Clorpromazina en comparación con antipsicóticos atípicos más nuevos

Los pacientes con esquizofrenia a menudo oyen voces o ven cosas (alucinaciones) y tienen creencias extrañas (delirios). Los fármacos antipsicóticos constituyen el tratamiento principal para los pacientes con estos síntomas de esquizofrenia. La clorpromazina fue uno de los primeros fármacos que se descubrió que eran eficaces para tratar a los pacientes con esquizofrenia. Aún es uno de los tratamientos utilizados con más frecuencia y menos costosos. Sin embargo, al ser un fármaco más antiguo (típico o de primera generación) también tiene efectos secundarios graves como visión borrosa, sequedad bucal, temblor incontrolable, depresión, rigidez muscular y excitabilidad.

En esta revisión Cochrane se examinaron los efectos de la clorpromazina para tratar a los pacientes con esquizofrenia en comparación con los fármacos antipsicóticos más nuevos.

Se realizaron búsquedas de ensayos controlados aleatorizados en la literatura hasta el 23 septiembre 2013, y se incluyeron 71 ensayos. Los estudios incluidos compararon la clorpromazina con tres antipsicóticos más nuevos: risperidona, quetiapina u olanzapina. La mayoría de los ensayos incluidos eran estudios a corto plazo y realizados en China. Según evidencia de muy baja calidad, se encontró que la clorpromazina no es muy diferente a la risperidona o la quetiapina, pero se asocia con más efectos secundarios. Se encontraron resultados más favorables para la olanzapina; los pacientes que recibieron olanzapina presentaron menos efectos secundarios y una mayor mejoría en el estado general y la calidad de vida que los que recibieron clorpromazina, pero nuevamente, este resultado se basa en evidencia de baja calidad. Los ensayos más grandes, de mayor duración y mejor realizados e informados se deben centrar en resultados importantes como la calidad de vida, los niveles de satisfacción con el tratamiento o la atención, la recurrencia, los costos y el alta o el ingreso hospitalarios. Además, se necesitan más estudios internacionales. El tratamiento ambulatorio estuvo subrepresentado en los estudios incluidos y los estudios de investigación futuros también deben incluir el trabajo con este grupo de pacientes.

Debido a las limitaciones de la evidencia de esta revisión Cochrane, es difícil sacar conclusiones firmes. La clorpromazina está ampliamente disponible, es equivalente a los antipsicóticos más nuevos y es relativamente barata, por lo que a pesar de su propensión a causar efectos secundarios, es probable que se mantenga como uno de los antipsicóticos de referencia.

Este resumen en términos sencillos ha sido redactado por un consumidor. Ben Gray: Investigador Superior Externo, McPin Foundation. http://mcpin.org/

Conclusiones de los autores: 

La mayoría de los ensayos incluidos incluyeron pacientes de hospitales chinos. Por lo tanto, los resultados de esta revisión Cochrane son más aplicables a la población china. En su mayoría los ensayos incluidos fueron estudios a corto plazo, por lo que no es posible formular observaciones sobre el uso de la clorpromazina a medio y a largo plazo en comparación con los antipsicóticos atípicos. Evidencia de calidad baja indica que la clorpromazina causa más efectos adversos extrapiramidales. Sin embargo, todos los estudios utilizaron rangos de dosis variados y era de esperar que las dosis mayores se asociaran con más eventos adversos.

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Antecedentes: 

La clorpromazina es una fenotiacina alifática, y es un fármaco antipsicótico típico muy utilizado. La clorpromazina es fiable por su eficacia y es uno de los fármacos antipsicóticos de primera generación más estudiados. Se ha utilizado como "valor de referencia" (gold standard) para comparar la eficacia de los fármacos antipsicóticos más antiguos y más nuevos. Los fármacos de nueva generación costosos se comercializan en gran medida en todo el mundo como un mejor tratamiento para la esquizofrenia, pero este puede no ser el caso y constituir un gasto innecesario de recursos muy limitados.

Objetivos: 

Comparar los efectos de la clorpromazina con los fármacos antipsicóticos de segunda generación o atípicos para el tratamiento de los pacientes con esquizofrenia.

Métodos de búsqueda: 

Se buscó en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Esquizofrenia (Cochrane Schizophrenia Group) hasta el 23 septiembre 2013.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon la clorpromazina con otros fármacos antipsicóticos atípicos para tratar a los pacientes con esquizofrenia. En esta revisión se incluyeron adultos (como se definió en cada ensayo) diagnosticados con esquizofrenia, que incluye los trastornos esquizofreniformes, esquizoafectivos y alucinatorios.

