Anticonvulsivos para la dependencia del alcohol

Pregunta de la revisión

Esta revisión consideró las pruebas sobre la eficacia y la aceptabilidad de los anticonvulsivos solos o en combinación con otra medicación o una intervención psicosocial para el tratamiento de la dependencia de alcohol.

Antecedentes

La dependencia del alcohol es un problema de salud pública importante que se caracteriza por la reincidencia y un sinnúmero de complicaciones médicas y psicosociales. Junto con las intervenciones psicosociales, se han probado diferentes intervenciones farmacológicas en ensayos y revisiones sistemáticas. En esta revisión, se deseaba descubrir si los anticonvulsivos son mejores que el placebo o son mejores que otros fármacos, las intervenciones psicosociales o ninguna intervención.

Características de los estudios

En octubre de 2013, se utilizaron las bases de datos médicas electrónicas para encontrar todos los ensayos médicos publicados y no publicados que compararan los anticonvulsivos con placebo u otras intervenciones. También se utilizaron otras fuentes, como las actas de congresos, que probablemente contienen ensayos relevantes para la revisión. Para estar incluidos en la revisión, los ensayos médicos debían tener un diseño aleatorio y debían incluir a participantes adultos (mayores de 18 años de edad) con un diagnóstico de dependencia de alcohol.

Se identificaron 25 ensayos médicos que incluían a un total de 2641 participantes. El 80% de los participantes en estos ensayos eran hombres; la edad media fue de 44 años. La mayoría de los estudios compararon anticonvulsivos versus placebo (17 estudios), aunque algunos investigadores compararon anticonvulsivos versus otros fármacos (siete estudios) o ninguna medicación (dos estudios). La duración media de los ensayos fue de 17 semanas (rango de cuatro a 52 semanas). La mitad de los ensayos se realizó en los EE.UU., la otra mitad en España, Brasil, Alemania, Grecia, Italia, India y Tailandia. El anticonvulsivo incluido en la mayoría de los ensayos fue el topiramato; otros fármacos fueron gabapentina, valproato, levetiracetam, oxcarbazepina, zonisamida, carbamazepina, pregabalina y tiagabina. Los estudios incluidos utilizaron 73 instrumentos diferentes de clasificación y difirieron en el diseño, la calidad, las características de los pacientes, la medicación probada, los servicios y los tratamientos administrados.

Resultados clave

En 17 estudios versus placebo, se demostró que los anticonvulsivos fueron más efectivos que el placebo en cuanto al número de bebidas por día de consumo y al consumo excesivo promedio. Sin embargo, no se encontraron pruebas claras de que los anticonvulsivos dieran lugar a más abstinencia del alcohol, a menos consumo excesivo o a menos retiros del tratamiento (abandonos) en los participantes. En cuanto a los temas de seguridad, la tasa de retiros del tratamiento debido a los efectos adversos no fue inferior ni mayor en los participantes tratados con anticonvulsivos que en los tratados con placebo. Además, debido a dos de 18 efectos secundarios específicos (mareo y parestesia), los anticonvulsivos fueron peores que el placebo. Otros efectos secundarios graves comprobados, como los que afectan el funcionamiento cognitivo (atención, confusión, disfagia), fueron explorados de forma insuficiente por los estudios primarios. Para los fármacos individuales, los resultados se confirmaron a nivel global para el topiramato y de forma parcial para la gabapentina y el valproato.

En los cinco estudios en los cuales los anticonvulsivos se compararon con naltrexona, una medicación considerada efectiva para el tratamiento de la dependencia de alcohol, los anticonvulsivos se asociaron con un número inferior de días de consumo excesivo, con un número mayor de días antes de una recaída grave y con una tasa inferior de retiros del paciente por razones médicas. Sin embargo, los anticonvulsivos no fueron más o menos efectivos que la naltrexona al afectar la tasa de participantes que mostraron una recaída grave, que consumieron alcohol durante el ensayo o que interrumpieron el tratamiento (abandonos).

Calidad de la evidencia

Al tener en cuenta los resultados primarios (abandonos, abstinencia de alcohol durante el ensayo, número de bebidas por día, consumo excesivo, tasa de retiros del paciente por razones médicas), la calidad de los estudios incluidos se consideró moderada. Sin embargo, al considerar el análisis de subgrupos, como en el caso de los tipos de fármacos individuales, así como las comparaciones versus otros fármacos, el hallazgo de la revisión es limitado por el número pequeño de estudios disponibles.

Conclusiones de los autores

En el estadio actual de la investigación, las pruebas que apoyan el uso clínico de anticonvulsivos para tratar la dependencia de alcohol son insuficientes. Los resultados estan condicionados por la heterogeneidad, por el número pequeño y la calidad baja de los estudios que comparan anticonvulsivos versus otros fármacos. Debido a las dudas asociadas con estos resultados, los médicos deben equilibrar los posibles beneficios/riesgos del tratamiento con anticonvulsivos versus otros fármacos según lo apoyan las pruebas de la eficacia.

