Risperidona versus otros antipsicóticos atípicos para la esquizofrenia

Esta revisión examina los efectos de la risperidona con otros fármacos antipsicóticos de segunda generación en el tratamiento de la esquizofrenia. Se identificaron 45 estudios relevantes con 7760 participantes que comparaban risperidona con amisulprida, aripiprazol, clozapina, olanzapina, quetiapina, sertindol y ziprasidona. Las comparaciones de la risperidona con la zotepina no están disponibles actualmente. La risperidona fue un poco más exitosa que la quetiapina y la ziprasidona, aunque un poco menos exitosa que la clozapina y la olanzapina. La desventaja principal de la risperidona fueron los trastornos del movimiento más frecuentes y un aumento mayor de la prolactina en comparación con la mayoría de los otros fármacos antipsicóticos de segunda generación.

Conclusiones de los autores: 

La risperidona parece producir levemente más efectos secundarios extrapiramidales y claramente más aumento de la prolactina que la mayoría de los otros antipsicóticos de segunda generación. También puede ser diferente a los otros compuestos en cuanto a la eficacia y la aparición de otros efectos adversos como el aumento de peso, los problemas metabólicos, los efectos cardíacos, la sedación y las crisis convulsivas. No obstante, la proporción amplia de participantes que abandonaron los estudios de forma temprana y el informe incompleto de los resultados hacen que sea difícil establecer conclusiones firmes. Se necesitan ensayos amplios adicionales, especialmente que comparen la risperidona los otros fármacos nuevos para los cuales sólo se dispone de pocos ECA.

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Antecedentes: 

En muchos países del mundo industrializado, los antipsicóticos de segunda generación ("atípicos") se convirtieron en el tratamiento farmacológico de primera línea para los pacientes con esquizofrenia. Se discute la cuestión de si existen variaciones en los efectos de los nuevos antipsicóticos de nueva generación y, de ser así, en qué medida lo hacen. En esta revisión se analiza la diferencia en eficacia y tolerabilidad de la risperidona con respecto a los otros antipsicóticos de segunda generación.

Objetivos: 

Evaluar los efectos clínicos de la risperidona comparada con otros antipsicóticos atípicos en pacientes con esquizofrenia y psicosis esquizomorfas.

Estrategia de búsqueda (: 

1. Búsquedas electrónicas
Se buscó en el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Esquizofrenia (Cochrane Schizophrenia Group) (abril de 2007), el cual se basa en búsquedas frecuentes de BIOSIS, CENTRAL, CINAHL, EMBASE, MEDLINE y PsycINFO.

2. Búsqueda de referencias
Se examinaron las referencias de todos los estudios identificados en busca de ensayos adicionales.

3. Contacto personal
Se estableció contacto con el revisor principal de cada estudio incluido para obtener información que faltara.

4. Compañías farmacéuticas
Se estableció contacto con los fabricantes de todos los antipsicóticos atípicos incluidos para obtener datos adicionales.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos aleatorios cegados que compararon la risperidona oral con formulaciones orales de amisulprida, aripiprazol, clozapina, olanzapina, quetiapina, sertindol, ziprasidona o zotepina para los pacientes con esquizofrenia o psicosis esquizomorfas.

Obtención y análisis de los datos: 

Se extrajeron los datos de forma independiente. Para los datos dicotómicos, se calcularon los cocientes de riesgos (CR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95% en base a un análisis de intención de tratar y el modelo de efectos aleatorios. Cuando fue apropiado se calcularon los números necesarios para tratar/dañar (NNT/NND). Para los datos continuos, se calcularon las diferencias de medias (DM) y, nuevamente, se utilizó un modelo de efectos aleatorios.

Resultados principales: 

La revisión incluye actualmente 45 ECA cegados con 7760 participantes. El número de ECA disponibles para cada comparación varió: cuatro estudios compararon la risperidona con amisulprida, dos con aripiprazol, 11 con clozapina, 23 con olanzapina, once con quetiapina, dos con sertindol, tres con ziprasidona y ninguno con zotepina. La deserción en estos estudios fue alta (46,9%), lo cual hace que la interpretación de los resultados sea problemática. Además, el 60% fueron patrocinados por la industria, lo que puede ser una fuente de sesgo.

Hubo pocas diferencias significativas en la aceptabilidad general del tratamiento según la medición de los abandonos tempranos de los estudios. En este sentido, la risperidona fue levemente menos aceptable que la olanzapina y la ziprasidona.

La risperidona mejoró el estado mental general (puntuación total de PANSS) levemente menos que la olanzapina (15 ECA; n = 2390; DM 1,94; IC: 0,58 a 3,31), aunque levemente más que la quetiapina (9 ECA; n = 1953; DM -3,09; IC: -5,16 a -1,01) y la ziprasidona (3 ECA; n = 1016; DM -3,91; IC: -7,55 a -0.27). Las comparaciones con los otros fármacos antipsicóticos de segunda generación fueron erróneas. La risperidona también fue menos efectiva que la olanzapina y la clozapina en cuanto al abandono temprano de los estudios debido a la ineficacia, aunque fue más efectiva que la ziprasidona en el mismo resultado.

La risperidona produjo levemente más efectos secundarios extrapiramidales que algunos otros antipsicóticos de segunda generación (uso de medicación antiparkinsoniana versus clozapina 6 ECA; n = 304; CR 2,57; IC: 1,47 a 4,48; NND 6; IC: 33 a 3; versus olanzapina 13 ECA; n = 2599; CR 1,28; IC: 1,06 a 1,55; NND 17; IC: 9 a 100; versus quetiapina 6 ECA; n = 1715; CR 1,98; IC: 1,16 a 3,39; NND 20; IC: 10 a 100; versus ziprasidona 2 ECA; n = 822; CR 1,42; IC: 1,03 a 1,96; NND no estimable; parkinsonismo versus sertindol 1 ECA; n = 321; CR 4,11; IC: 1,44 a 11,73; NND 14; IC: 100 a 8). La risperidona también aumentó los niveles de prolactina más que todos los comparadores, salvo la amisulprida y el sertindol para los que no hubo datos disponibles.

Otros eventos adversos se informaron de un modo menos consistente, aunque la risperidona puede producir más aumento de peso y más problemas metabólicos asociados que la amisulprida (aumento de peso: 3 ECA; n = 585; DM 0,99; IC: 0,37 a 1,61), el aripiprazol (aumento del colesterol: 1 ECA; n = 83; DM 22,30; IC: 4,91 a 39,69) y la ziprasidona (aumento del colesterol 2 ECA; n = 767; DM 8,58; IC: 1,11 a 16,04) aunque menos que la clozapina (aumento de peso 3 ECA n = 373; DM -3,30; IC: -5,65 a -0,95), la olanzapina (aumento de peso 13 ECA; n = 2116; DM -2,61; IC: -3,74 a -1,48), la quetiapina (aumento del colesterol: 5 ECA; n = 1433; DM -8,49; IC: -12, 23 a -4,75) y el sertindol (aumento de peso: 2 ECA; n = 328; DM -0,99; IC: -1,86 a -0,12). Puede ser menos sedativa que la clozapina y la quetiapina, prolongar el intervalo QTc menos que el sertindol (cambio en el QTc: 2 ECA; n = 495; DM -18,60; IC: -22,37 a 14,83), producir menos crisis convulsivas que la clozapina (2 ECA; n = 354; CR 0,22; IC: 0,07 a 0,70; NNT 14; IC: 8 a 33) y menos disfunción sexual en los hombres que el sertindol (2 ECA; n = 437; CR 0,34; IC: 0,16 a 0,76; NNT 13; IC: 8 a 33).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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