Obtención y análisis de los datos: 

Al menos dos autores de la revisión examinaron de forma independiente los artículos identificados en la búsqueda bibliográfica contra los criterios de inclusión y extrajeron los datos de los ensayos incluidos. Para los datos dicotómicos homogéneos se calcularon los riesgos relativos (RR) y los intervalos de confianza (IC) del 95%. Para los datos continuos se determinaron los valores de la diferencia de medias (DM) y los IC del 95%. Se evaluó el riesgo de sesgo en los estudios incluidos y se clasificó la calidad de la evidencia mediante el enfoque GRADE.

Resultados principales: 

Esta revisión incluye 71 estudios que compararon clorpromazina con olanzapina, risperidona o quetiapina. Ninguno de los ensayos incluidos informó datos sobre los costos económicos.

1. Clorpromazina versus olanzapina

A corto plazo, pareció que hubo una respuesta clínica significativamente mayor (como se definió en cada estudio) en los pacientes que recibieron olanzapina (3 ECA, N = 204; RR 2,34; IC del 95%: 1,37 a 3,99; evidencia de calidad baja). No hubo diferencias entre los fármacos para la recurrencia (1 ECA, N = 70; RR 1,5; IC del 95%: 0,46 a 4,86; evidencia de muy baja calidad), ni en la puntuación final promedio con la Brief Psychiatric Rating Scale (BPRS) del estado mental (4 ECA, N = 245; DM 3,21, IC del 95%: -0,62 a 7,05; evidencia de muy baja calidad). Los pacientes que recibieron clorpromazina presentaron significativamente más síntomas extrapiramidales (2 ECA, N = 298; RR 34,47; IC del 95%: 4,79 a 248,30; evidencia de muy baja calidad). Las calificaciones de la calidad de vida con la General Quality of Life Interview (GQOLI) - physical health subscale fueron más favorables en los pacientes que recibieron olanzapina (1 ECA; n = 61; DM -10,10, IC del 95%: -13,93 a -6,27; evidencia de calidad moderada). No hubo diferencias entre los grupos en los pacientes que abandonaron temprano los estudios (3 ECA, n = 139; RR 1,69; IC del 95%: 0,45 a 6,40; evidencia de calidad muy baja).

2. Clorpromazina versus risperidona

A corto plazo, pareció que no hubo diferencias en la respuesta clínica (como se definió en cada estudio) entre la clorpromazina o la risperidona (7 ECA, N = 475; RR 0,84; IC del 95%: 0,53 a 1,34; evidencia de baja calidad), ni en la puntuación final promedio con la BPRS para el estado mental, 4 ECA, n = 247; DM 0,90; IC del 95%: -3,49 a 5,28; evidencia de muy baja calidad), ni se observaron efectos adversos extrapiramidales (3 ECA, N = 235; RR 1,7; IC del 95%: 0,85 a 3,40; evidencia de muy baja calidad). Las calificaciones de la calidad de vida con la escala CdV fueron significativamente más favorables en los pacientes que recibieron risperidona (1 ECA; n = 100; DM -14,2, IC del 95%: -20,50 a -7,90; evidencia de calidad moderada). No hubo diferencias entre los grupos en los pacientes que abandonaron temprano los estudios (un ECA, n = 41; RR 0,21; IC del 95%: 0,01 a 4,11; evidencia de calidad muy baja).

3. Clorpromazina versus quetiapina

A corto plazo, pareció que no hubo diferencias en la respuesta clínica (como se definió en cada estudio) entre la clorpromazina o la quetiapina (28 ECA, N = 3241; RR 0,93; IC del 95%: 0,81 a 1,06; evidencia de moderada calidad) ni en la puntuación final promedio con la BPRS para el estado mental (6 ECA, N = 548; DM -0,18, IC del 95% -1,23 a 0,88, evidencia de muy baja calidad). Las calificaciones de la calidad de vida con la escala GQOL-74 fueron significativamente más favorables en los pacientes que recibieron quetiapina (1 ECA; n = 59; DM -6,49, IC del 95%: -11,30 a -1,68; evidencia de calidad moderada). Significativamente más pacientes que recibieron clorpromazina experimentaron efectos adversos extrapiramidales (ocho ECA, N = 644; RR 8,03; IC del 95%: 4,78 a 13,51, evidencia de baja calidad). No hubo diferencias entre los grupos en los pacientes que abandonaron temprano los estudios a corto plazo (12 ECA, N = 1223; RR 1,04; IC del 95%: 0,77 a 1,41 evidencia de calidad moderada).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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