¿Las intervenciones nutricionales reducen la toxicidad gastrointestinal en adultos sometidos a radioterapia pelviana radical?

Antecedentes

La investigación ha indicado que la nutrición presenta efectos en la radioterapia y viceversa. Los pacientes con desnutrición tienden a presentar más efectos secundarios intestinales durante la radioterapia. También se ha observado que muchos pacientes pierden peso durante la radioterapia debido a los efectos secundarios del tratamiento. Estos efectos secundarios pueden dar lugar a que algunos pacientes necesiten realizar interrupciones en la radioterapia y a veces incluso deben suspenderla totalmente. Lo anterior puede reducir las posibilidades de curación del cáncer. Esta revisión consideró la bibliografía sobre la administración de alimento adicional o cambios en la dieta de los pacientes antes o durante la radioterapia, para determinar si se obtienen beneficios en cuanto a la reducción de los síntomas intestinales y la mejoría del estado nutricional y la calidad de vida.

Características de los estudios

Las búsquedas de todas las fuentes relevantes de información médica identificaron 7558 artículos, y, después de la selección inicial de todos estos artículos, se eligieron 45 como apropiados para esta revisión. Al leer los resúmenes de estos 45 ensayos, se encontraron diez ensayos apropiados para su inclusión en esta revisión. Se incluyeron ensayos que consideraron los efectos de una intervención nutricional en adultos a partir de los 18 años de edad sometidos a radioterapia pelviana radical como parte del tratamiento anticanceroso para el cáncer pelviano primario. Se excluyó a los pacientes con estomas y antecedentes de enfermedad intestinal inflamatoria.

Resultados clave

Los resultados mostraron que los estudios que evaluaban los cambios alimentarios, incluidos los cambios en las grasas, la fibra y la lactosa de la dieta durante la radioterapia redujeron la diarrea al final del tratamiento. Sin embargo, estos cambios alimentarios no parecieron mejorar el peso de los pacientes.

Calidad de la evidencia

Aunque algunos cambios en la dieta durante la radioterapia pueden beneficiar a los pacientes al reducir la diarrea, es importante reconocer que algunos de los estudios examinados eran antiguos y desde entonces ha habido cambios en la técnica de radioterapia que pueden causar menos diarrea a los pacientes. Además, muchos estudios eran de mala calidad y, por lo tanto, sólo un pequeño número pudo ser incluido en esta revisión. Algunas intervenciones descritas, p.ej., la ingesta de una dieta líquida, no fueron aceptables debido a que muchos pacientes encontraron dificultades en cuanto a la tolerabilidad y no pudieron recibirlas de forma completa.

Conclusiones de los autores: 

Se demostró que hubo beneficios con la modificación dietética durante la radioterapia pelviana para reducir la diarrea. Dichas dietas incluyeron intervenciones únicas o combinaciones de grasas modificadas, restricción de la lactosa, restricción de las grasas y suplementos de fibras. No fue posible realizar el metanálisis de la dieta elemental, debido a que no hubo datos disponibles. Algunos de los estudios se consideraron como de alto riesgo de sesgo. Ha habido adelantos recientes en las técnicas nuevas de radioterapia más orientadas al paciente, de tal manera que los hallazgos de los estudios anteriores deben interpretarse con cuidado. Además, hubo problemas con el cumplimiento y el sabor en algunas de las intervenciones, en particular la dieta elemental, lo cual limita la utilidad en la práctica clínica.

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Antecedentes: 

En el mundo desarrollado, se calcula que de 150 000 a 300 000 personas son tratadas anualmente con radioterapia pelviana y un 80% presentará síntomas gastrointestinales (GI) durante el tratamiento. Los síntomas GI agudos se asocian con un riesgo mayor de síntomas GI crónicos a menudo debilitantes. Hasta un tercio de los pacientes presentan desnutrición antes de la radioterapia pelviana y hasta cuatro quintos de los pacientes pierden peso durante el tratamiento. La desnutrición está vinculada a un riesgo mayor de toxicidad GI, que puede dar lugar a interrupciones en la radioterapia y al cese temprano de la quimioterapia, lo cual compromete la eficacia del tratamiento para el cáncer primario.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones nutricionales para la reducción de la toxicidad GI en adultos sometidos a radioterapia pelviana radical.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Cáncer Ginecológico (Cochrane Gynaecological Cancer Group), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) Número 4, 2012, MEDLINE y EMBASE hasta mayo 2012. Se realizaron búsquedas manuales en las listas de referencias de los estudios incluidos y revisiones sistemáticas previas identificadas para encontrar otros ensayos relevantes.

