Tratamiento y prevención de la reservoritis

¿Qué es la reservoritis?

A algunos pacientes con colitis ulcerosa se les extirpa el colon y el recto y se construye un reservorio o bolsa (a partir de un asa del intestino delgado) en reemplazo del recto. Este procedimiento se conoce como cirugía de anastomosis entre la bolsa ileal y el ano (IPAA, por sus siglas en inglés). La reservoritis es la inflamación de la bolsa construida quirúrgicamente. Los síntomas de reservoritis activa incluyen diarrea, aumento en la frecuencia de las deposiciones, cólicos abdominales, urgencia fecal, tenesmo (sensación de la necesidad de constante de defecar) e incontinencia. Los períodos en los que los síntomas se detienen se llaman "remisión".

¿Qué tratamientos se utilizan para la reservoritis?

Los tratamientos utilizados para la reservoritis incluyen antibióticos (fármacos que combaten las infecciones por bacterias), enemas de budesonida (un fármaco esteroide), probióticos (bacterias buenas o útiles), supositorios de glutamina (un aminoácido), supositorios de butirato (ácido graso de cadena corta), enemas de bismuto (medicación para la diarrea), alopurinol (un fármaco análogo de la purina) y tinidazol (un fármaco antiparasitario).

¿Qué examinaron los investigadores?

Los investigadores examinaron si estos fármacos producen la remisión en los pacientes con reservoritis activa, mantienen la remisión en los pacientes con reservoritis inactiva o previenen la reservoritis en los pacientes a los que se les ha realizado IPAA, y si estos fármacos provocan efectos secundarios. Los investigadores buscaron en la literatura médica hasta el 31 de octubre de 2014.

¿Qué encontraron los investigadores?

Encontraron 13 estudios que incluyen un total de 517 participantes. Cuatro estudios evaluaron el tratamiento de la reservoritis aguda. Un estudio (16 participantes) comparó los antibióticos ciprofloxacina y metronidazol; otro (26 participantes) comparó metronidazol versus enemas de budesonida; otro (18 participantes) comparó el antibiótico rifaximina con placebo (pastilla de azúcar); y el cuarto estudio (20 participantes) comparó el probiótico Lactobacillus GG con placebo. Cuatro estudios evaluaron el tratamiento de la reservoritis crónica. Un estudio (19 participantes) comparó supositorios de glutamina con supositorios de butirato; otro (40 participantes) comparó enemas de bismuto con placebo; y dos estudios (76 participantes) compararon el probiótico VSL#3 con placebo. Cinco estudios evaluaron la prevención de la reservoritis. Un estudio (40 participantes) comparó el probiótico VSL#3 con placebo; otro (28 participantes) comparó VLS#3 con ningún tratamiento; un estudio (184 participantes) comparó alopurinol con placebo; otro (12 participantes) comparó el probiótico Bifidobacterium longum con placebo; y un estudio (38 participantes) comparó tinidazol con placebo. Tres estudios se consideraron de alta calidad. Dos estudios se consideraron de baja calidad y la calidad de los otros estudios no estuvo clara.

Tratamiento de la reservoritis aguda: Pruebas de muy baja calidad indican que la ciprofloxacina puede ser más efectiva que el metronidazol para el tratamiento de la reservoritis aguda. Los efectos secundarios incluyeron vómitos, disgeusia (sabor metálico en la boca) o neuropatía periférica transitoria (daño en los nervios). No hubo diferencias entre el metronidazol y los enemas de budesonida en cuanto a la remisión clínica, la mejoría en los síntomas o los efectos secundarios. Los efectos secundarios incluyeron anorexia (un trastorno en los hábitos alimenticios), náuseas, cefalea, astenia (falta de energía y fuerza), sabor metálico, vómitos, parestesia (hormigueo) y depresión. No hubo diferencias entre rifaximina y placebo en cuanto a la remisión clínica, la mejoría en los síntomas o los efectos secundarios. Los efectos secundarios incluyeron diarrea, flatulencias, náuseas, proctalgia (dolor rectal), vómitos, sed, cándida (infección por levadura), infección en las vías respiratorias superiores (resfriado o gripe), aumento de las enzimas hepáticas (medida de la función hepática) y cefalea en racimos. No hubo diferencias entre Lactobacillus GG y placebo en cuanto a la mejoría de los síntomas. Los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

