Intervenciones cognitivas y conductuales para niños víctimas de abuso sexual

El abuso sexual infantil es un problema social importante que afecta a un gran número de niños y jóvenes en todo el mundo. Para muchos niños, aunque no para todos, puede dar lugar a una serie de problemas psicológicos y de comportamiento, algunos de los cuales pueden continuar en la edad adulta. Es importante saber qué es lo que más puede beneficiar a los niños ya traumatizados por estos eventos. El objetivo de esta revisión fue averiguar si los enfoques cognitivo-conductuales (TCC) ayudan a reducir el impacto negativo del abuso sexual en los niños. Diez estudios, en los que participaron un total de 847 niños, cumplieron los criterios de inclusión para la revisión. La información de los estudios fue deficiente, y parece haber importantes deficiencias en la calidad de los mismos. Las pruebas sugieren que la TCC puede tener un efecto positivo en los efectos del abuso sexual de los niños, incluida la depresión, el estrés postraumático y la ansiedad, pero los resultados fueron en general modestos. Destacan las implicaciones para la práctica y la investigación.

Conclusiones de los autores: 

Las conclusiones de esta revisión actualizada permanecen iguales a los de la primera publicación. El examen confirma el potencial de la TCC para hacer frente a las consecuencias adversas del abuso sexual infantil, pero destaca las limitaciones de la base de evidencia y la necesidad de realizar ensayos con más cuidado y mejor informados.

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Antecedentes: 

A pesar de las diferencias en la forma de definirlo, hay un consenso general entre los clínicos e investigadores de que el abuso sexual de niños y adolescentes ("abuso sexual infantil") es un problema social importante en todo el mundo. Los efectos del abuso sexual se manifiestan en una amplia variedad de síntomas, entre ellos el miedo, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y diversos problemas de comportamiento externo e interno, como conductas sexuales inapropiadas. El abuso sexual infantil está asociado con un mayor riesgo de problemas psicológicos en la edad adulta. Los enfoques cognitivo-conductuales se utilizan para ayudar a los niños y a sus padres no infractores o "seguros" a controlar las secuelas del abuso sexual en la infancia. Esta revisión actualiza la primera revisión Cochrane de intervenciones de enfoques cognitivo-conductuales para niños que han sufrido abusos sexuales, que se publicó por primera vez en 2006.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia de los enfoques de terapia cognitivo-conductual (TCC) para abordar las secuelas inmediatas y a largo plazo del abuso sexual en niños y jóvenes de hasta 18 años de edad.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (2011, número 4); MEDLINE (1950 hasta noviembre, semana 3, 2011); EMBASE (1980 hasta la semana 47, 2011); CINAHL (1937 hasta el 2 de diciembre de 2011); PsycINFO (1887 hasta noviembre, semana 5, 2011); LILACS (1982 hasta el 2 de diciembre de 2011) y OpenGrey, anteriormente OpenSIGLE (1980 hasta el 2 de diciembre de 2011). Para esta actualización también se hicieron búsquedas en ClinicalTrials.gov y en la International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP).

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios o cuasialeatorios de TCC utilizada con niños y adolescentes de hasta 18 años que habían sufrido abuso sexual, en comparación con el tratamiento habitual, con o sin control de placebo.

Obtención y análisis de los datos: 

Al menos dos autores de la revisión, de forma independiente, evaluaron la elegibilidad de los títulos y resúmenes identificados en la búsqueda. Dos autores de la revisión, de forma independiente, extrajeron los datos de los estudios incluidos y los introdujeron en el software Review Manager 5. Se resumieron y presentaron los datos tanto en forma escrita como gráfica (diagramas de bosque).

Resultados principales: 

Se incluyeron 10 ensayos con 847 participantes. En todos los estudios se examinaron los programas de TCC ofrecidos a los niños o a los niños y a un padre no infractor. Los grupos de control incluían controles en lista de espera (n = 1) o el tratamiento habitual (n = 9). El tratamiento habitual fue, en su mayor parte, una psicoterapia de apoyo y no estructurada. En general, la información sobre los estudios fue deficiente. Sólo cuatro estudios se consideraron de "bajo riesgo de sesgo" con respecto a la generación de secuencia y sólo se consideró un estudio como de "bajo riesgo de sesgo" en relación con la ocultación de la asignación. Todos los estudios se consideraron de "alto riesgo de sesgo" en relación con el cegamiento de los evaluadores de resultados o del personal; la mayoría de los estudios no informaron sobre estas u otras cuestiones de sesgo. La mayoría de los estudios informaron sobre los resultados de las personas que completaron el estudio en lugar de sobre los de aquellas que fueron reclutadas.

Los principales resultados fueron la depresión, el estrés postraumático, la ansiedad y los problemas de comportamiento de los niños. Los datos sugieren que la TCC puede tener un impacto positivo en las secuelas del abuso sexual infantil, pero la mayoría de los resultados no fueron estadísticamente significativos. La evidencia más fuerte de los efectos positivos de la TCC parece estar en la reducción del TEPT y los síntomas de la ansiedad, pero incluso en estas áreas los efectos tienden a ser "moderados" en el mejor de los casos. El meta-análisis de los datos de cinco estudios sugirió una disminución promedio de 1,9 puntos en el Child Depression Inventory (Inventario de Depresión Infantil) inmediatamente después de la intervención (disminución del intervalo de confianza (IC) del 95% de 4,0 a un aumento de 0,4; I2 = 53%; valor de P para la heterogeneidad = 0,08), lo que representa un tamaño de efecto pequeño a moderado. Los datos de seis estudios arrojaron una disminución promedio de 0,44 desviaciones estándar en una variedad de escalas de trastornos por estrés postraumático en niños (IC del 95%: 0,16 a 0,73; I2 = 46%; valor P para la heterogeneidad = 0,10). Los datos de seis estudios arrojaron una disminución promedio de 0,23 desviaciones estándar en una variedad de escalas de trastornos por estrés postraumático en niños (IC del 95%: 0,3 a 0,4; I2 = 0%; valor P para la heterogeneidad = 0,84). Ningún estudio informó de eventos adversos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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