Conclusiones de los autores: 

En el estadio actual de la investigación, las pruebas aleatorias que apoyan el uso clínico de anticonvulsivos para tratar la dependencia de alcohol son insuficientes. Los resultados son condicionados por la heterogeneidad y por el número reducido y la calidad baja de los estudios que compararon los anticonvulsivos con otros fármacos. Debido a las dudas asociadas con estos resultados, los médicos deben equilibrar los posibles beneficios/riesgos del tratamiento con anticonvulsivos versus otros fármacos según lo apoyan las pruebas de la eficacia.

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Antecedentes: 

La dependencia del alcohol es un problema de salud pública importante que se caracteriza por la reincidencia y un sinnúmero de complicaciones médicas y psicosociales. Además de las intervenciones psicosociales, hay diferentes intervenciones farmacológicas que han sido investigadas o que actualmente están bajo investigación a través de las revisiones sistemáticas Cochrane.

Objetivos: 

El objetivo primario de la revisión es evaluar los beneficios/riesgos de los anticonvulsivos para el tratamiento de la dependencia de alcohol.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Drogas y Alcohol (Cochrane Drugs and Alcohol Group) (octubre 2013), PubMed (1966 hasta octubre 2013), EMBASE (1974 hasta octubre 2013) y en CINAHL (1982 hasta octubre 2013).

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) y ensayos clínicos controlados (ECC) que compararan los anticonvulsivos solos o en combinación con otros fármacos o intervenciones psicosociales versus placebo, ningún tratamiento y otras intervenciones farmacológicas o psicosociales.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por la Colaboración Cochrane.

Resultados principales: 

Se incluyeron un total de 25 estudios en la revisión (2641 participantes). La mayoría de los participantes eran hombres, con una edad promedio de 44 años. Los anticonvulsivos se compararon con placebo (17 estudios), otros fármacos (siete estudios) y ninguna medicación (dos estudios). La duración media de los ensayos fue de 17 semanas (rango de cuatro a 52 semanas). Los estudios se realizaron en los EE.UU., Europa, América del Sur, la India y Tailandia. Se informó que hubo variación en las características de los estudios, incluido el diseño y los instrumentos de calificación utilizados. Para muchos resultados clave, el riesgo de sesgo asociado con una asignación poco clara o sin ocultación y la falta de cegamiento afectaron la calidad de las pruebas.

Anticonvulsivo versus placebo: Para los abandonos (16 estudios, 1675 participantes, cociente de riesgos [CR] 0,94; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,74 a 1,19; pruebas de calidad moderada) y la abstinencia continua (ocho estudios, 634 participantes, CR 1,21; IC del 95%: 0,97 a 1,52; pruebas de calidad moderada), los resultados no mostraron pruebas de diferencias. Las pruebas de calidad moderada indicaron que los anticonvulsivos redujeron el consumo/días de consumo (11 estudios, 1126 participantes, diferencia de medias [DM] -1,49; IC del 95%-2,32 a -0,65) y el consumo excesivo (12 estudios, 1129 participantes, diferencia de medias estandarizada [DME] -0,35; IC del 95%: -0,51 a -0,19). Además, los retiros por razones médicas (12 estudios, 1410 participantes, CR 1,22; IC del 95%: 0,58 a 2,56; pruebas de calidad moderada) no mostraron pruebas de diferencias, aunque para los efectos adversos específicos (nueve estudios, 1164 participantes), dos de 18 resultados de eventos adversos estuvieron a favor del placebo. La dirección de los resultados se confirmó mediante los análisis de subgrupos para el topiramato y parcialmente para la gabapentina y el valproato.

Anticonvulsivos versus naltrexona: No se observaron pruebas de diferencias en las tasas de abandonos (cinco estudios, 528 participantes, CR 0,74; IC del 95%: 0,52 a 1,06), las tasas de recaída grave (cuatro estudios, 427 participantes, CR 0,69; IC del 95%: 0,44 a 1,07) y las tasas de abstinencia continua (cinco estudios, 528 participantes, CR 1,21; IC del 95%: 0,99 a 1,49); los anticonvulsivos se asociaron con menos días de consumo excesivo (tres estudios, 308 participantes, DM -5,21; IC del 95%: -8,58 a -1,83), más días hasta la recaída grave (tres estudios, 244 participantes, DM 11,88; IC del 95%: 3,29 a 20,46) y menos retiros por razones médicas (tres estudios, 245 participantes, CR 0,13; IC del 95%: 0,03 a 0,58).

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