes gestacional puede mejorar los resultados de la madre y su recién nacido?

¿Cuál es el problema?

Una revisión Cochrane anterior sobre Ejercicio para embarazadas con diabetes incluyó pacientes con diabetes preexistente y pacientes con diabetes gestacional. Esta revisión ahora se ha dividido en dos revisiones nuevas sobre: ejercicio para embarazadas con diabetes gestacional (la presente revisión) y ejercicio para embarazadas con diabetes preexistente (el tema de otra revisión nueva).

Habrá semejanzas en los antecedentes, los métodos y los resultados de estas dos revisiones sistemáticas.

La diabetes mellitus gestacional (DMG), o la diabetes durante el embarazo, provoca complicaciones a corto y a largo plazo para la madre y su recién nacido. Las pacientes con DMG tienen mayores probabilidades de desarrollar hipertensión o preeclampsia durante el embarazo, que se les induzca el trabajo de parto, tener un parto por cesárea y presentar traumatismo perineal. A largo plazo, es probable que hasta la mitad de las pacientes con DMG desarrollen diabetes tipo 2. Sus recién nacidos tienen mayor riesgo de nacer grandes para la edad gestacional, presentar una lesión en el momento del parto e ingresar en la unidad de cuidados intensivos neonatales. También es más probable que desarrollen un síndrome metabólico en la niñez y en etapas posteriores de la vida.

¿Por qué es esto importante?

El ejercicio puede ayudar a controlar la glucemia y mejorar los resultados de la madre y su recién nacido, y posiblemente dé lugar a efectos beneficiosos para la salud a largo plazo. En esta revisión, la actividad física se refiere a los movimientos planificados, estructurados y repetitivos realizados para mejorar el estado físico.

¿Qué evidencia se encontró?

En agosto de 2016, se buscó la evidencia de los ensayos controlados aleatorios. Se identificaron 11 ensayos que implicaron a 638 mujeres embarazadas. Se realizaron en países de ingresos medios o altos. Se consideró que el riesgo general de sesgo en los ensayos no estaba claro debido a la falta de información acerca de cómo se realizaron los ensayos. Usando GRADE, la calidad de la evidencia de los ensayos varió de alta a baja calidad. Los motivos principales para la disminución de la calidad fueron el riesgo de sesgo en los ensayos y los tamaños del efecto imprecisos, las bajas tasas de eventos y los escasos números de participantes.

En las madres, hacer ejercicio no pareció reducir el riesgo de preeclampsia como medida de los trastornos hipertensivos del embarazo (dos ensayos, 48 mujeres, evidencia de baja calidad), de parto por cesárea (cinco ensayos, 316 mujeres, evidencia de calidad moderada) ni el riesgo de inducción del trabajo de parto (un ensayo, 40 mujeres, evidencia de baja calidad). Durante el seguimiento, las madres tuvieron un índice de masa corporal similar en los grupos de ejercicio y control (tres ensayos, 254 mujeres, evidencia de alta calidad). Hacer ejercicio se asoció con niveles de glucosa en sangre en ayunas (cuatro ensayos) y niveles de glucosa en sangre después de una comida (tres ensayos) inferiores, pero hubo variaciones en los tamaños del efecto entre los diferentes ensayos. Los programas de ejercicio variaron entre los ensayos, así como la duración y si se supervisaron o no. Ninguno de los ensayos incluidos informó el traumatismo perineal, la depresión posnatal ni el desarrollo de diabetes tipo 2.

En los recién nacidos, no ocurrieron muertes alrededor del momento del nacimiento (un ensayo, 19 recién nacidos, evidencia de baja calidad) y no hubo evidencia de diferencias en el riesgo de enfermedades (dos ensayos, 169 recién nacidos, evidencia de baja calidad) ni de niveles bajos de azúcar en sangre (un ensayo, 34 recién nacidos, evidencia de baja calidad ). Ninguno de los ensayos informó el número de recién nacidos con tamaño grande para la edad gestacional ni de recién nacidos que desarrollaron diabetes en la niñez o la edad adulta o discapacidad neurosensorial que se hizo evidente durante la niñez.

¿Qué significa esto?

Aunque el ejercicio pareció ser capaz de disminuir los niveles de azúcar en sangre en ayunas y los niveles de azúcar después de una comida, no se encontraron diferencias en otros resultados en las embarazadas con DMG. La evidencia actual no es suficiente para aconsejar a favor o en contra de que las pacientes participen en programas de ejercicios. Aunque el ejercicio no tiene efectos beneficiosos durante el embarazo, este cambio en el estilo de vida puede persistir después del parto y puede ayudar a prevenir la aparición de diabetes tipo 2 y sus complicaciones a largo plazo. Las embarazadas con DMG que deseen participar en un programa de ejercicios, es posible que quieran tratar su decisión con un profesional de la salud. Se necesitan estudios de investigación adicionales que comparen una intervención con ejercicios con otra (o con un control) e informen los resultados a corto y a largo plazo (de la madre y el lactante/niño/adulto) que se mencionan en esta revisión.

