Terapias psicológicas administradas a través de internet para adultos con dolor y discapacidad angustiantes y prolongados

El dolor crónico (es decir dolor que se prolonga durante más de tres meses) es una afección frecuente. Las terapias psicológicas (p.ej. tratamiento cognitivo-conductual) pueden ayudar a los pacientes a afrontar el dolor, la depresión y la discapacidad que pueden presentarse junto con dicho dolor. Actualmente los tratamientos se administran a través de una consulta en ámbitos ambulatorios (cara a cara) o más recientemente a través de internet. Esta revisión considera las pruebas sobre las terapias psicológicas administradas a través de internet para adultos con dolor crónico.

Se realizaron búsquedas en cuatro bases de datos hasta noviembre 2013. Se encontraron 15 ensayos que cumplían los criterios de inclusión. Cuatro ensayos incluyeron a individuos con dolor por cefalea, diez ensayos incluyeron a individuos con dolor no relacionado con la cefalea, y un ensayo incluyó a individuos con dolor por cefalea y no relacionado con la cefalea. Se consideraron los datos acerca del dolor, la discapacidad, la depresión y la ansiedad inmediatamente después del final del tratamiento y entre los 3 a 12 meses de seguimiento. También se consideró la satisfacción de los pacientes con los tratamientos, y sus efectos sobre la calidad de vida.

Se encontró que para los pacientes con dolor por cefalea, las puntuaciones de los síntomas de dolor y de discapacidad mejoraron inmediatamente después del final del tratamiento. Sin embargo, sólo pudieron ingresarse dos ensayos en cada uno de estos análisis por lo cual los hallazgos deben tratarse con cuidado. Para los pacientes con dolor no relacionado con la cefalea, el dolor, la discapacidad, la depresión y la ansiedad mejoraron inmediatamente después del final del tratamiento. La discapacidad también mejoró al momento del seguimiento. Sólo un estudio registró las puntuaciones de la calidad de vida en los individuos con dolor por cefalea, de manera que no fue posible analizar los resultados. Tres estudios presentaron las puntuaciones de la calidad de vida para los individuos con dolor no relacionado con la cefalea inmediatamente después del tratamiento. No se halló que la calidad de vida mejorara después de recibir el tratamiento. No fue posible analizar los datos sobre la satisfacción/aceptabilidad del tratamiento.

Se establece la conclusión de que estos hallazgos son alentadores para los tratamientos psicológicos administrados a través de internet para el tratamiento del dolor crónico en adultos, aunque se necesitan más ensayos para determinar la eficacia de dichas terapias.

Conclusiones de los autores: 

No hay pruebas suficientes para establecer conclusiones con respecto a la eficacia de las terapias psicológicas administradas a través de internet en los participantes con trastornos de cefalea. Los tratamientos psicológicos redujeron el dolor y la discapacidad después del tratamiento. Sin embargo, no se encontró evidencia clara de beneficio para la depresión y la ansiedad. Para los participantes con trastornos diferentes a la cefalea, las terapias psicológicas administradas a través de internet redujeron el dolor, la discapacidad, la depresión y la ansiedad después del tratamiento. Los efectos positivos sobre la discapacidad se mantuvieron al momento del seguimiento. Estos efectos son alentadores, aunque aún existen dudas considerables en cuanto a las estimaciones del efecto. Estos resultados provienen de un número pequeño de ensayos, con controles en lista de espera en su mayoría, ningún informe de los eventos adversos y métodos de reclutamiento no clínicos. Debido al método nuevo de administración, debe explorarse la satisfacción y la aceptabilidad de estas terapias en esta población. Estos resultados son similares a los de las revisiones de las terapias cara a cara tradicionales para el dolor crónico.

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Antecedentes: 

El dolor crónico (es decir dolor que se prolonga durante más de tres meses) es una afección frecuente. Las terapias psicológicas (p.ej. tratamiento cognitivo-conductual) pueden ayudar a los pacientes a afrontar el dolor, la depresión y la discapacidad que pueden presentarse junto con dicho dolor. Actualmente los tratamientos se administran a través de una consulta en ámbitos ambulatorios (cara a cara) o más recientemente a través de internet. Esta revisión considera las pruebas sobre las terapias psicológicas administradas a través de internet para adultos con dolor crónico.

