Terapia ocupacional para el deterioro cognitivo en personas que han sufrido un ictus

¿Cuál era el objetivo de esta revisión?

El objetivo de esta revisión Cochrane fue averiguar si la terapia ocupacional mejora el desempeño de las actividades cotidianas y la cognición después de un ictus. La cognición es el procesamiento de la información que realiza el cerebro, como pensar, prestar atención a las cosas que se ven u oyen, aprender, recordar y resolver problemas. Los investigadores Cochrane recopilaron y analizaron todos los estudios relevantes para responder esta pregunta y encontraron 24 estudios.

Mensajes clave

En el caso de las personas con problemas de cognición después de un ictus, la terapia ocupacional podría suponer una diferencia poco o nada significativa en la capacidad de la persona de realizar actividades de autocuidado, como ducharse y vestirse, inmediatamente después de la terapia ocupacional y a los seis meses después. La terapia ocupacional podría mejorar las habilidades generales de procesamiento de la información de estas personas y la capacidad de prestar atención mientras miran algo, inmediatamente después de la intervención. La terapia ocupacional podría mejorar ligeramente algunos aspectos de la memoria y la capacidad de pensar con flexibilidad.

La calidad de la evidencia significa que los resultados en su mayoría son de certeza baja o muy baja. Se necesitan más estudios bien diseñados que analicen intervenciones de terapia ocupacional para el deterioro cognitivo después de un ictus.

¿Qué estudió la revisión?

Los problemas cognitivos son frecuentes después de un ictus y pueden afectar la capacidad de la persona de realizar actividades cotidianas de autocuidado, como vestirse, alimentarse y ducharse, así como actividades en el hogar o la comunidad, como las tareas domésticas o la compra.

Las personas que han sufrido un ictus pueden recibir una serie de terapias después del ictus en el hospital, en un centro de rehabilitación o en su casa. La terapia ocupacional es una de estas terapias. Los terapeutas ocupacionales trabajan con las personas que tienen problemas de cognición tras un ictus para ayudarles a ser lo más independientes posible. Lo hacen enseñando a las personas formas de adaptarse o compensar los problemas, o con actividades de entrenamiento para mejorar la cognición (como el entrenamiento de la memoria), o una combinación de ellas.

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?

Los autores de la revisión encontraron 24 estudios pertinentes (11 participantes). Estos estudios compararon la terapia ocupacional con un grupo de control que recibió la atención de rehabilitación habitual para las personas con problemas de cognición después de un ictus. En la mayoría de los estudios, la intervención de terapia ocupacional consistió en un entrenamiento mediante un ordenador con juegos especialmente diseñados para mejorar la cognición. Algunas intervenciones incluían el entrenamiento en actividades cotidianas, como vestirse.

La revisión mostró que cuando las personas con problemas cognitivos después de un ictus reciben terapia ocupacional, en comparación con la atención habitual, podrían:

- lograr poca o ninguna diferencia importante en su capacidad de realizar actividades de autocuidado después de recibir la terapia y lograr poca diferencia importante a los seis meses después (evidencia de certeza baja);

- mejorar ligeramente su capacidad general de procesamiento de la información después de recibir la terapia (evidencia de certeza baja);

- lograr poca o ninguna diferencia importante en su capacidad general de prestar atención (evidencia de certeza baja), pero probablemente su capacidad de prestar atención a las cosas que ve mejora ligeramente después de recibir la terapia (evidencia de certeza moderada);

- mejorar ligeramente su memoria de trabajo (evidencia de certeza baja), pero podrían lograr poca o ninguna diferencia en otros aspectos de la memoria, después de recibir la terapia;

- aumentar ligeramente su capacidad de pensar con flexibilidad después de recibir la terapia (evidencia de certeza baja).

La evidencia sobre el efecto de la terapia ocupacional en la capacidad de realizar actividades en el hogar y la comunidad, y en las habilidades de procesamiento de información de "alto nivel" que coordinan y controlan otras habilidades cognitivas no está clara.

