Alimentos y líquidos adicionales tempranos para recién nacidos a término sanos que reciben lactancia materna

¿Cuál es el problema?

A nivel internacional, se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, pero la práctica de dar a los lactantes otros líquidos y/o alimentos antes de los seis meses es común en muchos países y comunidades.

¿Por qué es esto importante?

Dado que muchos lactantes no se alimentan exclusivamente de leche materna durante seis meses, es importante examinar los posibles beneficios o riesgos asociados con la administración a los lactantes de líquidos distintos de la leche materna o de alimentos complementarios en los primeros seis meses después del nacimiento.

¿Qué evidencia se encontró?

Esta revisión incluye 11 ensayos controlados aleatorizados con 2542 lactantes.

El hecho de dar a los bebés pequeñas cantidades de leche artificial durante unos pocos días después del nacimiento, además de la lactancia materna, no afectó al número de bebés con lactancia al alta hospitalaria, aunque sí aumentó ligeramente la probabilidad de cualquier lactancia materna a los tres meses. No hubo diferencias en el nivel de confianza materna entre los grupos. El uso de leche artificial antes de la lactancia materna tuvo un ligero efecto protector contra los síntomas de la alergia a los 18 meses de edad en comparación con la lactancia materna exclusiva, sin embargo, en el ensayo no se realizaron retos de diagnóstico ni otras pruebas para confirmar los síntomas de la alergia observados y, por lo tanto, se requiere precaución en la interpretación.

La probabilidad de que los lactantes siguieran con lactancia materna era mayor en el grupo de lactancia materna exclusiva que en el grupo al que se le proporcionó agua adicional o agua con glucosa en los primeros días después del nacimiento. No hubo evidencia de beneficios relacionados con los niveles de glucosa, la temperatura, la pérdida de peso de los recién nacidos que recibieron lactancia materna y a los que se les dio agua adicional o agua con glucosa.

Los lactantes que recibieron alimentos complementarios entre los cuatro y los seis meses de edad no mostraron un riesgo reducido de alergias alimentarias, eccema o reacciones al síndrome de enterocolitis inducida por las proteínas alimentarias. No hubo diferencias entre los primeros alimentos complementarios y los grupos de lactancia materna exclusiva en cuanto al porcentaje de días de tos, congestión, secreción nasal y ronquera, fiebre, deficiencia de hierro o aumento de peso.

¿Qué significa esto?

Esta revisión no encontró evidencia suficiente para estar en desacuerdo con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y otras organizaciones internacionales de salud de que, como política general, se debe recomendar la lactancia materna exclusiva, sin alimentos ni líquidos adicionales, durante los primeros seis meses después del nacimiento.

Conclusiones de los autores: 

No se encontró evidencia de beneficio para los recién nacidos en cuanto a la duración de la lactancia materna por el uso breve de agua adicional o agua con glucosa. La calidad de la evidencia sobre la suplementación con fórmula no era suficiente para sugerir un cambio en la práctica de la lactancia materna exclusiva. En el caso de los niños de cuatro a seis meses, no se encontró evidencia de beneficio de los alimentos adicionales ni riesgos relacionados con la morbilidad o el cambio de peso. La mayoría de los estudios mostraron un alto riesgo de otros sesgos y la mayoría de los resultados se basaron en evidencia de baja calidad, lo que significó que no se pudieron evaluar plenamente los beneficios o daños de los suplementos ni determinar el impacto del momento adecuado y el tipo de suplemento

No se encontró ninguna evidencia que no esté de acuerdo con la actual recomendación internacional de que los niños sanos se alimenten exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses.

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Antecedentes: 

Las organizaciones de salud recomiendan la lactancia materna exclusiva durante seis meses. Sin embargo, la adición de otros líquidos o alimentos antes de los seis meses es común en muchos países. Recientemente, las investigaciones han sugerido que la introducción de alimentos sólidos alrededor de los cuatro meses de edad mientras el bebé sigue con lactancia materna es más protectora contra el desarrollo de alergias alimentarias en comparación con la lactancia materna exclusiva durante seis meses. Otros estudios han demostrado que los riesgos asociados a la lactancia materna no exclusiva dependen del tipo de alimento o líquido adicional que se administre. Dados estos antecedentes, se consideró que era importante actualizar la versión anterior de esta revisión para incorporar los últimos hallazgos de los estudios que examinan la lactancia materna exclusiva en comparación con la no exclusiva.

Objetivos: 

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los alimentos o líquidos adicionales para los lactantes sanos a término y examinar el momento adecuado y el tipo de alimentos o líquidos adicionales.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (1 marzo 2016) y en las listas de referencias de todos los artículos relevantes recuperados.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados o cuasialeatorizados en lactantes con menos de seis meses de vida que compararon la lactancia materna exclusiva versus lactancia materna con cualquier alimento o líquido adicional.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión de forma independiente evaluaron los ensayos para la inclusión y el riesgo de sesgo, extrajeron los datos y verificaron su exactitud. Dos autores de la revisión evaluaron la calidad de la evidencia mediante los criterios GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron 11 ensayos (2542 lactantes/madres asignados al azar). Nueve ensayos (2226 analizados) proporcionaron datos sobre los resultados de interés para esta revisión. La variación de las medidas de resultado y los puntos temporales dificultó la agrupación de los resultados de los ensayos. Los datos sólo pudieron combinarse en un metaanálisis para un resultado principal (duración de la lactancia) y uno secundario (cambio de peso). Ninguno de los ensayos informó sobre la ictericia fisiológica. La mortalidad infantil sólo se informó en un ensayo.

