Estimulación magnética periférica repetitiva para mejorar las actividades diarias en los pacientes después del accidente cerebrovascular

Pregunta de la revisión
¿Es la estimulación magnética periférica repetitiva (EMPr) efectiva para mejorar las actividades diarias de los pacientes después de un accidente cerebrovascular?

Antecedentes
El accidente cerebrovascular, la causa más común de discapacidad, ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o se reduce. Se conocen dos tipos de accidente cerebrovascular: isquémico (debido a la falta de flujo sanguíneo) y hemorrágico (debido a la hemorragia). La parálisis del brazo o de la pierna después de un accidente cerebrovascular causa problemas con las actividades y funciones diarias, incluyendo comer, ducharse, vestirse y caminar. Los pacientes después de un accidente cerebrovascular con hemiparesia requieren rehabilitación física, es decir, entrenamiento de las extremidades superiores e inferiores, ejercicio centrado en las actividades de la vida diaria y la colocación de ayudas apropiadas para caminar (por ejemplo, un bastón). Sin embargo, actualmente los tratamientos efectivos son limitados. La EMPr es un método indoloro de estimulación que se ha utilizado para tratar de mejorar el movimiento de los pacientes con trastornos cerebrales o nerviosos.

Fecha de la búsqueda
La búsqueda está actualizada hasta el 7 de junio de 2019.

Características de los estudios
Ésta es una actualización de la revisión publicada en 2017. Se examinó la evidencia de cuatro ensayos sobre la EMPr (tres ECA individuales y un ensayo cruzado (cross-over)) que incluían un total de 139 participantes. Dos estudios compararon la EMPr con una estimulación "falsa" (una estimulación muy débil o un sonido solamente). Dos estudios compararon la EMPr más rehabilitación versus la estimulación falsa más rehabilitación.

Resultados clave
Se encontró poca evidencia de que el uso de EMPr mejoró las actividades cotidianas, la fuerza muscular, la funcionalidad del miembro superior y la espasticidad (rigidez inusual de los músculos) de los pacientes después del accidente cerebrovascular. Aunque un ensayo informó que la EMPr redujo la espasticidad de la extremidad superior, el efecto fue pequeño y sigue siendo incierto.

Calidad de la evidencia
La calidad de la evidencia se consideró baja para la mejoría de las actividades cotidianas, principalmente porque un estudio tuvo un tamaño de muestra pequeño.

Conclusiones de los autores
Aún no está claro si el uso de la EMPr es útil para mejorar las actividades de la vida diaria y la capacidad funcional en los pacientes después de un accidente cerebrovascular. Se necesitan más ensayos que incluyan un número mayor de participantes para determinar los efectos de la EMPr.

Conclusiones de los autores: 

Los ensayos disponibles no proporcionaron evidencia suficiente para permitir alguna conclusión acerca del uso sistemático de la EMPr en los pacientes después de un accidente cerebrovascular. Se necesitan ensayos adicionales con tamaños de muestra grandes para proporcionar evidencia sólida para la EMPr después del accidente cerebrovascular.

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Antecedentes: 

La estimulación magnética periférica repetitiva (EMPr) es un método de tratamiento no invasivo que puede penetrar en estructuras más profundas con estimulación indolora para mejorar la función motora en los pacientes con deterioro físico debido a trastornos cerebrales o nerviosos. La EMPr para los pacientes después de un accidente cerebrovascular ha demostrado ser un enfoque factible para mejorar las actividades de la vida diaria y la capacidad funcional. Sin embargo, la efectividad y la seguridad de esta intervención para los pacientes después de un accidente cerebrovascular siguen siendo inciertas en la actualidad. Ésta es una actualización de la revisión publicada en 2017.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de la EMPr para mejorar las actividades de la vida diaria y la capacidad funcional en los pacientes después de un accidente cerebrovascular.