Tratamiento de la reservoritis crónica: Pruebas de baja calidad indican que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo para mantener la remisión en los pacientes con enfermedades inactivas. Los efectos secundarios incluyeron cólicos abdominales, vómitos y diarrea. No hubo diferencias en la efectividad entre los supositorios de glutamina y los supositorios de butirato para el mantenimiento de la remisión. No hubo diferencias en la mejoría de los síntomas o los efectos secundarios entre los enemas de espuma de carbómero de bismuto y placebo. Los efectos secundarios incluyeron diarrea, síntomas de empeoramiento, cólicos, sinusitis (infección de los senos) y dolor abdominal. Los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

Prevención de la reservoritis: Pruebas de baja calidad indican que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo para la prevención de la reservoritis. Sin embargo, un estudio encontró que VLS#3 no fue más efectivo que ningún tratamiento para la prevención de la reservoritis. Bifidobacterium longum, alopurinol y tinidazol no fueron más efectivos que placebo para la prevención de la reservoritis. Sin embargo, los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

Se necesitan más estudios de investigación para determinar cuáles de estos diferentes fármacos son mejores para el tratamiento de la reservoritis.

Conclusiones de los autores: 

Para la reservoritis aguda, pruebas de calidad muy baja indican que la ciprofloxacina puede ser más efectiva que el metronidazol. Para la reservoritis crónica, pruebas de baja calidad indican que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo para el mantenimiento de la remisión. Para la prevención de la reservoritis, pruebas de baja calidad indican que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo. Se necesitan estudios bien diseñados con poder estadístico suficiente para determinar la forma óptima de tratamiento y prevención de la reservoritis.

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Antecedentes: 

La reservoritis ocurre en aproximadamente el 50% de los pacientes después de la anastomosis entre la bolsa ileal y el ano (IPAA, por sus siglas en inglés) para la colitis ulcerosa crónica.

Objetivos: 

El objetivo primario fue determinar la eficacia y la seguridad de los tratamientos médicos (incluidos los antibióticos, los probióticos y otros agentes) para la prevención o el tratamiento de la reservoritis aguda o crónica.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en MEDLINE, EMBASE y en la Cochrabe Library desde su origen hasta octubre de 2014.

Criterios de selección: 

Se consideraron para inclusión los ensayos controlados aleatorios de prevención o tratamiento de la reservoritis aguda o crónica en adultos a los que se les realiza IPAA para la colitis ulcerosa.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, evaluaron la elegibilidad y calidad de los estudios y extrajeron los datos. La calidad metodológica se evaluó mediante la herramienta Cochrane del riesgo de sesgo. La calidad general de las pruebas que apoyan los resultados se evaluó mediante los criterios GRADE. El resultado primario fue la proporción de pacientes con mejoría clínica o remisión de la reservoritis en los pacientes con reservoritis aguda o crónica, o la proporción de pacientes sin episodios de reservoritis después de IPAA. La proporción de pacientes que desarrollaron al menos un evento adverso fue un resultado secundario. Se calculó el cociente de riesgos (CR) y el intervalo de confianza (IC) del 95% para cada medida de resultado dicotómica.

Resultados principales: 

Se incluyeron 13 estudios (517 participantes) en esta el revisión. Cuatro estudios evaluaron el tratamiento de la reservoritis aguda. Un estudio (16 participantes) comparó ciprofloxacina y metronidazol; otro (26 participantes) comparó metronidazol versus enemas de budesonida; otro (18 participantes) comparó rifaximina con placebo; y el cuarto estudio (20 participantes) comparó Lactobacillus GG con placebo. Cuatro estudios evaluaron el tratamiento de la reservoritis crónica. Un estudio (19 participantes) comparó supositorios de glutamina con supositorios de butirato; otro (40 participantes) comparó enemas de bismuto con placebo; y dos estudios (76 participantes) compararon VSL#3 con placebo. Cinco estudios evaluaron la prevención de la reservoritis. Un estudio (40 participantes) comparó VSL#3 con placebo; otro (28 participantes) comparó VLS#3 con ningún tratamiento; un estudio (184 participantes) comparó alopurinol con placebo; otro (12 participantes) comparó el probiótico Bifidobacterium longum con placebo; y un estudio (38 participantes) comparó tinidazol con placebo. Tres estudios se consideraron de alta calidad. Dos estudios se consideraron de baja calidad y la calidad de los otros estudios no estuvo clara.

