Programas grupales de entrenamiento de padres para mejorar el ajuste emocional y conductual en niños pequeños

Pregunta de la revisión

Se quería saber si los programas grupales de entrenamiento de padres son útiles para mejorar el ajuste emocional y conductual en los niños pequeños.

Antecedentes

Los problemas emocionales y de comportamiento son comunes entre los bebés y los niños pequeños y, para muchos niños, estos problemas persisten en edad escolar y en la adolescencia. Las prácticas de crianza desempeñan un papel importante en el desarrollo de los problemas emocionales y conductuales de los niños. Los programas de entrenamiento de padres dirigidos a los padres de bebés y niños pequeños pueden ayudar a prevenir tales problemas antes de que comiencen, así como a tratarlos después de que se hayan establecido.

Características de los estudios

Se realizaron búsquedas en la literatura científica de todos los ensayos controlados aleatorizados (ECA) y cuasialeatorizados publicados hasta julio de 2015. Los ECAs son estudios en los que las personas se asignan al azar a grupos de tratamiento. Los cuasialeatorizados son estudios en los que las personas reciben tratamiento basado en métodos que no son estrictamente aleatorizados, como la fecha de nacimiento o el número de registros hospitalarios, y los resultados de los cuasialeatorizados se consideran generalmente menos fiables que los de los ECA.

Se encontraron 24 ensayos (22 ECA y dos cuasialeatorizados) para incluir en la revisión. Estos estudios incluyeron, en total, información de 3 161 padres y sus hijos pequeños. Se realizaron ocho estudios en los EE.UU., cinco en el Reino Unido, cuatro en Canadá, cinco en Australia, uno en México y uno en Perú.

Todos los estudios analizaron programas de crianza de modelos conductuales, cognitivo-conductual o por video. Los programas conductuales tienen como objetivo ayudar a los padres a desarrollar métodos que reduzcan el mal comportamiento, generalmente con el uso de técnicas como elogios o recompensas. También tiene como objetivo ayudar a los padres a establecer límites que tengan sentido. Las habilidades cognitivo-conductuales permiten a los padres pensar en patrones de comportamiento y centrarse en soluciones. Los programas pueden utilizar una variedad de técnicas; por ejemplo, los programas de modelado por vídeo permiten que los padres aprendan viendo películas grabadas en vídeo de otros padres que aplican algunas de las técnicas descritas anteriormente.

Resultados clave y calidad de la evidencia

Algunos de los estudios que se encontraron incluyeron personas elegidas especialmente porque estaban"en riesgo" de problemas de conducta, mientras que otros incluyeron padres y niños sin ningún riesgo específico. Cuando juntamos todos los estudios, en general, encontramos que los programas grupales de entrenamiento de padres pueden mejorar el desarrollo emocional y conductual de los niños pequeños, aunque la calidad de la evidencia fue, en general, baja. Además, los resultados no fueron convincentes cuando se retiraron dos estudios que utilizaron métodos cuasialeatorizados.

Nuestros hallazgos también mostraron evidencia de una mejora en la externalización de problemas (estos pueden incluir comportamientos negativos en niños o jóvenes que están dirigidos hacia el entorno externo como la ira, la agresión o el conflicto con la ley). Sin embargo, la evidencia para esto, una vez más, provenía de estudios que se calificaron como de calidad moderada y sólo se encontraron para algunas partes de la medida de resultado (conocida como subescala).

Los resultados de estudios individuales que no pudieron combinarse con otros estudios y que eran de calidad deficiente, en general, no mostraron ninguna repercusión sobre los problemas de interiorización de los niños (p.ej. depresión y ansiedad). Sin embargo, hubo algunas mejoras en una subescala de una medida que se centraba en la hiperactividad de los niños: la falta de atención y otra subescala que se centraba en las habilidades sociales.

Hubo evidencia de calidad moderada de que los programas grupals de entrenamiento de padres también mejoran la manera en que los padres y los niños interactúan, medida por la disminución de los comportamientos negativos.

Las razones para calificar la calidad de la evidencia como baja o moderada incluyó: inconsistencia en los resultados de diferentes estudios (diferentes estudios produjeron resultados diferentes); riesgo poco claro de sesgo (cuando no fue posible evaluar las formas en que los estudios incluidos podrían estar sesgados debido a la información inadecuada); y un número pequeño de padres en los estudios incluidos.

Creemos que se necesita más investigación para poder llegar a una conclusión firme acerca de si los efectos que hemos encontrado son sólo a corto plazo o si continúan con el tiempo y, por lo tanto, pueden ser capaces de prevenir futuros problemas de conducta.

Conclusiones de los autores: 

Los resultados de esta revisión, que se relacionan con el amplio grupo de niños y padres en general y con riesgo (grupo objetivo), brindan un apoyo provisional al uso de los programas de crianza grupales para mejorar a corto plazo el ajuste general emocional y conductual de los niños con una edad media máxima de tres años y 11 meses. Sin embargo, existe la necesidad de más estudios de investigación con respecto a la función que podrían desempeñar estos programas en la prevención primaria de los problemas emocionales y conductuales, y su efectividad a largo plazo.

