Eventos adversos en los pacientes que toman antibióticos macrólidos

Pregunta de la revisión

Se deseaba determinar si los pacientes tratados con un antibiótico macrólido presentaban más eventos adversos que los tratados con placebo.

Antecedentes

Los antibióticos macrólidos son un grupo de antibióticos que se administran habitualmente para tratar las infecciones agudas y crónicas. Los cuatro macrólidos administrados con mayor frecuencia son: azitromicina, claritromicina, eritromicina y roxitromicina. Los pacientes que toman antibióticos macrólidos están en riesgo de presentar eventos adversos como náuseas, diarrea, o erupciones cutáneas.

Fecha de la búsqueda

Se hicieron búsquedas en la literatura hasta mayo de 2018.

Características de los estudios

Se incluyeron 183 estudios con un total de 252 886 participantes. La mayoría de los estudios se realizaron en ámbitos hospitalarios. La azitromicina y la eritromicina se estudiaron con más frecuencia que la claritromicina y la roxitromicina. La mayoría de los estudios (89%) informaron algunos eventos adversos o al menos señalaron que no se observaron eventos adversos.

Fuentes de financiación de los estudios

Las compañías farmacéuticas suministraron los fármacos del ensayo o el financiamiento, o ambos, en 91 estudios. Las fuentes de financiación no estaban claras en 59 estudios.

Resultados clave

Los pacientes tratados con un antibiótico macrólido presentaron eventos adversos gastrointestinales como náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea con más frecuencia que los tratados con placebo.

Los trastornos gustativos se informaron más a menudo en los pacientes que recibieron macrólidos que en los que recibieron un placebo. Sin embargo, debido a que escasos estudios informaron sobre estos eventos adversos, estos resultados se deben interpretar con cuidado.

La pérdida de la audición se informó con más frecuencia en los pacientes que recibieron antibióticos macrólidos; sin embargo, sólo cuatro estudios informaron este resultado.

Los macrólidos causaron menos tos y menos infecciones de las vías respiratorias que placebo.

No se encontró evidencia de que los macrólidos causaran más trastornos cardíacos, trastornos hepáticos, infecciones sanguíneas, infecciones de la piel y las partes blandas, cambios en las enzimas hepáticas, pérdida del apetito, mareos, cefalea, síntomas respiratorios, prurito o erupciones cutáneas que placebo.

No se encontraron más muertes en los pacientes tratados con macrólidos que en los tratados con placebo.

Hubo información muy limitada disponible para evaluar si los pacientes tratados con un antibiótico macrólido tuvieron mayor riesgo de desarrollo de bacterias resistentes que los tratados con placebo. Sin embargo, las bacterias que no respondieron a los antibióticos macrólidos se identificaron con más frecuencia de forma inmediata después del tratamiento en los pacientes que recibieron un macrólido que en los que recibieron un placebo, pero las diferencias en la resistencia posterior fueron inconsistentes.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia varió de muy baja (trastornos cardíacos, cambio en las enzimas hepáticas, trastornos hepáticos) a baja (dolor abdominal, muerte, diarrea, mareos, pérdida de la audición, infecciones de la piel y las partes blandas, trastorno gustativo, sibilancias) a moderada (pérdida del apetito, infección sanguínea, tos, fiebre, cefalea, prurito, náuseas, erupción cutánea, síntomas respiratorios, infecciones de las vías respiratorias, vómitos).

Conclusiones de los autores: 

Los macrólidos como un grupo aumentaron con claridad las tasas de eventos adversos gastrointestinales. La mayoría de los ensayos realizaron al menos alguna declaración acerca de los eventos adversos, como "no se observaron". Sin embargo, pocos ensayos enumeraron con claridad los eventos adversos como resultados, informaron sobre los métodos utilizados para obtener los eventos adversos, o incluso detallaron la cantidad de pacientes que presentaron eventos adversos en el grupo de intervención y en el grupo placebo. Lo anterior fue especialmente válido para el evento adverso de la resistencia bacteriana.

