Tratamientos para las fracturas de la mandíbula inferior

Pregunta de la revisión

El maxilar inferior (también conocido como la mandíbula) es un hueso importante que da forma al rostro, mantiene los dientes inferiores en su lugar y se utiliza para mover la boca, para hablar y masticar la comida. Las fracturas ocurren con mayor frecuencia en la parte de la mandíbula inferior que soporta los dientes (conocida como el cuerpo), la parte donde la mandíbula se curva hacia arriba en el cuello (el ángulo), o en la articulación de forma nudosa que se encuentra en la parte superior del hueso de la mandíbula (el cóndilo). Los tratamientos disponibles alinean y estabilizan la fractura, permitiendo que el hueso se cure en la posición adecuada. Los tratamientos pueden o no implicar una cirugía.

Esta revisión, producida por el Grupo Cochrane de Salud Oral (Cochrane Oral Health Group), examina los diferentes métodos para tratar las fracturas del cuerpo y el ángulo de la mandíbula en las investigaciones y los estudios existentes.

Antecedentes

Las personas de todas las edades se pueden fracturar la mandíbula inferior, pero las fracturas se producen principalmente como resultado de la violencia (por ejemplo, al recibir un golpe o un puñetazo en la mandíbula) o al verse involucradas en un accidente en la carretera (por ejemplo, accidentes de coche o de bicicleta). Estas fracturas se pueden estabilizadas atando físicamente la mandíbula con un sistema de barras, alambres o bandas elásticas (fijación intermaxilar), o utilizando pequeños tornillos o placas fijadas directamente a las secciones fracturadas del hueso de la mandíbula inferior mientras se permite que la boca se abra (fijación rígida).

Características de los estudios

La evidencia sobre la cual se basa esta revisión fue actualizada hasta el 28 de febrero de 2013. En esta revisión se incluyeron 12 estudios con un total combinado de 689 participantes. Los participantes tenían edades comprendidas entre los 16 y los 68 años y la mayoría de los participantes (90%) eran varones. Todos los estudios compararon diferentes tipos de tratamientos quirúrgicos, y cada estudio evaluó un aspecto diferente del tratamiento quirúrgico, como los diferentes tipos de placas, tornillos o alambres o el tiempo de inmovilización de la mandíbula después de la cirugía.

Resultados clave

Hubo preocupaciones sobre el diseño y la calidad de todos los estudios. Todos los estudios evaluaron diferentes aspectos del tratamiento quirúrgico. Ninguno de los estudios evaluó los tratamientos no quirúrgicos como la fijación intermaxilar y ningún estudio comparó el tratamiento quirúrgico con el no quirúrgico. Como resultado, no hay evidencia clara que indique qué enfoque es el mejor para tratar estas fracturas.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia encontrada es baja. Se recomienda que se realicen nuevos estudios de investigación bien realizados en esta esfera.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión ilustra que actualmente no hay evidencia suficiente para apoyar la efectividad de un enfoque único en el tratamiento de las fracturas de mandíbula sin implicación condilar. La falta de evidencia de alta calidad se puede explicar por la diversidad clínica, la variabilidad de los instrumentos de evaluación utilizados y la dificultad de calificar los resultados con los instrumentos de medición existentes. Hasta que se disponga de evidencia de alto nivel, las decisiones sobre el tratamiento se deben basar en la experiencia previa del médico y en las circunstancias individuales.

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Antecedentes: 

Las fracturas de la mandíbula (maxilar inferior) son frecuentes y suelen estar relacionadas con la violencia interpersonal o los accidentes de tráfico. Las fracturas de mandíbula se pueden tratar mediante técnicas abiertas (quirúrgicas) y cerradas (no quirúrgicas). Los sitios de fractura se inmovilizan con fijación intermaxilar (FIM) u otros dispositivos externos o internos (es decir, placas y tornillos) para permitir la curación del hueso. Se han utilizado diversas técnicas, pero existe incertidumbre con respecto a las indicaciones específicas de cada enfoque.

Objetivos: 

El objetivo de esta revisión es proporcionar evidencia fiable de los efectos de cualquier intervención abierta (quirúrgica) o cerrada (no quirúrgica) que se pueda utilizar en el tratamiento de las fracturas mandibulares, excluidos los cóndilos, en pacientes adultos.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en las siguientes bases de datos electrónicas: el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Salud Oral (Cochrane Oral Health Group) (hasta el 28 de febrero de 2013), el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (la Cochrane Library 2013, número 1), MEDLINE vía OVID (1950 hasta el 28 de febrero de 2013), EMBASE vía OVID (1980 hasta el 28 de febrero de 2013), el metaRegister of Controlled Trials (hasta el 7 de abril de 2013), ClinicalTrials.gov (hasta el 7 de abril de 2013) y la WHO International Clinical Trials Registry Platform (hasta el 7 de abril de 2013). Se verificaron las listas de referencias de todos los ensayos identificados para obtener estudios adicionales. No hubo restricciones en cuanto al idioma o fecha de publicación.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados que evaluaran el tratamiento de las fracturas de mandíbula sin compromiso condilar. Se incluyeron todos los estudios que compararon diferentes enfoques de tratamiento.

Obtención y análisis de los datos: 

Al menos dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Los resultados se expresaron como modelos de efectos aleatorios mediante el uso de diferencias de medias para los resultados continuos y riesgos relativos para los resultados dicotómicos con intervalos de confianza del 95%. La heterogeneidad se debía investigar incluyendo factores clínicos y metodológicos.

Resultados principales: 

Se incluyeron 12 estudios, considerados con riesgo de sesgo alto (seis) e incierto (seis), con 689 participantes (830 fracturas). En las intervenciones se examinaron diferentes materiales y morfología de las placas; el uso de uno o dos tornillos tirafondo; la microplaca frente a la miniplaca; la movilización temprana y tardía; los alambres de ojal frente al Rapid IMF™ y el tratamiento de las fracturas de ángulo con acceso intraoral solo o combinado con un enfoque transbucal. Los resultados orientados al paciente se ignoraron en gran medida y las puntuaciones de dolor postoperatorio se informaron de manera inadecuada. Desafortunadamente, solo se realizaron uno o dos ensayos con muestras de pequeño tamaño para cada comparación y resultado. Por lo tanto, los resultados y las conclusiones se deben interpretar con cautela. Fue posible agrupar los resultados de dos comparaciones que evaluaron un resultado. Los datos agrupados de dos estudios que compararon dos miniplacas versus una miniplaca no mostraron diferencias significativas en cuanto al riesgo de infección postoperatoria del sitio quirúrgico (riesgo relativo [RR] 1,32; IC del 95%: 0,41 a 4,22; p = 0,64; I2 = 0%). De manera similar, no se encontraron diferencias en cuanto a la infección postoperatoria entre el uso de dos miniplacas tridimensionales (3D) y estándar (2D) (RR 1,26; IC del 95%: 0,19 a 8,13; p = 0,81, I2 = 27%). Los estudios incluidos tuvieron un pequeño número de participantes, con un escaso número de eventos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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