Intervenciones con ejercicios para mejorar la actividad, la participación y la calidad de vida de los pacientes con parálisis cerebral

Pregunta de la revisión

¿El ejercicio mejora la actividad, la participación en las situaciones de la vida y la calidad de vida en los pacientes con parálisis cerebral (PC)?

Antecedentes

La parálisis cerebral (PC) es causada por una lesión en el cerebro del niño que interrumpe el desarrollo normal. Los pacientes con PC presentan una reducción de la fuerza muscular y el estado físico aeróbico, lo que puede repercutir en su capacidad para realizar actividades como levantarse, caminar, correr y participar en la vida diaria. El ejercicio se define como una actividad planificada, estructurada y repetitiva que se dirige a mejorar el estado físico. El ejercicio aeróbico intenta mejorar el estado físico aeróbico, mientras que el entrenamiento de fuerza intenta mejorar la fuerza muscular. Los profesionales de la salud a menudo prescriben ejercicios a los pacientes con PC, principalmente para mejorar la funcionalidad, pero no se ha realizado una evaluación exhaustiva de la evidencia de la efectividad de estas intervenciones en los pacientes con PC.

Características de los estudios

En junio de 2016 se buscaron todos los estudios que investigaron la efectividad del ejercicio en los pacientes con PC. Se incluyeron 29 ensayos con 926 participantes con PC; el 53% de ellos eran hombres. Cinco ensayos se realizaron en los Estados Unidos; cuatro en Australia; dos en Egipto, Corea, Arabia Saudita, Taiwán, los Países Bajos y el Reino Unido; tres en Grecia; y uno cada uno en la India, Italia, Noruega y Sudáfrica.

Un ensayo sólo incluyó adultos con PC y tres ensayos incluyeron adolescentes y adultos jóvenes. La mayoría de los ensayos incluyeron niños con PC que podían caminar de manera independiente, con o sin la ayuda de andadores. Cuatro ensayos también incluyeron pacientes que utilizaban dispositivos de movilidad con ruedas (p.ej. sillas de ruedas) en la mayoría de los contextos y un ensayo incluyó pacientes que sólo utilizaban dispositivos de movilidad con ruedas. Tres ensayos no informaron claramente la capacidad funcional y sólo dos ensayos informaron la habilidad manual de los participantes (uso de las manos cuando manipulaban objetos). Ocho ensayos compararon el ejercicio aeróbico con la atención habitual (es decir, la atención que un paciente generalmente recibe en la práctica), 15 ensayos compararon el entrenamiento de resistencia (un tipo de ejercicio para mejorar la fuerza muscular) con la atención habitual o con ningún tratamiento, cuatro ensayos compararon el entrenamiento mixto (ejercicio aeróbico y entrenamiento de resistencia) con la atención habitual o con ningún tratamiento, y dos ensayos compararon el ejercicio aeróbico con el entrenamiento de resistencia.

Resultados clave

El ejercicio aeróbico puede mejorar la actividad, indicada mediante la función motora, pero no parece mejorar la velocidad de la marcha, la resistencia para caminar, la participación ni el estado físico aeróbico en los niños con PC a corto o medio plazo. No hay estudios de investigación con respecto al efecto del ejercicio aeróbico sobre la participación ni la calidad de vida.

El entrenamiento de resistencia no parece mejorar la función motora, la velocidad de la marcha ni la participación a corto o a medio plazo, así como tampoco la calidad de vida a corto plazo en los niños y adolescentes con PC, pero puede mejorar la fuerza muscular.

El entrenamiento mixto no mejora la función motora ni la velocidad de la marcha, pero mejora a corto plazo la participación de los niños y adolescentes con PC.

No se encontraron diferencias entre el entrenamiento aeróbico y de resistencia en cuanto a la función motora, pero se encontró una diferencia en la fuerza muscular a corto plazo.

Aunque la evidencia indica que el ejercicio podría ser seguro para los pacientes con PC, sólo 16 ensayos (55%) incluyeron información sobre los eventos adversos; estos ensayos no informaron eventos adversos graves. Todos los estudios que se encontraron tuvieron escasos números de participantes, lo que significa que no existe seguridad con respecto a la exactitud de los resultados.