Tratamiento de la reservoritis aguda: Los resultados de un estudio pequeño (16 participantes) indican que la ciprofloxacina puede ser más efectiva que el metronidazol para el tratamiento de la reservoritis aguda. El 100% (7/7) de los pacientes que recibieron ciprofloxacina lograron la remisión a las dos semanas en comparación con el 33% (3/9) de los pacientes que recibieron metronidazol. Un análisis GRADE indicó que la calidad general de las pruebas que apoyaron este resultado fue muy baja debido al riesgo alto de sesgo en un estudio (ningún cegamiento) y los datos muy escasos (10 eventos). No hubo diferencias en la proporción de pacientes que tuvieron al menos un evento adverso (CR 0,18; IC del 95%: 0,01 a 2,98). Los eventos adversos incluyeron vómitos, disgeusia o neuropatía periférica transitoria. No hubo diferencias entre metronidazol versus enemas de budesonida en cuanto a la remisión clínica, la mejoría clínica o los eventos adversos. Los eventos adversos incluyeron anorexia, náuseas, cefalea, astenia, sabor metálico, vómitos, parestesia y depresión. No hubo diferencias entre rifaximina y placebo con respecto a la remisión clínica, la mejoría clínica o los eventos adversos. Los eventos adversos incluyeron diarrea, flatulencias, náuseas, proctalgia, vómitos, sed, cándida, infección de las vías respiratorias superiores, aumento de las enzimas hepáticas y cefalea en racimos. No hubo diferencias en la mejoría clínica entre Lactobacillus GG y placebo. Los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

Tratamiento de la reservoritis crónica: Un análisis agrupado de dos estudios (76 participantes) indica que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo para el mantenimiento de la remisión. El 85% (34/40) de los pacientes que recibieron VLS#3 mantuvieron la remisión a los nueve a 12 meses en comparación con el 3% (1/36) de los pacientes que recibieron placebo (CR 20,24; IC del 95%: 4,28 a 95,81). Un análisis GRADE indicó que la calidad de las pruebas que apoyan este resultado fue baja debido a los datos muy escasos (35 eventos). Los eventos adversos incluyeron cólicos abdominales, vómitos y diarrea. No hubo diferencias en la efectividad entre los supositorios de glutamina y los supositorios de butirato para el mantenimiento de la remisión. No hubo diferencias en la mejoría clínica o las tasas de eventos adversos entre los enemas de espuma de carbómero de bismuto y placebo. Los eventos adversos incluyeron diarrea, síntomas de empeoramiento, cólicos, sinusitis y dolor abdominal. Los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

Prevención de la reservoritis: Los resultados de un estudio pequeño (40 participantes) indican que VSL#3 puede ser más efectivo que placebo para la prevención de la reservoritis. El 90% (18/20) de los pacientes que recibieron VSL#3 no presentaron episodios de reservoritis aguda durante los 12 meses del estudio en comparación con el 60% (12/20) de los pacientes que recibieron placebo (CR 1,50; IC del 95%: 1,02 a 2,21). Un análisis GRADE indicó que la calidad de las pruebas que apoyan este resultado fue baja debido a los datos muy escasos (30 eventos). Otro estudio pequeño (28 participantes) encontró que VLS#3 no fue más efectivo que ningún tratamiento para la prevención de la reservoritis. Bifidobacterium longum, alopurinol y tinidazol no fueron más efectivos que placebo para la prevención de la reservoritis. Los resultados de estos estudios son inciertos debido a las pruebas de muy baja calidad.

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