Cambios en la dieta para el cólico infantil

Pregunta de la revisión

¿Los lactantes que presentan cólicos muestran una mejoría cuando las madres que amamantan siguen una dieta con bajo contenido de alergenos, o cuando los lactantes alimentados con leche maternizada son alimentados con leche maternizada especial?

Antecedentes

El cólico infantil es un problema común que aqueja a lactantes sanos en los tres primeros meses de vida. Se caracteriza por episodios de llanto inconsolable que se prolonga durante más de tres horas por día, durante más de tres días a la semana, durante al menos tres semanas.

Puede ser muy angustiante para los padres.

Los cambios alimentarios, como la eliminación de la leche de vaca de la dieta de la madre que amamanta o el cambio en los lactantes alimentados con leche maternizada a una leche maternizada especial con soja, podrían reducir los síntomas del cólico.

Características de los estudios

Se encontraron 15 ensayos controlados aleatorios, un tipo de estudio en el que los participantes son asignados al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento, que incluyeron a un total de 1121 lactantes con cólicos. La evidencia está actualizada hasta julio de 2018.

Los lactantes (cantidad equilibrada de niños y niñas) tenían menos de tres meses de vida.

Resultados clave

La mayoría de los estudios informó datos sobre una combinación de resultados: la duración del llanto, el número de pacientes que responden en cada grupo después del tratamiento (es decir, los que presentaron una disminución en el llanto diario) o la frecuencia de los episodios de llanto. Ningún estudio informó la calidad de vida de los padres o de la familia, el sueño infantil ni la satisfacción de los padres. Seis estudios informaron que no hubo efectos secundarios como resultado de los cambios alimentarios.

Dieta con bajo contenido de alergenos

Un estudio (90 lactantes) encontró que más lactantes amamantados respondieron a una dieta materna con bajo contenido de alergenos que los lactantes que recibieron una dieta estándar que contenía alergenos potenciales conocidos.

Un estudio (120 lactantes) encontró poca diferencia en los lactantes amamantados cuyas madres recibieron una dieta con bajo contenido de alergenos (10/16; 62,5%) y en los lactantes alimentados con leche maternizada que recibieron leche de soja (29/44; 65,9%), pero los investigadores encontraron que los lactantes amamantados respondieron más al clorhidrato de diciclomina (un comprimido para tratar los espasmos del estómago) que los lactantes alimentados con leche maternizada.

Leche maternizada hidrolizada

Dos estudios (64 lactantes) no encontraron diferencias en la duración del llanto entre los grupos de leche hidrolizada (hipoalergénica) y de leche de vaca estándar. De estos estudios, uno (43 lactantes) informó una mayor reducción del tiempo de llanto al final del estudio en los lactantes que recibieron leche hidrolizada.

Un tercer estudio (22 lactantes) encontró que dos tipos de leche maternizada hidrolizada presentaron una efectividad similar para resolver los síntomas del cólico en los lactantes que comenzaron recibiendo leche maternizada estándar.

Un cuarto estudio (21 lactantes) informó que los lactantes cuyos padres recibieron información y apoyo presentaron una reducción más rápida del tiempo de llanto que los lactantes que recibieron leche maternizada hidrolizada o dieta libre de lácteos y soja (en el plazo de nueve días).

Un quinto estudio (267 lactantes) encontró que la leche maternizada parcialmente hidrolizada con oligosacáridos (carbohidratos) y una leche maternizada estándar con simeticona (un fármaco para tratar los síntomas de gases) redujeron los episodios de cólicos después de siete días, pero los efectos fueron mayores en el grupo de leche hidrolizada más oligosacáridos después de dos semanas.

Suplementos de enzimas de lactasa

Tres estudios (138 lactantes) probaron el efecto del agregado de lactasa (una enzima que ayuda a descomponer la lactosa [azúcar] de la leche) a la leche de los lactantes. Los resultados no se presentaron en una forma que permitiera el análisis.

Extracto de bálsamo de hinojo, camomila y limón

Un estudio (93 lactantes) encontró que el tiempo de llanto diario promedio en los lactantes amamantados se redujo en el transcurso de una semana de tratamiento con un extracto de bálsamo de hinojo, camomila y limón.

