Terapias psicológicas para personas con trastorno de la personalidad borderline

Las personas con trastorno de la personalidad borderline, con frecuencia son ansiosas, depresivas, presentan daño autoinfligido, se encuentran en crisis y son difíciles de involucrarse en el tratamiento. En esta revisión sobre las terapias conversacionales / conductuales para las personas con trastorno de la personalidad borderline, se identificaron 7 estudios que incluían 262 personas en 5 comparaciones separadas. La Terapia Dialéctico-conductual (TDC) incluyó componentes de tratamiento como priorizar una jerarquía de los comportamientos objetivo, ayuda telefónica, entrenamiento de habilidades grupal, entrenamiento de habilidades conductual, manejo de contingencias, modificación cognitiva, exposición a señales emocionales, reflexión, empatía y aceptación. La TDC pareció útil en una amplia gama de resultados como el ingreso al hospital o la encarcelación, pero el tamaño pequeño de los estudios incluidos limitan la confianza en sus resultados.
Un segundo tratamiento, la terapia en un hospital de día con orientación psicoanalítica, también pareció reducir el ingreso y el uso de medicación prescrita y aumentar la mejoría y ajuste social. Nuevamente, se trata de un tratamiento experimental con muy pocos datos para realmente permitir a alguien confiar plenamente en los resultados. A pesar de que estos ensayos son realizados por entusiastas y resultan difíciles de aplicar a la atención diaria, sugieren que los problemas de las personas con trastorno de la personalidad borderline pueden ser susceptibles al tratamiento. Se justifica y se necesita urgentemente la realización de estudios adicionales de buen diseño.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión sugiere que algunos de los problemas encontrados frecuentemente por las personas con trastorno de la personalidad borderline pueden ser susceptibles a las terapias conversacionales/conductuales, pero todas las terapias siguen siendo experimentales y los estudios son demasiado escasos y pequeños para inspirar una total confianza en sus resultados. Estos resultados necesitan una replicación en estudios más grandes y del "mundo real".

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Antecedentes: 

El trastorno de la personalidad borderline (TPB) es un trastorno de la personalidad relativamente frecuente, de gran repercusión en los servicios de salud, ya que quienes se encuentran afectados a menudo consultan durante una crisis, con daños autoinfligidos.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones psicológicas para las personas con trastorno de la personalidad borderline.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizó una búsqueda sistemática de 26 bases de datos bibliográficas especializadas y generales (diciembre de 2002) y se analizaron las listas de referencias relevantes para identificar ensayos adicionales.

Criterios de selección: 

Todos los ensayos controlados aleatorios clínicos relevantes que incluían tratamientos psicológicos para las personas con TPB. La definición de tratamientos psicológicos incluyó a los tratamientos conductuales, cognitivo-conductuales, psicodinámicos y psicoanalíticos.

Obtención y análisis de los datos: 

De manera independiente, se seleccionaron los estudios, se evaluó la calidad de los mismos y se extrajeron los datos. Para los resultados binarios se calculó una estimación estándar del cociente de riesgo (CR), su intervalo de confianza (IC) del 95% y, cuando fue posible, el número necesario a tratar/dañar (NNT/D). Para los resultados continuos, se prefirieron datos finales antes que datos de cambios. Los datos no asimétricos provenientes de escalas válidas se resumieron mediante una diferencia de medias ponderada (DMP).

