Gastrostomía endoscópica percutánea versus alimentación con sonda nasogástrica para adultos con trastornos de deglución

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Varios trastornos comprometen el paso de los alimentos por el tracto gastrointestinal. Los pacientes con trastornos de deglución pueden desarrollar un estado nutricional bajo, que afecta su recuperación de la enfermedad, la cirugía y la lesión. Las afecciones asociadas con los trastornos de deglución incluyen enfermedades neurológicas, demencia, cáncer de cabeza y cuello, esclerosis lateral amiotrófica, obstrucción física y disfagia por accidente cerebrovascular. La alimentación con sonda nasogástrica es una técnica consagrada en el tiempo para proporcionar apoyo nutricional; la sonda puede ser insertada por una enfermera. La gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) incluye una sonda de alimentación insertada directamente en el estómago a través del abdomen y es particularmente útil cuando se necesita proporcionar nutrición enteral durante un período de tiempo. El uso prolongado de una sonda nasal puede llevar a complicaciones como daño en la nariz y la laringe, sinusitis crónica, reflujo gastroesofágico y neumonía por aspiración.

Las pruebas actualizadas para esta revisión se obtuvieron a partir de nueve estudios controlados que compararon una sonda nasogástrica con la GEP en un total de 686 pacientes. Siete estudios midieron la interrupción de la alimentación, el bloqueo o la pérdida de la sonda de alimentación o la falta de cumplimiento con el tratamiento en 314 pacientes asignados al azar a una sonda gástrica nasal o a la GEP. Los estudios revelaron una probabilidad mayor de fracaso del tratamiento y aparición de neumonía con la sonda gástrica nasal. El número de muertes no fue diferente con los dos métodos; tampoco lo fue la aparición general de complicaciones. Las limitaciones posibles de esta revisión incluyen el número pequeño de participantes en la mayoría de los estudios, cuya explicación es el costo elevado de la GEP y la necesidad de realizar una endoscopia al utilizarla, los desafíos operativos de realizar un ensayo clínico en esta área y la duración diferente del seguimiento de los pacientes en los estudios (desde no más de cuatro semanas hasta seis meses).

Conclusiones de los autores: 

La GEP se asoció con una probabilidad inferior de fracaso de la intervención, lo cual sugiere que el procedimiento endoscópico es más efectivo y seguro en comparación con la sonda nasogástrica. No hay ninguna diferencia significativa en las tasas de mortalidad entre los grupos de comparación, ni en la neumonía independientemente de la enfermedad subyacente (diagnóstico médico). Los estudios futuros deben incluir períodos de seguimiento planificados y ejecutados previamente, la técnica de gastrostomía y la experiencia de los profesionales para permitir un análisis de subgrupos más detallado.

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Antecedentes: 

Varios trastornos comprometen el paso de los alimentos por el tracto gastrointestinal. Aunque la alimentación por sonda nasogástrica es una técnica tradicional, demostrada con el tiempo, su uso prolongado puede provocar complicaciones como lesiones del ala nasal, sinusitis crónica, reflujo gastroesofágico y neumonía por aspiración. Otro método de infusión, la gastrostomía endoscópica percutánea (GEP), en general se utiliza cuando es necesaria la nutrición enteral durante un período más largo de tiempo. Existe una demanda alta de GEP en los pacientes con trastornos de deglución, aunque no hay pruebas consistentes acerca de su efectividad y seguridad en comparación con la sonda nasogástrica.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad y la seguridad de la GEP en comparación con la sonda nasogástrica para adultos con trastornos de deglución.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en The Cochrane Library, MEDLINE, EMBASE y LILACS desde el inicio hasta agosto de 2009, y también se estableció contacto con los autores principales en la materia. No hubo restricciones de idioma en las búsquedas.

Criterios de selección: 

Se planificó incluir ensayos controlados aleatorios que compararan la GEP versus la sonda nasogástrica para adultos con trastornos de deglución o disfagia e indicaciones de apoyo nutricional, con cualquier enfermedad subyacente. El resultado primario fue el fracaso de la intervención (interrupción de la alimentación, bloqueo o pérdida de la sonda, falta de cumplimiento con el tratamiento).

Obtención y análisis de los datos: 

Los revisores realizaron la selección, la extracción de datos y la evaluación de la calidad metodológica de los estudios. Para las variables dicotómicas y continuas, se utilizó el cociente de riesgos (CR) y la diferencia media (DM), respectivamente con el modelo estadístico de efectos aleatorios y el intervalo de confianza (IC) del 95%. Se asumió heterogeneidad estadística cuando I2 > 50%.

Resultados principales: 

Se incluyeron nueve estudios controlados aleatorios. El fracaso de la intervención ocurrió en 19/156 pacientes en el grupo de GEP y en 63/158 pacientes en el grupo de sonda nasogástrica (CR 0,24 [IC del 95%: 0,08 a 0,76; p = 0,01]) a favor de la GEP. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de comparación en cuanto a las complicaciones (CR 1,00; IC del 95%: 0,91 a 1,11; p = 0,93).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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