¿Qué tan bien funciona la rufinamida en la epilepsia resistente a los medicamentos cuando se administra con otro medicamento antiepiléptico?

¿Qué es la epilepsia resistente a los medicamentos?
La epilepsia es una afección en la que se producen repentinas ráfagas de intensa actividad eléctrica en el cerebro que hacen que los mensajes del cerebro se mezclen, dando lugar a una crisis epiléptica. Las crisis epilépticas afectan a las personas de diferentes maneras: pueden causar sensaciones, movimientos o sentimientos inusuales, pérdida de conciencia, caídas, rigidez o convulsiones. Las crisis epilépticas pueden ocurrir de manera repetida y sin ningún tipo de desencadenante. También pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar; pueden aparecer repentinamente y pueden producirse a menudo.

Los tratamientos para la epilepsia se centran en detener o reducir el número de crisis epilépticas que tiene una persona, con el menor número posible de efectos no deseados. La mayoría de las crisis epilépticas se controlan al tomar un solo medicamento antiepiléptico. No obstante, en algunas personas la epilepsia no responde (epilepsia resistente a los medicamentos) y pueden necesitar más de un medicamento para controlarla. La epilepsia resistente a los medicamentos es más común si las convulsiones afectan a un área del cerebro (epilepsia focal), en lugar de a toda la zona exterior del cerebro (epilepsia generalizada).

Por qué se hizo esta revisión
La rufinamida es un medicamento antiepiléptico. Se administra, además de otros medicamentos antiepilépticos, como tratamiento "complementario" para la epilepsia focal en adultos y adolescentes.

Se quería saber qué tan bien funciona la rufinamida como tratamiento complementario para tratar la epilepsia resistente a los medicamentos, incluidos los posibles efectos beneficiosos y cualquier efecto no deseado del tratamiento.

¿Qué se hizo?
Se buscaron estudios que investigaran el uso de la rufinamida como tratamiento adicional para la epilepsia resistente a los medicamentos.

Se buscaron los estudios controlados aleatorizados, en los que se decide al azar el tratamiento administrado a las personas, porque estos estudios suelen proporcionar la evidencia más fiable sobre los efectos de un tratamiento. La evidencia encontrada se evaluó sobre la base de cómo se realizaron los estudios, los tamaños de los mismos y si los hallazgos fueron consistentes.

Fecha de búsqueda: se incluyó la evidencia publicada hasta el 20 de febrero de 2020.

Qué se encontró
Se encontraron seis estudios con 1759 personas (de cuatro a 80 años). Cuatro estudios incluyeron a personas con convulsiones focales y dos estudios incluyeron a niños con el síndrome de Lennox-Gastaut (un tipo de epilepsia que afecta a los niños). Se trataba de estudios a corto plazo: los tratamientos se administraron por un máximo de 96 días y las evaluaciones continuaron hasta tres a seis meses después.

Los estudios evaluaron el tratamiento complementario con rufinamida en comparación con un tratamiento complementario simulado (placebo). Las dosis de rufinamida en los estudios variaron entre 200 y 3200 mg diarios.

Interesaba saber cuántos ataques presentaron los participantes. También se deseaba saber si el agregado de rufinamida afectaba el número y los tipos de efectos no deseados.

¿Cuáles son los resultados de la revisión?
Agregar rufinamida a otro medicamento antiepiléptico probablemente redujo más la frecuencia de las crisis epilépticas que agregar placebo (seis estudios). El agregado de rufinamida probablemente aumentó más los períodos libres de crisis epilépticas (sin convulsiones) que el agregar placebo, aunque sólo un estudio lo midió.

Más personas dejaron de tomar rufinamida complementaria (debido a los efectos no deseados o por cualquier otra razón) que las que dejaron de tomar el tratamiento complementario placebo (seis estudios). Los efectos no deseados fueron probablemente más frecuentes en las personas que recibieron rufinamida complementaria en lugar de placebo. Los efectos no deseados que se informaron incluyeron: sensación de mareo (tres estudios), sensación de cansancio (tres estudios), sensación de malestar (tres estudios), dolor de cabeza (tres estudios), sensación de somnolencia o sueño (seis estudios), sensación de malestar (vómitos) (cuatro estudios) y visión doble (tres estudios).

