¿Cuáles son los efectos beneficiosos y los riesgos de los diferentes tratamientos para la foliculitis bacteriana y los forúnculos (inflamación de la piel alrededor de los pelos)?

¿Por qué es importante esta pregunta?

La foliculitis bacteriana es una inflamación de las pequeñas bolsas de la piel de las que crecen los pelos (folículos pilosos). Se produce cuando las bacterias (organismos diminutos no visibles a simple vista) infectan los folículos pilosos. La foliculitis bacteriana suele provocar una inflamación roja, con o sin una pequeña ampolla que contiene pus.

Sin tratamiento, la foliculitis bacteriana puede evolucionar hasta convertirse en bultos duros y dolorosos llenos de pus, conocidos como forúnculos. Estos cubren varios folículos pilosos y afectan a la piel que les rodea.

La foliculitis bacteriana y los forúnculos afectan a personas de todo el mundo y tienen un importante impacto negativo en la calidad de vida. Las infecciones habitualmente:

- causan infecciones antiestéticas en partes del cuerpo visibles para los demás (como la cara y el cuello); o

- aparecen en los lugares donde la piel roza, causando molestias y dolor (como las axilas y las nalgas).

Existe una serie de opciones de tratamiento para la foliculitis bacteriana y los forúnculos. Estas incluyen:

- antibióticos (medicamentos que combaten las infecciones bacterianas). Se pueden aplicar en una parte del cuerpo (localmente) en forma de cremas (antibióticos tópicos); o se pueden tomar por boca (oralmente) o administrarse en forma de inyecciones, para tratar todo el cuerpo (antibióticos sistémicos);

- antisépticos (productos químicos aplicados en la piel para combatir las infecciones causadas por microorganismos, como las bacterias);

- fototerapia; y

- cirugía, por ejemplo, los médicos pueden hacer un pequeño corte (incisión) en la piel para permitir que el pus drene.

Para averiguar qué tratamientos funcionan mejor para la foliculitis bacteriana y los forúnculos, se revisó la evidencia proveniente de estudios de investigación.

¿Cómo se identificó y evaluó la evidencia?

En primer lugar, se buscaron estudios controlados aleatorizados, en los que las personas se asignaron al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento. Esto hace menos probable que cualquier diferencia entre los efectos de los tratamientos se deba realmente a las diferencias entre las personas que los recibieron (en lugar de deberse a los tratamientos en sí, que es lo que se quería determinar).

Luego se compararon los resultados y se resumió la evidencia de todos los estudios. Finalmente, la confianza en la evidencia se calificó sobre la base de factores como las metodologías y los tamaños de los estudios, así como la consistencia de los hallazgos entre los estudios.

¿Qué se encontró?

Se incluyeron 18 estudios con 1300 personas. Se realizó un seguimiento de entre una semana y tres meses. Los estudios se realizaron en Asia, Europa y América. Sólo tres estudios informaron sobre la financiación: organizaciones sin ánimo de lucro financiaron un estudio, y empresas farmacéuticas financiaron dos estudios.

Los estudios compararon:

- diferentes antibióticos orales (11 estudios);

- diferentes antibióticos tópicos (dos estudios);

- diferentes tratamientos para el cuidado de las heridas tras la incisión del forúnculo (dos estudios);

- diferentes medicinas tradicionales chinas (un estudio);

- cotrimoxazol (antibióticos) con y sin 8-metoxipsoraleno (un tratamiento de sensibilización a la luz) seguido de exposición a la luz solar (un estudio); y

- penicilina (un antibiótico) con y sin ventosas de fuego (una forma de medicina tradicional china) después de la cirugía (un estudio).

No se encontraron estudios que evaluaran los antisépticos o investigaran la calidad de vida o la recurrencia de la foliculitis bacteriana o los forúnculos.

A continuación se informan los hallazgos de cuatro comparaciones de antibióticos orales diferentes.

Curación

La evidencia de los estudios que investigaron el éxito de diferentes antibióticos orales para curar la foliculitis bacteriana y los forúnculos indican que:

- probablemente hay poca o ninguna diferencia entre el cefditoreno pivoxilo y el cefaclor (un estudio, 93 personas);

- podría haber poca o ninguna diferencia entre cefdinir y cefalexina (un estudio, 74 personas).

Los pocos estudios disponibles no proporcionaron información suficientemente sólida para determinar si:

- el cefadroxilo es mejor o peor que flucloxacilina (un estudio, 41 personas); o

- la azitromicina es mejor o peor que el cefaclor (dos estudios, 31 personas).

