Intervenciones nutricionales para los supervivientes del cáncer infantil

Antecedentes

Los supervivientes del cáncer infantil están en riesgo mayor de enfermedades crónicas como osteoporosis, síndrome metabólico (que incluye obesidad y diabetes tipo II) y enfermedades cardiovasculares. Existe la posibilidad de reducir o prevenir estas enfermedades con intervenciones nutricionales específicas.

Objetivo

Esta revisión considera tres ensayos controlados aleatorios que estudiaron los efectos de las intervenciones diseñadas para mejorar la ingesta alimentaria en niños que han finalizado el tratamiento para el cáncer.

Características de los estudios

Los tres estudios incluyeron a 616 participantes que habían completado el tratamiento para el cáncer infantil. Todos los participantes tenían menos de 21 años de edad al momento del ingreso al estudio. Las intervenciones variaron desde la promoción de comportamientos de salud hasta la administración de suplementos de vitamina y minerales. El seguimiento varió desde un mes a 36 meses desde la evaluación inicial.

Resultados clave

Hubo pruebas de muy baja calidad de que los que recibieron una intervención de conducta de salud redujeron el consumo informado por el participante de comida chatarra. También aumentaron el consumo de lácteos, así como la ingesta de suplementos de calcio. Las intervenciones no parecieron traducirse en una mejoría en la ingesta alimentaria, la composición corporal o la densidad mineral ósea.

Calidad de la evidencia

Los resultados de esta revisión no aportan pruebas suficientes con respecto a la efectividad de las intervenciones nutricionales para los supervivientes del cáncer infantil. Hubo pruebas de muy baja calidad en general. Se necesita más investigación bien diseñada en esta área.

Conclusiones de los autores: 

Debido a la escasez de estudios, y a la heterogeneidad de los estudios incluidos en esta revisión, no fue posible establecer conclusiones con respecto a la efectividad de las intervenciones nutricionales para el uso con supervivientes del cáncer infantil. Aunque hay pruebas de muy baja calidad de una mejoría en las conductas de salud al administrar intervenciones de cambio de la conducta de salud, aún no hay pruebas sobre si este hecho se traduce en una mejoría en la ingesta alimentaria. También hubo pruebas de que los estudios redujeron el riesgo de trastornos cardiovasculares y metabólicos en los supervivientes del cáncer infantil, aunque ninguna prueba del efecto no es lo mismo que pruebas de ningún efecto. Esta revisión destaca la necesidad de realizar ensayos adicionales bien diseñados en esta población.

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Antecedentes: 

Los supervivientes del cáncer infantil están en mayor riesgo de desarrollar enfermedades como osteoporosis y enfermedades cardiovasculares que sus pares. El comportamiento de promoción de la salud, como el consumo de un régimen dietético saludable, podría reducir el impacto de estos problemas crónicos, no obstante, la tasa de prevalencia del comportamiento de promoción de la salud entre los supervivientes del cáncer infantil es similar al de la población en general. Las intervenciones nutricionales estudiadas pueden prevenir o reducir la incidencia de estas enfermedades crónicas.

Objetivos: 

El objetivo primario de esta revisión fue evaluar la eficacia de un rango de intervenciones nutricionales para mejorar la ingesta nutricional de niños supervivientes del cáncer infantil, en comparación con un grupo de control de supervivientes del cáncer infantil que no recibieron la intervención. Los objetivos secundarios fueron la evaluación de los factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares, las medidas del peso y la distribución del tejido graso, el cambio conductual, los cambios en el conocimiento con respecto al riesgo de enfermedades y la ingesta nutricional, las opiniones de los participantes de la intervención, las medidas del estado de salud y la calidad de vida, las medidas de los efectos perjudiciales asociados con el proceso o los resultados de la intervención y el costo-eficacia de la intervención

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en las bases de datos electrónicas del Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL; 2013, número 3), MEDLINE/PubMed (desde 1945 hasta abril 2013), y en Embase/Ovid (desde 1980 hasta abril 2013). La búsqueda se repitió de nuevo en agosto 2015; todavía no se han evaluado plenamente estos resultados, pero se ha identificado un ensayo en curso. Se realizaron búsquedas adicionales en registros de ensayos en curso - el International Standard Randomised Controlled Trial Number register y el National Institutes of Health register (ambos examinados en la primera mitad de 2013) - en listas de referencias de artículos y revisiones relevantes, y en actas de congresos de la International Society for Paediatric Oncology y la International Conference on Long-Term Complications of Treatment of Children and Adolescents for Cancer (ambas 2008 a 2012).

