Pruebas que se realizan en el embarazo cuando hay crecimiento fetal deficiente

Pruebas que se realizan en el embarazo cuando hay crecimiento fetal deficiente

Es posible que un feto no crezca según la tasa de crecimiento prevista durante el embarazo y nazca con bajo peso. Lo anterior puede provocar problemas para la madre y el feto. Cuando se sospecha crecimiento fetal deficiente durante el embarazo, la atención prenatal incluye una combinación de pruebas que se realizan a intervalos regulares para evaluar la salud del feto en desarrollo. Según lo que se conoce acerca de los cambios progresivos, es posible detectar cualquier deterioro en la salud del feto, lo que permite determinar el momento óptimo del nacimiento para que el feto nazca en las mejores condiciones posibles. La frecuencia y las combinaciones específicas de las pruebas varían con las políticas locales y personales. Las pruebas pueden incluir monitorización de los movimientos fetales, la frecuencia cardíaca fetal, exploración del crecimiento, ecografía Doppler para medir el flujo sanguíneo, y cambios en la frecuencia cardíaca fetal con el movimiento para verificar la presencia de un posible mortinato.

Los revisores sólo identificaron un ensayo controlado realizado en Nueva Zelanda. En este ensayo se asignaron al azar 167 mujeres que estaban entre las 24 y las 36 semanas de embarazo, donde la ecografía mostró un feto pequeño para la edad gestacional. Las mujeres recibieron una combinación establecida de pruebas dos veces a la semana o en forma quincenal. Con las pruebas más frecuentes las mujeres tuvieron 25% más probabilidades de que les indujeran el trabajo de parto. En general los niños nacieron cuatro días antes que los del grupo de vigilancia en forma quincenal, en el cual fue más probable que ocurriera el inicio espontáneo del trabajo de parto. La edad gestacional media al nacer fue justo por debajo de las 38 semanas en el grupo dos veces a la semana y algo mayor de las 38 semanas en el grupo quincenal, lo cual es poco probable que haya repercutido sobre la salud del recién nacido. No hubo diferencias en el número de cesáreas por sufrimiento fetal o por fracaso de la inducción. No hubo información disponible en cuanto a la duración del ingreso prenatal en el hospital o a los partos vaginales operatorios, y los neonatos no se siguieron para determinar el neurodesarrollo y la parálisis cerebral. Este estudio excluyó los embarazos con estudios Doppler anormales y trastornos del líquido amniótico. Se necesitan más estudios, y también son importantes los puntos de vista de las mujeres acerca de las pruebas.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas limitadas a partir de los ensayos controlados aleatorios para informar la mejor práctica para los regímenes de vigilancia fetal, con respecto a la atención de las mujeres con un embarazo afectado por retraso del crecimiento fetal. Se necesitan más estudios para evaluar los efectos de los regímenes de vigilancia fetal que se utilizan actualmente en el retraso del crecimiento fetal

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Antecedentes: 

Las políticas y protocolos para la vigilancia fetal en el embarazo donde se sospecha retraso del crecimiento fetal varían ampliamente, y existen numerosas combinaciones de diferentes métodos de vigilancia.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de los regímenes de vigilancia fetal sobre resultados perinatales y maternos importantes.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Chilbirth Group) (abril 2008).

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorios y cuasialeatorios que comparen los efectos de los regímenes de vigilancia fetal prenatal descritos.

Obtención y análisis de los datos: 

R Grivell and L Wong evaluaron de forma independiente la elegibilidad y la calidad de los ensayos, y extrajeron los datos.

Resultados principales: 

Se incluyó un ensayo con 167 mujeres y sus fetos Este ensayo fue un estudio piloto donde el reclutamiento ocurrió junto con otro estudio, por lo que no se calculó un tamaño de muestra separado. El ensayo comparó un régimen de vigilancia dos veces a la semana (perfil biofísico, pruebas sin estrés, Doppler de la arteria umbilical y de la arteria cerebral media y Doppler de la arteria uterina) con el mismo régimen aplicado en forma quincenal (en ambos grupos el crecimiento se evaluó en forma quincenal). No hubo datos suficientes para evaluar el resultado neonaltal primario de esta revisión de mortalidad perinatal compuesta y morbilidad grave (aunque no hubo muertes perinatales) y no se observaron diferencias en el resultado materno primario de cesárea de urgencia por sufrimiento fetal. En concordancia con la monitorización más frecuente, la edad gestacional media al nacer fue cuatro días menor para el grupo de vigilancia dos veces a la semana en comparación con el grupo de vigilancia en forma quincenal. Las mujeres del grupo de vigilancia dos veces a la semana tuvieron 25% más probabilidad de tener una inducción del trabajo de parto que las del grupo de vigilancia en forma quincenal. El cociente de riesgos (CR) fue 1,25 (intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,04 a 1,50).

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