Episodios adversos graves (como fiebre o vómitos)

La evidencia de los estudios que compararon las frecuencias de los episodios adversos graves indica que podría haber poca o ninguna diferencia entre:

- cefadroxilo y flucloxacilina (un estudio, 651 personas);

- cefdinir y cefalexina (un estudio, 391 personas); y

- cefditoreno pivoxilo y cefaclor (un estudio, 150 personas).

No se sabe si la azitromicina se asocia con más o menos episodios adversos graves que el cefaclor. Esto se debe a que los estudios no proporcionaron información suficientemente sólida (dos estudios, 274 personas).

Episodios adversos leves (como sensación de sed o mareo)

La evidencia de los estudios que compararon las frecuencias de los episodios adversos leves indica que probablemente hay poca o ninguna diferencia entre:

- cefadroxilo y flucloxacilina (un estudio, 651 personas); y

- cefditoreno pivoxilo y cefaclor (un estudio, 150 personas).

No se sabe si hay más, o menos, episodios adversos leves asociados con:

- cefdinir o cefalexina (un estudio, 391 personas); o

- azitromicina o cefaclor (dos estudios, 274 personas).

Esto se debe a que los estudios no proporcionaron información suficientemente sólida.

¿Qué significa esto?

La evidencia limitada disponible no indica que un antibiótico oral sea mejor que otro para tratar la foliculitis bacteriana y los forúnculos.

Los riesgos y beneficios comparativos de otros tratamientos, como los antisépticos o la fototerapia, no están claros, porque son muy pocos los estudios que los han investigado.

¿Cuál es el grado de actualización de esta revisión?

La evidencia de esta revisión Cochrane está actualizada hasta junio de 2020.

Conclusiones de los autores: 

No se encontraron ECA sobre la eficacia y la seguridad de los antibióticos tópicos versus antisépticos, los antibióticos tópicos versus sistémicos, ni la fototerapia versus luz simulada para el tratamiento de la foliculitis bacteriana o los forúnculos. Los ensayos comparativos no han identificado diferencias importantes en los resultados de eficacia o seguridad entre los diferentes antibióticos orales para tratar la foliculitis bacteriana o los forúnculos.

La mayoría de los estudios incluidos evaluaron a participantes con infección de la piel y los tejidos blandos, lo que incluía muchos tipos de enfermedades, mientras que otros se centraron específicamente en la foliculitis o los forúnculos. A menudo no se informaron los datos de sensibilidad a los antibióticos de los microorganismos causales. Los ensayos futuros deben incorporar información sobre el cultivo y la sensibilidad y considerar la comparación de antibióticos tópicos con antisépticos, y de antibióticos tópicos versus sistémicos o fototerapia.

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Antecedentes: 

La foliculitis bacteriana y los forúnculos son infecciones bacterianas de prevalencia mundial que implican la inflamación del folículo piloso y del tejido perifolicular. Algunas foliculitis se pueden resolver espontáneamente, pero otras pueden evolucionar a forúnculos si no reciben tratamiento. Los forúnculos, también conocidos como diviesos, afectan a los tejidos adyacentes y pueden evolucionar hacia la celulitis o la linfadenitis. Era necesaria una revisión sistemática de la mejor evidencia sobre los tratamientos disponibles.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones (como los antibióticos tópicos, los agentes antisépticos tópicos, los antibióticos sistémicos, la fototerapia y la incisión y el drenaje) en las personas con foliculitis bacteriana y forúnculos.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en las siguientes bases de datos hasta junio de 2020: el Registro especializado del Grupo Cochrane de Piel (Cochrane Skin), CENTRAL, MEDLINE y Embase. También se buscó en cinco registros de ensayos hasta junio de 2020. Se verificaron las listas de referencias de los estudios incluidos y las revisiones pertinentes en busca de otros ensayos relevantes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) que evaluaron los antibióticos sistémicos; los antibióticos tópicos; los antisépticos tópicos, como el peróxido de benzoílo tópico; la fototerapia; y las intervenciones quirúrgicas en participantes con foliculitis bacteriana o forúnculos. Los comparadores elegibles fueron la intervención activa, el placebo o ningún tratamiento.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane. Los desenlaces principales fueron la "curación clínica" y los "eventos adversos graves que provocaron el retiro del tratamiento"; los desenlaces secundarios fueron la "calidad de vida", la "recurrencia de la foliculitis o el forúnculo tras la finalización del tratamiento" y los "eventos adversos leves que no provocaron el retiro del tratamiento". Para evaluar la certeza de la evidencia se utilizó GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron 18 ECA (1300 participantes). Los estudios incluyeron más hombres (332) que mujeres (221), aunque no todos los estudios informaron estos datos. Diecisiete ensayos se realizaron en hospitales y uno en clínicas. Entre los participantes había niños y adultos (de cero a 99 años). Los estudios no describieron la gravedad en detalle; de los 232 participantes con foliculitis, el 36% eran crónicos. Al menos el 61% de los participantes presentaban diviesos o forúnculos, de los cuales al menos al 47% se les realizó una incisión. La duración de los tratamientos orales y tópicos varió entre tres días y seis semanas, y la duración del seguimiento entre tres días y seis meses. Los lugares de estudio incluían Asia, Europa y América. Sólo tres ensayos informaron de la financiación, dos de ellos fueron financiados por la industria.

