Intervenciones no farmacológicas para la epilepsia en personas con discapacidad intelectual

Antecedentes

La epilepsia es una afección habitual. Aproximadamente el 3% de la población general es diagnosticada con epilepsia en algún momento de su vidaRugg-Gunn 2012). Sin embargo, la epilepsia es significativamente más habitual en personas con discapacidades intelectuales, donde las estimaciones oscilan entre el 14% y el 44%Bowley 2000). Las personas con discapacidad intelectual y epilepsia no suelen responder tan bien a los fármacos antiepilépticos (FAE) como la población en general y son frecuentes los trastornos del comportamiento. Se revisó el uso de los FAE en esta población.

Características de los estudios

La evidencia está actualizada hasta el 2 de septiembre de 2014. Los estudios incluidos evaluaron la eficacia de las intervenciones farmacológicas en personas con epilepsia y discapacidad intelectual. En total se incluyeron 14 estudios y datos de 1116 participantes en la presente actualización de la revisión. Cinco estudios fueron financiados por empresas farmacéuticas, siete estudios no tenían información suficiente sobre la forma en que se financiaba el ensayo y un estudio estaba libre de otros sesgos.

Resultados clave

Esta revisión actualizada confirma que en la mayoría de los casos en que poblaciones intelectualmente discapacitadas participaron en ensayos de FAE, se obtuvieron reducciones moderadas en la frecuencia de las crisis epilépticas y momentos de ausencia de crisis ocasionales. En la presente actualización se constató que los participantes en los grupos de FAE tenían más probabilidades de informar de una reducción del 50% o más en la frecuencia de las crisis epilépticas en comparación con los grupos de control. Los resultados también sugirieron que los participantes del grupo de FAE tenían más probabilidades de no sufrir crisis epilépticas e informaron de una reducción del 50% o más en la frecuencia de las crisis en comparación con los participantes del grupo de placebo; sin embargo, estos resultados no fueron significativos. Además, los resultados de la presente actualización sugieren que un mayor número de participantes de los grupos de FAE se retiraron del tratamiento e informaron sobre los efectos adversos en comparación con el grupo de placebo, aunque estos resultados tampoco fueron significativos. En los casos en que se notificaron eventos adversos, estos parecían ser similares a los observados en personas sin discapacidad intelectual y, por lo tanto, no eran específicos de esta población.

En resumen, esta revisión apoya ampliamente el uso de los FAE para reducir la frecuencia de las crisis en los pacientes con epilepsia refractaria y discapacidad intelectual. Los efectos secundarios parecen ser los mismos que en las personas con epilepsia sin discapacidad intelectual y los eventos adversos de comportamiento que llevan al abandono del tratamiento son muy poco frecuentes.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia aportada por esta revisión es baja a moderada. Existe una gran variación entre los estudios, ya que diferentes estudios utilizaron diferentes FAE e informaron de diferentes resultados. Debido a las inconsistencias entre los estudios, no todos los estudios pudieron ser incluidos en los metanálisis. Por lo tanto, el análisis estadístico de la presente actualización es limitado.

En general, parece haber muy pocos estudios de alta calidad que evalúen las intervenciones farmacológicas para las personas con epilepsia y discapacidad intelectual. Se espera que se lleven a cabo más investigaciones en esta área para proporcionar una comprensión más completa.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión apoya ampliamente el uso de los FAE para reducir la frecuencia de las crisis en las personas con epilepsia refractaria y discapacidad intelectual. La evidencia indica que los efectos adversos son similares a los de la población en general y que los efectos adversos relacionados con el comportamiento que llevan a la interrupción del tratamiento son muy poco frecuentes; sin embargo, otros efectos adversos no se han investigado suficientemente.

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Antecedentes: 

La tasa de epilepsia en los pacientes con discapacidades intelectuales es significativamente mayor que en la población general. Las crisis epilépticas en esta población suelen ser complejas y refractarias al tratamiento, y la medicación antiepiléptica puede tener un profundo efecto en el comportamientoKerr 1997).

Ésta es una actualización de una revisión Cochrane publicada por primera vez en el número 3, 2007.

Objetivos: 

Evaluar los datos disponibles de los ensayos controlados aleatorizados (ECA) sobre la eficacia de las intervenciones con fármacos antiepilépticos (FAE) en personas con epilepsia y discapacidades intelectuales.

Métodos de búsqueda: 

Para la última actualización de esta revisión, se realizaron búsquedas en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Epilepsia (Cochrane Epilepsy Group) (2 de septiembre de 2014), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) a través del Registro Cochrane de Estudios en Línea (Cochrane Register of Studies Online, CRSO) (2 de septiembre de 2014), en MEDLINE (Ovidio, 1946 a 3 de septiembre de 2014) y en PsycINFO (EBSCOhost, 1887 a 3 de septiembre de 2014).

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados y cuasialeatorizados (ECA) de intervenciones farmacológicas para pacientes con epilepsia y dificultades de aprendizaje.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Se estableció contacto con los autores de los estudios para obtener información adicional. Se evaluaron la epilepsia/crisis, los resultados conductuales y cognitivos, así como la calidad de vida y los efectos adversos.

Resultados principales: 

En la revisión se incluyeron 14 ECA (1116 participantes). Los datos eran heterogéneos y se presenta un análisis descriptivo. En la mayoría de los casos en que se estudiaron los fármacos antiepilépticos (FAE) en esta población, se encontraron reducciones moderadas en la frecuencia de las crisis, ya que hubo una tasa significativamente mayor de respondedores (reducción del 50% o más) en el grupo de tratamiento en comparación con el grupo placebo, y algunos estudios informaron de una mayor incidencia de ausencia de crisis en el grupo de tratamiento. En general, los FAE de eficacia demostrada en la población general de epilépticos también son eficaces para la epilepsia refractaria en personas con discapacidad intelectual. No es posible comentar la eficacia relativa de los medicamentos, lo que dificulta las decisiones clínicas.

En el marco de los ensayos, los pacientes siguieron tomando el tratamiento en la mayoría de los casos. Los grupos de placebo a menudo experimentaron menos eventos adversos. En los casos en que se experimentaron eventos adversos, estos parecieron similares a los de la población general. Los métodos de registro y notificación de los eventos adversos parecieron ser inconsistentes, lo que dio lugar a una gran variación entre los estudios. Esto supone un problema, ya que la interpretación clínicamente relevante de estos hallazgos es limitada.

La calidad de la evidencia aportada en la presente revisión es de baja a moderada. Además, la mayoría de los estudios carecieron de medidas de la exacerbación del comportamiento o estas no fueron fiables. Sin embargo, cuando se midió, se observó una repercusión poco obvia en el comportamiento en términos de trastorno de la conducta.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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