Tratamientos para los quistes óseos simples de huesos largos en niños

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Los quistes óseos simples (quistes óseos “unicamerales” o “solitarios”) son el tipo más común de anomalía ósea (lesión) no cancerosa (benigna) en niños en etapa de crecimiento. Los quistes hacen que la corteza ósea (capa externa dura del hueso) se vuelva delgada y pueden dar lugar a fracturas patológicas repetidas (la que se presenta sin mucho traumatismo en un área de hueso debilitado). Ocasionalmente, dichas fracturas pueden dar lugar al acortamiento de la extremidad y a deformidad. Los objetivos principales del tratamiento de los quistes óseos simples son reducir el riesgo de fractura patológica, ayudar a la curación del quiste y detener el dolor. Existen varios métodos de tratamiento disponibles, pero no hay acuerdo sobre cuál es el mejor. Por lo tanto, se realizó una revisión minuciosa de las pruebas disponibles sobre diferentes métodos de tratamiento de los quistes óseos simples de huesos largos en niños para observar si se podía identificar qué método es mejor.

Se hicieron búsquedas en varias bases de datos médicas importantes en diciembre de 2013, así como los registros de ensayos, actas de congresos y listas de referencias. Se encontró sólo un estudio médico relevante en el cual los niños participantes fueron asignados al azar a diferentes tratamientos. El estudio comparó tratamientos en los cuales se administraron inyecciones de médula ósea o de esteroides (acetato de metilprednisolona) en los quistes óseos simples. Noventa niños con una edad media de 9,5 años participaron en este estudio.

Los resultados estaban disponibles para 77 niños. Dos años después del tratamiento, la revisión radiográfica indicó que la curación exitosa de los quistes óseos fue más común en los niños que habían recibido inyecciones de esteroides; sin embargo, no hubo seguridad en cuanto a si este hallazgo es verdadero. Las pruebas de baja calidad dos años después del tratamiento mostraron que los niños en los dos grupos de tratamiento presentaron niveles altos similares en la función (medidos con la puntuación Activity Scale for Kids) y niveles bajos de dolor (medidos con la puntuación Oucher). Hubo pruebas de muy baja calidad de que no hubo diferencias entre las dos intervenciones para los eventos adversos, incluida la fractura patológica después del tratamiento. Debido a que la calidad de las pruebas es baja, o muy baja, no es posible establecer la conclusión definitiva de que no hay diferencias entre los tratamientos, y no se sabe si algún tratamiento proporciona mejores resultados y menos complicaciones.

Esta revisión se basa en un ensayo con un número pequeño de participantes. En consecuencia, actualmente hay pruebas insuficientes para determinar el mejor método de tratamiento de los quistes óseos simples de huesos largos en niños. Se necesitan más estudios con mayor número de participantes y que monitoricen a los niños durante períodos de seguimiento más largos.

Conclusiones de los autores: 

Las pruebas disponibles son insuficientes para determinar los efectos relativos de las inyecciones de médula ósea versus de esteroides, aunque las inyecciones de médula ósea son más invasivas. Es interesante destacar que la tasa de curación del quiste óseo según la evaluación radiográfica a los dos años estuvo muy por debajo del 50% para ambas intervenciones. En términos generales, hay una falta de pruebas para determinar el mejor método de tratamiento de los quistes óseos simples de huesos largos en niños. Se necesitan más ECA de tamaño y calidad suficientes para guiar la práctica clínica.

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Antecedentes: 

Los quistes óseos simples, también conocidos como quistes óseos unicamerales o quistes óseos solitarios, son el tipo más común de lesión ósea benigna en los niños en etapa de crecimiento. Los quistes pueden dar lugar a una fractura patológica repetida (fractura que se presenta en un área de hueso debilitado por un proceso de enfermedad). Ocasionalmente, estas fracturas pueden dar lugar a una consolidación defectuosa sintomática. Los objetivos principales del tratamiento son la reducción del riesgo de fracturas patológicas, la mejoría en la curación del quiste y la resolución del dolor. A pesar de los numerosos métodos de tratamiento que se han utilizado para los quistes óseos simples de huesos largos en niños, no hay consenso sobre el mejor procedimiento.

Objetivos: 

Evaluar los efectos (beneficiosos y perjudiciales) de las intervenciones para el tratamiento de los quistes óseos simples de huesos largos en niños, incluidos los adolescentes.

