Tratamiento para la deglución para las dificultades para tragar en los supervivientes de accidente cerebrovascular que han tenido un accidente cerebrovascular reciente

Pregunta

Se deseaba evaluar la eficacia del tratamiento para la deglución en los supervivientes de un accidente cerebrovascular con disfagia (dificultad para tragar). Se buscaron tratamientos para la deglución en los sobrevivientes hasta seis meses después del accidente cerebrovascular.

Antecedentes

El accidente cerebrovascular a menudo provoca dificultades para tragar. Esto puede provocar asfixia, infecciones respiratorias, una disminución de la calidad de vida, una estancia hospitalaria más prolongada y un mayor riesgo de muerte o de ser dado de alta a un centro asistencial. El tratamiento para mejorar la deglución tiene como objetivo acelerar la recuperación de la función de deglución y reducir estos riesgos.

Características de los estudios

Ésta es una actualización de una revisión Cochrane publicada originalmente en 1999 y actualizada anteriormente en 2012. Ahora se han incluido 41 estudios (2660 participantes), y la evidencia está vigente hasta junio de 2018. El tratamiento para la deglución comprende varios tipos de tratamiento diferentes y se examinaron ocho de ellos: acupuntura (11 estudios), intervenciones conductuales (nueve estudios), tratamiento farmacológico (tres estudios), estimulación eléctrica neuromuscular (EENM; seis estudios), estimulación eléctrica faríngea (EEF; cuatro estudios), estimulación física (tres estudios), estimulación transcraneal con corriente directa (ETCD; dos estudios) y estimulación magnética transcraneal (EMT; nueve estudios).

Resultados clave

El tratamiento para la deglución no dio lugar a menos muerte o discapacidad entre los supervivientes de un accidente cerebrovascular, ni tampoco dio lugar a una deglución más segura después del tratamiento. Sin embargo, algunos tratamiento individuales para la deglución parecieron reducir la duración de la estancia hospitalaria, disminuir las posibilidades de contraer una infección respiratoria o una neumonía, o mejorar la capacidad de deglución y la recuperación de los problemas de deglución. Muchos de los tratamientos para la deglución implicaban diferentes métodos de administración, por lo que todavía no está claro qué enfoque es el más eficaz para cada tipo de tratamiento.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia generalmente fue muy baja, baja o moderada. Se necesitan estudios adicionales de alta calidad.

Conclusiones de los autores: 

Evidencia de calidad moderada y baja indica que el tratamiento para la deglución no tuvo un efecto significativo sobre los resultados de muerte o dependencia/discapacidad, mortalidad al final del ensayo o puntuación de penetración aspiración. Sin embargo, el tratamiento para la deglución puede haber reducido la duración de la estancia hospitalaria, la disfagia y las infección respiratoria, y puede haber mejorado la capacidad de deglución. No obstante, estos resultados se basan en evidencia de calidad variable, que involucra una variedad de intervenciones. Se necesitan más ensayos de alta calidad para comprobar si las intervenciones específicas son eficaces.

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Antecedentes: 

La disfagia (problemas para tragar), que es frecuente después de un accidente cerebrovascular, se asocia con un mayor riesgo de muerte o dependencia, la aparición de neumonía, una disminución de la calidad de vida y una estancia hospitalaria más prolongada. Los tratamientos proporcionados para mejorar la disfagia tienen como objetivo acelerar la recuperación de la función de deglución y reducir esos riesgos. Ésta es una actualización de una revisión publicada por primera vez en 1999 y actualizada en 2012.

Objetivos: 

Evaluar los efectos del tratamiento para la deglución sobre la muerte o la dependencia entre los supervivientes de un accidente cerebrovascular con disfagia en los seis meses siguientes a su aparición.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Accidentes Cerebrales Vasculares (Cochrane Stroke Group) (26 de junio de 2018), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (CENTRAL); 2018, número 6) en la Cochrane Library (búsqueda del 26 de junio de 2018), MEDLINE (26 de junio de 2018), Embase (26 de junio de 2018), el Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature (CINAHL) (26 de junio de 2018), Web of Science Core Collection (26 de junio de 2018), SpeechBITE (28 de junio de 2016), ClinicalTrials.Gov (26 de junio de 2018), y la World Health Organization International Clinical Trials Registry Platform (26 de junio de 2018). También se realizaron búsquedas en Google Scholar (7 de junio de 2018) y en las listas de referencias de los ensayos y artículos de revisión pertinentes.

