Parches oculares para la abrasión de la córnea

¿Cuál era el objetivo de esta revisión?
El objetivo de esta revisión Cochrane fue determinar qué efecto tiene el uso de un parche ocular para las abrasiones corneales sobre la cicatrización y el alivio del dolor, en comparación con ningún parche. Los investigadores Cochrane recopilaron y analizaron todos los estudios relevantes para responder a esta pregunta y encontraron 12 estudios.

Mensajes clave
El parche probablemente no acelera la cicatrización y puede no tener un efecto importante sobre el alivio del dolor. Ninguno de los estudios proporcionó información sobre el efecto de los parches sobre las abrasiones más grandes.

¿Qué se estudió en la revisión?
La córnea es la capa exterior transparente del ojo. Las abrasiones corneales pueden ser el resultado de rasguños o daños superficiales en la córnea. Son problemas frecuentes que pueden ser muy dolorosos. Una opción habitual para el tratamiento es colocar un parche sobre el ojo. Lo anterior puede repercutir en el tiempo que tarda la abrasión en cicatrizar. También puede proporcionar alivio del dolor.

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?
Los autores de la revisión encontraron 12 estudios relevantes. Seis fueron de América del Norte, cinco de Europa y uno de América del Sur (Brasil). Estos estudios compararon el uso de parches oculares con ningún parche.

Los pacientes que reciben un parche pueden tener menos probabilidades de tener una abrasión corneal cicatrizada después de 24 horas, en comparación con los pacientes que no reciben parche (evidencia de certeza baja). El uso de parches para los ojos probablemente hace poca o ninguna diferencia en cuanto al número de pacientes cuya abrasión cicatriza después de 48 y 72 horas (evidencia de certeza moderada).

Las abrasiones corneales en los pacientes que reciben parches probablemente tardan un poco más en cicatrizar que en los pacientes que no reciben parches, pero la diferencia es pequeña y probablemente poco importante (evidencia de certeza moderada).

El uso de parches para los ojos puede provocar más dolor a las 24 horas (evidencia de certeza baja). Sin embargo, el rango en el que el puede ocurrir el efecto real muestra que los parches oculares pueden producir más dolor, pero también pueden producir menos dolor.

Los pacientes con abrasiones corneales suelen experimentar sensibilidad a la luz, ojos llorosos, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa. Hubo poca evidencia que indicara alguna diferencia en estos síntomas en los pacientes con o sin parche.

Hubo datos limitados disponibles sobre la calidad de vida, la agudeza visual y los efectos adversos.

¿Cuál es el grado de actualización de esta revisión?
Los autores de la revisión buscaron estudios que se habían publicado hasta el 9 mayo 2016.

Conclusiones de los autores: 

Los ensayos incluidos en esta revisión indican que es posible que el tratamiento de las abrasiones corneales simples con un parche no mejore la cicatrización ni reduzca el dolor. Se debe señalar que, en estos ensayos, los participantes que no recibieron un parche tuvieron más probabilidades de recibir un tratamiento adicional, por ejemplo, con antibióticos. En general, la certeza de la evidencia se valoró como moderada a baja. Los estudios de investigación adicionales se deberían centrar en el diseño y la realización de ensayos de mejor calidad, así como en el examen de la efectividad de los parches para las grandes abrasiones.

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Antecedentes: 

Las auditorías publicadas han demostrado que las abrasiones corneales son una queja frecuente relacionada con los ojos. Los parches oculares se recomiendan a menudo para tratar las abrasiones corneales, a pesar de la falta de evidencia para su uso. Esta revisión sistemática se realizó para determinar los efectos del parche ocular cuando se utilizó para tratar las abrasiones corneales.

Objetivos: 

