Diferentes estrategias para el diagnóstico de la diabetes gestacional para mejorar la salud materna e infantil

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No hay pruebas suficientes para evaluar cuál es la mejor manera de identificar a las mujeres que presentan diabetes gestacional.

La insulina es una hormona producida en el páncreas que permite que las células absorban la glucosa para convertirla en energía. Durante el embarazo se desarrolla una resistencia materna a la acción de la insulina para que la glucosa se pueda transportar más fácilmente a través de la placenta al feto en etapa de crecimiento. La resistencia a la insulina se hace evidente en el segundo trimestre y desciende progresivamente hasta el término. La resistencia a la insulina se normaliza después del embarazo, generalmente en el transcurso de seis semanas después del parto. En cerca de siete de 100 embarazadas la resistencia a la insulina es excesiva y el azúcar en sangre de la mujer se eleva demasiado. Lo anterior se conoce como diabetes gestacional.

Si se desarrolla diabetes gestacional y la resistencia a la insulina materna se torna demasiado pronunciada, la hiperinsulinemia fetal puede provocar un crecimiento acelerado con adiposidad fetal, aumento del peso al nacer y complicaciones perinatales. Si no se tratan, la mujer y su feto pueden recibir daños por los altos niveles de azúcar en sangre y puede haber efectos adversos después del embarazo. Han aumentado las pruebas con respecto a que la descendencia tiene un mayor riesgo de obesidad e hipertensión en etapas posteriores de la vida.

La disminución de los niveles de azúcar en sangre puede reducir los efectos perjudiciales, pero las mujeres sólo recibirán tratamiento si se identifican correctamente en etapas suficientemente tempranas del embarazo. Para determinar si una mujer tiene diabetes gestacional se utilizan varias pruebas. La mayoría incluye administrar a la mujer una bebida o alimentos muy azucarados y realizarle una serie de pruebas de glucemia durante una a tres horas; lo anterior se conoce como prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO). Las limitaciones de la PTGO son que exige que las mujeres ayunen desde la noche anterior, beban una solución de glucosa y esperen dos o tres horas antes de realizarles el análisis de sangre final. Por lo tanto, también se han propuesto otras pruebas que no requieren este nivel de compromiso de las embarazadas ni del personal de asistencia sanitaria. Éstas incluyen realizar sólo un análisis de sangre después de una noche en ayunas o realizar sólo una prueba sin ayuno. Esta revisión tuvo como objetivo determinar cuál es la mejor manera para identificar a las mujeres con diabetes gestacional. Se identificaron cinco ensayos aleatorios pequeños (que incluyeron 578 mujeres) de calidad incierta que compararon diferentes maneras de administrar una carga de glucosa. Ninguno evaluó la pregunta importante de cuál es el mejor momento durante el embarazo para realizarles una prueba a las mujeres para detectar la diabetes gestacional ni comparó la prueba de tolerancia a la glucosa oral con 75 g o 100 g con otras estrategias. Se necesitan ensayos grandes bien diseñados para proporcionar información acerca de la mejor manera de identificar a las mujeres que presentan diabetes gestacional.

Conclusiones de los autores: 

No hay pruebas suficientes para evaluar cuál es la mejor estrategia para diagnosticar la DMG.

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Antecedentes: 

La diabetes mellitus gestacional (DMG) es la intolerancia a los carbohidratos que provoca hiperglucemia y que aparece o se detecta por primera vez durante el embarazo. Si no se trata puede aumentar la morbilidad y la mortalidad perinatales. El diagnóstico certero permite el tratamiento apropiado.

Objetivos: 

Evaluar y comparar pruebas alternativas para el diagnóstico de la DMG en cuanto a la salud materna e infantil y el uso de los recursos de los servicios de salud.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (31 mayo 2011).

Criterios de selección: 

Los ensayos aleatorios se incluyeron si evaluaron pruebas realizadas para diagnosticar la DMG. Se excluyeron los estudios que utilizaron un modelo cuasialeatorio.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente los ensayos para su inclusión, su calidad y extrajeron los datos.

Resultados principales: 

Se identificaron cinco pequeños ensayos que incluían a 578 mujeres. Un ensayo comparó tres métodos diferentes de administración de la glucosa: una barra de caramelo (39 mujeres), una bebida con polímero de glucosa de 50 g (40 mujeres) y una bebida con monómero de glucosa de 50 g (43 mujeres). Los resultados de este ensayo se informaron como dos comparaciones separadas.

Prueba de tolerancia a la glucosa oral (PTGO) con 75 g versus PTGO con 100 g (un ensayo, 248 mujeres): las mujeres a las que se les realizó una PTGO con 75 g tuvieron un riesgo relativo mayor de presentar un diagnóstico de DMG (cociente de riesgos [CR] 2,55; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,96 a 6,75). Esta diferencia fue marginal para la significación estadística. No se informaron otras medidas de morbilidad materna ni de resultado para el recién nacido.

Barra de caramelo versus bebida con monómero de glucosa de 50 g (un ensayo, 82 mujeres): las mujeres que recibieron la barra de caramelo en lugar del monómero de glucosa informaron menos efectos secundarios (CR 0,50; IC del 95%: 0,26 a 0,97) y prefirieron el sabor (CR 0,62; IC del 95%: 0,44 a 0,87). No se informaron resultados de los recién nacidos.

Polímero de glucosa de 50 g versus monómero de glucosa de 50 g (tres ensayos, 259 mujeres): la diferencia de medias (DM) de la edad gestacional al parto fue -0,80 semanas (un ensayo, 100 mujeres; IC del 95%: -1,69 a 0,09). Los efectos secundarios fueron menos frecuentes con el polímero de glucosa (un ensayo, 82 mujeres; CR 0,20; IC del 95%: 0,07 a 0,54), sin diferencias claras en la aceptabilidad del sabor (un ensayo, 83 mujeres; CR 0,96; IC del 95%: 0,78 a 1,18). Significativamente menos mujeres informaron náuseas después de la bebida con polímero de glucosa de 50 g en comparación con la bebida con monómero de glucosa de 50 g (un ensayo, 66 mujeres; CR 0,29; IC del 95%: 0,11 a 0,78) y abotagamiento (dos ensayos, 149 mujeres; CR 0,22; IC del 95%: 0,08 a 0,60). No se informaron otras medidas de morbilidad materna ni resultados del recién nacido.

glucosa 50 g en los alimentos versus bebida con glucosa 50 g (un ensayo, 30 mujeres): las mujeres que recibieron glucosa en sus alimentos en lugar de como bebida informaron menos efectos secundarios (CR 0,08; IC del 95%: 0,01 a 0,56). No hubo diferencias claras en el número de mujeres que necesitaron pruebas adicionales (CR 0,14; IC del 95%: 0,01 a 2,55). No se informaron otras medidas de morbilidad materna ni resultados del recién nacido.

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