Intervenciones psicológicas y educativas para el eccema atópico en niños

El eccema atópico es una enfermedad de la piel que se caracteriza por inflamación y picor, y que afecta la calidad de vida de los niños con eccema y sus padres o cuidadores. Afecta a un número grande y cada vez mayor de niños en todo el mundo. Los enfoques psicológicos y educativos se han utilizado para complementar la medicación en el tratamiento del eccema, por ejemplo, con el uso de técnicas psicológicas sencillas para tratar el picor y la necesidad de rascarse o los trastornos del sueño. Las intervenciones educativas, administradas a individuos y grupos por parte de personal de enfermería o equipos de especialistas en ámbitos hospitalarios o comunitarios, se han utilizado para ayudar a los padres y a los niños a conocer el trastorno y su papel en el éxito del tratamiento. Sin embargo, el efecto de estos enfoques no se ha medido de forma sistemática.

En esta revisión se incluyeron diez estudios: cinco estaban en la revisión original y cinco se incorporaron en esta actualización.

Nueve estudios fueron educativos y se centraron principalmente en los padres (número total de participantes n = 2003), y el décimo fue una intervención psicológica centrada en los niños (n = 44).

El resultado principal de esta revisión es que actualmente sólo existe evidencia de investigación limitada acerca del efecto de los enfoques educativos y psicológicos cuando se utilizan con la medicación para el tratamiento del eccema de la niñez. Los estudios incluidos proporcionaron una diversidad de intervenciones, desde una única consulta de 15 minutos hasta una serie integral de sesiones administradas a grupos de padres durante 12 horas. Los detalles de las intervenciones utilizadas y la base teórica educativa generalmente se describen de forma deficiente. Las medidas de desenlace variaron entre los estudios.

Aunque no es posible establecer conclusiones definitivas a partir de esta revisión, varios estudios que utilizaron intervenciones educativas demostraron mejorías en la gravedad del eccema y la calidad de vida de los niños y las familias. En particular, dos estudios parecieron prometedores. Un estudio grande (n = 992) que utilizó una intervención educativa grupal multidisciplinaria en un ámbito hospitalario mostró mejorías moderadas en la gravedad de la enfermedad y la calidad de vida. El único estudio que utilizó enfoques psicológicos indicó que los métodos de relajación redujeron la gravedad del eccema en comparación con la discusión solamente.

Se necesitan estudios de investigación adicionales sobre este tema, y se le debe dar prioridad a la comparación de la costo-efectividad relativa de la educación a los padres por parte de profesionales sanitarios en equipos o de personal de enfermería solamente. También se debe comparar con la autoayuda independiente. Se debe considerar el período de tiempo más apropiado para evaluar el efecto de las intervenciones.

Conclusiones de los autores: 

Esta actualización incorporó cinco ECA nuevos que utilizaron intervenciones educativas como un complemento al tratamiento convencional en niños con eccema atópico. No se identificaron estudios adicionales que utilizaran intervenciones psicológicas. La inclusión de nuevos estudios no ha alterado significativamente las conclusiones de la revisión original. Los estudios educativos en la revisión original, como en esta actualización, carecen de detalles acerca del diseño de la intervención y no utilizan un marco de intervenciones complejas. Pocos utilizan una base teórica explícita, y los componentes de cada intervención no se describen de forma suficiente para permitir la replicación. La falta relativa de ensayos diseñados de forma rigurosa aporta evidencia limitada de la efectividad de las intervenciones educativas y psicológicas para ayudar a tratar el eccema atópico en los niños. Sin embargo, hay alguna evidencia a partir de los estudios pediátricos incluidos que utilizan diferentes modelos de administración de intervenciones educativas (intervenciones para el eccema con profesionales múltiples y consultorios dirigidos por personal de enfermería) de que las mismas pueden dar lugar a mejorías en la gravedad de la enfermedad y la calidad de vida. Las intervenciones educativas y psicológicas requieren un desarrollo adicional mediante un marco de intervenciones complejas. Se necesita una evaluación comparativa para examinar su impacto en la gravedad del eccema, la calidad de vida, los trastornos psicológicos y la costo-efectividad. También se necesita una comparación de las intervenciones educativas con autoayuda psicosocial independiente.