Objetivos: 

El objetivo fue evaluar si las terapias psicológicas a través de internet mejoran los síntomas de dolor, reducen la discapacidad y mejoran la depresión y la ansiedad en los adultos con dolor crónico. Los resultados secundarios incluyeron la satisfacción con el tratamiento / aceptabilidad del tratamiento y la calidad de vida.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en CENTRAL (Biblioteca Cochrane), MEDLINE, EMBASE y PsycINFO desde el inicio hasta noviembre de 2013 para obtener ensayos controlados aleatorios (ECA) que investigaran las terapias psicológicas administradas a través de internet a adultos con un trastorno de dolor crónico. También se identificaron ECA potenciales a partir de las listas de referencias de los estudios incluidos y de artículos de revisión pertinentes. Además, también se buscaron ECA en los registros de ensayos.

Criterios de selección: 

Se identificaron los ECA examinados por pares y se leyeron de forma completa para su inclusión. Se incluyeron los estudios que utilizaban internet para administrar la terapia primaria, que incluían un contenido psicoterapéutico suficiente y que promovían el autocuidado del dolor crónico. Se excluyeron los estudios en los que el número de participantes en cualquier brazo del ensayo era menor que 20 en el momento de la extracción.

Obtención y análisis de los datos: 

Quince estudios cumplieron los criterios de inclusión y se extrajeron los datos. Las evaluaciones de los riesgos de sesgo se realizaron para todos los estudios incluidos. Los estudios se categorizaron por trastorno (trastornos de cefalea o diferentes a la cefalea). Se extrajeron cuatro medidas de resultado primarias: síntomas de dolor, discapacidad, depresión y ansiedad;y dos medidas de resultado secundarias: satisfacción/aceptabilidad y calidad de vida en cada estudio inmediatamente después del tratamiento y al momento del seguimiento (definido como tres a 12 meses después del tratamiento).

Resultados principales: 

Se incluyeron 15 estudios (n = 2012) en los análisis. En general el riesgo de sesgo para los estudios incluidos se evaluó como bajo. Se identificaron nueve evaluaciones en “riesgo de sesgo” alto, 22 en riesgo incierto y 59 evaluaciones en “riesgo de sesgo” bajo. La mayoría de los juicios de un riesgo alto de sesgo se debió al informe insuficiente.

Los análisis revelaron siete efectos. Los participantes con trastornos de cefalea que recibieron terapias psicológicas administradas a través de internet presentaron una reducción del dolor (número necesario a tratar para beneficiar = 2,72; cociente de riesgos 7,28; intervalo de confianza [IC] del 95%: 2,67 a 19,84; p < 0,01) y se encontró un efecto moderado para la discapacidad después del tratamiento (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,65; IC del 95%: -0,91 a -0,39; p < 0,01). Sin embargo, sólo se pudieron introducir dos estudios en cada análisis; por lo tanto, los hallazgos deben interpretarse con cautela. No hubo evidencia clara de que las terapias psicológicas mejoraran la depresión o la ansiedad después del tratamiento (DME -0,26; IC del 95%: -0,87 a 0,36; p > 0,05;SMD −0,48, CI del 95%: −1.22 a 0,27, p > 0,05), respectivamente. En los participantes con trastornos diferentes a la cefalea, las terapias psicológicas mejoraron el dolor después del tratamiento (p < 0,01) con un tamaño del efecto pequeño (DME: -0,37; IC del 95%: 0,59 a -0,15), la discapacidad después del tratamiento (p < 0,01) con un tamaño del efecto moderado (DME -0,50; IC del 95%: -0,79 a -0,20), y la discapacidad al momento del seguimiento (p < 0,05) con un tamaño del efecto pequeño (DME -0,15; IC del 95%: -0,28 a -0,01). Sin embargo, el análisis de seguimiento incluyó sólo dos estudios y debe interpretarse con cuidado. Se encontró un efecto pequeño en la depresión y la ansiedad después del tratamiento (DME -0,19; IC del 95%: -0,35 a -0,04 p < 0,05;DME −0,28,IC del 95%: −0,49 a −0,06, p < 0,01), respectivamente. No se encontraron pruebas claras de un beneficio para otros análisis de seguimiento. No fue posible realizar análisis de los efectos adversos.

No se presentaron datos sobre la satisfacción/aceptabilidad. Sólo fue posible incluir un estudio en un análisis del efecto de las terapias psicológicas sobre la calidad de vida en los participantes con trastornos de cefalea, por tanto, no se pudo realizar ningún análisis. Tres estudios presentaron datos de calidad de vida de los participantes con afecciones sin cefalea. Sin embargo, no se encontró evidencia clara de beneficio (DME -0,27; IC del 95%: -0,54 a 0,01; p > 0,05).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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