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos controlados aleatorios (ECA) que comparaban los efectos de una intervención nutricional con un grupo de control que no recibió la intervención en esta revisión. Los participantes eran supervivientes del cáncer infantil de cualquier edad, con diagnóstico de cualquier tipo de cáncer antes de los 18 años de edad. Los supervivientes del cáncer infantil que participaron habían finalizado el tratamiento con intención curativa antes de la intervención.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron y extrajeron los datos de cada estudio identificado, mediante un formulario estandarizado. Se evaluó la validez de cada estudio identificado mediante los criterios descritos en el Manual Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones (Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions). Se utilizaron los criterios GRADE para evaluar la calidad de cada ensayo.

Resultados principales: 

Tres ECA fueron elegibles para la revisión. Se incluyó un total de 616 participantes en el análisis. Un estudio incluyó a participantes que habían sido tratados por leucemia linfoblástica aguda (LLA) (275 participantes). Dos estudios incluyeron a participantes con todas las formas de neoplasias malignas pediátricas (266 y 75 participantes). Todos los participantes tenían menos de 21 años de edad al momento del ingreso al estudio. El seguimiento varió desde un mes a 36 meses desde la evaluación inicial. Todos los resultados que se deseaba examinar no fueron evaluados por cada uno de los estudios incluidos. Todos los estudios consideraron diferentes intervenciones, por lo cual no fue posible agrupar los resultados. No fue posible descartar la presencia de sesgo en ninguno de los estudios.

No hubo pruebas claras de una diferencia en la ingesta de calcio un mes más tarde en los que recibieron una sesión única de educación grupal de medio día que se centró en la salud ósea, y los que recibieron atención estándar (diferencia de medias [DM] 111,60; intervalo de confianza [IC] del 95%: -258,97 a 482,17; P = 0,56, pruebas de baja calidad). Un análisis de regresión, ajustado para la ingesta de calcio inicial y los cambios en el conocimiento y la autoeficacia, mostró una ingesta de calcio significativamente mayor para el grupo de intervención en comparación con el grupo de control al mes de seguimiento (coeficiente beta 4,92; IC del 95%: 0,33 a 9,52; P = 0,04). Se observó un aumento estadísticamente significativo del consumo de leche informado por el participante (DM 0,43; IC del 95%: 0,07 a 0,79; p = 0,02, pruebas de baja calidad), el número de días de ingesta de suplementos de calcio (DM 11,42; IC del 95%: 7,11 a 15,73; p < 0,00001, pruebas de baja calidad) y la administración de cualquier suplemento de calcio (cociente de riesgos [CR] 3,35; IC del 95%: 1,86 a 6,04; p < 0,0001, pruebas de baja calidad), con los que recibieron esta única sesión directa y grupal sobre la conducta de salud.

No hubo pruebas claras de una diferencia en las puntuaciones z de la densidad ósea medida con un barrido de absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA) a los 36 meses seguimiento (DM -0,05; IC del 95%: -0,26 a 0,16; p = 0,64; pruebas de calidad moderada) entre los que recibieron suplementos de calcio y vitamina D combinados con educación nutricional y los que recibieron educación nutricional solamente. Tampoco hubo pruebas claras de una diferencia en la densidad mineral ósea entre los grupos de intervención y de control a los 12 meses (diferencia de medianas -0,17; p = 0,99) y a los 24 meses de seguimiento (diferencia de medianas -0,04; P = 0,54).

Una única intervención de componentes múltiples de cambio de la conducta de salud, centrada en los principios generales de la alimentación sana, con dos seguimientos telefónicos produjo una puntuación de 0,17 inferior en la escala de Likert de cuatro puntos del consumo de comida chatarra informado por el participante en comparación con el grupo de control (DM -0,17; IC del 95%: -0,33 a -0,01; P = 0,04, pruebas de baja calidad); este resultado fue estadísticamente significativo. No hubo pruebas claras de una diferencia entre los grupos en el uso informado por el participante de la nutrición como un comportamiento protector de la salud (DM -0,05; IC del 95%: -0,24 a 0,14; P = 0,60, pruebas de baja calidad).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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