¿Qué fiabilidad tienen los resultados?
Hay (cierta) confianza moderada en los hallazgos sobre los efectos de la rufinamida complementaria sobre el número de crisis epilépticas que presentaron las personas y en algunos de los efectos no deseados que se observaron (mareos, somnolencia, dolores de cabeza, cansancio y malestar). Estos resultados podrían cambiar si se dispusiera de más evidencia.

Hay menos confianza (no está claro) en los efectos no deseados de vómitos y visión doble que se observaron con la rufinamida complementaria, porque los resultados de estos efectos variaron ampliamente. Es probable que estos resultados cambiasen si se dispusiera de más evidencia.

Todos los estudios fueron realizados o patrocinados por una empresa farmacéutica que fabrica rufinamida, lo que puede haber afectado a la forma en que los estudios se diseñaron, realizaron e informaron. Un estudio no informó completamente su diseño.

Conclusiones
Agregar rufinamida a un medicamento antiepiléptico probablemente reduce las convulsiones más que un placebo, pero probablemente causa más efectos indeseados (a corto plazo); más personas interrumpieron el tratamiento complementario con rufinamida.

Conclusiones de los autores: 

En las personas con epilepsia focal refractaria, la rufinamida utilizada como un tratamiento complementario fue efectiva para reducir la frecuencia de las crisis epilépticas. Sin embargo, los ensayos examinados tuvieron una duración relativamente corta y no aportan evidencia del uso a largo plazo de la rufinamida. A corto plazo, la rufinamida como tratamiento complementario se asoció con varios eventos adversos. Esta revisión se centró en la administración de rufinamida en la epilepsia focal refractaria y los resultados no se pueden generalizar al tratamiento complementario de las epilepsias generalizadas. Asimismo, no se pueden realizar inferencias acerca de los efectos de la rufinamida cuando se administra como monoterapia.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso central (trastorno neurológico). Las crisis epilépticas son el resultado de una actividad eléctrica excesiva y anormal de las células nerviosas de la corteza cerebral. A pesar del desarrollo de más de diez fármacos antiepilépticos (FAE) nuevos desde principios de 2000, aproximadamente un tercio de las personas con epilepsia aún son resistentes a la farmacoterapia y a menudo requieren tratamiento con una combinación de FAE. En esta revisión se resumió la evidencia actual con respecto a la rufinamida, una medicación anticonvulsivante nueva, que, como derivado del triazol, no está estructuralmente relacionada con otra medicación anticonvulsivante utilizada actualmente, administrada como un tratamiento complementario para la epilepsia refractaria. En enero de 2009 la rufinamida fue aprobada por la Food and Drug Administration de los EE.UU. para el tratamiento de los niños a partir de cuatro años de edad con síndrome de Lennox-Gastaut. También está aprobada como un tratamiento complementario para los adultos y adolescentes con crisis epilépticas focales.

Ésta es una versión actualizada de la revisión Cochrane original publicada en 2018.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia y la tolerabilidad de la rufinamida como tratamiento complementario en personas con epilepsia refractaria.

Métodos de búsqueda: 

No se impusieron restricciones de idioma. También se estableció contacto con los fabricantes de rufinamida y los investigadores en el área para identificar cualquier estudio relevante no publicado.

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorizados, doble ciego, controlados con placebo, de la rufinamida complementaria, que hubiesen seleccionado a personas (de cualquier edad o sexo) con epilepsia refractaria.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron los ensayos para la inclusión y extrajeron los datos relevantes. Se evaluaron las siguientes medidas de resultado: Reducción del 50% o más en la frecuencia de las crisis epilépticas (desenlace principal), períodos libres de crisis epilépticas, retiro del tratamiento y efectos adversos (desenlaces secundarios). Los análisis primarios fueron por intención de tratar (ITT) y se presentaron las razones de riesgos (RR) resumidas con los intervalos de confianza (IC) del 95%. La respuesta a la dosis se evaluó en modelos de regresión. Se realizó una evaluación del "riesgo de sesgo" para cada estudio incluido mediante la herramienta Cochrane "Risk of bias" y la certeza general de la evidencia se evaluó mediante los criterios GRADE.

