Yoga para la epilepsia

Pregunta de la revisión
Esta revisión evaluó la eficacia del yoga como tratamiento para el control de la epilepsia.

Antecedentes
La epilepsia es una enfermedad en la que se producen convulsiones recurrentes causadas por descargas eléctricas anormales en el cerebro. La mayoría de las crisis epilépticas pueden controlarse con fármacos antiepilépticos (FAE), pero a veces las mismas son resistentes a estos fármacos. Las personas también pueden intentar tratamientos no farmacológicos como el yoga. Entre el 25% y el 40% de las personas con epilepsia tratadas con FAE tienen convulsiones no controladas, experimentan efectos adversos por la medicación, sufren de estigmatización y tienen un mayor grado de trastornos psiquiátricos en comparación con las personas con otras enfermedades crónicas. Para quienes padecen epilepsia y problemas conexos es importante desarrollar, evaluar y aplicar un modelo de tratamiento complementario en el tratamiento diario de la epilepsia.

Se dice que el yoga, una parte integral de la cultura y la herencia de la India, otorga buena salud (física, mental y espiritual) a quien lo practica. Hay varios tipos de yoga que incluyen ejercicios posturales (asanas), control de la respiración (pranayama) y meditación. En un estudio, la práctica del yoga Sahaja, una forma simple de meditación, redujo las convulsiones y los cambios en el electroencefalograma en personas con epilepsia. El efecto de la meditación se atribuyó a la reducción del nivel de estrés, como lo demuestran los cambios en la resistencia de la piel y los niveles de lactato en la sangre y de ácido vanililmandélico urinario.

Resultados
Para esta actualización, no hemos identificado ningún estudio nuevo que añadir, por lo que las conclusiones permanecen inalteradas. La revisión incluyó dos ensayos controlados aleatorios (ECA) no ciegos que reclutaron un total de 50 participantes (adultos) con epilepsia refractaria y que compararon cualquier tipo de yoga clásico indio con los grupos control que no recibieron ninguna intervención o intervenciones como los ejercicios de imitación de yoga o la terapia de aceptación y compromiso. En todos los casos se continuó con los fármacos antiepilépticos. Los resultados que se evaluaron fueron: el porcentaje de personas que no sufrieron crisis, la frecuencia y duración de las mismas y la calidad de vida. Los resultados del análisis de eficacia general muestran que el tratamiento con yoga fue mejor cuando se comparó con ninguna intervención o intervenciones distintas del yoga, pero no se pueden sacar conclusiones confiables con respecto a la eficacia del yoga como tratamiento para la epilepsia no controlada. El grupo de yoga mostró una mejora significativa en su calidad de vida según la escala de satisfacción con la vida. El cegamiento puede reducir el sesgo del observador. El cegamiento del médico puede lograrse con la evaluación de los resultados por un médico que no participe en el ensayo. El cegamiento del participante puede no ser posible, ya que sería fácil distinguir si la intervención dada es de yoga o no. Lo ideal sería que los registros de crisis epilépticas los mantuviera un observador ciego. Los resultados de la frecuencia de las crisis deben expresarse preferentemente como la proporción de individuos lsin crisis o la proporción con una reducción de más del 50% en la frecuencia de las mismas, ya que los valores medios de la frecuencia de las crisis epilépticas suelen estar sesgados y ser difíciles de analizar. La duración de las crisis puede medirse en segundos o minutos (por episodio o mes). Las medidas validadas de calidad de vida (específicas de la enfermedad) pueden indicar si hay una mejora general de la calidad de vida como resultado de la intervención, además del control de las convulsiones.

Conclusiones
Actualmente no se pueden establecer conclusiones confiables con respecto a la eficacia del yoga como tratamiento para la epilepsia. Además, la calidad de la evidencia que informa los resultados es limitada y de baja calidad. El yoga puede considerarse una intervención compleja, similar a otras formas de tratamientos complementarios y alternativos. El yoga sólo puede ser un complemento de los FAE en la actualidad y no puede ser usado como único método de intervención. Finalmente, no se encontraron pruebas fiables que apoyen el uso del yoga y se necesitan más ensayos.

La evidencia está actualizada hasta el 3 de enero de 2017.

Conclusiones de los autores: 

Un estudio de 50 sujetos con epilepsia de dos ensayos revela un posible efecto beneficioso en el control de las convulsiones. Los resultados del análisis de eficacia general muestran que el tratamiento con yoga fue mejor cuando se comparó con ninguna intervención o con otras intervenciones que no fueran el yoga (ejercicios posturales que imitan el yoga). No había diferencia entre el yoga y la terapia de aceptación y compromiso. Sin embargo, no se pueden establecer conclusiones fiables con respecto a la eficacia del yoga como tratamiento para la epilepsia no controlada, en vista de las deficiencias metodológicas como el número limitado de estudios, el número limitado de participantes asignados al azar al yoga, la falta de cegamiento y los datos limitados sobre el resultado de la calidad de vida. Normalmente se consideraría que el cegamiento del médico es el de la persona que realiza la intervención, mientras que los autores consideran que el "médico" sería de hecho el evaluador de resultados (que podría estar cegado), lo que supondría una reducción del sesgo de detección más que del sesgo de realización. Además, la evidencia que informa los resultados es limitada y de baja calidad. Se necesitan más investigaciones de alta calidad para evaluar completamente la eficacia del yoga para la epilepsia refractaria.

Como no se encontró ningún estudio nuevo, las conclusiones no han cambiado.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

Esta es una versión actualizada de la revisión Cochrane original publicada en la Biblioteca Cochrane, número 5, 2015.

El yoga puede inducir a la relajación y a la reducción del estrés, e influir en el electroencefalograma y en el sistema nervioso autónomo, controlando así las convulsiones. El yoga sería una opción terapéutica atractiva para la epilepsia si se demuestra su eficacia.

