Intervenciones para el tratamiento de la ansiedad posterior al accidente cerebrovascular

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La ansiedad después del accidente cerebrovascular ocurre con frecuencia y se puede tratar con antidepresivos, otros fármacos para reducir la ansiedad o con psicoterapia. Esta revisión de dos ensayos que incluyeron 175 participantes encontró que los antidepresivos y los fármacos que reducen la ansiedad disminuyeron la gravedad de los síntomas de ansiedad. Sin embargo, también aumentaron los efectos secundarios. Un ensayo mostró que la combinación de un antidepresivo con psicoterapia también redujo la gravedad de los síntomas de ansiedad, pero no tanto como el tratamiento antidepresivo solo. Los hallazgos solo son aplicables a los pacientes con accidente cerebrovascular con ansiedad y depresión, ya que no se encontraron estudios que consideraran a los pacientes con accidente cerebrovascular con ansiedad solamente. Los estudios de investigación futuros deberán asegurar que los pacientes con accidente cerebrovascular con ansiedad solamente también se incluyan en los ensayos, que deben incluir un grupo control con placebo.

Conclusiones de los autores: 

No hay pruebas suficientes disponibles para guiar el tratamiento de la ansiedad posterior al accidente cerebrovascular. Los datos disponibles indican que el tratamiento farmacológico (paroxetina y buspirona) puede ser eficaz para reducir los síntomas de ansiedad en los pacientes con accidente cerebrovascular con ansiedad y depresión concomitantes. No hubo información disponible para los pacientes con accidente cerebrovascular con ansiedad solamente. Se necesitan ensayos aleatorios controlados con placebo.

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Antecedentes: 

Aproximadamente el 20% de los pacientes con accidente cerebrovascular presenta ansiedad en algún momento después del evento.

Objetivos: 

Determinar si el tratamiento para la ansiedad posterior al accidente cerebrovascular reduce la proporción de pacientes con trastornos o síntomas de ansiedad, y determinar el efecto del tratamiento sobre la calidad de vida, la discapacidad, la depresión, la participación social, el riesgo de mortalidad o la carga para el cuidador.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Accidentes Cerebrovasculares (Cochrane Stroke Group) (octubre 2010), CENTRAL (The Cochrane Library 2010, número 4), MEDLINE (1950 hasta octubre 2010), EMBASE (1947 hasta octubre 2010), PsycINFO (1806 hasta octubre 2010), Allied and Complementary Medicine database (AMED) (1985 hasta octubre 2010), Cumulative Index to Nursing and Allied Health (CINAHL) (1982 hasta octubre 2010), Proquest Digital Dissertations (1861 hasta octubre 2010) y en la Psychological Database for Brain Impairment Treatment Efficacy (PsycBITE) (2004 hasta octubre 2010). Para identificar ensayos adicionales publicados, no publicados y en curso, se buscó en los registros de ensayos y en las actas de los principales congresos internacionales sobre accidente cerebrovascular, se revisaron las listas de referencias y se estableció contacto con profesionales seleccionados conocidos por los revisores que estuvieran relacionados de forma activa con los aspectos psicológicos de la investigación del accidente cerebrovascular y con la Association of the British Pharmaceutical Industry.

Criterios de selección: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, examinaron y seleccionaron los títulos y resúmenes para la inclusión en la revisión. Fueron elegibles los ensayos aleatorios de cualquier intervención en pacientes con accidente cerebrovascular, donde el tratamiento de la ansiedad fue un resultado.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión extrajeron los datos de forma independiente para el análisis. Se realizó una revisión narrativa. Se planificó un metanálisis, pero no se realizó porque los estudios no tuvieron calidad suficiente para justificarlo.

Resultados principales: 

En la revisión, se incluyeron dos ensayos (tres intervenciones) con 175 participantes con ansiedad y depresión concomitantes. Ambos ensayos utilizaron la Hamilton Anxiety Scale (HAM-A) para evaluar la ansiedad y ninguno incluyó un grupo control con placebo. Un ensayo asignó al azar a 81 pacientes a paroxetina, paroxetina más psicoterapia o atención estándar. El nivel medio de las puntuaciones de gravedad de la ansiedad fue un 58% y un 71% menor en los grupos de paroxetina y de paroxetina más psicoterapia respectivamente, en comparación con los pacientes que recibieron atención estándar durante el seguimiento (p < 0,01). El segundo ensayo asignó al azar a 94 pacientes con accidente cerebrovascular y además, con ansiedad y depresión concomitantes, a recibir clorhidrato de buspirona o atención estándar. Durante el seguimiento, el nivel medio de ansiedad fue significativamente inferior en los que recibieron buspirona en relación con los controles (p < 0,01). La mitad de los participantes que recibió paroxetina presentó eventos adversos que incluyeron náuseas, vómitos o mareos; sin embargo, solo el 14% de los que recibieron buspirona presentó náuseas o palpitaciones. No se proporcionó información acerca de la duración de los síntomas asociados con los eventos adversos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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