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Antecedentes: 

Los antibióticos macrólidos (macrólidos) se encuentran entre los antibióticos prescritos con más frecuencia en todo el mundo y se utilizan para una variedad amplia de infecciones. Sin embargo, los macrólidos también exponen a los pacientes al riesgo de eventos adversos. La comprensión actual de los eventos adversos se deriva principalmente de los estudios observacionales, que están sujetos a sesgo debido a que es difícil distinguir los eventos causados por los antibióticos de los eventos causados por las enfermedades tratadas. Debido a que los eventos adversos son específicos del tratamiento, en lugar de específicos de la enfermedad, es posible aumentar la cantidad de eventos adversos disponibles para el análisis mediante la combinación de ensayos controlados aleatorios (ECA) del mismo tratamiento a través de diferentes enfermedades.

Objetivos: 

Cuantificar las incidencias de eventos adversos informados en los pacientes que toman antibióticos macrólidos en comparación con placebo para cualquier indicación.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL), que incluye el registro especializado del Grupo Cochrane de Infecciones Respiratorias Agudas (Cochrane Acute Respiratory Infections Group Specialised Register) (2018, número 4); MEDLINE (Ovid, desde 1946 hasta el 8 de mayo de 2018); Embase (desde 2010 hasta el 8 de mayo de 2018); CINAHL (desde 1981 hasta el 8 de mayo de 2018); LILACS (desde 1982 hasta el 8 de mayo de 2018); y en Web of Science (desde 1955 hasta el 8 de mayo de 2018). Se realizaron búsquedas en los registros de ensayos clínicos para obtener ensayos en curso y finalizados (9 de mayo de 2018) y se examinaron las listas de referencias de los estudios incluidos y de las revisiones Cochrane anteriores sobre macrólidos.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ECA que compararon un antibiótico macrólido con placebo para cualquier indicación. Se incluyeron los ensayos que utilizaron cualquiera de los cuatro antibióticos macrólidos administrados con más frecuencia: azitromicina, claritromicina, eritromicina o roxitromicina. Los macrólidos podían ser administrados por cualquier vía. Los fármacos concomitantes se permitieron siempre que estuvieran igualmente disponibles para ambos grupos de tratamiento y de comparación.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, extrajeron y recopilaron los datos. Se evaluó el riesgo de sesgo de todos los estudios incluidos y la calidad de la evidencia para cada resultado de interés. Se analizaron los eventos adversos específicos, las muertes y la transmisión posterior de bacterias resistentes a los macrólidos por separado. El participante del estudio fue la unidad del análisis para cada evento adverso. Se informó cualquier evento adverso específico que ocurriera en el 5% o más de cualquier grupo. Se realizó un metanálisis cuando tres o más estudios incluidos informaron un evento adverso específico.

Resultados principales: 

Se incluyeron 183 estudios con un total de 252 886 participantes (rango: 40 a 190 238). Las indicaciones para los antibióticos macrólidos variaron enormemente; la mayoría de los estudios utilizó macrólidos para el tratamiento o la prevención de infecciones agudas de las vías respiratorias, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, trastornos gastrointestinales o problemas uroginecológicos. La mayoría de los ensayos se realizó en ámbitos de atención secundaria. La azitromicina y la eritromicina se estudiaron con más frecuencia que la claritromicina y la roxitromicina.

La mayoría de los estudios (89%) informaron algunos eventos adversos o al menos señalaron que no se observaron eventos adversos.