Diez estudios presentaban un alto riesgo de "sesgo de realización", cinco un alto riesgo de "sesgo de notificación" y tres un alto riesgo de "sesgo de detección".

No se identificaron ECA que compararan antibióticos tópicos con antisépticos tópicos, antibióticos tópicos con antibióticos sistémicos ni fototerapia con luz simulada. Once ensayos compararon diferentes antibióticos orales.

No se sabe con certeza si el cefadroxilo comparado con la flucloxacilina (17/21 versus 18/20, razón de riesgos [RR] 0,90; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,70 a 1,16; 41 participantes; un estudio; diez días de tratamiento) ni si la azitromicina comparada con el cefaclor (8/15 versus 10/16, RR 1,01; IC del 95%: 0,72 a 1,40; 31 participantes; dos estudios; siete días de tratamiento) difieren en la curación clínica (ambos con evidencia de certeza muy baja). Podría haber poca o ninguna diferencia en la tasa de curación clínica entre cefdinir y cefalexina después de 17 a 24 días (25/32 versus 32/42, RR 1,00; IC del 95%: 0,73 a 1,38; 74 participantes; un estudio; evidencia de certeza baja), y probablemente hay poca o ninguna diferencia en la tasa de curación clínica entre el cefditoreno pivoxilo y el cefaclor después de siete días (24/46 versus 21/47, RR 1,17; IC del 95%: 0,77 a 1,78; 93 participantes; un estudio; evidencia de certeza moderada).

En cuanto al riesgo de eventos adversos graves que provocaron el retiro del tratamiento, podría haber poca o ninguna diferencia entre el cefdinir versus la cefalexina después de 17 a 24 días (1/191 versus 1/200, RR 1,05; IC del 95%: 0,07 a 16,62; 391 participantes; un estudio; evidencia de certeza baja). Podría haber un mayor riesgo con el cefadroxilo en comparación con la flucloxacilina después de diez días (6/327 versus 2/324, RR 2,97; IC del 95%: 0,60 a 14,62; 651 participantes; un estudio; evidencia de certeza baja) y con el cefditoreno pivoxilo en comparación con el cefaclor después de siete días (2/77 versus 0/73, RR 4,74; IC del 95%: 0,23 a 97,17; 150 participantes; un estudio; evidencia de certeza baja). Sin embargo, en estas tres comparaciones el IC del 95% es muy amplio e incluye la posibilidad de un aumento y de una reducción del riesgo de eventos. No hay certeza de que la azitromicina afecte el riesgo de eventos adversos graves que provocaron el retiro del tratamiento en comparación con el cefaclor (274 participantes; dos estudios; evidencia de certeza muy baja), ya que no se produjeron eventos en ninguno de los grupos después de siete días.

En el riesgo de eventos adversos leves, probablemente hay poca o ninguna diferencia entre las siguientes comparaciones: cefadroxilo versus flucloxacilina después de diez días (91/327 versus 116/324, RR 0,78; IC del 95%: 0,62 a 0,98; 651 participantes; un estudio; evidencia de certeza moderada) o pivoxilo versus cefaclor después de siete días (8/77 versus 5/73, RR 1,52; IC del 95%: 0,52 a 4,42; 150 participantes; un estudio; evidencia de certeza moderada). No hay certeza del efecto de la azitromicina versus el cefaclor después de siete días debido a la evidencia de certeza muy baja (7/148 versus 4/126, RR 1,26; IC del 95%: 0,38 a 4,17; 274 participantes; dos estudios). El estudio que comparaba cefdinir versus cefalexina no informó datos acerca de los efectos adversos leves totales, pero ambos grupos experimentaron diarrea, náuseas y micosis vaginal durante 17 a 24 días de tratamiento. Otros eventos adversos informados en los otros estudios incluidos fueron vómitos, erupciones cutáneas y síntomas gastrointestinales como dolor de estómago, y algunos eventos provocaron el retiro del estudio.

Tres estudios incluidos evaluaron la recurrencia tras la finalización del tratamiento y ninguno evaluó las comparaciones clave de esta revisión, además ningún estudio evaluó la calidad de vida.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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