Resultados principales

Se identificaron 7 estudios que incluían 262 personas y 5 comparaciones separadas. Los estudios que comparaban la terapia dialéctico-conductual (TDC) con el tratamiento habitual no encontraron diferencias para la medida de resultado de cumplimiento con los criterios SCID-II para el diagnóstico de TPB a los 6 meses (n = 28; un ECA; RR 0,69; IC: 0,35 a 1,38) o el ingreso al hospital en los 3 meses anteriores (n = 28; un ECA; RR 0,77; IC: 0,28 a 2,14). El daño autoinfligido o el intento de suicidio puede disminuir a los 6 a 12 meses (n = 63; un ECA; RR 0,81; IC: 0,66 a 0,98; NNT 12; IC: 7 a 108). Un estudio detectó diferencias estadísticas a favor de las personas que recibían TDC comparadas con aquellas asignadas al tratamiento habitual en cuanto a las puntuaciones medias de las ideas suicidas a los 6 meses (n = 20; DM -15,30; IC: -25,46 a -5,14). No hubo diferencias para la medida de resultado de abandono temprano del estudio (n = 155; 3 ECA; RR 0,74; IC: 0,52 a 1,04). Para la medida de resultado de días sin consumo de alcohol evaluado por entrevistador se informan los datos asimétricos, que tienden a favorecer la TDC. Cuando se comparó la TDC centrada en el abuso de sustancias con el tratamiento de validación integral más el programa para abuso de sustancias de 12 pasos no se encontraron diferencias claras para los resultados de servicio (n = 23; un ECA; RR de encarcelados 1,09; IC: 0,64 a 1,87) o abandono temprano del estudio (n = 23; un ECA; RR 7,58; IC: 0,44 a 132,08). Cuando se compara el tratamiento orientado hacia la terapia dialéctico-conductual con el tratamiento centrado en el paciente no se encontraron diferencias para las medidas de resultado de servicio (n = 24; un ECA; RR de ingresados 0,33; IC: 0,08 a 1,33). Sin embargo, menos personas en el grupo TDC mostraron indicadores de conductas de intentos de suicidio (n = 24; RR 0,13; IC: 0,02 a 0,85; NNT 2; IC: 2 a 11). No se encontraron diferencias para las medidas de resultado de ansiedad y depresión (n=24, 1 RCT, RR ansiedad BAI >/=10 0.60 CI 0.32 to 1.12; RR depresiónn HDRS >/=10 0.43 CI 0.14 a 1.28), pero quienes recibieron TDC tuvieron una severidad psiquiátrica menor que aquellos del grupo control (MD BPRS a los 6 meses -7.41 CI -13.72 a -1.10). Finalmente, este estudio relevante informa datos asimétricos para las ideas suicidas con puntuaciones considerablemente inferiores para las personas asignadas a la TDC. Cuando la hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente se comparó con la atención psiquiátrica general, la primera tendió a tener una mejor resolución. Fue menos probable que las personas que recibieron tratamiento en un hospital de día orientado psicoanalíticamente fueran ingresadas en la atención hospitalaria cuando se realizaban mediciones en diferentes puntos temporales (p.ej. n = 44; RR de ingresos a la atención hospitalaria las 24 horas > 18 a 24 meses: 0,05; IC: 0,00 a 0,77; NNT 3; IC: 3 a 10). Menos personas que recibían hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente necesitaron intervenciones en hospitales de día a los 18 meses posteriores al alta (n = 44; un ECA; RR 0,04; IC: 0,00 a 0,59; NNT 2; IC: 2 a 8). Más personas en el grupo de control tomaron medicación psicotrópica durante los 30 a 36 meses de seguimiento, en comparación con las que recibían tratamiento psicoanalítico (n = 44; un ECA; RR 0,44; IC: 0,25 a 0,80; NNT 3; IC: 2 a 7). Las puntuaciones de ansiedad y depresión fueron generalmente inferiores en el grupo de hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente (n = 44; 1 ECA; RR > /=14 en BDI 0,52; IC: 0,34 a 0,80; NNT 3; IC: 3 a 6), al igual que las puntuaciones de gravedad general. Las personas que recibían atención psicoanalítica en un hospital de día tuvieron una mayor mejoría en el ajuste social con la SAS-SR a los 6 y 12 meses comparadas con las personas en atención psiquiátrica general (DM -0,70; IC: -1,08 a -0,32). Las tasas de deserción fueron las mismas (n = 44; 1 ECA; RR de abandonos tempranos del estudio 1,00; IC 0,23 a 4,42).

Conclusiones de los autores

Esta revisión sugiere que algunos de los problemas encontrados frecuentemente por las personas con trastorno de la personalidad borderline pueden ser susceptibles a las terapias conversacionales/conductuales, pero todas las terapias siguen siendo experimentales y los estudios son demasiado escasos y pequeños para inspirar una total confianza en sus resultados. Estos resultados necesitan una replicación en estudios más grandes y del "mundo real".

