Administración de suplementos nutricionales para la asistencia posoperatoria de la fractura de cadera en pacientes de edad avanzada

Antecedentes y objetivo

Con frecuencia, los pacientes con fracturas de cadera están desnutridas en el momento de la fractura, y en el hospital la ingesta de alimentos es escasa. La desnutrición puede obstaculizar la recuperación después de una fractura de cadera. Esta revisión evalúa los efectos de las intervenciones nutricionales en pacientes mayores que se recuperan de una fractura de cadera.

Resultados de la búsqueda

Se realizaron búsquedas en la literatura científica hasta noviembre de 2015 y se incluyeron 41 estudios con 3881 participantes. Todas las intervenciones nutricionales comenzaron en el plazo de un mes de la fractura de cadera. Los estudios presentaron fallas en los métodos que pueden afectar la validez de los resultados. Algunas pruebas fueron de muy baja calidad lo cual significa que no existe mucha seguridad en cuanto a los resultados.

Resultados clave

Dieciocho estudios examinaron la administración de alimentos orales adicionales que proporcionaron energía de fuentes no proteicas, proteínas, algunas vitaminas y minerales. Hubo pruebas de baja calidad de que estos alimentos orales con nutrientes múltiples pueden no reducir la mortalidad aunque pueden reducir el número de pacientes con complicaciones (p.ej. úlceras de decúbito, infección, trombosis venosa, embolia pulmonar, confusión). Hubo pruebas de muy baja calidad de que los alimentos orales con nutrientes múltiples pueden reducir el resultado desfavorable (muerte o complicaciones) y que no dieron lugar a un aumento en los vómitos y la diarrea.

Cuatro estudios analizaron la alimentación por sonda nasogástrica, en que se administran alimentos líquidos a través de una sonda insertada en la nariz que baja hasta el estómago, con energía no proteica, proteína, algunas vitaminas y minerales. Estos estudios aportaron pruebas de muy baja calidad de que la alimentación con sonda, que fue tolerada de forma deficiente, no pareció lograr un cambio en la mortalidad ni las complicaciones. El resultado desfavorable no se registró y hubo pruebas insuficientes sobre los eventos adversos.

Un estudio aportó pruebas de muy baja calidad de que la alimentación por sonda nasogástrica seguida de alimentos orales puede no afectar la mortalidad ni las complicaciones. Informó que la alimentación con sonda fue tolerada de forma deficiente.

Un estudio aportó pruebas de muy baja calidad de que la alimentación a través de una vena inicialmente y luego por vía oral puede no afectar la mortalidad aunque puede reducir las complicaciones. Sin embargo, es sorprendente que esta intervención se estuviese usando en los pacientes que parecía que podían recibir nutrición por vía oral.

Cuatro ensayos estudiaron el aumento de la ingesta de proteínas en la alimentación oral. Los mismos proporcionaron pruebas de baja calidad de ningún efecto claro sobre la mortalidad ni las complicaciones y pruebas de muy baja calidad de una reducción en el resultado desfavorable.

Los estudios que estudiaron la vitamina B1 intravenosa y otras vitaminas hidrosolubles, 1-alfa-hidroxicolecalciferol (vitamina D) oral, vitamina D en bolo de dosis alta, diferentes dosis orales o fuentes de vitamina D, hierro intravenoso u oral, ornitina alfa-quetoglutarato versus un suplemento de péptido isonitrogenado, taurina versus placebo y un suplemento con vitaminas, minerales y aminoácidos, proporcionaron pruebas de calidad baja o muy baja de ningún efecto claro sobre la mortalidad ni las complicaciones, cuando se informaron estos datos.

Un estudio, que evaluó el uso de asistentes dietéticos para ayudar a la alimentación, proporcionó pruebas de baja calidad de que este procedimiento puede reducir la mortalidad pero no el número de pacientes con complicaciones.

Conclusiones

Los suplementos orales con energía no proteica, proteínas, vitaminas y minerales cuya administración comienza antes o poco después de la intervención quirúrgica pueden prevenir las complicaciones después de la fractura de cadera en los pacientes de edad avanzada, aunque pueden no afectar la mortalidad. Se requieren estudios aleatorios con un tamaño adecuado y con un mejor diseño. Se sugiere que la función de los asistentes dietéticos y de la alimentación venosa periférica o la alimentación nasogástrica en los pacientes muy desnutridos, requieren evaluación adicional.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas de baja calidad de que la administración de suplementos con nutrientes múltiples orales que comienza antes o poco después de la intervención quirúrgica puede prevenir las complicaciones en los 12 primeros meses después de la fractura de cadera, pero que no tiene ningún efecto claro sobre la mortalidad. Hay pruebas de muy baja calidad de que los suplementos orales pueden reducir el “resultado desfavorable” (muerte o complicaciones) y que no dan lugar a una mayor incidencia de vómitos y diarrea. Se requieren ensayos aleatorios con un tamaño adecuado y una metodología sólida. En particular, requieren una evaluación adicional la función de los asistentes dietéticos y la alimentación venosa periférica o la alimentación nasogástrica en los pacientes muy desnutridos.

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Antecedentes: 

Con frecuencia, los pacientes de edad avanzada con fracturas de cadera presentan desnutrición en el momento de la fractura y posteriormente su ingesta de alimentos es deficiente. Ésta es una actualización de una revisión Cochrane publicada por primera vez en 2000 y actualizada previamente en 2010.

