Intervenciones de defensa para ayudar a mujeres víctimas de abuso por parte de su pareja

Intervenciones de defensa para ayudar a mujeres víctimas de abuso por parte de su pareja

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, entre un 10% y un 50% de las mujeres de todo el mundo informan haber sido agredidas física o sexualmente por una pareja en algún momento de sus vidas, y cuando se incluyen las amenazas, el abuso económico y emocional, las tasas de prevalencia son aun mayores. Las mujeres víctimas de abuso pueden sufrir lesiones y problemas de salud físicos y emocionales duraderos. Una forma de intervención para ayudar a estas mujeres es la intervención de defensa. Las intervenciones de defensa procuran ayudar a las mujeres que sufren abuso proporcionándoles directamente información y apoyo que facilite su acceso a los recursos comunitarios. Sin embargo, antes de recomendar dichas intervenciones a los elaboradores de políticas sanitarias se necesita saber si mejoran la salud y el bienestar de las mujeres víctimas de abuso. ¿En otras palabras, son efectivas las intervenciones de defensa?

Después de revisar la bibliografía mundial en busca de ensayos controlados aleatorios que evaluaran programas de defensa para las mujeres víctimas de abuso, se encontraron diez ensayos, con un total de 1 527 mujeres. Los estudios que compararon intervenciones de defensa con la "atención habitual" se realizaron en diferentes ámbitos, dentro o fuera de los servicios de asistencia sanitaria. Se seleccionaron participantes de poblaciones étnicas diversas y un amplio rango de edad (15-61 años), pero muchas tenían un nivel socioeconómico relativamente bajo. La mayoría sufría abuso actual, a menudo grave. Todas las intervenciones procuraron fortalecer a las mujeres ayudándolas a alcanzar sus metas. Difirieron en: la duración (de 30 minutos a 80 horas), los resultados informados y el período de seguimiento.

Las pruebas indican que, en el caso de las mujeres que se encuentran en refugios, la intervención de defensa intensiva reduce el abuso físico más de un año y hasta dos años después de la intervención, pero existen pruebas contradictorias acerca de su efecto positivo sobre el abuso emocional. Asimismo, hay pruebas equívocas acerca de los efectos positivos de la intervención de defensa intensiva sobre la depresión, la calidad de vida y la angustia psicológica. Existen pruebas de que la intervención de defensa breve incrementa las conductas seguras en las mujeres víctimas de abuso.

Considerando la totalidad de los datos, la conclusión de los revisores es que actualmente existen pruebas equívocas para determinar si la intervención de defensa intensiva en mujeres reclutadas en albergues o refugios contra la violencia doméstica tiene un efecto beneficioso sobre su bienestar físico y psicosocial. A su vez, se desconoce si las intervenciones menos intensivas en ámbitos de asistencia sanitaria son efectivas para las mujeres que todavía viven con parejas abusadoras. Muy pocos estudios evaluaron intervenciones de intensidad y duración equivalentes, midieron los mismos resultados o tuvieron períodos de seguimiento equivalentes.

Conclusiones de los autores: 

De acuerdo con las pruebas examinadas, es posible que la intervención de defensa intensiva para mujeres reclutadas en los albergues o refugios contra la violencia doméstica reduzca el abuso físico entre uno y dos años después de la intervención, pero se desconoce si tiene un efecto beneficioso sobre la calidad de vida y salud mental de dichas mujeres. De igual manera, hay pruebas insuficientes para determinar si son efectivas las intervenciones menos intensivas, realizadas en ámbitos de asistencia sanitaria, para las mujeres que todavía viven con los agresores.

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Antecedentes: 

El abuso por parte la pareja es frecuente en todas las sociedades y daña la salud de las sobrevivientes y sus hijos en el corto y largo plazo. Las intervenciones de defensa pueden reducir el impacto de este abuso sobre la salud de las mujeres.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones de defensa realizadas en ámbitos de asistencia sanitaria o fuera de ellos en mujeres que han sufrido abuso por parte de su pareja.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en: CENTRAL y DARE (Cochrane Library, número 3, 2008), MEDLINE (1966 hasta el 31/7/08), EMBASE (1980 hasta 2008, semana 30) y en otras 11 bases de datos hasta el final de julio 2008. También se realizaron búsquedas en los sitios web relevantes, en las listas de referencias y se rastrearon las citas de los estudios incluidos, además de búsquedas manuales en seis revistas clave. Se estableció contacto con los investigadores principales y con expertos en la materia.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios que comparaban intervenciones de defensa con atención habitual en mujeres que han sufrido abuso por parte de su pareja.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Para los resultados binarios se calculó una estimación estandarizada del odds ratio (OR) y para los datos continuos se calculó ya sea una diferencia de medias estandarizada (DME) o una diferencia de medias ponderada (DMP), ambas con un intervalo de confianza del 95%.

Resultados principales: 

Se incluyeron 10 ensayos que implicaban 1 527 participantes. Los estudios fueron heterogéneos con respecto a: la intensidad de la intervención de defensa, las medidas de resultado y la duración del seguimiento (desde inmediatamente después de la intervención hasta tres años), lo cual sólo permitió realizar un metanálisis de unos pocos resultados. La intervención intensiva (12 horas o más de duración) puede ayudar a poner fin al abuso físico en las mujeres que salen de los albergues o refugios contra la violencia doméstica a los 12-24 meses de seguimiento (OR 0,43; IC del 95%: 0,23 a 0,80), pero no hasta los 12 meses de seguimiento. Las pruebas indican que la intervención de defensa intensiva puede mejorar la calidad de vida hasta los 12 meses de seguimiento, pero los intervalos de confianza incluyeron el cero (DMP 0,23; IC del 95%: 0,00 a 0,46). La depresión no mejoró después de la intervención intensiva hasta los 12 meses de seguimiento (DMP -0,05; IC del 95%: -0,19 a 0,09), ni tampoco la angustia psicológica (DME -0,16; IC del 95%: -0,39 a 0,06). Sólo fue posible realizar dos metanálisis de intervenciones de defensa breves (menos de 12 horas de duración); la intervención de defensa breve dio lugar a un incremento de las conductas seguras a los 12 meses de seguimiento (DMP 0,60; IC del 95%: 0,14 a 1,06) así como a los 12-24 meses de seguimiento (DMP 0,48; IC del 95%: 0,04 a 0,92).

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