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Antecedentes: 

Los problemas emocionales y conductuales son frecuentes en los niños. Los estudios de investigación indican que la crianza desempeñan un papel importante para ayudar a los niños a convertirse en personas equilibradas y que los primeros meses y años son especialmente importantes. Los programas de crianza pueden desempeñar un papel para mejorar el ajuste emocional y conductual de los lactantes y los niños pequeños, y esta revisión examinó su efectividad con los padres y los cuidadores de niños pequeños.

Objetivos: 

1. Establecer si los programas de entrenamiento grupal de padres son efectivos para mejorar el ajuste emocional y conductual de los niños pequeños (edad media máxima tres años y 11 meses); y
2. Evaluar si los programas de crianza son efectivos para la prevención primaria de los problemas emocionales y conductuales.

Métodos de búsqueda: 

En julio 2015, se hicieron búsquedas en CENTRAL (the Cochrane Library), Ovid MEDLINE, Embase (Ovid) y en otras 10 bases de datos. También se buscó en dos registros de ensayos y se hicieron búsquedas manuales en las listas de referencias de los estudios incluidos y en revisiones sistemáticas relevantes.

Criterios de selección: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente los registros recuperados por la búsqueda. Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) y los ensayos controlados cuasialeatorizados de programas grupales de entrenamiento de padres que habían utilizado al menos un instrumento estandarizado para medir el ajuste emocional y conductual en los niños.

Obtención y análisis de los datos: 

Un autor de la revisión extrajo los datos y un segundo autor verificó la de datos extraídos. Los resultados para cada hallazgo de cada estudio se presentaron como diferencias de medias estandarizadas (DME) con intervalos de confianza (IC) del 95%. Cuando fue apropiado los resultados se combinaron en un metanálisis mediante un modelo de efectos aleatorios. Se utilizó el enfoque GRADE (Grades of Recommendations, Assessment, Development, and Evaluation) para evaluar la calidad general del grupo de evidencia para cada resultado.

Resultados principales: 

Se identificaron 22 ECA y dos ensayos controlados cuasialeatorizados que evaluaron la efectividad de los programas grupales de entrenamiento de padres para mejorar el ajuste emocional y conductual de niños de hasta tres años y 11 meses de edad (edad media máxima tres años y 11 meses).

El número total de participantes en los estudios fue 3161 padres y sus niños pequeños. Se realizaron ocho estudios en los EE.UU., cinco en el Reino Unido, cuatro en Canadá, cinco en Australia, uno en México y uno en Perú. Todos los estudios incluidos fueron de programas de crianza de modelos conductuales, cognitivo-conductuales o por video.

Se consideró que el 50% (o más) de los estudios incluidos tuvieron bajo riesgo de sesgo de selección, sesgo de detección (resultados informados por el observador), sesgo de deserción, sesgo de informe selectivo y otros sesgos. Como no es posible cegar a los participantes y al personal con respecto al tipo de intervención en estos ensayos, se consideró que todos los estudios tuvieron alto riesgo de sesgo de realización. Además, hubo alto riesgo de sesgo de detección en los 20 estudios que incluyeron resultados informados por los padres.

Los resultados proporcionan evidencia de que los programas grupales de entrenamiento de padres reducen los problemas emocionales y conductuales generales (DME -0,81; IC del 95%: -1,37 a -0,25; cinco estudios, 280 participantes, evidencia de calidad baja) basados en los datos totales informados por los padres evaluados en la postintervención. Sin embargo, este resultado no se mantuvo cuando se extrajeron dos cuasialeatorizados como parte de un análisis de sensibilidad (DME -0,67; IC del 95%: -1,43 a 0,09; tres estudios, 221 participantes). Los resultados de los datos de las subescalas muestra evidencia de reducción de los problemas totales de externalización (DME -0,23; IC del 95%: -0,46 a -0,01; ocho estudios, 989 participantes, evidencia de calidad moderada). Los resultados de un solo estudio muestra evidencia de calidad muy baja de reducciones en los problemas de externalización de la subescala hiperactividad- falta de atención (DME -1,34; IC del 95%: -2,37 a -0,31; 19 participantes), evidencia de calidad baja de ningún efecto sobre los problemas totales de internalización (DME 0,34; IC del 95%: -0,12 a 0,81; 73 participantes) y evidencia de calidad muy baja de un aumento en las habilidades sociales (DME 3,59; IC del 95%: 2,42 a 4,76; 32 participantes), sobre la base de los datos notificados por los padres que se evaluaron en el momento de la postintervención. Los resultados de los resultados secundarios, que también se midieron mediante subescalas, muestran una repercusión sobre la interacción entre padres e hijos en cuanto a la reducción del comportamiento negativo (DME -0,22; IC del 95%: -0,39 a -0,06; 7 estudios, 941 participantes, evidencia de calidad moderada) y una mejoría del comportamiento positivo (DME 0,48; IC del 95%: 0,17 a 0,79; 4 estudios, 173 participantes, evidencia de calidad moderada), según la calificación de los observadores independientes después de la intervención. No fue posible realizar otros metanálisis. Los resultados de los análisis de subgrupos no muestran evidencia para la duración del tratamiento (siete semanas o menos versus más de ocho semanas) y aportan evidencia no concluyente para las intervenciones de prevención versus terapéuticas.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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