En la mayoría de los ensayos más antiguos, la descripción de los métodos de estudio fue inadecuada para evaluar el riesgo de sesgo. La mayoría de los estudios que se pudo evaluar mostraron un alto riesgo de otros sesgos y más de la mitad tenían un alto riesgo de sesgo de selección.

El suministro de leche artificial a los lactantes, en comparación con la lactancia materna exclusiva, no afectó las tasas de lactancia materna al alta hospitalaria (riesgo relativo (RR) 1,02; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,97 a 1,08; un ensayo, 100 lactantes; evidencia de calidad baja). A los tres meses, los lactantes que recibieron leche artificial tuvieron tasas más altas de cualquier tipo de lactancia materna en comparación con los lactantes con lactancia materna exclusiva (RR 1,21; IC del 95%: 1,05 a 1,41; dos ensayos, 137 lactantes; evidencia de calidad baja). Los lactantes a los que se les administró leche artificial en los primeros días después del nacimiento antes de amamantarlos tuvieron menos "síntomas obvios o probables" de alergia en comparación con los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna (RR 0,56; IC del 95%: 0,35 a 0,91; un ensayo, 207 lactantes; evidencia de calidad muy baja). No se encontraron diferencias en la confianza materna cuando se compararon los lactantes con lactancia materna no exclusiva que recibieron leche artificial con los lactantes con lactancia materna exclusiva (diferencia de medias (DM) 0,10; IC del 95%: -0,34 a 0,54; un estudio, 39 lactantes; evidencia de calidad baja). Las tasas de lactancia materna fueron más bajas en el grupo de lactancia materna no exclusiva en comparación con el grupo de lactancia materna exclusiva a las cuatro, ocho, 12 (RR 0,68, IC del 95%: 0,53 a 0,87; un ensayo, 170 lactantes; evidencia de calidad baja), 16 y 20 semanas.

El agregado de agua con glucosa dio lugar a menos episodios de hipoglucemia (por debajo de 2,2 mmol/l) en comparación con el grupo de lactancia materna exclusiva, informado a las 12 horas (RR 0,07, IC del 95%: 0,00 a 1,20; un ensayo, 170 lactantes; evidencia de calidad muy baja), pero ninguna diferencia significativa a las 24 horas (RR 1,57, IC del 95%: 0,27 a 9,17; un ensayo, 170 lactantes; evidencia de calidad muy baja). La pérdida de peso fue menor en los lactantes que recibieron agua glucosilada adicional (un ensayo, 170 lactantes) a las seis, 12, 24 y 48 horas de vida (DM -32,50 g, IC del 95%: -52,09 a -12,91; evidencia de calidad baja) en comparación con los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna, pero no se observaron diferencias entre los grupos a las 72 horas de vida (DM 3,00 g, IC del 95%: -20,83 a 26,83; evidencia de calidad muy baja). En otro ensayo con los brazos de agua y agua con glucosa combinados (un ensayo, 47 lactantes), no se encontraron diferencias significativas en la pérdida de peso entre el grupo de líquidos adicionales y el grupo de lactancia materna exclusiva, ya sea en el día tres o en el día cinco (DM -1,03%, IC del 95%: -2,24 a 0,18; evidencia de muy baja calidad) y (DM -0,20%, IC del 95%: -0,86 a 0,46; evidencia de calidad muy baja).

En un ensayo se informó de la mortalidad infantil y no se produjeron muertes en ninguno de los dos grupos (1162 lactantes). La introducción temprana de alimentos potencialmente alergénicos, en comparación con la lactancia materna exclusiva, no redujo el riesgo de "alergia alimentaria" a uno o más de estos alimentos entre uno y tres años de edad (RR 0,80; IC del 95%: 0,51 a 1.25; 1162 niños), el eccema visible a los 12 meses estratificado por el eccema visible en el momento de la inscripción (RR 0,86; IC del 95%: 0,51 a 1,44; 284 niños), o las reacciones al síndrome de enterocolitis inducida por las proteínas alimentarias (RR 2,00; IC del 95%: 0,18 a 22,04; 1303 niños) (todas la evidencia de calidad moderada). Los lactantes que recibieron alimentos adicionales a partir de los cuatro meses no mostraron diferencias en el aumento de peso del lactante (g) de 16 a 26 semanas en comparación con la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses (DM -39,48; IC del 95%: -128,43 a 49,48; dos ensayos, 260 niños; evidencia de baja calidad) o en las puntuaciones z del peso (DM -0,01; IC del 95%: -0,15 a 0,13; un ensayo, 100 niños; evidencia de calidad moderada).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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