Calidad de la evidencia

Se consideró que la calidad de la evidencia para todas las comparaciones fue baja o muy baja. Todos los estudios tuvieron tamaños de muestra pequeños. Hubo muy pocos ensayos que incluyeron adultos con PC o pacientes con PC que no podían caminar, por lo que estos resultados pueden no ser aplicables a estos grupos de pacientes. Pocos ensayos proporcionaron detalles claros acerca de la frecuencia, la intensidad y la duración del ejercicio prescrito. Se necesitan estudios de investigación adicionales que evalúen la efectividad del ejercicio sobre la actividad y la participación. Dichos estudios de investigación deben determinar si la cantidad y la intensidad del ejercicio prescrito a los pacientes con PC tienen repercusión sobre su efectividad y si las guías actuales para el ejercicio en la población general se aplican a los pacientes con PC.

Conclusiones de los autores: 

La calidad de la evidencia para todas las conclusiones es baja a muy baja. Debido a que los ensayos incluidos tienen tamaños de muestra pequeños, es posible subestimar la heterogeneidad, lo que da lugar a una incertidumbre considerable con respecto a las estimaciones del efecto. En los niños con PC, hay evidencia de que el ejercicio aeróbico puede dar lugar a una mejoría pequeña en la función motora gruesa, aunque no mejora la velocidad de la marcha. Hay evidencia de que el entrenamiento de resistencia no mejora la velocidad de la marcha, la función motora gruesa, la participación ni la calidad de vida en los niños con PC.

Según la evidencia disponible, el ejercicio parece ser seguro para los pacientes con PC; sin embargo, sólo el 55% de los ensayos informaron los eventos adversos o señalaron que monitorizaron los eventos adversos. Se necesitan ECA grandes, de alta calidad y con información adecuada que evalúen la efectividad del ejercicio en cuanto a la actividad y la participación antes de establecer cualquier conclusión sólida sobre la efectividad del ejercicio en los pacientes con PC. También se necesitan estudios de investigación para determinar si las guías actuales con respecto al ejercicio para la población general son efectivas y factibles para los pacientes con PC.

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Antecedentes: 

La parálisis cerebral (PC) es un trastorno del desarrollo nervioso debido a una lesión del cerebro en desarrollo. Es la forma más común de discapacidad de la niñez, con tasas de prevalencia entre 1,5 y 3,8 por 1000 nacimientos informados a nivel mundial. Las deficiencias primarias asociadas con la PC incluyen reducción de la fuerza muscular y del estado cardiorrespiratorio, lo que da lugar a dificultades para realizar actividades como vestirse, caminar y franquear escaleras.

El ejercicio se define como una actividad planificada, estructurada y repetitiva dirigida a mejorar el estado físico y es una intervención utilizada frecuentemente en los pacientes con PC. El entrenamiento aeróbico y de resistencia puede mejorar la actividad (es decir, la capacidad para realizar una tarea) y la participación (es decir, la participación en situaciones de la vida) a través de su repercusión sobre las deficiencias primarias de la PC. Sin embargo, hasta la fecha no se ha realizado una revisión exhaustiva de las intervenciones con ejercicios en pacientes con PC.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones con ejercicios en pacientes con PC, principalmente en cuanto a la actividad, la participación y la calidad de vida. Los resultados secundarios evaluaron las funciones corporales y las estructuras corporales. Los comparadores de interés fueron ningún tratamiento, atención habitual o un tipo alternativo de intervención con ejercicios.

Estrategia de búsqueda (: 

En junio 2016, se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, en otras nueve bases de datos, y en cuatro registros de ensayos.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) y los ensayos controlados cuasialeatorios en niños, adolescentes y adultos con PC. Se incluyeron estudios de ejercicios aeróbicos, entrenamiento de resistencia y "entrenamiento mixto" (una combinación de al menos dos de ejercicios aeróbicos, entrenamiento de resistencia y entrenamiento anaeróbico).