Criterios de selección: 

Se intentó incluir los ensayos controlados aleatorizados (ECA) de intervenciones para pacientes con disfagia y accidente cerebrovascular reciente (en el transcurso de seis meses).

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión aplicaron de forma independiente los criterios de inclusión, extrajeron los datos, evaluaron el riesgo de sesgo, utilizaron el enfoque GRADE para evaluar la calidad de la evidencia y resolvieron los desacuerdos mediante discusión con el tercer autor de la revisión (PB). Se utilizaron modelos de efectos aleatorios para calcular los odds ratios (OR), las diferencias de medias (DM) y las diferencias de medias estandarizadas (DME), y se proporcionaron los intervalos de confianza (IC) del 95% para cada uno.

El resultado primario fue el resultado funcional, definido como la muerte o la dependencia (o la muerte o la discapacidad), al final del ensayo. Los resultados secundarios fueron la mortalidad al final del ensayo, la duración de la estancia hospitalaria, la proporción de participantes con disfagia al final del ensayo, la capacidad de deglución, la puntuación de penetración aspiración o la neumonía, el tiempo de tránsito faríngeo, la institucionalización y la nutrición.

Resultados principales: 

Se añadieron 27 nuevos estudios (1777 participantes) a esta actualización para incluir un total de 41 ensayos (2660 participantes).

Se evaluó la eficacia del tratamiento para la deglución en general y en subgrupos por tipo de intervención: acupuntura (11 estudios), intervenciones conductuales (nueve estudios), tratamiento farmacológico (tres estudios), estimulación eléctrica neuromuscular (EENM; seis estudios), estimulación eléctrica faríngea (EEF; cuatro estudios), estimulación física (tres estudios), estimulación transcraneal con corriente directa (ETCD; dos estudios) y estimulación magnética transcraneal (EMT; nueve estudios).

El tratamiento para la deglución no tuvo efectos sobre el resultado primario (muerte o dependencia/discapacidad al final del ensayo) según los datos de un ensayo (dos conjuntos de datos) (OR 1,05; IC del 95%: 0,63 a 1,75; 306 participantes; dos estudios; I² = 0%; p = 0,86; evidencia de calidad moderada). El tratamiento para la deglución no tuvo efectos sobre la mortalidad al final del ensayo (OR 1,00; IC del 95%: 0,66 a 1,52; 766 participantes; 14 estudios; I² = 6%; p = 0,99; evidencia de calidad moderada). La tratamiento para la deglución probablemente redujo la duración de la estancia hospitalaria (DM -2,9; IC del 95%: -5,65 a -0,15; 577 participantes; ocho estudios; I² = 11%; p = 0,04; evidencia de calidad moderada). Los investigadores no encontraron evidencia de un efecto de subgrupo sobre la base de la prueba de las diferencias de subgrupo (p = 0,54). El tratamiento para la deglución puede haber reducido la proporción de participantes con disfagia al final del ensayo (OR 0,42; IC del 95%: 0,32 a 0,55; 1487 participantes; 23 estudios; I² = 0%; p = 0,00001; evidencia de calidad baja). Los resultados de los ensayos no muestran evidencia de un efecto de subgrupo sobre la base de la prueba de las diferencias de subgrupo (p = 0,91). El tratamiento para la deglución puede mejorar la capacidad de deglución (DME -0,66; IC del 95%: -1,01 a -0,32; 1173 participantes; 26 estudios; I² = 86%; p = 0,0002; evidencia de calidad muy baja). No se encontró evidencia de un efecto de subgrupo sobre la base de la prueba de las diferencias de subgrupo (p = 0,09). Se observó una heterogeneidad de moderada a significativa entre los ensayos de estas intervenciones. El tratamiento para la deglución no redujo la puntuación de penetración aspiración (es decir, no redujo la aspiración radiológica) (DME -0,37; IC del 95%: -0,74 a -0,00; 303 participantes; 11 estudios; I² = 46%; p = 0,05; evidencia de calidad baja). El tratamiento para la deglución puede reducir la incidencia de infección respiratoria o neumonía (OR 0,36; IC del 95%: 0,16 a 0,78; 618 participantes; nueve estudios; I² = 59%; p = 0,009; evidencia de calidad muy baja).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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