Esta revisión debería citarse como:Binks CA, Fenton M, McCarthy L, Lee T, Adams CE, Duggan CLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se identificaron 7 estudios que incluían 262 personas y 5 comparaciones separadas. Los estudios que comparaban la terapia dialéctico-conductual (TDC) con el tratamiento habitual no encontraron diferencias para la medida de resultado de cumplimiento con los criterios SCID-II para el diagnóstico de TPB a los 6 meses (n = 28; un ECA; RR 0,69; IC: 0,35 a 1,38) o el ingreso al hospital en los 3 meses anteriores (n = 28; un ECA; RR 0,77; IC: 0,28 a 2,14). El daño autoinfligido o el intento de suicidio puede disminuir a los 6 a 12 meses (n = 63; un ECA; RR 0,81; IC: 0,66 a 0,98; NNT 12; IC: 7 a 108). Un estudio detectó diferencias estadísticas a favor de las personas que recibían TDC comparadas con aquellas asignadas al tratamiento habitual en cuanto a las puntuaciones medias de las ideas suicidas a los 6 meses (n = 20; DM -15,30; IC: -25,46 a -5,14). No hubo diferencias para la medida de resultado de abandono temprano del estudio (n = 155; 3 ECA; RR 0,74; IC: 0,52 a 1,04). Para la medida de resultado de días sin consumo de alcohol evaluado por entrevistador se informan los datos asimétricos, que tienden a favorecer la TDC. Cuando se comparó la TDC centrada en el abuso de sustancias con el tratamiento de validación integral más el programa para abuso de sustancias de 12 pasos no se encontraron diferencias claras para los resultados de servicio (n = 23; un ECA; RR de encarcelados 1,09; IC: 0,64 a 1,87) o abandono temprano del estudio (n = 23; un ECA; RR 7,58; IC: 0,44 a 132,08). Cuando se compara el tratamiento orientado hacia la terapia dialéctico-conductual con el tratamiento centrado en el paciente no se encontraron diferencias para las medidas de resultado de servicio (n = 24; un ECA; RR de ingresados 0,33; IC: 0,08 a 1,33). Sin embargo, menos personas en el grupo TDC mostraron indicadores de conductas de intentos de suicidio (n = 24; RR 0,13; IC: 0,02 a 0,85; NNT 2; IC: 2 a 11). No se encontraron diferencias para las medidas de resultado de ansiedad y depresión (n=24, 1 RCT, RR ansiedad BAI >/=10 0.60 CI 0.32 to 1.12; RR depresiónn HDRS >/=10 0.43 CI 0.14 a 1.28), pero quienes recibieron TDC tuvieron una severidad psiquiátrica menor que aquellos del grupo control (MD BPRS a los 6 meses -7.41 CI -13.72 a -1.10). Finalmente, este estudio relevante informa datos asimétricos para las ideas suicidas con puntuaciones considerablemente inferiores para las personas asignadas a la TDC. Cuando la hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente se comparó con la atención psiquiátrica general, la primera tendió a tener una mejor resolución. Fue menos probable que las personas que recibieron tratamiento en un hospital de día orientado psicoanalíticamente fueran ingresadas en la atención hospitalaria cuando se realizaban mediciones en diferentes puntos temporales (p.ej. n = 44; RR de ingresos a la atención hospitalaria las 24 horas > 18 a 24 meses: 0,05; IC: 0,00 a 0,77; NNT 3; IC: 3 a 10). Menos personas que recibían hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente necesitaron intervenciones en hospitales de día a los 18 meses posteriores al alta (n = 44; un ECA; RR 0,04; IC: 0,00 a 0,59; NNT 2; IC: 2 a 8). Más personas en el grupo de control tomaron medicación psicotrópica durante los 30 a 36 meses de seguimiento, en comparación con las que recibían tratamiento psicoanalítico (n = 44; un ECA; RR 0,44; IC: 0,25 a 0,80; NNT 3; IC: 2 a 7). Las puntuaciones de ansiedad y depresión fueron generalmente inferiores en el grupo de hospitalización parcial orientada psicoanalíticamente (n = 44; 1 ECA; RR > /=14 en BDI 0,52; IC: 0,34 a 0,80; NNT 3; IC: 3 a 6), al igual que las puntuaciones de gravedad general. Las personas que recibían atención psicoanalítica en un hospital de día tuvieron una mayor mejoría en el ajuste social con la SAS-SR a los 6 y 12 meses comparadas con las personas en atención psiquiátrica general (DM -0,70; IC: -1,08 a -0,32). Las tasas de deserción fueron las mismas (n = 44; 1 ECA; RR de abandonos tempranos del estudio 1,00; IC 0,23 a 4,42).

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