¿Cuáles son los efectos beneficiosos y perjudiciales de la reducción del ruido o los sonidos en la unidad de cuidados intensivos neonatales para bebés prematuros o de muy bajo peso al nacer?

Mensajes clave

• El ruido en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) es mayor que en los hogares o en la mayoría de los entornos laborales. Dicho ruido puede ser muy perjudicial para los bebés inmaduros, ya que perturba su desarrollo y provoca deficiencias auditivas. Está recomendado reducir el ruido en la UCIN por debajo de 45 decibelios (dB), pero es algo muy difícil de conseguir.

• Solo se encontró un estudio que evaluara el uso de tapones en la UCIN cuyos resultados fueron muy inciertos. Ningún estudio evaluó intervenciones para reducir los niveles de ruido por debajo de 45 dB en toda la unidad neonatal o en una sala de la misma.

• Se necesitan estudios que evalúen los efectos de la reducción del ruido en las UCIN sobre el desarrollo, la salud a largo plazo y la audición en bebés que nacen antes de tiempo.

¿En qué consiste la gestión de la reducción del ruido en la unidad de cuidados intensivos neonatales?

Los bebés de la UCIN están expuestos a estrés, que incluye sonidos muy intensos. El ambiente en la UCIN es más ruidoso que en la mayoría de los hogares u oficinas e incluye ruidos molestos de corta duración y a intervalos irregulares. Muchas señales de ruido afectan con frecuencia a los bebés prematuros, al personal y a los padres. El nivel máximo de ruido aceptable en la UCI recomendado por la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) es de 45 decibelios (dB); sin embargo, los niveles de ruido en las UCIN suelen superar este umbral recomendado, oscilando entre 7 y 120 dB. Entre el 2% y el 10% de los niños nacidos antes de tiempo son diagnosticados de déficit auditivo (hipoacusia), en comparación con solo el 0,1% de la población infantil general.

¿Qué se quiso averiguar?

Se quisieron averiguar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la reducción del ruido en el desarrollo cerebral a largo plazo de los recién nacidos.

¿Qué se hizo?

Se buscaron estudios que analizaran la reducción del ruido en la UCIN, se resumieron los resultados y se calificó la confianza en la evidencia.

¿Qué se encontró?

Solo se encontró un estudio, que incluyó 34 recién nacidos, y evaluó el uso de tapones para los oídos como intervención de reducción del ruido en la UCIN. Cada recién nacido de muy bajo peso al nacer (menos de 1500 g) se asignó al azar a uno de dos grupos. Un grupo no llevó tapones y el otro llevó tapones de silicona todo el tiempo hasta que los bebés cumplieron 35 semanas de edad posmenstrual (es decir, 35 semanas desde el último periodo de la madre) o hasta que recibieron el alta hospitalaria.

Los resultados principales de esta revisión mostraron que la evidencia es muy incierta acerca de si hay alguna diferencia entre los lactantes que usan tapones para los oídos y los lactantes que no los usan, en cuanto a la parálisis cerebral, el desarrollo cerebral, la función auditiva, el peso o la talla entre los 18 y 22 meses de vida, o en cuanto a los días de asistencia respiratoria, los días de estancia hospitalaria o el riesgo de muerte durante la estancia hospitalaria. No se informó sobre los efectos secundarios ni perjudiciales.

¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?

No hay confianza en la evidencia porque no hay suficientes estudios para estar seguros de los resultados. En el estudio incluido participó un número muy pequeño de bebés (34) y no proporcionó información sobre todo lo que interesaba en esta revisión. El estudio analizó el uso individual de tapones; no hubo estudios que analizaran intervenciones de reducción del ruido aplicadas a toda la UCIN o a una sección (sala) de la UCIN.

¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?

Esta revisión es una actualización de una publicada originalmente en 2015 y actualizada por primera vez en 2020. La evidencia está actualizada hasta agosto de 2023.

Conclusiones de los autores: 

Ningún estudio evaluó intervenciones para reducir los niveles de ruido por debajo de 45 dB en toda la unidad neonatal o en una sala de la misma. Solo se encontró un estudio que evaluó los beneficios de la reducción del ruido en la unidad de cuidados intensivos neonatales para la protección auditiva de los lactantes prematuros. El estudio comparó el uso de tapones de silicona con la ausencia de tapones en neonatos de muy bajo peso (menos de 1500 g). Teniendo en cuenta el tan reducido tamaño muestral, la imprecisión de los resultados y el alto riesgo de sesgo de desgaste, la evidencia basada en estos estudios de investigación es muy incierta y no permite establecer conclusiones.

Puesto que falta evidencia para fundamentar la atención sanitaria o las decisiones políticas, se necesitan ECA grandes, bien diseñados y ejecutados y con informes completos que analicen los distintos aspectos de la reducción del ruido en UCIN. Deberán informar sobre los desenlaces a corto y a largo plazo.