No hubo evidencia suficiente de un efecto sobre la capacidad de realizar actividades de autocuidado a los tres meses después de recibir la terapia ni sobre la reincorporación a las actividades comunitarias.

¿Cuál es el grado de actualización de esta revisión?

Los autores de la revisión buscaron estudios publicados hasta septiembre de 2020.

Conclusiones de los autores: 

La efectividad de la terapia ocupacional para el deterioro cognitivo después de un accidente cerebrovascular todavía no está clara. La terapia ocupacional podría dar lugar a una diferencia clínica escasa o nula en las ACB inmediatamente después de la intervención y a los tres y seis meses de seguimiento. La terapia ocupacional podría mejorar ligeramente el desempeño cognitivo global en términos de una diferencia clínicamente importante inmediatamente después de la intervención, probablemente mejora ligeramente la atención visual sostenida y podría aumentar ligeramente la memoria de trabajo y el pensamiento flexible después de la intervención. Hay evidencia de certeza baja o muy baja o no hay evidencia suficiente del efecto en otros dominios cognitivos, las ACI ni la integración y la participación en la comunidad.

Debido a la certeza baja de gran parte de la evidencia de esta revisión, se necesitan más estudios de investigación para apoyar o refutar la efectividad de la terapia ocupacional en el deterioro cognitivo después de un accidente cerebrovascular. Los ensayos futuros necesitan una metodología mejorada para abordar cuestiones como el riesgo de sesgo y para informar mejor sobre las medidas de desenlace y las intervenciones utilizadas.

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Antecedentes: 

El deterioro cognitivo es una consecuencia frecuente del accidente cerebrovascular y puede afectar la capacidad de las personas de realizar las actividades cotidianas. Los terapeutas ocupacionales utilizan una serie de intervenciones cuando trabajan con personas que presentan deterioro cognitivo después de un accidente cerebrovascular. Esta es una actualización de una revisión Cochrane publicada en 2010.

Objetivos: 

Evaluar el impacto de la terapia ocupacional sobre las actividades cotidianas (AC), tanto las básicas como las instrumentales, la función cognitiva global y las capacidades cognitivas específicas en personas que presentan deterioro cognitivo después de un accidente cerebrovascular.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro de ensayos del Grupo Cochrane de Accidentes cerebrovasculares (Cochrane Stroke Group), en CENTRAL, MEDLINE, Embase, otras cuatro bases de datos (todas con la última búsqueda realizada en septiembre de 2020), en registros de ensayos y listas de referencias.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados y cuasialeatorizados que evaluaron una intervención para adultos con accidente cerebrovascular clínicamente definido y deterioro cognitivo confirmado. La intervención debía ser proporcionada por un terapeuta ocupacional o considerarse dentro del ámbito de la práctica de la terapia ocupacional, tal como se define en la revisión. Se excluyeron los estudios centrados en la apraxia o en las deficiencias perceptivas o en las intervenciones de realidad virtual, ya que están cubiertos por otras revisiones Cochrane. El desenlace principal fueron las actividades cotidianas básicas (ACB), como vestirse, alimentarse y bañarse. Los desenlaces secundarios fueron las AC instrumentales (ACI) (p. ej., hacer la compra y preparar la comida), la integración y la participación en la comunidad, la función cognitiva global y las capacidades cognitivas específicas (que incluyendo la atención, la memoria, la función ejecutiva o una combinación de ellas), y los subdominios de estas capacidades. Se incluyeron medidas de desenlace observadas y notificadas por el participante.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión de forma independiente seleccionaron los estudios que cumplían los criterios de inclusión, extrajeron los datos y evaluaron la certeza de la evidencia. Un tercer autor de la revisión moderó los desacuerdos si no se llegaba a un consenso. Se estableció contacto con los autores de los ensayos para obtener información y datos adicionales, cuando estaban disponibles. La certeza de los desenlaces clave se evaluó con el método GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron 24 ensayos de 11 países con 1142 participantes (analizados) (de dos semanas a ocho años desde la ocurrencia del accidente cerebrovascular). Esta actualización incluye 23 nuevos ensayos, además del estudio incluido en la versión anterior. La mayoría fueron ensayos controlados aleatorizados paralelos, excepto un ensayo cruzado (cross-over) y otro con un diseño factorial de dos por dos. La mayoría de los estudios tenían tamaños muestrales inferiores a 50 participantes. Veinte estudios se centraron en un enfoque de rehabilitación cognitiva, en particular mediante el uso de intervenciones computarizadas. Los otros cuatro utilizaron un enfoque compensatorio y adaptativo. La duración de las intervenciones varió entre diez días y 18 semanas, con una duración media total de 19 horas. Los grupos de control recibieron en su mayoría la atención habitual de rehabilitación o terapia ocupacional, y unos pocos recibieron un control de atención comparable a la atención habitual; dos no tuvieron ninguna intervención (es decir, una lista de espera). Aparte del alto riesgo de sesgo de realización en todos los estudios, excepto uno, el riesgo de sesgo en otros aspectos fue en su mayoría bajo o incierto.

