Políticas farmacéuticas: efectos de las restricciones sobre el reintegro

Grandes cantidades del dinero de la asistencia sanitaria se gastan en fármacos, y estas cantidades están en aumento. Más gastos en fármacos podría significar menos dinero para los hospitales, los médicos e incluso otros servicios públicos como la educación o la infraestructura. El uso indebido, el abuso o la subutilización de los fármacos también pueden dar lugar a resultados de salud deficientes y a un derroche de dinero. Los planes de beneficio de fármacos financiados públicamente buscan maneras de asegurar el mejor uso de los fármacos y de controlar los costos sin limitar los beneficios sanitarios. Las políticas que restringen el reintegro de fármacos de prescripción específica (llamadas con frecuencia políticas "previas" o de "autorización especial") son un tipo de política que se puede utilizar. Los médicos generalmente las aplican en nombre de los pacientes y proporcionan información para comprobar la necesidad del paciente antes de que se conceda la autorización. Estas políticas proporcionan una válvula de seguridad cuando se aplican restricciones, ya que consideran el reintegro cuando existe la necesidad de un fármaco específico. Si no se obtiene autorización, se reintegra un fármaco alternativo y a menudo más barato con el mismo efecto beneficioso o similar, o el paciente puede tener los medios para asumir los gastos. Los fármacos objetivo para la reducción de su consumo suelen ser los fármacos más nuevos y costosos, a través de alternativas más baratas y eficaces.

Esta revisión encontró 29 estudios que evaluaron políticas que restringen el reintegro de fármacos de prescripciones específicas. Esta revisión encontró que cuando los fármacos tienen alternativas más baratas, eficaces y dirigidas a los síntomas, las políticas de restricción del reintegro pueden asegurar un mejor uso de los fármacos con una reducción en los costos y sin un aumento en el uso de otros servicios sanitarios, como se esperaría si las políticas de restricción tuvieran efectos negativos sobre la salud. Es necesario evaluar si los fármacos alternativos no son sustitutos eficaces. Eliminar restricciones para los fármacos que previenen complicaciones de enfermedades puede dar lugar a un aumento previsto en su consumo, así como a ahorros en los costos. Cuando las políticas de restricciones al reintegro se diseñan mediante las mejores pruebas disponibles sobre la repercusión de los fármacos en la salud, dichas políticas respaldan el acceso equitativo a los fármacos que mejor apoyan la salud al ayudar a la sostenibilidad de los planes de fármacos subvencionados públicamente.

Conclusiones de los autores: 

La implementación de restricciones para la cobertura y el reintegro de fármacos seleccionados puede reducir en una tercera parte el gasto en fármacos sin aumentar el uso de otros servicios sanitarios (seis estudios). Reglas de reintegro más distendidas para los fármacos utilizados para la prevención secundaria también pueden eliminar las barreras para el acceso. Sin embargo, el diseño de políticas se debe basar en estudios de investigación que cuantifiquen los perfiles de efectos perjudiciales y beneficiosos de los fármacos objetivo y alternativos para evitar efectos no deseados en el sistema sanitario y la salud. Se debe evaluar la repercusión sobre la salud cuando los fármacos no son intercambiables. También es necesario medir de forma explícita las repercusiones sobre la equidad sanitaria, en relación con la distribución equitativa y justa de los beneficios sanitarios en la sociedad (acceso sostenible a fármacos financiados públicamente que benefician a adultos de edad avanzada y poblaciones de ingresos bajos, por ejemplo).

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Antecedentes: 

Los elaboradores de políticas públicas y los gestores de planes de beneficio necesitan restringir los costos crecientes de los fármacos a la vez que preservan el acceso y optimizan los beneficios sanitarios.

Objetivos: 

Determinar los efectos de una política farmacéutica que restringe el reintegro de fármacos seleccionados sobre el consumo de fármacos, la utilización de la atención sanitaria, los resultados de salud y los costos (gastos).

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en las 14 principales bases de datos bibliográficas y sitios web (hasta enero de 2009).

Criterios de selección: 

Se incluyeron los estudios de políticas farmacéuticas que restringen la cobertura y el reintegro de fármacos o clases de fármacos seleccionados, con frecuencia mediante la provisión de información específica adicional al paciente relacionada con el estado de salud o la necesidad. Se incluyeron ensayos controlados aleatorios, ensayos controlados no aleatorios, análisis de series de tiempo interrumpido (STI), estudios de medidas repetidas y estudios controlados tipo antes y después (controlled before-after studies) realizados en sistemas de atención o jurisdicciones grandes.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores extrajeron los datos y evaluaron las limitaciones de los estudios de forma independiente. Se realizó un reanálisis cuantitativo de los datos de las series de tiempo para los estudios con datos suficientes.

Resultados principales: 

Se incluyeron 29 análisis de STI (12 fueron controladas) que investigaron políticas dirigidas a la restricción de 11 clases de fármacos. Los participantes fueron con mayor frecuencia pacientes de edad avanzada o poblaciones de adultos de ingresos bajos, o ambos, con planes de beneficio farmacéutico subsidiados o administrados públicamente. La repercusión de las políticas varió según la clase de fármaco y si las restricciones estaban implementadas o eran más distendidas. Cuando las políticas se dirigieron a las clases de fármacos supresores del ácido gástrico y antiinflamatorios no esteroides, el consumo de fármacos se redujo y de inmediato y hasta dos años después hubo ahorros significativos en los fármacos, sin un aumento en el uso de otros servicios sanitarios (seis estudios). Las políticas dirigidas a los fármacos antipsicóticos de segunda generación aumentaron la interrupción del tratamiento y el uso de otros servicios sanitarios sin reducir los gastos generales en fármacos (dos estudios). Las restricciones más distendidas para el reintegro de los antihipertensivos y las estatinas aumentaron el uso apropiado y redujeron los gastos generales en fármacos. Dos estudios que midieron directamente resultados de salud no fueron concluyentes.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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