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Antecedentes: 

Los lactantes en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) están expuestos a diferentes tipos de estrés, que incluye ruidos de alta intensidad. Los niveles de ruido en la UCIN a menudo exceden el nivel máximo aceptable recomendado por la American Academy of Pediatrics, que es de 45 decibelios (dB). La deficiencia auditiva se diagnostica en el 2% al 10% de los lactantes prematuros comparado con el 0,1% de la población pediátrica en general. Reducir los niveles de ruido por debajo de los 45 dB puede lograrse disminuyendo el volumen de los sonidos de toda la unidad, tratando al lactante en una sección de la UCIN, en una habitación "privada" o en incubadoras en las cuales se controlan los niveles de ruido, o reduciendo los niveles de ruido que llegan al lactante individual mediante auriculares o tapones. Reducir los niveles de ruido puede disminuir el estrés resultante y así promover el crecimiento y reducir los desenlaces neonatales adversos.

Esta revisión es una actualización de una publicada originalmente en 2015 y actualizada por primera vez en 2020.

Objetivos: 

Determinar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la reducción del ruido en los desenlaces de crecimiento y neurodesarrollo a largo plazo en los lactantes.

Métodos de búsqueda: 

Se utilizaron los métodos exhaustivos estándar de búsqueda de Cochrane. Los días 21 y 22 de agosto de 2023, un documentalista de Cochrane realizó búsquedas en CENTRAL, PubMed, Embase, otras dos bases de datos, dos registros de ensayos y en la literatura gris a través de Google Scholar, así como en resúmenes de congresos de Sociedades Académicas de Pediatría.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) o cuasialeatorizados en lactantes prematuros (menores de 32 semanas de edad posmenstrual [EPM] o menos de 1500 g de peso al nacer) atendidos en el área de reanimación, durante el transporte o una vez que ingresaron a la UCIN o a una unidad de menor nivel. Se especificaron tres tipos de intervención: 1) intervención a nivel de unidad (es decir, todo el departamento de neonatología), 2) a nivel de sección o planta, o 3) a nivel individual (p. ej., protección auditiva).

Obtención y análisis de los datos: 

Para evaluar el riesgo de sesgo de los estudios se utilizaron los métodos estandarizados de revisión del Grupo Cochrane de Neonatología (Cochrane Neonatal). Se utilizaron la razón de riesgos (RR) y la diferencia de riesgos (DR), con sus intervalos de confianza (IC) del 95% para los datos dicotómicos. Se usó la diferencia de medias (DM) en los datos continuos. El desenlace principal fue la discapacidad grave del neurodesarrollo. Se utilizó el sistema GRADE para evaluar la certeza de la evidencia.

Resultados principales: 

Se incluyó un ECA, que reclutó a 34 neonatos asignados al azar al uso de tapones de silicona versus ningún tapón para la protección auditiva. Se trata de un estudio unicéntrico realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, en Houston (Texas, Estados Unidos). Los tapones se colocaron en el momento de la aleatorización y se llevaron de forma continua hasta las 35 semanas de edad posmenstrual (EPM) de los lactantes o hasta que fueron dados de alta (lo que ocurriera primero). Los neonatos del grupo control recibieron atención estándar.

La evidencia sobre los efectos de los tapones de silicona en los siguientes desenlaces es muy incierta.

• Parálisis cerebral (RR 3,00; IC del 95%: 0,15 a 61,74) y Mental Developmental Index (MDI) (Bayley II) a los 18 a 22 meses de edad corregida (DM 14,00; IC del 95%: 3,13 a 24,87); no se comunicaron otros indicadores de discapacidad importante del neurodesarrollo.

• Funcionamiento auditivo normal al alta (RR 1,65; IC del 95%: 0,93 a 2,94)

• Mortalidad por todas las causas durante la estancia hospitalaria (RR 2,07; IC del 95%: 0,64 a 6,70; DR 0,20; IC del 95%: -0,09 a 0,50)

• Peso (kg) a los 18 a 22 meses de edad corregida (DM 0,31; IC del 95%: -1,53 a 2,16)

• Talla (cm) a los 18 a 22 meses de edad corregida (DM 2,70; IC del 95%: -3,13 a 8,53)

• Días de ventilación asistida (DM -1,44; IC del 95%: -23,29 a 20,41)

• Días de hospitalización inicial (DM 1,36; IC del 95%: -31,03 a 33,75)

Para todos los desenlaces, la certeza de la evidencia se consideró muy baja.

Se identificó un ECA en curso que comparará los efectos de niveles reducidos de ruido y luz cíclica en el desarrollo visual y neurológico de los lactantes prematuros.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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