Para el desenlace principal de las ACB, el metanálisis encontró un efecto pequeño sobre la finalización de la intervención con una diferencia de medias (DM) de 2,26 en la Functional Independence Measure (FIM) (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,17 a 4,22; p = 0,03, I2 = 0%; seis estudios, 336 participantes; evidencia de certeza baja). Por lo tanto, como promedio, las ACB mejoraron 2,26 puntos en la FIM que varía desde 18 (asistencia total) hasta 126 (independencia total). En el seguimiento no hubo evidencia suficiente de un efecto a los tres meses (DM 10,00; IC del 95%: -0,54 a 20,55; p = 0,06; I2 = 53%; dos estudios, 73 participantes; evidencia de certeza baja), pero sí de un efecto a los seis meses (DM 11,38; IC del 95%: 1,62 a 21,14; I2 = 12%; dos estudios, 73 participantes; evidencia de certeza baja). Estas diferencias están por debajo de 22 puntos, que es la diferencia mínima clínicamente importante (DMCI) establecida para la FIM en personas con accidente cerebrovascular.

Para las ACI no está clara la evidencia acerca de un efecto (diferencia de medias estandarizada [DME] 0,94; IC del 95%: 0,41 a 1,47; p = 0,0005, I2 = 98%; dos estudios, 88 participantes). Para la integración comunitaria no se encontró evidencia suficiente de un efecto (DME 0,09; IC del 95%: -0,35 a 0,54; p = 0,68; I2 = 0%; dos estudios, 78 participantes). Hubo una mejoría de importancia clínica en el desempeño cognitivo funcional global después de la intervención (DME 0,35; IC del 95%: 0,16 a 0,54; p = 0,0004, I2 = 0%; nueve estudios, 432 participantes; evidencia de certeza baja), que equivale a 1,63 puntos en la Montreal Cognitive Assessment (MoCA) (IC del 95%: 0,75 a 2,52), que supera la DMCI basada en anclaje de la MoCA para los pacientes en rehabilitación de un accidente cerebrovascular de 1,22. Se encontró algún efecto en la atención general (DME -0,31; IC del 95%: -0,47 a -0,15; p = 0,0002, I2 = 20%; 13 estudios, 620 participantes; evidencia de certeza baja), que equivale a una diferencia de 17,31 segundos (IC del 95%: 8,38 a 26.24), y en el desempeño ejecutivo funcional general (DME 0,49; IC del 95%: 0,31 a 0,66; p < 0,00001, I2 = 74%; 11 estudios, 550 participantes; evidencia de certeza muy baja), que equivale a 1,41 puntos en la Frontal Assessment Battery (intervalo: 0 a 18). En los subdominios cognitivos se encontró evidencia de un efecto de posible importancia clínica inmediatamente después de la intervención en la atención visual sostenida (certeza moderada) que equivale a 15,63 segundos, en la memoria de trabajo (certeza baja) que equivale a 59,9 segundos, y en el pensamiento flexible (certeza baja), en comparación con el control.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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