Tocodinamometría interna versus externa durante el trabajo de parto inducido o estimulado

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La inducción y la estimulación del trabajo de parto son procedimientos frecuentes dentro de la práctica obstétrica y tienen diversas indicaciones para la madre y el feto. Cuando se utiliza oxitocina intravenosa para estimular las contracciones, es importante el registro de la frecuencia de las contracciones para determinar la dosis correcta de la medicación. Las contracciones uterinas se pueden monitorizar a través de la pared abdominal de la madre al utilizar un dispositivo pequeño que se coloca en la piel mediante una faja para mantenerlo en posición, donde el dispositivo mide los cambios en la forma del útero (tocodinamometría externa [ET]), o mediante la colocación de un catéter de presión intrauterina dentro del útero próximo al feto (tocodinamometría interna [TI]). El uso de la TI solamente es posible después de la rotura de las membranas y es un procedimiento fácil a indoloro realizado durante la revisión vaginal por la comadrona o el médico de atención. Durante la inducción o la estimulación del trabajo de parto con oxitocina intravenosa, algunos médicos deciden monitorizar las contracciones mediante TI en lugar de TE. Un catéter de presión intrauterina mide las contracciones con mayor precisión y podría dar lugar a una mejor administración de las dosis de oxitocina. Por lo tanto, sería posible reducir el riesgo de hiperestimulación, por ejemplo, contracciones demasiado frecuentes y posteriormente reducir el riesgo de sufrimiento fetal. Además, con los sistemas de monitorización central modernos y el registro exacto con el uso de la TI no es necesario que los cuidadores estén físicamente presentes en la sala de partos para evaluar la frecuencia de las contracciones. Sin embargo, además de los costos mayores de la TI, la inserción de un catéter intrauterino en el útero de la madre tiene riesgos poco frecuentes pero potencialmente peligrosos para la madre y el feto, como daño a los vasos placentarios y fetales.

El objetivo de esta revisión fue comparar la efectividad de la TI con la de la TE. Se incluyeron tres estudios controlados aleatorios (1945 mujeres). La calidad metodológica de los estudios se consideró moderada. Cuando se comparó el registro interno de las contracciones con el registro externo durante el trabajo de parto inducido o estimulado, no hubo diferencias en ninguno de los resultados para la madre o el feto: resultados neonatales adversos, partos instrumentales, cesárea, uso de analgesia o tiempo hasta el parto. No se informó un aumento del riesgo de infección cuando se utilizó un catéter intrauterino en estos estudios.

No hay pruebas suficientes para recomendar el uso de una forma de tocodinamometría sobre otra para las pacientes a las que se les administra oxitocina intravenosa para la inducción o la estimulación del trabajo de parto.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión no encontró diferencias entre los dos tipos de monitorización (tocodinamometría interna o externa) para cualquiera de los resultados maternos o neonatales. Como esta revisión se basa en tres estudios (n = 1945 mujeres) de calidad moderada, no hay pruebas suficientes para recomendar el uso de una forma de tocodinamometría sobre otra para las pacientes cuando se administra oxitocina intravenosa para la inducción o la estimulación del trabajo de parto.

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Antecedentes: 

Las contracciones uterinas se pueden registrar mediante tocodinamometría externa (TE) o, después de la rotura de las membranas, mediante tocodinamometría interna (TI). La monitorización de la frecuencia de las contracciones es importante especialmente cuando se utiliza oxitocina intravenosa, ya que la actividad uterina excesiva (hiperestimulación o taquisistolia) puede provocar sufrimiento fetal. Durante la inducción del trabajo de parto, así como durante la estimulación con oxitocina intravenosa, algunos médicos deciden monitorizar la frecuencia y la fuerza de las contracciones mediante TI en lugar de con TE, ya que un catéter de presión intrauterina mide la actividad intrauterina con mayor precisión que un dispositivo de tocodinamometría extraabdominal. Sin embargo, la inserción de un catéter intrauterino tiene costos mayores, así como riesgos potenciales para la madre y el niño.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad de la TI comparada con la TE cuando se utiliza oxitocina intravenosa para la inducción o la estimulación del trabajo de parto.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (11 de abril de 2012) y en PubMed (1966 hasta el 7 de marzo de 2012).

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos controlados aleatorios publicados con datos de pacientes en las que la TI se comparó con la TE en el trabajo de parto inducido o estimulado con oxitocina. Se excluyeron los ensayos que utilizaron métodos cuasialeatorios de asignación al tratamiento. No se encontraron estudios no publicados ni en curso sobre este tema.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores evaluaron de forma independiente la elegibilidad del ensayo y el riesgo de sesgo y extrajeron datos. Se verificó la exactitud de los datos. Se estableció contacto con los autores de los estudios para obtener información adicional.

Resultados principales: 

Se incluyeron tres ensayos con 1945 mujeres. En general el riesgo de sesgo de los tres ensayos fue mixto. No se informaron complicaciones graves en los ensayos y no ocurrieron muertes neonatales ni maternas. El resultado neonatal no fue estadísticamente diferente entre los grupos: puntuación de Apgar menor de 7 a los cinco minutos (CR 1,78; IC del 95%: 0,83 a 3,83; tres estudios, n = 1945); pH de la arteria umbilical menor de 7,15 (CR 1,31; IC del 95%: 0,95 a 1,79; un estudio, n = 1456); pH de la arteria umbilical menor de 7,16 (CR 1,23; IC del 95%: 0,39 a 3,92; un estudio, n = 239); ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales (CR 0,34; IC del 95%: 0,07 a 1,67; dos estudios, n = 489) y hospitalización por más de 48 horas (CR 0,92; IC del 95%: 0,71 a 1,20; un estudio, n = 1456). En el riesgo agrupado para el parto instrumental (que incluyó cesárea y extracción con ventosa y fórceps), no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (CR 1,05; IC del 95%: 0,91 a 1,21; tres estudios, n = 1945). La hiperestimulación se informó en dos estudios (n = 489), pero no hubo diferencias estadísticamente significativa entre los grupos (CR 1,21; IC del 95%: 0,78 a 1,88).

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