El riesgo de infarto y accidente cerebrovascular en las mujeres que utilizan píldoras anticonceptivas

Antecedentes

Desde su introducción, las píldoras anticonceptivas orales combinadas se han vuelto uno de los métodos de regulación de la natalidad más populares. Estas píldoras contienen dos tipos de hormonas femeninas, estrógeno y progestágeno. Cuando se utilizan correctamente, la tasa de fracaso (es decir, la aparición de embarazo no deseado) es menor de uno por 100 mujeres por año. A pesar de su fiabilidad, se ha observado que las píldoras anticonceptivas orales aumentan el riesgo de que se forme un coágulo sanguíneo en una arteria, es decir, trombosis arterial (infarto o accidente cerebrovascular). Como la trombosis arterial es poco frecuente en las mujeres jóvenes y existen tantos tipos de píldoras anticonceptivas orales, la magnitud del riesgo no está clara. Además, se desconoce el efecto de diferentes tipos de progestágenos o diferentes dosis de estrógeno sobre el riesgo de trombosis arterial.

Pregunta de la revisión

En esta revisión Cochrane se intentó evaluar el riesgo de trombosis arterial en diferentes tipos de píldoras anticonceptivas orales. Para hacer esta evaluación se buscó en la bibliografía el 8 de julio de 2015 todos los estudios que evaluaron el riesgo de trombosis arterial asociada con las píldoras anticonceptivas orales en mujeres menores de 50 años.

Características de los estudios

En total, 28 artículos en 24 estudios únicos cumplieron los criterios de inclusión.

Resultados clave

Los resultados indicaron que el riesgo general de trombosis arterial no aumentó en las mujeres que utilizaron las píldoras anticonceptivas orales en comparación con las mujeres que no utilizaron las píldoras anticonceptivas orales. El riesgo no varió según el tipo de progestágeno. Sin embargo, se encontró que el riesgo de trombosis arterial pareció ser dos veces más alto en las mujeres que tomaban píldoras con dosis mayores de estrógeno. Esta revisión mostró que, con respecto al riesgo de trombosis arterial, las píldoras con < 50 µg de estrógeno parecen seguras. Sin embargo, se debe considerar el riesgo de otros efectos secundarios de las píldoras anticonceptivas orales (como un coágulo de sangre en una vena [trombosis venosa]) antes de prescribir cualquier tipo de píldora anticonceptiva oral.

Calidad de la evidencia

La calidad general de las pruebas de esta revisión fue moderada. La mayoría de los estudios (22 de 28) confirmó correctamente que a las pacientes se les había diagnosticado una trombosis arterial. Sin embargo, solamente cuatro estudios también comprobaron que se informó correctamente el tipo de píldora que la paciente había utilizado. Además, solamente la mitad de los estudios aseguró que se hicieran comparaciones correctas entre las pacientes con y sin trombosis arterial.

Conclusiones de los autores: 

Este metanálisis de redes mostró que el riesgo del infarto de miocardio o accidente cerebrovascular isquémico solamente aumentó en las pacientes que utilizaron AOC que contenían ≥ 50 µg de estrógeno. Con respecto al infarto de miocardio o al accidente cerebrovascular isquémico, la prescripción de AOC con < 50 µg de estrógeno parece segura. Cuando se combinaron con los resultados de los estudios sobre el riesgo de trombosis venosa en las usuarias de AOC, al parecer la píldora de AOC que contiene levonorgestrel y 30 µg de estrógeno es la forma oral más segura de anticoncepción hormonal.

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Antecedentes: 

Los anticonceptivos orales combinados (AOC) se han asociado con un mayor riesgo de trombosis arterial, es decir, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular isquémico. Sin embargo, como estas enfermedades son poco frecuentes en las mujeres jóvenes y existen muchos tipos de anticonceptivos orales combinados, la magnitud del riesgo y el efecto de diferentes contenidos hormonales de las preparaciones de AOC todavía no están claros.

Objetivos: 

Valorar el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular isquémico en las usuarias comparadas con las no usuarias de diferentes tipos, dosis y generaciones de anticonceptivos orales combinados.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas de estudios elegibles en las bases de datos electrónicas (MEDLINE (1966 hasta 8 julio 2015), EMBASE (1980 hasta 8 julio 2015), Popline (1970 hasta 8 julio 2015) y en LILACS (1985 hasta 8 julio 2015), sin restricciones de idioma.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los estudios observacionales que reclutaron a mujeres en el grupo en edad reproductiva (18 a 50 años) y compararon el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular isquémico entre las usuarias y no usuarias de AOC.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión seleccionaron los estudios relevantes y extrajeron los datos de forma independiente. Como no todas las preparaciones de AOC se compararon directamente en la bibliografía, se realizó un metanálisis de redes. Lo anterior permitió que las preparaciones se compararan directa o indirectamente mediante un comparador común. Se evaluaron los odds ratios (OR) y los intervalos de confianza (IC) del 95% para el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular isquémico en las usuarias versus no usuarias de AOC. Los resultados del infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular isquémico se combinaron y también se analizaron por separado. Los análisis se estratificaron según la dosis de estrógeno y el tipo de progestágeno.

Resultados principales: 

En total, se identificaron 1298 publicaciones a través de la estrategia de búsqueda. Se incluyeron 28 publicaciones que informaban sobre 24 estudios. Las usuarias de AOC no tuvieron un aumento en el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular isquémico en comparación con las no usuarias (OR 1,0; IC del 95%: 0,9 a 1,0). Estos OR fueron similares para el infarto de miocardio solo (OR 0,9; IC del 95%: 0,8 a 1,0) y el accidente cerebrovascular isquémico solo (OR 1,0; IC del 95%: 0,9 a 1,1). Los riesgos no variaron según la generación del progestágeno o según el tipo de progestágeno. Sin embargo, cuando las preparaciones se estratificaron según la dosis de estrógeno, el riesgo de infarto de miocardio o de accidente cerebrovascular isquémico pareció aumentar con dosis mayores de estrógeno.

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