Leche maternizada a base de proteínas de soja

Un estudio (19 lactantes) encontró que, en comparación con la leche de vaca maternizada, la leche de soja maternizada redujo el tiempo de llanto y aumentó el número de pacientes que respondieron al tratamiento. Sin embargo, las guías internacionales no apoyan la administración de leche de soja debido a las inquietudes en cuanto a que puede repercutir en las hormonas de los lactantes, de manera que estos resultados no son relevantes.

Un estudio (27 lactantes) comparó leche maternizada de soja más polisacáridos (carbohidratos) con leche maternizada de soja sola, pero no presentó los resultados en una forma que se pudiera analizar.

Calidad de la evidencia

Muchos de los estudios incluyeron solo un pequeño número de participantes y eran de baja calidad. No se encontró evidencia de efectividad para la mayoría de las intervenciones alimentarias. Cuando los estudios informaron algunos efectos beneficiosos, los mismos no fueron lo bastante grandes como para ser significativos.

Conclusiones

Según la evidencia disponible, no es posible recomendar ninguna de las modificaciones alimentarias evaluadas en esta revisión.

Conclusiones de los autores: 

Actualmente, la evidencia de la efectividad de las modificaciones alimentarias para el tratamiento del cólico infantil es escasa y presenta un riesgo significativo de sesgo. En los pocos estudios disponibles, el tamaño de la muestra fue pequeño y en su mayoría hubo serias limitaciones. No hubo estudios suficientes, lo que limita el uso del metanálisis. Los efectos beneficiosos informados de las leches maternizadas hidrolizadas fueron inconsistentes.

Según la evidencia disponible, no es posible recomendar ninguna intervención. Se necesitan estudios futuros de intervenciones individuales, que utilicen medidas de resultado clínicamente significativas y un diseño y poder estadístico apropiados.

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Antecedentes: 

Con frecuencia el cólico infantil se define como llanto inconsolable durante al menos tres horas por día, en al menos tres días por semana, durante al menos tres semanas. Este trastorno parece ser más frecuente en las primeras seis semanas de vida (rango de prevalencia del 17% al 25%), de acuerdo a la ubicación específica informada y las definiciones utilizadas, y por lo general se resuelve alrededor de los tres meses de vida. La etiopatogénesis del cólico infantil no está clara, pero es muy probable que sea multifactorial. Se cree que hay varios componentes psicológicos, conductuales y biológicos (hipersensibilidad alimentaria, alergia o ambos; la microflora intestinal y la dismotilidad) que contribuyen a su manifestación. La función de la dieta como un componente en el cólico infantil sigue siendo polémica.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las modificaciones alimentarias para la reducción del cólico en los lactantes menores de cuatro meses de vida.

Estrategia de búsqueda (: 

En julio de 2018, se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, en otras 17 bases de datos y en dos registros de ensayos. También se realizaron búsquedas en Google, se verificaron y se realizaron búsquedas manuales de referencias y se estableció contacto con los autores de los estudios.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) y ensayos controlados cuasialeatorios que evaluaron los efectos de las modificaciones alimentarias, solas o en combinación, en lactantes menores de cuatro meses de vida con cólicos versus otra intervención o placebo. Se utilizaron definiciones específicas para el cólico, la edad de la aparición y los métodos para realizar la intervención. La "modificación de la dieta" se definió como cualquier dieta alterada para incluir o excluir determinados componentes.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane. El resultado primario fue la duración del llanto y los resultados secundarios fueron la respuesta a la intervención, la frecuencia de los episodios de llanto, la calidad de vida de los padres/familia, la duración del sueño infantil, la satisfacción de los padres y los efectos adversos.

Resultados principales: 

Se incluyeron 15 ECA con 1121 lactantes (números equilibrados de niños y niñas) de dos a 16 semanas de vida. Todos los estudios fueron pequeños y con alto riesgo de sesgo a través de factores de diseño múltiples (p.ej., selección, desgaste). Los estudios cubrieron una variedad amplia de intervenciones alimentarias y hubo un alcance limitado para el metanálisis. Con el uso de los criterios GRADE, la calidad de la evidencia se consideró muy baja.

Dieta materna con bajo contenido de alergenos versus dieta que contiene alergenos potenciales conocidos: un estudio (90 lactantes) encontró que 35/47 (74%) de los lactantes respondieron a una dieta materna con bajo contenido de alergenos, en comparación con 16/43 (37%) de los lactantes que recibieron una dieta que contenía alergenos potenciales conocidos.

