Aripiprazol versus otros antipsicóticos atípicos

En muchos países del mundo industrializado ha habido un crecimiento enorme en la prescripción de medicamentos a las personas con problemas de salud mental, administrados por vía oral en forma de comprimidos o mediante inyección. Los fármacos antipsicóticos atípicos o de segunda generación se han vuelto cada vez más populares, porque se cree que ayudan a las personas con problemas de salud mental que no responden muy bien al tratamiento inicial. Estos fármacos más nuevos prometen reducir los síntomas, como oír voces o ver cosas y reducir los efectos secundarios problemáticos, como la somnolencia, el aumento de peso y los temblores.

Sin embargo, hay pocos estudios de investigación y pocas comparaciones de las formas en las cuales los fármacos difieren entre sí. Esta revisión examina la efectividad del aripiprazol en comparación con otros antipsicóticos nuevos.

Originalmente la revisión incluyó 12 ensayos de investigación. Después de una búsqueda actualizada realizada en noviembre de 2012, se añadieron 162 ensayos. La mayoría de estos ensayos eran de China y aunque se añadieron nuevos datos a la revisión, las conclusiones generales no cambiaron. La revisión ahora incluye cinco comparaciones del aripiprazol con clozapina, olanzapina, quetiapina, risperidona y ziprasidona.

En el caso de las personas con esquizofrenia puede ser importante saber que el aripiprazol puede no ser tan bueno o eficaz como la olanzapina, pero que tiene menos efectos secundarios. El aripiprazol es similar a la risperidona en cuanto a la efectividad y algo mejor que la ziprasidona. El aripiprazol tuvo menos efectos secundarios que la olanzapina y la risperidona (como aumento de peso, somnolencia, problemas cardiacos, temblores y aumento de los niveles de colesterol). El aripiprazol no tuvo la misma efectividad que la ziprasidona para tratar la agitación o la incapacidad de la persona de permanecer quieta. La comparación con otros fármacos antipsicóticos como un grupo indicó que las personas preferían tomar aripiprazol. Sin embargo, las personas con esquizofrenia, así como los profesionales de la salud mental y los gestores sanitarios deben saber que en su mayoría la evidencia es limitada y de calidad baja o muy baja. Se necesitan más ensayos e investigaciones que incluyan desenlaces como la calidad de vida, las opiniones de los usuarios de los servicios y los cuidadores, y la preferencia de los pacientes.

Este resumen en términos sencillos ha sido escrito por un consumidor de Rethink Mental Illness, Benjamin Gray. Correo electrónico ben.gray@rethink.org

Conclusiones de los autores: 

La información sobre todas las comparaciones es de calidad limitada, está incompleta y su aplicación clínica es problemática. La calidad de la evidencia es baja o muy baja. El aripiprazol es un fármaco antipsicótico con un perfil importante de efectos adversos. Los datos a largo plazo son escasos y hay un margen considerable para otra actualización de esta revisión a medida que vayan surgiendo nuevos datos de ensayos pragmáticos independientes más grandes.

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Antecedentes: 

En la mayoría de los países occidentales industrializados, los antipsicóticos de segunda generación (atípicos) se recomiendan como tratamiento farmacológico de primera línea en las personas con esquizofrenia. En esta revisión se examina específicamente la diferencia en la eficacia y la tolerabilidad del aripiprazol con respecto a otros antipsicóticos de segunda generación.

Objetivos: 

Revisar los efectos del aripiprazol en comparación con otros antipsicóticos atípicos en personas con esquizofrenia y psicosis similares a la esquizofrenia.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Esquizofrenia (Cochrane Schizophrenia Group) (noviembre de 2012), se revisaron las referencias de todos los estudios identificados y se estableció contacto con compañías farmacéuticas pertinentes, organismos que aprueban el uso de los fármacos y autores de ensayos en busca de información adicional.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que compararon el aripiprazol (oral) con formulaciones orales y parenterales de amisulprida, clozapina, olanzapina, quetiapina, risperidona, sertindol, ziprasidona o zotepina en personas con esquizofrenia o psicosis similares a la esquizofrenia.

Obtención y análisis de los datos: 

Los datos se extrajeron de forma independiente. Para los datos dicotómicos se calcularon los riesgos relativos (RR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95% sobre la base de un análisis por intención de tratar y un modelo de efectos aleatorios. Cuando fue posible se calcularon los riesgos comparativos ilustrativos para los desenlaces principales. Para los datos continuos se calcularon las diferencias de medias (DM) y, nuevamente, se utilizó un modelo de efectos aleatorios. Se evaluó el riesgo de sesgo de cada estudio incluido y se utilizó el enfoque GRADE para evaluar la calidad de la evidencia.