Se pretendió realizar las siguientes comparaciones principales: intervenciones invasivas (p.ej. inyecciones, legrado, fijación quirúrgica) versus no invasivas (p.ej. observación, colocación de yeso, actividad restringida); diferentes categorías de intervenciones invasivas (es decir inyecciones, legrado, orificios de incisión y descompresión, fijación quirúrgica y descompresión continua); diferentes variaciones de cada categoría de intervención invasiva (p.ej. diferentes sustancias de inyección: médula ósea autóloga versus esteroides).

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochrane de Lesiones Óseas, Articulares y Musculares (Cochrane Bone, Joint and Muscle Trauma Group) (diciembre 2013), Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL, 2013 número 12), MEDLINE (1946 hasta 12 diciembre 2013), EMBASE (1974 hasta 12 diciembre 2013) y en la China National Knowledge Infrastructure Platform (31 diciembre 2013). También se hicieron búsquedas en registros de ensayos, actas de congresos y listas de referencias.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios y cuasialeatorios que evaluaran métodos de tratamiento de los quistes óseos simples de huesos largos en niños.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión seleccionaron de forma independiente los resultados de búsqueda y realizaron la selección de estudios. Se resolvieron las diferencias de opinión entre los autores de la revisión mediante discusión y consulta con un tercer autor de la revisión. Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente el riesgo de sesgo y extrajeron los datos. Se resumieron los datos mediante los cocientes de riesgos (CR) o las diferencias de medias (DM), según fuese apropiado, y los intervalos de confianza (IC) del 95%. Se utilizó el sistema Grading of Recommendations Assessment, Development, and Evaluation (GRADE) para evaluar la calidad general de las pruebas.

Resultados principales: 

El único ensayo incluido fue un ensayo controlado aleatorio (ECA) multicéntrico realizado en 24 ubicaciones en Norteamérica y la India que comparó la inyección de médula ósea con la inyección de esteroides (acetato de metilprednisolona) para el tratamiento de los quistes óseos simples. Se planificó la aplicación de hasta tres inyecciones para los participantes de cada grupo. El ensayo incluyó a 90 niños (edad media 9,5 años) y presentó los resultados de 77 niños a los dos años de seguimiento. Aunque el ensayo tuvo una ocultación segura de la asignación, estuvo en riesgo alto de sesgo de realización y de desequilibrios graves en las características iniciales. Para reflejar dichas limitaciones del estudio, se disminuyó la calidad de las pruebas en dos niveles a “baja” para la mayoría de los resultados, lo cual significa que no existe seguridad acerca de las estimaciones del efecto. Para los resultados en los que hubo una imprecisión grave, la calidad de las pruebas se disminuyó en un nivel adicional a “muy baja”.

El ensayo aportó pruebas de calidad muy baja de que menos niños en el grupo de inyección de médula ósea presentaron la curación de los quistes óseos según la evaluación radiográfica a los dos años en comparación con el grupo de inyección de esteroides (9/39 versus 16/38; CR 0,55 a favor de la inyección de esteroides, IC del 95%: 0,28 a 1,09). Sin embargo, el resultado fue incierto y puede ser compatible con ninguna diferencia o un beneficio pequeño a favor de la inyección de médula ósea. Sobre la base de una tasa de éxito ilustrativa de 421 niños que presentaron la curación de los quistes óseos por 1000 niños tratados con inyecciones de esteroides, estas cifras se equiparan a 189 niños menos (IC del 95%: 303 menos a 38 más) con curación de los quistes óseos por 1000 niños tratados con inyecciones de médula ósea. Hubo pruebas de baja calidad de una ausencia de diferencias entre las dos intervenciones a los dos años en el resultado funcional, basado en la Activity Scale for Kids para la calificación de la función (0 a 100; las puntuaciones más altas equivalen a un mejor resultado: DM -0,90; IC del 95%: -4,26 a 2,46) o en el dolor evaluado mediante la puntuación del dolor de Oucher. Hubo pruebas de muy baja calidad de una ausencia de diferencias entre las dos intervenciones en cuanto a los eventos adversos: fractura patológica posterior (9/39 versus 11/38; CR 0,80; IC del 95%: 0,37 a 1,70) o infección superficial (dos casos en el grupo de médula ósea). No se informó la recurrencia de quistes óseos, la consolidación defectuosa inadmisible, el retorno a las actividades normales ni la satisfacción del participante.

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