El objetivo de esta revisión fue evaluar los efectos de la aplicación de parches para la abrasión corneal sobre la cicatrización y el alivio del dolor.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en CENTRAL (que contiene el Registro de ensayos del Grupo Cochrane de Trastornos de los Ojos y la Visión [Cochrane Eyes and Vision Group]) (2016, número 4), Ovid MEDLINE, Ovid MEDLINE In-Process and Other Non-Indexed Citations, Ovid MEDLINE Daily, Ovid OLDMEDLINE (enero 1946 hasta mayo 2016), EMBASE (enero 1980 hasta mayo 2016), Latin American and Caribbean Health Sciences Literature Database (LILACS) (enero 1982 hasta mayo 2016), System for Information on Grey Literature in Europe (OpenGrey) (enero 1995 a mayo 2016), el ISRCTN registry (www.isrctn.com/editAdvancedSearch), ClinicalTrials.gov (www.clinicaltrials.gov), y la World Health Organization (WHO) International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) (www.who.int/ictrp/search/en). No se aplicaron restricciones de fecha o de idioma en las búsquedas electrónicas de ensayos. Las últimas búsquedas en las bases de datos electrónicas se realizaron el 9 de mayo 2016. También se realizaron búsquedas en las listas de referencias de los estudios incluidos, en la literatura "gris" no publicada y en las actas de congresos, y se estableció contacto con las compañías farmacéuticas para obtener detalles de los ensayos no publicados.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados y cuasialeatorizados que compararon el uso de parches en el ojo con ningún parche para tratar las abrasiones corneales simples.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores, de forma independiente, evaluaron el riesgo de sesgo y extrajeron los datos. Se estableció contacto con los investigadores para obtener más información sobre la calidad de los ensayos. El resultado primario fue la cicatrización a las 24, 48 y 72 horas, mientras que los resultados secundarios incluyeron medidas de dolor, calidad de vida y efectos adversos. La certeza de la evidencia se evaluó mediante los criterios GRADE.

Resultados principales: 

En la revisión se incluyeron 12 ensayos que asignaron al azar a 1080 participantes. Cuatro ensayos se realizaron en el Reino Unido, otros cuatro en los Estados Unidos de América, dos en Canadá, uno en Brasil y uno en Suiza. Siete ensayos tuvieron un alto riesgo de sesgo en uno o más dominios y un ensayo se consideró de bajo riesgo de sesgo en todos los dominios. El resto fue una combinación de riesgo bajo o incierto.

Los pacientes que reciben un parche pueden tener menos probabilidades de tener una abrasión corneal cicatrizada después de 24 horas, en comparación con las que no reciben un parche (riesgo relativo [RR] 0,89; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,79 a 1,00; siete ensayos, 531 participantes, evidencia de certeza baja). Un número similar de pacientes en los grupos con y sin parche cicatrizaron a las 48 horas (RR 0,97; IC del 95%: 0,91 a 1,02; seis 6 ensayos, 497 participantes, evidencia de certeza moderada) y a las 72 horas (RR 1,01; IC del 95%: 0,97 a 1,05; cuatro ensayos, 430 participantes, evidencia de certeza moderada). Los participantes que recibieron un parche tardaron un poco más en cicatrizar, pero la diferencia fue pequeña y probablemente poco importante (diferencia de medias [DM] 0,14 días más; IC del 95%: 0 a 0,27 días más; seis ensayos, 642 participantes, evidencia de certeza moderada).

Diez ensayos informaron sobre puntuaciones de dolor. La mayoría de los estudios informaron sobre el dolor en una escala analógica visual (EAV). No fue posible agrupar los datos porque fueron asimétricos. En general, se observaron índices de dolor similares entre los grupos de parche y ningún parche. Los datos de dos ensayos que informaron de la presencia o ausencia de dolor a las 24 horas no fueron concluyentes. Hubo un mayor riesgo de dolor informado en el grupo de parche, pero los intervalos de confianza fueron amplios, compatibles con un mayor o menor riesgo de dolor (RR 1,51; IC del 95%: 0,86 a 2,65; dos ensayos, 193 participantes, evidencia de certeza baja). Cinco ensayos compararon el uso de analgésicos entre los grupos con parche y sin parche. Fue posible combina los datos de tres de estos ensayos, e indicaron un uso similar de analgésicos en los grupos con parche y sin parche, pero con cierta incertidumbre (RR 0,95; IC del 95%: 0,69 a 1,32; 256 participantes, evidencia de certeza baja). Los síntomas más frecuentes fueron fotofobia, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa, pero hubo poca evidencia que indicara alguna diferencia en estos síntomas en los pacientes con o sin parche.

Un estudio que evaluó las actividades cotidianas (AC) incluyó niños. Hubo poca diferencia en las AC con la excepción de caminar que, según se informó, fue más difícil con el parche: EAV 1,7 cm (SD 2,1) versus 0,3 cm (SD 0,7).

Las tasas de complicación fueron bajas en todos los estudios y hay incertidumbre acerca de los efectos relativos de la aplicación o no de parches con respecto a éstos (RR 3,24; IC del 95%: 0,87 a 12,05; ocho ensayos, 660 participantes, evidencia de certeza baja). En tres ensayos que informaron sobre las tasas de cumplimiento del tratamiento, se encontró que el 22% de los participantes no tenían sus parches oculares durante el seguimiento. Los grupos sin parche generalmente recibieron más tratamientos adyuvantes con antibióticos o cicloplégicos, o ambos, que el grupo con parche. Hubo datos limitados sobre el efecto de los parches en las abrasiones de más de 10 mm2 de tamaño.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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