Métodos de búsqueda: 

El 7 de enero de 2019, se realizaron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Accidentes Cerebrales Vasculares (Cochrane Stroke Group); en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), en la Cochrane Library; MEDLINE; Embase; el Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature (CINAHL); PsycINFO; la Allied and Complementary Medicine Database (AMED); Occupational Therapy Systematic Evaluation of Evidence (OTseeker); la Physiotherapy Evidence Database (PEDro); ICHUSHI Web; y en seis registros de ensayos en curso. Se revisaron las listas de referencias y se estableció contacto con expertos en el tema. No se impusieron restricciones de idioma ni fecha de publicación en la búsqueda en las bases de datos electrónicas.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) realizados para evaluar el efecto terapéutico de la EMPr en los pacientes después del accidente cerebrovascular. Las comparaciones elegibles para la inclusión fueron (1) sólo la EMPr activa comparada con la EMPr "simulada" (una forma muy débil de estimulación o un sonido solamente); (2) sólo la EMPr activa comparada con ninguna intervención; (3) EMPr activa más rehabilitación comparada con la EMPr simulada más rehabilitación; y (4) EMPr activa más rehabilitación comparada con la rehabilitación solamente.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente los estudios para su inclusión. Los mismos autores de la revisión evaluaron los métodos y el riesgo de sesgo, realizaron la extracción de datos y utilizaron el enfoque GRADE para evaluar la calidad de la evidencia. Se contactó con los autores de los ensayos para pedir información no publicada, si fue necesario. Todos los desacuerdos se resolvieron mediante discusión.

Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro ensayos (tres ECA y un ensayo cruzado [crossover]) que incluyeron a 139 participantes. El cegamiento de los participantes y los médicos fue bien informado en todos los ensayos. Se consideró que el riesgo general de sesgo en los ensayos era bajo. Sólo dos ensayos (con 63 y 18 participantes, respectivamente) proporcionaron información suficiente para ser incluida en el metanálisis. No se encontró un efecto claro de la EMPr en las actividades de la vida diaria al final del tratamiento (diferencia de medias (DM) -3,00; intervalo de confianza (IC) del 95%: -16,35 a 10,35; P = 0,66; un ensayo; 63 participantes; evidencia de baja calidad) y al final del seguimiento (DM -2,00; IC del 95%: -14,86 a 10,86; P = 0,76; un ensayo; 63 participantes; evidencia de baja calidad) cuando se comparó la EMPr más la rehabilitación versus la rehabilitación simulada. No se encontraron diferencias estadísticas en la mejoría de la función del miembro superior al final del tratamiento (DM 2,00; IC del 95%: -4,91 a 8,91; P = 0,57; un ensayo; 63 participantes; evidencia de baja calidad) y al final del seguimiento (DM 4,00; IC del 95%: -2,92 a 10,92; P = 0,26; un ensayo; 63 participantes; evidencia de baja calidad) cuando se comparó la EMPr más la rehabilitación versus la rehabilitación simulada más la rehabilitación. Se observó una disminución significativa de la espasticidad del codo al final del seguimiento (DM -0,48; IC del 95%: -0,93 a -0,03; P = 0,03; un ensayo; 63 participantes; evidencia de baja calidad) cuando se comparó la EMPr más la rehabilitación versus la rehabilitación simulada más la rehabilitación. En cuanto a la fuerza muscular, el tratamiento de la EMPr no se asoció con una mejoría en la fuerza muscular de los dorsiflexores del tobillo al final del tratamiento (DM 3,00; IC del 95%: -2,44 a 8,44; P = 0,28; un ensayo; 18 participantes; evidencia de baja calidad) en comparación con la EMPr simulada. Ningún estudio proporcionó información sobre la función de los miembros inferiores o los eventos adversos, incluida la muerte. En base al enfoque GRADE, se consideró que la calidad de la evidencia relacionada con el resultado primario era baja, debido al pequeño tamaño de la muestra de los estudios.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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