Dieta hipoproteica para pacientes adultos no diabéticos con enfermedad renal crónica

¿Cuál es el problema?

Existen varias formas de enfermedades renales que pueden provocar una insuficiencia renal y los pacientes afectados al final necesitarán tratamiento con diálisis. Se puede recomendar una dieta hipoproteica para tratar de ralentizar la progresión de la enfermedad renal hacia la insuficiencia renal. Todavía no se sabe si las dietas hipoproteicas pueden ralentizar la progresión de las enfermedades renales y retrasar la necesidad de comenzar la diálisis.

¿Qué se hizo?

Hasta el 2 de marzo de 2018, se buscaron en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Riñón y Trasplante (Cochrane Kidney and Transplant) los ensayos controlados aleatorios (ECA) que reclutaron a pacientes adultos no diabéticos con enfermedad renal crónica que aún no necesitaban diálisis, y que compararon diferentes ingestas dietéticas de proteínas, que incluyen ingestas proteicas muy bajas (0,3 a 0,4 g/kg/día), bajas (0,5 a 0,6 g/kg/día) o normales (≥ 0,8 g/kg/día) durante 12 meses o más.

¿Qué se encontró?

Se examinó la evidencia de 17 estudios (21 conjuntos de datos), con 2996 pacientes con disminución de la función renal. Se encontró que las dietas muy hipoproteicas comparadas con las hipo o normoproteicas probablemente reducen el número de pacientes con insuficiencia renal avanzada que progresan hacia la diálisis. Cuando las dietas hipoproteicas se compararon con las dietas normoproteicas, hubo poca o ninguna diferencia en el número de pacientes con insuficiencia renal menos grave que progresaron hacia la diálisis. Los efectos secundarios de las dietas hipoproteicas, como la pérdida de peso, fueron poco frecuentes, pero muchos estudios no informaron los efectos secundarios.

Conclusiones

En los pacientes con insuficiencia renal avanzada, una ingesta muy hipoproteica probablemente ralentiza la progresión hacia la insuficiencia renal. Sin embargo, se necesita más información sobre los efectos secundarios de las dietas hipoproteicas y sobre si la calidad de vida se reduce debido a las dificultades para mantener este tipo de dieta.

Conclusiones de los autores: 

La presente revisión encontró que las dietas muy hipoproteicas probablemente reducen el número de pacientes con ERC 4 ó 5 que progresan hacia la NT. Por el contrario, las dietas hipoproteicas pueden lograr poco cambio en el número de pacientes que progresan hacia la NT. Las dietas hipo o muy hipoproteicas probablemente no influyen en la muerte. Sin embargo, hay datos limitados sobre efectos adversos como las diferencias de peso y la pérdida de energía proteica. No hay datos sobre si las dificultades para el cumplimiento con la restricción proteica repercuten sobre la calidad de vida. Se necesitan estudios que evalúen los efectos adversos y la repercusión sobre la calidad de vida de la restricción de las proteínas de la dieta antes de poder recomendar estos enfoques alimentarios para su uso generalizado.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

La enfermedad renal crónica (ERC) se define como la reducción de la función de los riñones que se presenta durante tres meses o más, con implicaciones adversas para la salud y supervivencia. Durante varias décadas se han propuesto las dietas hipoproteicas para los pacientes con ERC, con la intención de ralentizar la progresión hacia la nefropatía terminal (NT) y retrasar el comienzo del tratamiento de reemplazo renal. Sin embargo, no se han determinado los efectos beneficiosos y perjudiciales relativos de la restricción proteica en la dieta para la prevención de la progresión de la ERC. Ésta es una actualización de una revisión sistemática publicada por primera vez en 2000 y actualizada en 2006 y 2009.

Objetivos: 

Determinar la eficacia de la dieta hipoproteica en la prevención de la progresión natural de la ERC hacia la NT y para retrasar la necesidad del comienzo del tratamiento con diálisis en pacientes adultos no diabéticos.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el registro de estudios del Grupo Cochrane de Riñón y Trasplante (Cochrane Kidney and Transplant Register of Studies) hasta el 2 marzo 2018 mediante contacto con el especialista en información, utilizando términos de búsqueda relevantes para esta revisión. Los estudios en el registro se identifican mediante búsquedas en CENTRAL, MEDLINE y EMBASE, en actas de congresos, en el International Clinical Trials Register (ICTRP) Search Portal, y en ClinicalTrials.gov.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) o cuasialeatorios en los que pacientes adultos con enfermedad renal crónica no diabética (estadios 3 a 5) que no estaban en diálisis se asignaron al azar a recibir una ingesta proteica muy baja (0,3 a 0,4 g/kg/día) en comparación con una ingesta proteica baja (0,5 a 0,6 g/kg/día) o una ingesta proteica baja comparada con una ingesta proteica normal (≥ 0,8 g/kg/día) durante 12 meses o más.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron los estudios y extrajeron los datos. Para los resultados dicotómicos (muerte por todas las causas, necesidad de diálisis, efectos adversos) se calcularon los cocientes de riesgos (CR) con los intervalos de confianza (IC) del 95%, y las estadísticas resumen se calcularon mediante el modelo de efectos aleatorios. Cuando se utilizaron escalas de medición continuas (tasa de filtración glomerular [TFG], peso), los datos se analizaron como diferencia de medias (DM) o como diferencia de medias estandarizada (DME) si se utilizaron escalas diferentes. La calidad de la evidencia se evaluó mediante los criterios GRADE.

