Reducción del consumo de opiáceos prescritos para el dolor crónico no oncológico

Conclusión

Según la evidencia disponible, no se conoce el mejor método de reducción de los opiáceos en pacientes adultos con afecciones de dolor crónico. Se encontraron resultados contradictorios en un pequeño número de estudios incluidos en esta revisión.

Antecedentes

Ésta es una revisión actualizada. Esta revisión se publicó por primera vez en 2013. Cerca de uno de cada cinco adultos presenta dolor crónico moderado o intenso que no es causado por el cáncer. Algunos pacientes con este tipo de dolor reciben tratamiento con opiáceos (habitualmente con fármacos como morfina, codeína, oxicodona, fentanil o buprenorfina, en forma de comprimidos o de parches que se colocan en la piel). No es extraño que esta medicación sea inefectiva o que deje de funcionar con el transcurso del tiempo y, a veces, no se logre un alivio efectivo del dolor a pesar del aumento de las dosis. La interrupción del uso de los fármacos opiáceos no es fácil, especialmente cuando se han utilizado durante algún tiempo, porque la interrupción abrupta puede causar efectos secundarios desagradables. Esta revisión buscó estudios de alta calidad (ensayos controlados aleatorizados) de tratamientos para ayudar a los pacientes adultos a dejar de consumir con seguridad los opiáceos prescritos para el dolor.

Características de los estudios

Se buscaron estudios hasta enero de 2017. Se encontraron cinco estudios y se investigaron 278 pacientes. La mayoría de los pacientes incluidos en los estudios eran mujeres con alrededor de 50 años de edad e informaron una mezcla de afecciones de dolor crónico (p.ej., cefalea, dolor de espalda, dolor muscular). Los estudios incluyeron la acupuntura, la conciencia plena y la terapia cognitivo-conductual como estrategias para disminuir la cantidad de opiáceos que toman los pacientes adultos con dolor crónico.

Resultados clave

No se pueden establecer conclusiones a partir de esta pequeña cantidad de información. Por lo tanto, no está claro si estos tratamientos disminuyen la cantidad de opiáceos que consumen los adultos con dolor crónico (resultado primario) o si reducen la intensidad del dolor, la capacidad física o el estado de ánimo (resultados secundarios). Tres estudios incluyeron los efectos negativos del tratamiento y dos informaron que a los participantes no les ocurrió nada negativo debido al ensayo en el que estaban. Los estudios no aleatorizados, no incluidos en esta revisión, indican que en la mayoría de los pacientes los paquetes de rehabilitación intensiva pueden producir una gran reducción del consumo de opiáceos. La reducción del consumo de opiáceos prescritos en el dolor crónico no oncológico es un tema importante que necesita estudios de investigación más sistemáticos.

Calidad de la evidencia

No fue posible calificar la calidad de la evidencia incluida en esta revisión porque los estudios eran muy diferentes y no se pudieron combinar.

Conclusiones de los autores: 

No existe evidencia de la eficacia o la seguridad de los métodos para reducir el consumo de opiáceos prescritos en el dolor crónico. Hay un escaso número de ensayos controlados aleatorizados que investigan la reducción de los opiáceos, lo que significa que las conclusiones son limitadas con respecto al efecto beneficioso de las intervenciones psicológicas, farmacológicas u otros tipos de intervenciones en los pacientes con dolor crónico que intentan reducir el consumo de opiáceos. Los hallazgos hasta la fecha son contradictorios: hubo reducciones en el consumo de opiáceos después de la intervención y a menudo también en los grupos control.

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Antecedentes: 

Ésta es la primera actualización de la revisión Cochrane original publicada en 2013. Las conclusiones de esta revisión no han cambiado desde la publicación de 2013. Los pacientes con dolor crónico no oncológico a los que se les prescriben y que reciben opiáceos pueden tener antecedentes de consumo de opiáceos a dosis alta a largo plazo sin un alivio efectivo del dolor. En los pacientes que no logran un buen alivio del dolor, la reducción de la dosis de opiáceos prescritos puede ser el objetivo deseado y compartido de médicos y pacientes. La simple reducción no supervisada del consumo de opiáceos es un desafío clínico y es muy difícil de lograr y mantener.

Objetivos: 

Investigar la efectividad de diferentes métodos diseñados para lograr la reducción o la interrupción del consumo de opiáceos prescritos para el tratamiento del dolor crónico no oncológico en pacientes adultos en comparación con controles.

Métodos de búsqueda: 

Para esta actualización se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE y Embase en enero 2017, así como búsquedas en las bibliografías y en las citas de los estudios incluidos. También se realizaron búsquedas de ensayos en curso en un registro de ensayos.

Criterios de selección: 

Los estudios incluidos debían ser ensayos controlados aleatorizados que compararan pacientes consumidores de opiáceos que recibieron una intervención con un grupo control que recibió tratamiento habitual, control activo o placebo. El objetivo del estudio debía incluir una meta de tratamiento de reducción de la dosis o interrupción del consumo de opiáceos.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo. Se buscaron los datos relacionados con el consumo de opiáceos prescritos, los eventos adversos de la reducción de los opiáceos, el dolor y la función psicológica y física. Se planificó evaluar la certeza de la evidencia mediante el enfoque GRADE; sin embargo, debido a la heterogeneidad de los estudios no fue posible combinar los resultados en un metanálisis y, por lo tanto, no se evaluó la evidencia con GRADE.

Resultados principales: 

Tres estudios son nuevos en esta actualización, lo que hace que se hayan incluido cinco estudios en total (278 participantes). Los participantes fueron principalmente mujeres (media de la edad 49,63 años, DE = 11,74) con diferentes afecciones de dolor crónico. Se consideró que los estudios eran demasiado heterogéneos para agrupar los datos en un metanálisis, por lo que los resultados de cada estudio se resumieron cualitativamente. Los estudios incluyeron intervenciones de acupuntura, conciencia plena y terapia cognitivo-conductual dirigidas a reducir el consumo de opiáceos, el consumo incorrecto de opiáceos o mantener los tratamientos de dolor crónico. Se encontraron resultados contradictorios en los estudios. Tres de los cinco estudios informaron el consumo de opiáceos en el período posterior al tratamiento y durante el seguimiento. Dos estudios que proporcionaron "Mejora de la recuperación orientada a la conciencia plena" o "Respuesta de voz interactiva terapéutica" encontraron una diferencia significativa entre los grupos en el postratamiento y el seguimiento en el consumo de opiáceos. El estudio restante encontró una reducción en el consumo de opiáceos en el grupo de tratamiento y en el de control, y las diferencias entre los grupos no fueron significativas. Tres estudios informaron eventos adversos relacionados con el estudio y dos estudios no tuvieron eventos adversos relacionados con el estudio. También se encontraron hallazgos contradictorios en cuanto a la intensidad del dolor y el funcionamiento físico. Las intervenciones no mostraron diferencias entre los grupos en el funcionamiento psicológico en todos los estudios. En general, el riesgo de sesgo fue mixto entre los estudios. Todos los estudios incluyeron tamaños de la muestra menores de 100, por lo que todos los estudios se consideraron con alto riesgo de sesgo en esa categoría.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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