Conclusiones de los autores: 

Los resultados a corto y a largo plazo de interés para esta revisión se informaron de manera deficiente. La evidencia actual presenta factores de confusión relacionados con la gran variedad de intervenciones con ejercicios. No hubo suficiente evidencia de alta calidad para poder determinar alguna diferencia entre los grupos de ejercicio y control en los resultados de interés. Para la paciente, se redujeron las concentraciones sanguíneas de glucosa en ayunas y posprandiales en comparación con los grupos control. Actualmente, no hay datos suficientes para determinar si también existen efectos beneficiosos para el lactante. La calidad de la evidencia en esta revisión varió de alta a baja y el motivo principal para su disminución fue el riesgo de sesgo y la imprecisión (IC amplios, tasas de evento bajas y tamaño de la muestra pequeño). El desarrollo de diabetes tipo 2, el traumatismo/desgarro perineal, la depresión posnatal, el recién nacido con tamaño grande para la edad gestacional, la adiposidad (recién nacido/lactante, niñez o edad adulta), la diabetes (en la niñez o la edad adulta) y la discapacidad neurosensorial (recién nacido/lactante) no se informaron como resultados en los estudios incluidos.

Se necesitan estudios de investigación adicionales que comparen diferentes tipos de intervenciones con ejercicios con grupos control o con otra intervención con ejercicios y que informen los resultados a corto y a largo plazo (para la madre y el lactante/niño) mencionados en esta revisión.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

La diabetes mellitus gestacional (DMG) se asocia con complicaciones a corto y a largo plazo en la madre y el recién nacido. Las intervenciones con ejercicios pueden ser útiles para ayudar al control glucémico y mejorar los resultados maternos e infantiles.

La revisión original sobre Ejercicio para embarazadas con diabetes se ha dividido en dos nuevos títulos de revisión que reflejan la función del ejercicio en las embarazadas con diabetes gestacional y en las embarazadas con diabetes preexistente.

Ejercicio para embarazadas con diabetes gestacional para mejorar los resultados maternos y fetales (la presente revisión)

Ejercicio para embarazadas con diabetes preexistente para mejorar los resultados maternos y fetales

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones con ejercicios para mejorar los resultados maternos y fetales en pacientes con DMG.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (27 agosto 2016), ClinicalTrials.gov, en la WHO International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) (18 agosto 2016), y en listas de referencias de estudios recuperados.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) que compararon una intervención con ejercicios con atención estándar u otra intervención en embarazadas con diagnóstico de diabetes gestacional. No fueron elegibles para la inclusión los estudios cuasialeatorios y cruzados (crossover), ni los estudios que incluyeron pacientes con diabetes preexistente tipo 1 ó 2.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión realizaron de forma independiente la selección de los estudios, la evaluación de la calidad de los ensayos y la extracción de los datos. Se verificó la exactitud de los datos.

Resultados principales: 

Se incluyeron 11 ensayos aleatorios con 638 mujeres. El riesgo general se calificó como incierto debido a la falta de detalles metodológicos en los estudios incluidos.

En la madre, no hubo evidencia clara de una diferencia entre las pacientes del grupo de ejercicio y las del grupo control en el riesgo de preeclampsia como medida de trastornos hipertensivos en el embarazo (cociente de riesgos [CR] 0,31; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,01 a 7,09; dos ECA, 48 mujeres; evidencia de baja calidad), el parto por cesárea (CR 0,86; IC del 95%: 0,63 a 1,16; cinco ECA, 316 mujeres; I2 = 0%; evidencia de calidad moderada), el riesgo de inducción del trabajo de parto (CR 1,38; IC del 95%: 0,71 a 2,68; un ECA, 40 mujeres; evidencia de baja calidad) ni en el índice de masa corporal materno al seguimiento (retención de peso posnatal o retorno al peso previo al embarazo) (diferencia de medias [DM] 0,1 kg/m2; IC del 95%: -1,04 a 1,26; tres ECA, 254 mujeres; I2 = 0%; evidencia de alta calidad). El desarrollo de diabetes tipo 2, el traumatismo/desgarro perineal y la depresión posnatal no se informaron como resultados en los estudios incluidos.

En el lactante/niño/adulto, un ensayo único pequeño (n = 19) no informó eventos de mortalidad perinatal (mortinato y mortalidad neonatal) en los grupos de intervención con ejercicios o control (evidencia de baja calidad. No hubo evidencia clara de una diferencia entre los grupos en el resultado compuesto de mortalidad y morbilidad (definido de varias maneras por los ensayos, p.ej., mortalidad perinatal o infantil, distocia de hombro, fractura ósea o parálisis nerviosa) (CR 0,56; IC del 95%: 0,12 a 2,61; dos ECA, 169 lactantes; I2 = 0%; evidencia de calidad moderada) ni en la hipoglucemia neonatal (CR 2,00; IC del 95%: 0,20 a 20,04; un ECA, 34 lactantes; evidencia de baja calidad ). Ninguno de los estudios incluidos predeterminó los resultados tamaño grande para la edad gestacional, adiposidad (neonatal/lactante, niñez o edad adulta), diabetes (en la niñez o la edad adulta) o discapacidad neurosensorial (neonatal/lactante) como resultados del ensayo.

Otros resultados maternos de interés: las intervenciones con ejercicios se asociaron con reducción de las concentraciones sanguíneas de glucosa en ayunas (diferencia de medias estandarizada [DME] promedio -0,59; IC del 95%: -1,07 a -0,11; cuatro ECA, 363 mujeres; I2 = 73%; T2= 0,19) y reducción de la concentración sanguínea de glucosa posprandial en comparación con las intervenciones control (DME promedio -0,85; IC del 95%: -1,15 a -0,55; tres ECA, 344 mujeres; I2 = 34%; T2 = 0,03).

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