Resultados principales: 

Ahora se han incluido 174 ensayos con 17 244 participantes. El aripiprazol se comparó con clozapina, quetiapina, risperidona, ziprasidona y olanzapina. El número general de participantes que abandonaron los estudios de forma temprana fue del 30% al 40%, lo que limitó la validez (ninguna diferencia entre los grupos).

Cuando se comparó con la clozapina, no hubo diferencias significativas en el estado global (ninguna respuesta clínicamente significativa, n = 2132, 29 ECA, evidencia de calidad baja); el estado mental (BPRS, n = 426, cinco ECA, evidencia de calidad muy baja); o el abandono temprano del estudio por cualquier motivo (n = 240, tres ECA, evidencia de calidad muy baja). La puntuación de la calidad de vida mediante la escala WHO-QOL-100 demostró una diferencia significativa a favor del aripiprazol (n = 132; dos ECA, RR 2,59; IC: 1,43 a 3,74; evidencia de calidad muy baja). Los síntomas extrapiramidales (SEP) generales no fueron diferentes entre los grupos (n = 520; ocho ECA, evidencia de calidad muy baja). Ningún estudio informó el funcionamiento general o el uso de los servicios.

Cuando se comparó con la quetiapina no hubo diferencias significativas en el estado global (n = 991, 12 ECA, evidencia de calidad baja); el estado mental (síntomas positivos de la PANSS, n = 583, siete ECA, evidencia de calidad muy baja); el abandono temprano del estudio por cualquier motivo (n = 168, dos ECA, evidencia de calidad muy baja) o los SEP generales (n = 348, cuatro ECA, evidencia de calidad muy baja). Los resultados estuvieron significativamente a favor del aripiprazol para la calidad de vida (puntuación total de la WHO-QOL-100; n = 100; un ECA, DM 2,60; IC: 1,31 a 3,89;evidencia de calidad muy baja). Ningún estudio informó el funcionamiento general o el uso de los servicios.

Cuando se comparó con la risperidona no hubo diferencias significativas en el estado global (n = 6381, 80 ECA, evidencia de calidad baja) o el abandono temprano del estudio por cualquier motivo (n = 1239, 12 ECA, evidencia de calidad muy baja). Los datos estuvieron significativamente a favor del aripiprazol en la mejoría del estado mental con el uso de la BPRS (n = 570, cinco ECA, DM 1,33; IC: 2,24 a 0,42; evidencia de calidad muy baja); con más efectos adversos en los SEP generales observados en los participantes que recibieron risperidona (n = 2605, 31 ECA, RR 0,39; IC: 0,31 a 0,50; evidencia de calidad baja). Ningún estudio informó el funcionamiento general, la calidad de vida o el uso de los servicios.

Cuando se comparó con la ziprasidona no hubo diferencias significativas en el estado global (n = 442, seis ECA, evidencia de calidad muy baja); el estado mental con el uso de la BPRS (n = 247, un ECA, evidencia de calidad muy baja) o el abandono temprano del estudio por cualquier motivo (n = 316, dos ECA, evidencia de calidad muy baja). El aumento de peso fue significativamente mayor en las personas que recibieron aripiprazol (n = 232; tres ECA, RR 4,01; IC: 1,10 a 14,60; evidencia de calidad muy baja). Ningún estudio informó el funcionamiento general, la calidad de vida o el uso de los servicios.

Cuando se comparó con la olanzapina no hubo diferencias significativas en el estado global (n = 1739, 11 ECA, evidencia de calidad muy baja); el estado mental con el uso de la PANSS (n = 1500, 11 ECA, evidencia de calidad muy baja) o la calidad de vida con el uso de la escala GQOLI-74 (n = 68, un ECA, evidencia de calidad muy baja). Significativamente más personas que recibieron aripiprazol abandonaron temprano el estudio por cualquier motivo (n = 2331; nueve ECA, RR 1,15; IC: 1,05 a 1,25; evidencia de calidad baja) y significativamente más personas que recibieron olanzapina aumentaron de peso (n = 1538; nueve ECA, RR 0,25; IC: 0,15 a 0,43; evidencia de calidad muy baja). Ninguno de los estudios incluidos proporcionó datos de desenlaces para las comparaciones del “uso de los servicios” o el “funcionamiento general”.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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