Los eventos adversos gastrointestinales fueron el tipo de evento adverso informado con más frecuencia. En comparación con placebo, los macrólidos causaron más diarrea (odds ratio [OR] 1,70; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,34 a 2,16; evidencia de baja calidad); más dolor abdominal (OR 1,66; IC del 95%: 1,22 a 2,26; evidencia de baja calidad); y más náuseas (OR 1,61; IC del 95%: 1,37 a 1,90; evidencia de calidad moderada). Los vómitos (CR 1,27; IC del 95%: 1,04 a 1,56; evidencia de calidad moderada)y los trastornos gastrointestinales no especificados en otra categoría (OR 2,16, IC del 95%: 1,56 a 3,00; evidencia de calidad moderada) también se informaron con más frecuencia en los participantes que recibieron macrólidos en comparación con placebo.

La cantidad de pacientes adicionales (diferencia absoluta en el riesgo) que presentaron eventos adversos causados por los macrólidos se describe a continuación: trastornos gastrointestinales no especificados en otra categoría 85/1000; diarrea 72/1000; dolor abdominal 62/1000; náuseas 47/1000; y vómitos 23/1000.

El número necesario a tratar para lograr un resultado perjudicial adicional (NNTD) varió de 12 (IC del 95%: 8 a 23) para los trastornos gastrointestinales no especificados en otra categoría a 17 (9 a 47) para el dolor abdominal; 19 (12 a 33) para la diarrea; 19 (13 a 30) para las náuseas; y 45 (22 a 295) para los vómitos.

No hubo diferencias claras y consistentes en los eventos adversos gastrointestinales entre diferentes tipos de macrólidos o vías de administración.

Los trastornos gustativos se informaron más a menudo en los participantes que recibieron antibióticos macrólidos, aunque hubo intervalos de confianza amplios y heterogeneidad moderada (OR 4,95; IC del 95%: 1,64 a 14,93; I² = 46%; evidencia de baja calidad).

En comparación con los participantes que recibieron placebo, los que recibieron macrólidos presentaron con más frecuencia pérdida de la audición; sin embargo, sólo cuatro estudios informaron este resultado (OR 1,30; IC del 95%: 1,00 a 1,70; I² = 0%; evidencia de baja calidad).

No se encontró evidencia de que los macrólidos causaran más trastornos cardíacos (OR 0,87; IC del 95%: 0,54 a 1,40; evidencia de muy baja calidad); trastornos hepatobiliares (OR 1,04; IC del 95%: 0,27 a 4,09; evidencia de muy baja calidad); o cambios en las enzimas hepáticas (OR 1,56; IC del 95%: 0,73 a 3,37; evidencia de muy baja calidad) en comparación con placebo.

No se encontró evidencia de que los participantes tratados con macrólidos informaran con más frecuencia pérdida del apetito, mareos, cefalea, síntomas respiratorios, infecciones sanguíneas, infecciones de la piel y las partes blandas, prurito o erupciones cutáneas en comparación con los tratados con placebo.

Los macrólidos causaron menos tos (OR 0,57; IC del 95%: 0,40 a 0,80; evidencia de calidad moderada) y menos infecciones de las vías respiratorias (OR 0,70; IC del 95%: 0,62 a 0,80; evidencia de calidad moderada) en comparación con placebo, probablemente debido a que los mismos no son eventos adversos sino características de las indicaciones para los antibióticos. También se observó menos fiebre (OR 0,73; IC del 95%: 0,54 a 1,00; evidencia de calidad moderada) en los participantes que recibieron macrólidos en comparación con placebo, aunque estos resultados no fueron significativos.

No hubo un aumento en la mortalidad en los participantes que recibieron macrólidos en comparación con placebo (OR 0,96; IC del 95%: 0,87 a 1,06; I² = 11%; evidencia de baja calidad).

Sólo 24 estudios (13%) proporcionaron datos útiles sobre las bacterias resistentes a los macrólidos. Las bacterias resistentes a los macrólidos se identificaron con más frecuencia entre los participantes inmediatamente después de la exposición al antibiótico. Sin embargo, las diferencias en la resistencia posterior fueron inconsistentes.

Las compañías farmacéuticas suministraron la medicación del ensayo o el financiamiento, o ambos, en 91 ensayos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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