Criterios de selección: 

Los estudios se incluyeron cuando eran ensayos controlados aleatorios (ECA) o estudios no aleatorios con grupos de comparación concurrentes incluidos los ensayos cuasialeatorios, los ECA por grupos, los ensayos no aleatorios, los estudios de cohortes prospectivos y retrospectivos y las series de casos clínicos de 30 pacientes o más. Sólo se incluyeron los estudios que evaluaban el efecto de una intervención nutricional en adultos a partir de los 18 años de edad sometidos a radioterapia pelviana radical como parte de un tratamiento anticanceroso por una neoplasia pelviana primaria. Se excluyó a los pacientes con estomas y antecedentes de enfermedad intestinal inflamatoria. Las intervenciones de apoyo nutricional podían administrarse en cualquier estadio antes o durante la radioterapia pelviana e incluyeron asesoramiento dietético; modificación dietética de la fibra, la lactosa o las grasas; bebidas o alimentos suplementarios o alimentos fortificados; suplementos para la nutrición oral estándar que incluyeron suplementos basados en polímeros, péptidos o aminoácidos y los que incluían sustratos nuevos como agregado; sondas de alimentación enteral; o nutrición parenteral (parcial o total). Se excluyeron los probióticos, los prebióticos y los simbióticos.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Se estableció contacto con los autores de los estudios para obtener datos que faltaban. Se evaluó el sesgo para cada uno de los estudios incluidos mediante las tablas de evaluación del sesgo en el software Cochrane Review Manager 5. Se realizó el metanálisis, cuando se indicó, mediante el método de Mantel-Haenszel de efectos fijos o el método de la varianza inversa de efectos fijos presentados con heterogeneidad. Se realizaron los metanálisis en los ensayos que evaluaban la modificación dietética en comparación con el tratamiento estándar para la diarrea al final de la radioterapia y para el cambio en el peso desde el inicio hasta el final de la radioterapia.

Resultados principales: 

Las búsquedas identificaron 7558 títulos, y se excluyeron 7513 durante las búsquedas de títulos y resúmenes. Se examinaron 45 documentos en total y se excluyeron 39. Se identificaron cuatro estudios en la búsqueda manual de las referencias, que, junto con los seis artículos aptos obtenidos con la búsqueda en bases de datos, dieron lugar a la inclusión de diez estudios. Cuatro estudios, tres de los cuales eran ECA y uno un estudio prospectivo, investigaron el efecto de la dieta elemental en los síntomas GI; un ECA investigó el efecto de la modificación dietética y la dieta elemental; y cinco ECA investigaron la modificación dietética. Los estudios variaron en cuanto al riesgo de sesgo. Los datos se dicotomizaron de acuerdo a la presencia y la ausencia de diarrea al final de la radioterapia para cuatro ensayos que evaluaban la modificación dietética que comprendía la modificación de las grasas, la lactosa, la fibra o combinaciones de estos cambios alimentarios. Se demostró una reducción de la diarrea con la intervención nutricional (cociente de riesgos [CR] 0,66; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,51 a 0,87; cuatro estudios, 413 participantes, pruebas de calidad moderada) con heterogeneidad baja (Chi2 = 3,50; I2 = 14%). Dos ensayos que evaluaban la modificación dietética en cuanto al cambio de peso (que comparaban el inicio y el final de la radioterapia) no mostraron ninguna diferencia entre la intervención o el control (diferencia de medias [DM] -0,57 kg; IC del 95%: -1,22 a 0,09) con heterogeneidad baja (Chi2 = 1,41; I2 = 29%). En general, los efectos adversos estaban mal informados en los estudios incluidos. La dieta elemental en particular presentó una tolerabilidad deficiente. En los estudios incluidos no se informaron los síntomas ni la toxicidad GI seis meses después de la radioterapia

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