Estrategias de seguimiento para mujeres bajo tratamiento por cáncer de mama precoz

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La actualización reciente confirma que el examen físico regular y la mamografía anual son tan eficaces como los métodos más intensivos de control para detectar el cáncer de mama recidivante.

Con frecuencia se realizan exámenes de seguimiento en las mujeres después del tratamiento primario para el cáncer de mama. Esto se realiza para detectar recidivas en un estadio inicial y comenzar rápidamente con el tratamiento para las recaídas. Estas pruebas pueden incluir exámenes hepáticos, marcadores tumorales, radiografías de tórax y pruebas de sangre y función hepática. La revisión de ensayos encontró que los programas de seguimiento basados en el examen físico regular y la mamografía anual parecen ser tan eficaces como los enfoques más intensivos. Esto se midió mediante la detección de las recidivas del cáncer, la supervivencia general y la calidad de vida.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión actualizada de ECA realizados hace aproximadamente 20 años, sugiere que los programas de seguimiento basados solamente en exámenes físicos regulares y mamografías anuales son tan eficaces como los enfoques más intensivos basados en la realización de pruebas de laboratorio e instrumentales regulares, en relación con la detección oportuna de recidivas, la supervivencia general y la calidad de vida.

En un ECA la efectividad de la atención de seguimiento realizada por médicos generales entrenados, que trabajan en un ámbito de práctica organizado, fue equivalente a la efectividad de la atención de especialistas en un ámbito hospitalario en cuanto a la calidad de vida y el momento de la detección de las metástasis distantes.

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Antecedentes: 

Con frecuencia los exámenes de seguimiento en las mujeres con cáncer de mama se realizan después del tratamiento primario. Estos exámenes se usan para detectar recidivas en una fase precoz (asintomáticas).

Objetivos: 

Evaluar la efectividad de las diferentes estrategias de seguimiento de las metástasis distantes sobre la mortalidad, la morbilidad y la calidad de vida, en mujeres tratadas por cáncer de mama en estadio I, II o III.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochrane de Cáncer de Mama (Cochrane Breast Cancer Group) (14 mayo, 2004), Registro Cochrane de Ensayos Controlados (Cochrane Controlled Trials Register)(Cochrane Library, número 1, 2004), Medline (enero 1966 - mayo 2004) y EMBASE (1988 - mayo 2004). También se examinaron las referencias de los artículos recuperados.

Criterios de selección: 

Se analizaron para su inclusión todos los ensayos controlados aleatorios (ECA) que evaluaron la efectividad de diferentes estrategias de seguimiento después del tratamiento primario.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y la elegibilidad para su inclusión en la revisión. En el caso de los dos ECA que probaron la efectividad de diferentes esquemas de seguimiento, los datos se combinaron en un metanálisis con los datos de pacientes individuales. Se realizaron análisis de subgrupos según la edad, el tamaño del tumor y el estado de los ganglios linfáticos.

Resultados principales

Se incluyeron cuatro ECA con 3055 mujeres con cáncer de mama (estadio clínico I, II o III). Dos de éstos, con 2563 mujeres, compararon el seguimiento basado en visitas clínicas y mamografía con un esquema más intensivo de pruebas radiológicas y de laboratorio. Después de combinar los datos no surgieron diferencias significativas en cuanto a la supervivencia global (cociente de riesgo 0,96; intervalo de confianza del 95%: 0,80 a 1,15) o la supervivencia sin enfermedad (cociente de riesgo 0,84; intervalo de confianza del 95%: 0,71 a 1,00). En los análisis de subgrupos no se encontraron diferencias en cuanto a la supervivencia global y la supervivencia sin enfermedad , de acuerdo con la edad de la paciente, el tamaño del tumor o el estado de los ganglios linfáticos antes del tratamiento primario. En 1999 se publicaron los datos de un seguimiento de diez años realizado por Rosselli Del Turco y no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la supervivencia general.

Un ECA (296 mujeres) comparó el seguimiento realizado por un especialista en un hospital con el seguimiento realizado por médicos generales. No surgió ninguna diferencia significativa en lo que respecta al momento de la detección de la recidiva ni a la calidad de vida. La satisfacción de las pacientes fue mayor en las tratadas por médicos generales.
Un ECA (196 mujeres) comparó las visitas de seguimiento programadas de forma regular con las visitas menos frecuentes limitadas al momento de la mamografía. No se encontraron diferencias significativas en el uso provisional del teléfono y la frecuencia de las consultas al médico general.

Conclusiones de los autores

Esta revisión actualizada de ECA realizados hace aproximadamente 20 años, sugiere que los programas de seguimiento basados solamente en exámenes físicos regulares y mamografías anuales son tan eficaces como los enfoques más intensivos basados en la realización de pruebas de laboratorio e instrumentales regulares, en relación con la detección oportuna de recidivas, la supervivencia general y la calidad de vida.

En un ECA la efectividad de la atención de seguimiento realizada por médicos generales entrenados, que trabajan en un ámbito de práctica organizado, fue equivalente a la efectividad de la atención de especialistas en un ámbito hospitalario en cuanto a la calidad de vida y el momento de la detección de las metástasis distantes.

Esta revisión debería citarse como:Rojas MP, Telaro E, Russo A, Moschetti I, Coe L, Fossati R, Palli D, Roselli del Turco M, Liberati ALa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro ECA con 3055 mujeres con cáncer de mama (estadio clínico I, II o III). Dos de éstos, con 2563 mujeres, compararon el seguimiento basado en visitas clínicas y mamografía con un esquema más intensivo de pruebas radiológicas y de laboratorio. Después de combinar los datos no surgieron diferencias significativas en cuanto a la supervivencia global (cociente de riesgo 0,96; intervalo de confianza del 95%: 0,80 a 1,15) o la supervivencia sin enfermedad (cociente de riesgo 0,84; intervalo de confianza del 95%: 0,71 a 1,00). En los análisis de subgrupos no se encontraron diferencias en cuanto a la supervivencia global y la supervivencia sin enfermedad , de acuerdo con la edad de la paciente, el tamaño del tumor o el estado de los ganglios linfáticos antes del tratamiento primario. En 1999 se publicaron los datos de un seguimiento de diez años realizado por Rosselli Del Turco y no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la supervivencia general.

Un ECA (296 mujeres) comparó el seguimiento realizado por un especialista en un hospital con el seguimiento realizado por médicos generales. No surgió ninguna diferencia significativa en lo que respecta al momento de la detección de la recidiva ni a la calidad de vida. La satisfacción de las pacientes fue mayor en las tratadas por médicos generales.
Un ECA (196 mujeres) comparó las visitas de seguimiento programadas de forma regular con las visitas menos frecuentes limitadas al momento de la mamografía. No se encontraron diferencias significativas en el uso provisional del teléfono y la frecuencia de las consultas al médico general.

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