Prostaglandina vaginal (PGE2 y PGF2a) para la inducción del trabajo de parto a término

No existen pruebas suficientes para medir la efectividad y seguridad de las prostaglandinas para modificar el cuello uterino y desencadenar el trabajo de parto.

Las prostaglandinas se producen de forma natural en el organismo, modifican el cuello uterino y desencadenan el trabajo de parto. De ser necesario, se pueden utilizar prostaglandinas sintéticas por vía vaginal en forma de comprimidos, gel, supositorios o pesarios. Existe una amplia variación en las dosis y el costo de las variadas formas de tratamiento. La revisión de los ensayos encontró que el uso de las prostaglandinas no aumentó la necesidad de cesáreas y provocó complicaciones mínimas, además de que las dosis bajas fueron tan efectivas como las dosis más altas. No hubo pruebas suficientes para comparar los diferentes tipos y se necesitan más investigaciones con respecto a la seguridad y efectividad de las prostaglandinas.

Conclusiones de los autores: 

El principal objetivo de esta revisión fue examinar la eficacia de las prostaglandinas vaginales E2 y F2a. Esto se refleja en el aumento de las tasas de parto vaginal exitoso a las 24 horas, en que no hubo un aumento en las tasas de parto operatorio y en una mejoría significativa en el cambio favorable del cuello uterino a las 24 a 48 horas.

Se necesitan investigaciones adicionales que cuantifiquen los análisis del costo de la inducción del trabajo de parto con prostaglandinas, con especial interés en los diferentes métodos de administración.

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Antecedentes: 

Las prostaglandinas se han utilizado para la inducción del trabajo de parto desde los años sesenta. Los trabajos iniciales se centraron en la prostaglandina F2a ya que la prostaglandina E2 se consideró inadecuada por varias razones. Con el desarrollo de vías alternativas de administración, se llevaron a cabo comparaciones entre varias formulaciones de prostaglandinas vaginales. La presente pertenece a una serie de revisiones de métodos de dilatación cervical e inducción del trabajo de parto mediante el uso de metodología estandarizada.

Objetivos: 

Determinar los efectos de las prostaglandinas vaginales E2 y F2a para la dilatación cervical o la inducción del trabajo de parto durante el tercer trimestre en comparación con placebo/ no tratamiento u otras prostaglandinas vaginales (excepto misoprostol) .

Estrategia de búsqueda (: 

El registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (mayo de 2003) y las referencias bibliográficas de artículos relevantes.

Criterios de selección: 

Ensayos clínicos que comparen prostaglandinas vaginales utilizadas para la dilatación cervical o la inducción del trabajo de parto durante el tercer trimestre con placebo/no tratamiento u otros métodos enumerados más adelante en una lista predefinida de métodos de inducción del trabajo de parto.

Obtención y análisis de los datos: 

Se desarrolló una estrategia para poder trabajar con el gran volumen y complejidad de los datos de los ensayos relacionados con la inducción del trabajo de parto. Esto incluyó un método de obtención de datos de dos etapas.

Resultados principales

En total, se consideraron 101 estudios: Se excluyeron 43 y se incluyeron 57 (10 039 mujeres) . Un estudio está a la espera de evaluación.

La prostaglandina vaginal E2 comparada con placebo o ningún tratamiento redujo la probabilidad de no lograr el parto vaginal a las 24 horas (18% versus 99%, riesgo relativo (RR) 0,19, intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,14 a 0,25, 2 ensayos, 384 mujeres) , no hubo pruebas de que existieran diferencias entre las tasas de operación cesárea, aunque aumentó el riesgo de hiperestimulación uterina con cambios en la frecuencia cardiaca fetal (4,6% versus RR 4,14, IC del 95%: 1,93 a 8,90, 13 ensayos, 1203 mujeres) .

La comparación de prostaglandina F2a vaginal con placebo mostró tasas similares de operación cesárea, pero fue más probable que mejorara la puntuación cervical (15% versus 60%, RR 0,25, IC del 95%: 0,13 a 0,49, 5 ensayos, 467 mujeres) y se redujo el riesgo de estimulación con oxitocina (53,9% versus 89,1%, RR 0,60, IC del 95%: 0,43 a 0,84, 11 ensayos, 1265 mujeres) con el uso de PGF2a vaginal.

No hubo datos suficientes para llegar a concusiones válidas con respecto a la comparación de PGE2 y PGF2a por vía vaginal.

El comprimido, el gel y el pesario de PGE2 parecen ser igualmente eficaces. Los regímenes de dosis menores, tal como se definen en esta revisión, parecen ser tan eficaces como los regímenes de dosis más altas.

Conclusiones de los autores

El principal objetivo de esta revisión fue examinar la eficacia de las prostaglandinas vaginales E2 y F2a. Esto se refleja en el aumento de las tasas de parto vaginal exitoso a las 24 horas, en que no hubo un aumento en las tasas de parto operatorio y en una mejoría significativa en el cambio favorable del cuello uterino a las 24 a 48 horas.

Se necesitan investigaciones adicionales que cuantifiquen los análisis del costo de la inducción del trabajo de parto con prostaglandinas, con especial interés en los diferentes métodos de administración.

Esta revisión debería citarse como:Kelly AJ, Kavanagh J, Thomas JLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

En total, se consideraron 101 estudios: Se excluyeron 43 y se incluyeron 57 (10 039 mujeres) . Un estudio está a la espera de evaluación.

La prostaglandina vaginal E2 comparada con placebo o ningún tratamiento redujo la probabilidad de no lograr el parto vaginal a las 24 horas (18% versus 99%, riesgo relativo (RR) 0,19, intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,14 a 0,25, 2 ensayos, 384 mujeres) , no hubo pruebas de que existieran diferencias entre las tasas de operación cesárea, aunque aumentó el riesgo de hiperestimulación uterina con cambios en la frecuencia cardiaca fetal (4,6% versus RR 4,14, IC del 95%: 1,93 a 8,90, 13 ensayos, 1203 mujeres) .

La comparación de prostaglandina F2a vaginal con placebo mostró tasas similares de operación cesárea, pero fue más probable que mejorara la puntuación cervical (15% versus 60%, RR 0,25, IC del 95%: 0,13 a 0,49, 5 ensayos, 467 mujeres) y se redujo el riesgo de estimulación con oxitocina (53,9% versus 89,1%, RR 0,60, IC del 95%: 0,43 a 0,84, 11 ensayos, 1265 mujeres) con el uso de PGF2a vaginal.

No hubo datos suficientes para llegar a concusiones válidas con respecto a la comparación de PGE2 y PGF2a por vía vaginal.

El comprimido, el gel y el pesario de PGE2 parecen ser igualmente eficaces. Los regímenes de dosis menores, tal como se definen en esta revisión, parecen ser tan eficaces como los regímenes de dosis más altas.

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