Vacunas para la prevención del herpes zóster en adultos mayores

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El virus causante de la varicela, virus de varicela-zóster (VVZ), puede continuar latente dentro de las células nerviosas. Años más tarde, cuando disminuye la inmunidad de las personas, por ejemplo debido al envejecimiento, el virus puede reactivarse y viajar a través del nervio a la superficie de la piel, lo cual produce grupos de ampollas distribuidas a lo largo del camino del nervio afectado, un trastorno denominado herpes zóster. La picazón, el adormecimiento, el cosquilleo o el dolor localizado preceden la aparición de las lesiones cutáneas. El virus causa inflamación de los nervios sensoriales y puede causar dolor intenso que repercute en la calidad de vida del paciente. Actualmente la incidencia anual del herpes zóster es de 5,22 episodios por 1000 adultos mayores. Esta incidencia va en aumento, en parte debido a la esperanza de vida más larga.

Debido a que esta enfermedad puede ser prevenida mediante una vacuna, el objetivo fue evaluar la efectividad y la seguridad de las vacunas utilizadas para prevenir el herpes zóster en adultos mayores.

Se identificaron ocho ensayos controlados aleatorios qe involucraron a 52 269 participantes. La vacuna fue efectiva para reducir el herpes zóster en casi el 50%. Los únicos efectos adversos causados por la vacuna fueron principalmente síntomas leves a moderados en el sitio de inyección. La vacuna fue más efectiva en personas de 60 a 69 años de edad, aunque los individuos de este grupo etario también fueron más susceptibles a los efectos adversos en comparación con los de 70 años o más.

Los efectos adversos en el sitio de inyección fueron menos frecuentes en los participantes que recibieron la vacuna refrigerada contra el herpes zóster en comparación con la vacuna congelada. La incidencia de efectos adversos fue mayor en la segunda vacunación comparada con la primera. Los participantes que recibieron la vacuna contra el herpes zóster tuvieron tasas significativamente inferiores de uno o más efectos adversos en el sitio de inyección y dolor en el sitio de inyección que los que recibieron la vacuna “pneumo 23”.

El impacto de la vacunación en la calidad de vida se informó de forma deficiente en los ensayos incluidos. La vacuna redujo el número de participantes con deterioro grave en la calidad de vida causado por el dolor agudo del herpes zóster. Sólo uno de los ocho ensayos incluidos fue de calidad elevada, con un riesgo de sesgo bajo. Los resultados actualmente descritos en la revisión pueden ser subestimados. Los resultados de los ensayos en curso pueden agregar datos relevantes a esta área interesante e importante de la investigación.

Debe probarse la efectividad de las vacunas con concentraciones inferiores de VVZ para optimizar la carga viral usada en cada dosis.

Conclusiones de los autores: 

La vacuna contra el herpes zóster es efectiva para prevenir la enfermedad del herpes zóster. Aunque los beneficios de la vacuna son más grandes en el grupo etario de menor edad (60 a 69 años), este grupo también es el que presentó más eventos adversos. En general, la vacuna contra el herpes zóster presenta buena tolerabilidad; produce pocos eventos adversos sistémicos y efectos adversos en el sitio de inyección de intensidad leve a moderada.

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Antecedentes: 

El herpes zóster es una enfermedad neurocutánea caracterizada por la reactivación del virus de varicela-zóster (VVZ), el virus que causa varicela, que está latente en los ganglios de la espina dorsal cuando disminuye la inmunidad contra el VVZ. Es un trastorno sumamente doloroso que a menudo puede prolongarse durante muchas semanas o meses y causa el deterioro de la calidad de vida del paciente. El proceso de envejecimiento natural se asocia con una reducción de la inmunidad celular que predispone al herpes zóster. La vacunación con una forma atenuada de VVZ activa la producción de células T específicas y por lo tanto evita la reactivación viral. La Food and Drug Administration ha aprobado una vacuna contra el herpes zóster con un virus activo para el uso clínico en adultos mayores y la misma se ha probado en grandes poblaciones.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad y la seguridad de la vacunación para la prevención del herpes zóster en adultos mayores.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas de estudios relevantes en las siguientes fuentes: CENTRAL 2012, número 7, MEDLINE (1948 hasta julio 2012, semana 1), EMBASE (2010 hasta julio 2012), LILACS (1982 hasta julio 2012) y CINAHL (1981 hasta julio 2012). También se examinaron las listas de referencias de los ensayos y revisiones identificadas para obtener estudios adicionales.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) o ensayos controlados cuasialeatorios que compararan la vacuna contra el herpes zóster con placebo o ninguna vacuna, para prevenir el herpes zóster en adultos mayores (media de edad de 60 años).

Obtención y análisis de los datos: 

De forma independiente, dos revisores recopilaron y analizaron los datos utilizando un formulario de extracción de datos. También llevaron a cabo una evaluación del riesgo de sesgo.

Resultados principales: 

Se identificaron ocho ECA con un total de 52 269 participantes. Tres estudios se calificaron como de riesgo de sesgo bajo. Los resultados principales sobre la efectividad y la seguridad se extrajeron de un ensayo clínico con riesgo bajo de sesgo. Cuatro estudios compararon la vacuna contra el herpes zóster versus placebo; un estudio comparó la vacuna contra el herpes zóster de alta potencia versus la vacuna contra el herpes zóster de baja potencia; un estudio comparó la vacuna refrigerada contra el herpes zóster versus la vacuna congelada contra el herpes zóster; un estudio comparó la vacuna contra el herpes zóster con virus vivos versus la vacuna inactivada contra el herpes zóster y un estudio comparó la vacuna contra el herpes zóster versus la vacuna antineumocócica de polisacáridos (pneumo 23).

Los casos confirmados de herpes zóster fueron menos frecuentes en los pacientes que recibieron la vacuna que en los que recibieron un placebo: cociente de riesgos (CR) 0,49 (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,43 a 0,56), con una diferencia de riesgos (DR) del 2%, y un número necesario a tratar para beneficiar (NNTB) de 50. Los análisis según los grupos etarios indicaron un mayor beneficio en los participantes de 60 a 69 años de edad, CR 0,36 (IC del 95%: 0,30 a 0,45) y en los participantes a partir de los 70 años de edad, CR 0,63 (IC del 95%: 0,53 a 0,75). Los efectos adversos sistémicos relacionados con la vacuna fueron más frecuentes en el grupo vacunado (CR 1,29; IC del 95%: 1,05 a 1,57; número necesario a tratar para dañar [NNTD] = 100). El cociente de riesgos de los datos agrupados de los efectos adversos para los participantes con uno o más efectos adversos en el sitio de inoculación fue de CR 4,51 (IC del 95%: 2,35 a 8,68) y el NNTD fue de 2,8 (IC del 95%: 2,3 a 3,4). Los efectos secundarios fueron más frecuentes en los participantes más jóvenes (60 a 69 años) que en los de mayor edad (70 o más).

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