Objetivos: 

Evaluar los efectos (beneficiosos y perjudiciales) de las intervenciones nutricionales en pacientes de edad avanzada que se recuperan de una fractura de cadera.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Lesiones Óseas, Articulares y Musculares (Cochrane Bone, Joint and Muscle Trauma Group Specialised Register), CENTRAL, MEDLINE, MEDLINE In-Process & Other Non-Indexed Citations, Embase, CAB Abstracts, CINAHL, registros de ensayos y listas de referencias. La búsqueda se ejecutó por última vez en noviembre 2015.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios y cuasialeatorios de las intervenciones nutricionales para pacientes a partir de los 65 años de edad con fractura de cadera en los que las intervenciones comenzaron durante el primer mes después de la fractura de cadera.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron los ensayos, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo. Cuando fue posible, se agruparon los datos para los resultados primarios: mortalidad por todas las causas; morbilidad; complicaciones posoperatorias (p.ej. infecciones de la herida, úlceras de decúbito, trombosis venosa profunda, infecciones urinarias y respiratorias, eventos cardiovasculares); y "resultado desfavorable", definido como el número de participantes en el ensayo que habían muerto más el número de supervivientes con complicaciones. También se agruparon los datos para los eventos adversos como la diarrea.

Resultados principales: 

Se incluyeron 41 ensayos con 3881 participantes. Los datos de resultado fueron limitados y la evaluación del riesgo de sesgo mostró que los ensayos a menudo presentaron defectos metodológicos; menos de la mitad de los ensayos estuvo en riesgo bajo de sesgo para la ocultación de la asignación, los datos de resultado incompletos, o un informe selectivo de los resultados. Las pruebas disponibles fueron juzgadas como de calidad baja o muy baja lo cual indicó que hubo incertidumbre o mucha incertidumbre en cuanto a los cálculos.

Dieciocho ensayos evaluaron la administración por vía oral de nutrientes múltiples que proporcionaron energía no proteica, proteínas, vitaminas y minerales. Hubo pruebas de baja calidad de que los nutrientes orales tuvieron poco efecto sobre la mortalidad (24/486 versus 31/481; cociente de riesgos [CR] 0,81 a favor de la administración de suplementos, intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,49 a 1,32; 15 ensayos). Trece ensayos evaluaron el efecto de los alimentos con nutrientes múltiples orales sobre las complicaciones (p.ej. úlceras de decúbito, infección, trombosis venosa, embolia pulmonar, confusión). Hubo pruebas de baja calidad de que el número de participantes con complicaciones puede reducirse con los nutrientes con nutrientes múltiples orales (123/370 versus 157/367; CR 0,71; IC del 95%: 0,59 a 0,86; 11 ensayos). Sobre la base de las pruebas de muy baja calidad de seis estudios (334 participantes), los suplementos orales pueden dar lugar a números inferiores con “resultados desfavorables” (muerte o las complicaciones): CR 0,67; IC del 95%: 0,51 a 0,89. Hubo pruebas de muy baja calidad para seis estudios (442 participantes) de que la administración de suplementos orales no dio lugar a una mayor incidencia de vómitos y diarrea (CR 0,99; IC del 95%: 0,47 a 2,05).

Sólo se dispuso pruebas de muy baja calidad de los cuatro ensayos que examinaron la alimentación nasogástrica con nutrientes múltiples. Los datos agrupados de tres ensayos heterogéneos no mostraron pruebas de un efecto de la administración de suplementos sobre la mortalidad (14/142 versus 14/138; CR 0,99; IC del 95%: 0,50 a 1,97). Un ensayo (18 participantes) no encontró ninguna diferencia en las complicaciones. Ninguno informó el resultado desfavorable. La alimentación nasogástrica no fue bien tolerada. Un estudio no informó ningún caso de neumonía por aspiración.

Hay pruebas de muy baja calidad de un ensayo (57 participantes, principalmente hombres) de ninguna evidencia de efectos de la alimentación con sonda seguida de la administración de suplementos orales en la mortalidad o las complicaciones. Sin embargo, la alimentación por sonda no fue bien tolerada.

Hay pruebas de muy baja calidad de un ensayo (80 participantes) de que una combinación de alimentación intravenosa y suplementos orales puede no afectar la mortalidad aunque podría reducir las complicaciones. Sin embargo, esta intervención costosa generalmente se reserva para los pacientes con aparatos digestivos que no funcionan, lo cual es improbable en este ensayo.

Cuatro ensayos estudiaron el aumento en la ingesta proteica en alimentos orales. Los mismos proporcionaron pruebas de baja calidad de ningún efecto claro del aumento en la ingesta proteica sobre la mortalidad (30/181 versus 21/180; CR 1,42; IC del 95%: 0,85 a 2,37; 4 ensayos) ni el número de participantes con complicaciones, pero pruebas de muy baja calidad y contradictorias de una reducción en los resultados desfavorables (66/113 versus 82/110; CR 0,78; IC del 95%: 0,65 a 0,95; dos ensayos). No hubo pruebas de un efecto sobre los eventos adversos como la diarrea.

Los ensayos que estudiaron la vitamina B1 intravenosa y otras vitaminas hidrosolubles, 1-alfa-hidroxicolecalciferol (vitamina D) oral, vitamina D en bolo de dosis alta, diferentes dosis orales o fuentes de vitamina D, hierro intravenoso u oral, ornitina alfa-quetoglutarato versus un suplemento de péptido isonitrogenado, taurina versus placebo y un suplemento con vitaminas, minerales y aminoácidos, proporcionaron pruebas de calidad baja o muy baja de ningún efecto claro en la mortalidad ni las complicaciones, cuando se informaron estos datos.

Basado en pruebas de baja calidad, un ensayo que evaluaba la administración de asistentes dietéticos para ayudar a la alimentación indicó que esta intervención puede reducir la mortalidad (19/145 versus 36/157; CR 0,57; IC del 95%: 0,34 a 0,95) pero no el número de participantes con complicaciones (79/130 versus 84/125).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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