Amigdalectomía para la amigdalitis crónica o aguda recurrente

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Amigdalectomía para la amigdalitis crónica o aguda recurrente

La amigdalectomía es un procedimiento usado frecuentemente. Los niños con afectación grave por amigdalitis recurrente pueden beneficiarse de este procedimiento, pero estos beneficios deben considerarse en relación con los riesgos del tratamiento quirúrgico y con la posibilidad que el problema pueda disminuir con la edad. En los niños con afectación menos grave los beneficios potenciales son aún más moderados.

Conclusiones de los autores: 

La amigdalectomía o la adenoamigdalectomía es efectiva para disminuir el número de episodios de faringitis y los días con dolor de garganta en los niños, la ganancia es más marcada en los afectados más gravemente. El tamaño del efecto es moderado, pero puede ser beneficioso conocer el momento preciso, inmediatamente después de la operación, en que ocurrirá el episodio de dolor que durará varios días, porque es una consecuencia directa de la operación.

Está claro que algunos niños mejoran sin ninguna intervención quirúrgica, y aunque extraer las amígdalas siempre prevendrá la “amigdalitis”, la repercusión del procedimiento sobre “el dolor de garganta” producido por faringitis es mucho menos previsible.

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Antecedentes: 

La extracción quirúrgica de las amígdalas, con o sin adenoidectomía (amigdalectomía o adenoamigdalectomía), es una intervención otorrinolaringológica frecuente, aunque existe polémica acerca de sus indicaciones.

Objetivos: 

Determinar los efectos de la amigdalectomía, con y sin adenoidectomía, en los pacientes con amigdalitis crónica/aguda recurrente.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas de ensayos publicados y no publicados en el Registro Especializado de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Enfermedades de Oído, Nariz y Garganta (Cochrane Ear, Nose and Throat Disorders Group Specialised Register), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) en (The Cochrane Library 2008, Número 2), MEDLINE (desde 1966 hasta 2008), en EMBASE (desde 1974 hasta 2008), y en bibliografías y fuentes adicionales. La fecha de la última búsqueda fue 11 de abril de 2008.

Criterios de selección: 

Los ensayos controlados aleatorios que compararon la amigdalectomía, con o sin adenoidectomía, con el tratamiento no quirúrgico en adultos y niños con amigdalitis crónica/aguda recurrente. Se incluyeron los ensayos que usaron la disminución del número y la gravedad de la amigdalitis y la faringitis como la medida de resultado principal.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores aplicaron los criterios de inclusión/exclusión de forma independiente.

Resultados principales: 

Esta revisión incluye cinco estudios: cuatro realizados en niños (719 participantes) y uno en adultos (70 participantes). Sólo hay buena información disponible acerca de los efectos de la amigdalectomía en niños y de los efectos en el primer año después de la operación.

Los niños se dividieron en dos subgrupos: los afectados gravemente (basado en criterios específicos que a menudo se denominan “criterios Paradise”) y los afectados menos gravemente.

En los niños con afectación más grave la amigdalectomía o la adenoamigdalectomía evitará tres episodios imprevisibles de cualquier tipo de faringitis, incluido un episodio de faringitis moderada o grave en el año siguiente. El coste de este procedimiento es un episodio predecible de dolor en el período posoperatorio inmediato.

Los niños con afectación menos grave pueden de todos modos no tener nunca más otra faringitis grave, y la probabilidad de que la tengan se reduce moderadamente con la amigdalectomía o la adenoamigdalectomía. Para ellos, la intervención quirúrgica significará tener un promedio de dos en lugar de tres episodios imprevisibles de cualquier tipo de faringitis. El coste de esta disminución es un episodio inevitable y predecible de dolor posoperatorio. El paciente “promedio” tendrá 17 en lugar de 22 días con faringitis, pero algunos de estos 17 días (entre cinco y siete) serán en el período posoperatorio inmediato. Aunque el concepto de paciente “promedio” es atractivo, en la práctica probablemente la variabilidad es amplia.

Una razón de que la repercusión del tratamiento quirúrgico sea tan moderada, es que muchos pacientes sin tratar consiguen mejorar espontáneamente. Es una decisión que deben tomar el médico y el paciente, para lo cual deben valorar numerosas incertidumbres: ¿qué proporción de los síntomas de la garganta son atribuibles a las amígdalas y mejorará la evolución del paciente sin emplear ningún tratamiento? Igualmente, se debe valorar el “beneficio” potencial del tratamiento quirúrgico frente a los riesgos del procedimiento.

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