Resultados principales: 

Se identificaron seis estudios adicionales para incluir 17 estudios con 2996 participantes analizados (rango 19 a 840). Los cuatro estudios multicéntricos más grandes se subdividieron según las intervenciones para que la revisión incluyera 21 conjuntos de datos separados. La duración media del seguimiento de los pacientes varió de 12 a 50 meses.

La generación de la secuencia aleatoria y la ocultación de la asignación se consideraron con bajo riesgo de sesgo en 11 y nueve estudios, respectivamente. El riesgo de sesgo de realización de todos los estudios se consideró alto ya que se trataba de estudios abiertos. El sesgo de detección para la evaluación de los resultados para la TFG y la NT se evaluó por separado. Como la medición de la TFG era un resultado de laboratorio, todos los estudios se consideraron con bajo riesgo de sesgo de detección. Para la NT, nueve estudios tuvieron bajo riesgo de sesgo de detección porque la necesidad de comenzar la diálisis la determinó un personal independiente de los investigadores de los estudios. Cinco estudios se consideraron con alto riesgo de sesgo de desgaste y 11 estudios tuvieron bajo riesgo. Diez estudios tuvieron alto riesgo de sesgo de informe porque no incluyeron datos que se pudieran incluir en un metanálisis. Ocho estudios informaron la financiación de organismos gubernamentales, mientras que los restantes no informaron la financiación.

Diez estudios compararon una dieta hipoproteica con una dieta normoproteica en pacientes con ERC categorías 3a y b (nueve estudios) o 4 (un estudio). Probablemente hubo poca o ninguna diferencia en el número de participantes que murieron (cinco estudios 1680 participantes: CR 0,77; IC del 95%: 0,51 a 1,18; 13 muertes menos por 1000; evidencia de certeza moderada). Una dieta hipoproteica puede lograr poco o ningún cambio en el número de participantes que progresaron a la NT, comparada con una dieta normoproteica (seis estudios, 1814 participantes: CR 1,05; IC del 95%: 0,73 a 1,53; siete más por 1000 progresaron a la NT; evidencia de certeza baja). Aún no está claro si una dieta hipoproteica comparada con una ingesta normoproteica repercute sobre el resultado TFG final o cambio en la TFG (ocho estudios, 1680 participantes: DME -0,18; IC del 95%: -0,75 a 0,38; evidencia de certeza muy baja).

Ocho estudios compararon una dieta muy hipoproteica con una dieta hipoproteica y dos estudios compararon una dieta muy hipoproteica con una dieta normoproteica. Una ingesta proteica muy baja comparada con una ingesta proteica baja probablemente logró poco o ningún cambio en la muerte (seis estudios, 681 participantes: CR 1,26; IC del 95%: 0,62 a 2,54; diez muertes más por 1000; evidencia de certeza moderada). Sin embargo, probablemente reduce el número de pacientes que progresan a la NT (diez estudios, 1010 participantes: CR 0,65; IC del 95%: 0,49 a 0,85; 165 menos por 1000 progresaron a la NT; evidencia de certeza moderada). Aún no está claro si una dieta muy hipoproteica comparada con una dieta hipo o normoproteica repercute en la TFG final o en el cambio en la TFG (seis estudios, 456 participantes: DME 0,12; IC del 95%: -0,27 a 0,52; evidencia de certeza muy baja).

El peso corporal final solo se informó en tres estudios. No está claro si la intervención modifica el peso corporal final (tres estudios, 89 participantes: DM -0,40 kg; IC del 95%: -6,33 a 5,52; evidencia de certeza muy baja). 12 estudios no informaron evidencia de pérdida de energía proteica (desnutrición) en los participantes, mientras que tres estudios informaron números pequeños de participantes en cada grupo con pérdida de energía proteica. La mayoría de los estudios informaron que el cumplimiento de la dieta fue satisfactorio. No hubo ninguno estudio formal sobre la calidad de vida.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

Tools
Information
Share/Save