Objetivos: 

Evaluar si las personas con epilepsia tratadas con yoga:

a) Tienen una mayor probabilidad de quedar no padecer crisis epilépticas;
b) muestran una reducción significativa de la frecuencia o duración de las crisis; y
c) Tener una mejor calidad de vida.

Estrategia de búsqueda (: 

Para esta actualización, se realizaron búsquedas en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Epilepsia (Cochrane Epilepsy Group) (3 de enero de 2017), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL; 2016, número 12) en la Cochrane Library (búsqueda 3 de enero de 2017), MEDLINE (Ovidio, 1946 a 3 de enero de 2017), SCOPUS (1823 a 3 de enero de 2017), ClinicalTrials.gov (búsqueda 3 enero 2017), la Plataforma de Registro Internacional de Ensayos Clínicos (ICTRP) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (búsqueda 3 enero 2017), y también los registros del Yoga Biomedical Trust y el Research Council for Complementary Medicine. También se revisaron las referencias de todos los estudios identificados. No se impusieron restricciones de idioma.

Criterios de selección: 

Los siguientes diseños de estudio fueron elegibles para su inclusión: ensayos controlados aleatorizados (ECA) de tratamiento de la epilepsia con yoga. Los estudios pueden ser de dobles ciego, de ciego simple o abiertos. Los participantes elegibles eran adultos con epilepsia no controlada que comparaban el yoga con ningún tratamiento o con diferentes tratamientos conductuales.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión de forma independiente evaluaron los ensayos para su inclusión y extrajeron los datos. Se evaluaron los siguientes resultados: (a) el porcentaje de personas que no sufrieron crisis, (b) la frecuencia y duración de las mismas y (c) la calidad de vida. Los análisis se realizaron por intención de tratar. Para los resultados se calculó el odds ratio (OR) con intervalos de confianza del 95% (IC del 95%).

Resultados principales: 

No se ha identificado ningún estudio nuevo para esta actualización, por lo que los resultados no han cambiado.

Para la versión anterior de la revisión, los autores encontraron dos ensayos sin cegamiento en personas con epilepsia refractaria. En total, estos dos estudios incluyeron a 50 personas (18 tratadas con yoga y 32 con intervenciones de control). En todos los casos se continuó con los fármacos antiepilépticos. La fase inicial duró tres meses en ambos estudios y la fase de tratamiento de cinco semanas a seis meses en los dos ensayos. La asignación al azar se realizó lanzando un dado en un estudio y utilizando una tabla de asignación al azar computarizada en el otro, pero ninguno de los dos estudios proporcionó detalles sobre la ocultación de la asignación y se calificaron como en riesgo de sesgo poco claro. En general, los dos estudios se calificaron como de bajo riesgo de sesgo (se incluyó a todos los participantes en el análisis; se informaron todos los resultados esperados y preestablecidos; no hubo otras fuentes de sesgo).

Los OR generales con un IC del 95% fueron los siguientes: (i) sin convulsiones durante seis meses (para el yoga versus el yoga falso el OR fue de 14,54 [IC del 95% 0,67 a 316,69] y para el yoga versus el grupo "sin tratamiento" fue de 17,31 [IC del 95% 0,80 a 373,45]; para la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) versus el yoga el OR fue de 1,00 [IC del 95%: 0,16 a 6,42]); (ii) reducción de la frecuencia de las convulsiones (la diferencia media entre el grupo de yoga versus el grupo de yoga falso fue de -2,10 [IC del 95%: -3,15 a -1,05] y para el grupo de yoga versus "ningún tratamiento" fue de -1,10 [IC del 95%: -1,80 a -0,40]; (iii) reducción de más del 50% en la frecuencia de las convulsiones (para el grupo de yoga versus el de yoga falso, el OR fue de 81,00 [IC del 95%: 4,36 a 1504,46] y para el grupo de yoga versus "ningún tratamiento" fue de 158,33 [IC del 95%: 5,78 a 4335,63]; OR del ACT versus yoga fue de 0,78 [IC del 95%: 0,04 a 14,75]); (iv) reducción de más del 50% en la duración de las convulsiones (para el grupo de yoga versus el de yoga falso, el OR fue de 45,00 [IC del 95%: 2,01 a 1006,75] y para el grupo de yoga versus "ningún tratamiento" fue de 53,57 [IC del 95%: 2,42 a 1187,26]; el ACT versus el OR de yoga fue de 0,67 [IC del 95%: 0,10 a 4,35]).

Además, en Panjwani 1996 los autores informaron de que el análisis unidireccional de la varianza no revelaba diferencias estadísticamente significativas entre los tres grupos. Una prueba de P-Lambda que tenía en cuenta los valores de P entre los tres grupos también indicaba que la duración de la epilepsia en los tres grupos no era comparable. No hubo datos disponibles sobre la calidad de vida. En Lundgren 2008 los autores informaron que no había diferencias significativas entre los grupos de yoga y ACT en cuanto a las tasas de ausencia de crisis epilépticas, reducción de al menos el 50%de la frecuencia o duración de las convulsiones al año de seguimiento. El grupo de yoga mostró una mejora significativa en su calidad de vida según la Escala de Satisfacción con la Vida (Satisfaction With Life Scale; SWLS) (P < 0,05), mientras que el grupo de ACT tuvo una mejora significativa en la escala de Calidad de Vida de la Organización Mundial de la Salud (WHOQOL-BREF) (P < 0,01).

En general se evaluó la calidad de la evidencia como baja; actualmente no se pueden establecer conclusiones confiables con respecto a la eficacia del yoga como tratamiento para la epilepsia.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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