Dieta con bajo contenido de alergenos o leche maternizada de soja versus clorhidrato de diciclomina: un estudio (120 lactantes) encontró que 10/15 (66,6%) lactantes amamantados respondieron al clorhidrato de diciclomina, en comparación con 24/45 (53,3%) lactantes alimentados con leche maternizada. Hubo poca diferencia en la respuesta entre los lactantes amamantados cuya madre realizó un cambio en la dieta (10/16; 62,5%) y los lactantes que recibieron leche maternizada de soja (29/44; 65,9%).

Leche maternizada hidrolizada versus leche maternizada estándar: Dos estudios (64 lactantes) no encontraron diferencias en la duración del llanto, informada como un resultado dicotómico: cociente de riesgos 2,03; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,81 a 5,10; evidencia de muy baja calidad. El autor de un estudio confirmó que no hubo efectos adversos. Un estudio (43 lactantes) informó una mayor reducción del tiempo de llanto después de la intervención con leche maternizada hidrolizada (104 min/d; IC del 95%: 55 a 155) que con leche maternizada estándar (3 min/d; IC del 95%: -63 a 67).

Leche maternizada hidrolizada versus otra leche maternizada hidrolizada: un estudio (22 lactantes) encontró que dos tipos de leche maternizada hidrolizada tuvieron la misma efectividad para resolver los síntomas de los lactantes que comenzaron con leche maternizada estándar (Alimentum redujo el llanto a 2,21 h/d [desviación estándar (DE) 0,40] y Nutramigen a 2,93 h/d [DE 0,70]).

Leche maternizada hidrolizada o dieta materna libre de lácteos y soja versus agregado de educación u orientación de los padres: un estudio (21 lactantes) encontró que el tiempo de llanto disminuyó a 2,03 h/d (DE 1,03) en el grupo de leche hidrolizada o libre de lácteos y soja en comparación con 1,08 h/d (DE 0,7) en el grupo de educación u orientación de los padres, nueve días en la intervención.

Leche maternizada parcialmente hidrolizada, con menor contenido de lactosa, basada en suero que contiene oligosacáridos versus leche maternizada estándar con simeticona: un estudio (267 lactantes) encontró que ambos grupos presentaron una disminución en los episodios de cólicos (resultado secundario) después de siete días (leche maternizada parcialmente hidrolizada: de 5,99 episodios [DE 1,84] a 2,47 episodios [DE 1,94]; leche maternizada estándar: de 5,41 episodios [DE 1,88] a 3,72 episodios [DE 1,98]). Después de dos semanas la diferencia entre los dos grupos fue significativa (parcialmente hidrolizada: 1,76 episodios [DE 1,60]; leche maternizada estándar: 3,32 episodios [DE 2,06]). El autor del estudio confirmó que no hubo efectos adversos.

Suplementos de enzimas de lactasa versus placebo: tres estudios (138 lactantes) evaluaron esta comparación, pero ninguno informó datos susceptibles al análisis para alguno de los resultados. No hubo efectos adversos en ninguno de los estudios.

Extracto de Foeniculum vulgare, Matricariae recutita, y Melissa officinalis versus placebo: un estudio (93 lactantes) encontró que el tiempo de llanto diario promedio fue inferior en los lactantes que recibieron el extracto (76,9 min/d [DE 23,5]), que en los lactantes que recibieron placebo (169,9 min/d [DE 23,1]), al final del estudio de una semana. No hubo efectos adversos.

Leche maternizada a base de proteínas de soja versus leche maternizada a base de proteínas de leche de vaca estándar: un estudio (19 lactantes) informó un tiempo de llanto medio de 12,7 h/semana (DE 16,4) en el grupo de leche maternizada de soja versus 17,3 h/semana (DE 6,9) en el grupo de leche de vaca estándar, y que 5/10 (50%) respondieron en el grupo de leche maternizada de soja versus 0/9 (0%) en el grupo de leche de vaca estándar.

Leche maternizada con proteínas de soja y polisacáridos versus leche maternizada con proteínas de soja estándar: un estudio (27 lactantes) evaluó esta comparación, pero no proporcionó datos desglosados del número de pacientes que respondieron en cada grupo después del tratamiento.

Ningún estudio informó los resultados secundarios calidad de vida de los padres o de la familia, duración del sueño infantil en 24 horas ni satisfacción de los padres.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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