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión examinaron de forma independiente la elegibilidad de los títulos, resúmenes e informes de texto completo potencialmente relevantes; extrajeron todos los datos pertinentes y realizaron evaluaciones de "Riesgo de sesgo" y GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron 29 ensayos (926 participantes); 27 incluyeron niños y adolescentes hasta los 19 años de edad, tres incluyeron adolescentes y adultos jóvenes (de 10 a 22 años) y uno incluyó adultos mayores de 20 años. Los varones constituyeron el 53% de la muestra. Cinco ensayos fueron realizados en los Estados Unidos; cuatro en Australia; dos en Egipto, Corea, Arabia Saudita, Taiwán, los Países Bajos y el Reino Unido; tres en Grecia; y uno cada uno en la India, Italia, Noruega y Sudáfrica.

Veintiséis ensayos incluyeron pacientes con PC espástica solamente; tres ensayos incluyeron niños y adolescentes con PC espástica y de otros tipos. Veintiún ensayos incluyeron pacientes que podían caminar con o sin dispositivos de apoyo, cuatro ensayos también incluyeron pacientes que utilizaban dispositivos de movilidad con ruedas en la mayoría de los contextos y un ensayo incluyó pacientes que utilizaban solamente dispositivos de movilidad con ruedas. Tres ensayos no informaron la capacidad funcional de los participantes. Sólo dos ensayos informaron la habilidad manual de los participantes. Ocho estudios compararon ejercicio aeróbico con atención habitual, mientras que 15 compararon entrenamiento de resistencia y cuatro compararon entrenamiento mixto con atención habitual o ningún tratamiento. Dos ensayos compararon ejercicio aeróbico con entrenamiento de resistencia. Se consideró que todos los ensayos tenían un alto riesgo de sesgo en general.

Se encontró evidencia de baja calidad de que el ejercicio aeróbico mejora la función motora gruesa a corto plazo (diferencia de medias estandarizada [DME] 0,53; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,02 a 1,04; n = 65, tres estudios) y a medio plazo (diferencia de medias [DM] 12,96%; IC del 95%: 0,52% a 25,40%, N = 12, un estudio). El ejercicio aeróbico no mejoró la velocidad de la marcha a corto plazo (DM 0,09 m/seg; IC del 95%; -0,11 m/seg a 0,28 m/seg, n = 82, cuatro estudios, evidencia de muy baja calidad) ni a medio plazo (DM -0,17; IC del 95%: -0,59 m/seg a 0,24 m/seg, n = 12, un estudio, evidencia de baja calidad). Ningún ensayo evaluó la participación ni la calidad de vida después del ejercicio aeróbico.

Se encontró evidencia de baja calidad de que el entrenamiento de resistencia no mejora la función motora gruesa (DME 0,12; IC del 95%: -0,19 a 0,43; n = 164, siete estudios), la velocidad de la marcha (DM 0,03 m/seg; IC del 95%; -0,02 m/seg a 0,07 m/seg, n = 185, ocho estudios), la participación (DME 0,34; IC del 95%: -0,01 a 0,70; n = 127, dos estudios) ni la calidad de vida informada por los padres (DM 12,70; IC del 95%: -5,63 a 31,03; n = 12, un estudio) a corto plazo. También hay evidencia de baja calidad de que el entrenamiento de resistencia no mejora la velocidad de la marcha (DM -0,03 m/seg; IC del 95%: -0,17 m/seg a 0,11 m/seg, n = 84, tres estudios), la función motora gruesa (DME 0,13; IC del 95%: -0,30 a 0,55; n = 85, tres estudios) ni la participación (DM 0,37; IC del 95%: -6,61 a 7,35; n = 36, un estudio) a medio plazo.

Se encontró evidencia de baja calidad de que el entrenamiento mixto no mejora la función motora gruesa (DME 0,02; IC del 95%: -0,29 a 0,33; n = 163, cuatro estudios) ni la velocidad de la marcha (DM 0,10 m/seg; IC del 95%: -0,07 m/seg a 0,27 m/seg, n = 58, un estudio), pero mejora la participación (DM 0,40; IC del 95%: 0,13 a 0,67; n = 65, un estudio) a corto plazo.

No hay diferencias entre el entrenamiento de resistencia y el ejercicio aeróbico en cuanto al efecto sobre la función motora gruesa a corto plazo (DME 0,02; IC del 95%: -0,50 a 0,55; n = 56, dos estudios, evidencia de baja calidad).

Trece ensayos no informaron eventos adversos, siete no informaron evento adverso alguno y nueve informaron eventos adversos no graves.

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