Resultados principales: 

La revisión incluyó seis ensayos con 1759 participantes. Cuatro ensayos (1563 participantes) incluyeron a personas con crisis epilépticas focales no controladas. Dos ensayos (196 participantes) incluyeron individuos con síndrome de Lennox-Gastaut establecido. En general, la edad de los adultos varió entre 18 y 80 años y la de los niños entre cuatro y 16 años. Las fases iniciales variaron de 28 a 56 días y las fases doble ciego de 84 a 96 días. Cinco de los seis ensayos incluidos describieron métodos adecuados de ocultación de la asignación al azar y solo tres describieron un cegamiento adecuado. Todos los análisis fueron por ITT. En general, cinco estudios tuvieron riesgo bajo de sesgo y uno tuvo riesgo incierto de sesgo debido a la falta de información sobre el diseño del estudio. Todos los ensayos fueron patrocinados por el fabricante de la rufinamida y, por lo tanto, tuvieron alto riesgo de sesgo de financiamiento.

La RR general para la reducción del 50% o más en la frecuencia de las crisis epilépticas fue 1,79 (IC del 95%: 1,44 a 2,22; seis ensayos controlados aleatorizados [ECA], 1759 participantes; evidencia de certeza moderada), lo que indica que la rufinamida (más los FAE convencionales) fue significativamente más efectiva que el placebo (más los FAE convencionales) en la reducción de la frecuencia de las crisis epilépticas en al menos el 50%, cuando se agregó a los FAE de uso convencional en personas con epilepsia focal refractaria. Los datos de un solo estudio (73 participantes) informaron sobre los períodos libres de crisis epilépticas: RR 1,32 (IC del 95%: 0,36 a 4,86; un ECA, 73 participantes; evidencia de certeza moderada). La RR general de retiro del tratamiento (por cualquier motivo y debido al FAE) fue 1,83 (IC del 95%: 1,45 a 2,31; seis ECA, 1759 participantes; evidencia de certeza moderada), lo que demuestra que con la rufinamida hubo una probabilidad significativamente mayor de retiro que con placebo. La mayoría de los efectos adversos tuvieron una probabilidad significativamente mayor de producirse en el grupo tratado con rufinamida. Los eventos adversos que se asociaron significativamente con la rufinamida fueron cefalea, mareos, somnolencia, vómitos, náuseas, fatiga y diplopía. Las RR de estos efectos adversos fueron las siguientes: cefalea 1,36 (IC del 95%: 1,08 a 1,69; tres ECA, 1228 participantes; evidencia de certeza alta); mareos 2,52 (IC del 95%: 1,90 a 3,34; tres ECA, 1295 participantes; evidencia de certeza moderada); somnolencia 1,94 (IC del 95%: 1,44 a 2,61; seis ECA, 1759 participantes; evidencia de certeza moderada); vómitos 2,95 (IC del 95%: 1,80 a 4,82; cuatro ECA, 777 participantes; evidencia de certeza baja); náuseas 1,87 (IC del 95%: 1,33 a 2,64; tres ECA, 1295 participantes; evidencia de certeza moderada); fatiga 1,46 (IC del 95%: 1,08 a 1,97; tres ECA, 1295 participantes; evidencia de certeza moderada) y diplopía 4,60 (IC del 95%: 2,53 a 8,38; tres ECA, 1295 participantes; evidencia de certeza baja). No hubo heterogeneidad importante entre los desenlaces de los estudios. En general, la evidencia se consideró de calidad moderada a baja, debido al riesgo potencial de sesgo de algunos estudios que contribuyeron al análisis y a los IC amplios.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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