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Antecedentes: 

Las intervenciones psicológicas y educativas se utilizaron como complemento del tratamiento convencional para los niños con eccema atópico a fin de mejorar la efectividad del tratamiento tópico. Ésta es una actualización de la revisión Cochrane original.

Objetivos: 

Evaluar el efecto de las intervenciones psicológicas y educativas para el eccema atópico en niños.

Métodos de búsqueda: 

Se actualizaron las búsquedas en las siguientes bases de datos hasta enero de 2013: el Registro especializado del Grupo Cochrane de Piel (Cochrane Skin Group), CENTRAL en The Cochrane Library (2012, número 12), MEDLINE (desde 1946), EMBASE (desde 1974), OpenGrey y PsycINFO (desde 1806). También se realizaron búsquedas en seis registros de ensayos y se examinaron las listas de referencias de los estudios incluidos y excluidos para obtener más referencias de ensayos controlados aleatorizados (ECA) relevantes.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados de intervenciones psicológicas o educativas, o ambas, utilizadas para ayudar a los niños y a sus cuidadores en el tratamiento del eccema atópico.

Obtención y análisis de los datos: 

Tres autores, de forma independiente, aplicaron los criterios de elegibilidad, evaluaron la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. La falta de datos comparables impidió la síntesis de los datos, y no fue posible realizar el metanálisis debido a que no hubo datos suficientes.

Resultados principales: 

Se incluyeron diez ECA, de los cuales cinco son nuevos en esta actualización; todas las intervenciones se realizaron de forma complementaria al tratamiento convencional y se realizaron en ámbitos de atención primaria y secundaria. Hubo 2003 participantes en las nueve intervenciones educativas y 44 participantes en el único estudio psicológico. Algunos de los estudios incluidos tuvieron deficiencias metodológicas; por ejemplo, se consideró que cuatro estudios tuvieron un alto riesgo de sesgo de detección, sesgo de desgaste u otro sesgo. Los desenlaces principales fueron la evaluación global por el participante, la reducción de la gravedad de la enfermedad (informada como SCORAD [SCORing Atopic Dermatitis] objetiva), y la mejoría en el sueño y la calidad de vida. Ningún estudio informó la evaluación global por el participante ni la mejoría en el sueño.

El estudio más grande y más consistente (n = 992) mostró una reducción significativa en la gravedad de la enfermedad y una mejoría en la calidad de vida, tanto en los grupos dirigidos por personal de enfermería como en los dirigidos por dermatólogos. Este estudio proporcionó seis sesiones educativas estandarizadas grupales adecuadas para la edad. Se registraron mejorías estadísticamente significativas en la gravedad objetiva mediante la herramienta clínica SCORAD en todos los grupos de intervención en comparación con los controles. Las mejorías en la gravedad objetiva (intervención menos ninguna intervención) por grupo etario fueron las siguientes: edad de tres meses a siete años = 4,2; intervalo de confianza (IC) del 95%: 1,7 a 6,8; edad de ocho a 12 años = 6,7; IC del 95%: 2,1 a 11,2; y edad de 13 a 18 años = 9,9; IC del 95%: 4,3 a 15,5. En tres de cinco estudios, que no se pudieron combinar debido a la heterogeneidad, la medida de la SCORAD objetiva fue estadística y significativamente mejor en el grupo de intervención en comparación con los grupos de atención habitual. Sin embargo, en todos los estudios anteriores, los límites del intervalo de confianza no exceden la diferencia mínima clínicamente importante de 8,2 para la SCORAD objetiva.

El estudio más grande midió la calidad de vida mediante el cuestionario alemán "Quality of life in parents of children with atopic dermatitis", una herramienta validada con cinco subescalas. Los padres de niños menores de siete años tuvieron mejorías significativamente mayores en el grupo de intervención en las cinco subescalas. Los padres de niños de ocho a 12 años de edad tuvieron mejorías significativamente mayores en el grupo de intervención en tres de las cinco subescalas.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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