¿Cuál es la efectividad de las pruebas en el lugar de atención para detectar las infecciones por Schistosoma en personas que viven en áreas no endémicas?

La esquistosomiasis, también conocida como bilharzia, es una enfermedad parasitaria común en zonas tropicales y subtropicales. Las pruebas en el lugar de atención y las pruebas con tiras reactivas de orina son más rápidas y más fáciles de usar que la microscopía. Se calculó la efectividad de estas pruebas en el lugar de atención para detectar infecciones por esquistosomiasis en comparación con microscopía.

Se realizaron búsquedas de los estudios publicados en cualquier idioma hasta el 30 de junio de 2014 y se consideró el riesgo del estudio en cuanto a la provisión de resultados sesgados.

¿Qué dicen los resultados?

Se incluyeron 90 estudios con casi 200 000 personas; 88 de los mismos se realizaron en África en ámbitos rurales. El diseño y la realización de los estudios se informaron de manera deficiente teniendo en cuenta las expectativas actuales. Basado en el modelo estadístico, se encontró que:

• Entre las tiras de orina para detectar esquistosomiasis urinaria, las tiras para detectar sangre fueron mejores que las que detectan proteínas o glóbulos blancos (sensibilidad y especificidad para detectar sangre 75% y 87%; para las proteínas 61% y 82%; y para los glóbulos blancos 58% y 61%, respectivamente).
• Para la esquistosomiasis urinaria, el rendimiento de la prueba del antígeno parasitario fue peor (sensibilidad 39% y especificidad 78%) que el de las tiras de orina para la detección de sangre.
• Para la esquistosomiasis intestinal, la prueba de orina del antígeno parasitario, detectó muchas infecciones identificadas con microscopía aunque presentó errores al detectar de forma equivocada a muchas personas no infectadas como enfermas (sensibilidad 89% y especificidad 55%).

¿Cuáles son las consecuencias del uso de estas pruebas?

Si se considera a 1000 personas, de las cuales 410 tienen esquistosomiasis urinaria en la prueba de microscopía, la tira de detección de sangre en la orina clasificaría de forma errónea a 77 personas no infectadas como infectadas que, por lo tanto, podrían recibir un tratamiento innecesario; y clasificaría de forma equivocada a 102 personas infectadas como no infectadas que, por lo tanto, podrían no recibir tratamiento.

Si se considera a 1000 personas, de las cuales 360 tienen esquistosomiasis intestinal en la prueba de microscopía, luego la prueba del antígeno clasificaría de forma errónea a 288 personas no infectadas como infectadas. Estas personas pueden recibir tratamiento innecesario. Esta prueba también clasificaría de forma equivocada a 40 personas infectadas como no infectadas que, por lo tanto, podrían no recibir tratamiento.

Conclusión de la revisión

Para la esquistosomiasis urinaria, la tira de orina para detectar sangre da lugar a que se omita a algunas personas infectadas y al diagnóstico de la enfermedad en algunas personas no infectadas, aunque es mejor que las pruebas de proteínas o de glóbulos blancos. La prueba del antígeno parasitario no es exacta.

Para la esquistosomiasis intestinal, la prueba de orina del antígeno parasitario puede clasificar de forma equivocada a muchas personas no infectadas como infectadas.

Conclusiones de los autores: 

Entre las pruebas evaluadas para la infección por S. haematobium, la microhematuria detectó correctamente proporciones más grandes de infecciones y no infecciones identificadas con microscopía.

La prueba POC del ACC para el S. mansoni detecta una proporción muy grande de las infecciones identificadas con microscopía, aunque clasifica de forma errónea a una gran parte de los negativos en microscopía como positivos en las zonas endémicas con una prevalencia moderada a alta de infección. Esto quizás se deba a que la prueba es potencialmente más sensible que la microscopía.

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Antecedentes: 

Las pruebas en el lugar de atención (POC, por sus siglas en inglés) para diagnosticar esquistosomiasis incluyen pruebas basadas en la detección de antígenos circulantes y pruebas con tiras reactivas de orina. Si tuvieran una exactitud de diagnóstico suficiente podrían reemplazar la microscopía convencional, ya que proporcionan una respuesta más rápida y son más fáciles de usar.

Objetivos: 

Resumir la exactitud de diagnóstico de: a) las pruebas con tira reactiva de orina para detectar infección activa por Schistosoma haematobium, con microscopía como estándar de referencia; y b) las pruebas de antígenos circulantes para detectar infección activa por Schistosoma en regiones geográficas endémicas de Schistosoma mansoni o S. haematobium o ambos, con microscopía como el estándar de referencia.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en las bases de datos electrónicas MEDLINE, EMBASE, BIOSIS, MEDION y en Health Technology Assessment (HTA) sin restricciones de idioma hasta 30 junio 2014.

Criterios de selección: 

Se incluyeron estudios que usaron la microscopía como el estándar de referencia: para el S. haematobium, la microscopía de la orina se preparó con filtración, centrifugación o métodos de sedimentación; y para el S. mansoni, la microscopía de las heces con frotis espeso de Kato-Katz. Se incluyeron sólo los estudios de participantes que residen en las zonas endémicas.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores extrajeron los datos de forma independiente, evaluaron la calidad de los datos mediante QUADAS-2 y realizaron el metanálisis cuando fue apropiado. Mediante la variabilidad de los umbrales de la prueba, se utilizó el modelo resumido jerárquico de las características operativas del receptor (HSROC, por sus siglas en inglés) para todas las pruebas aptas (excepto la POC del antígeno catódico circulante [ACC] para el S. mansoni, para el que el modelo de dos variables de efectos aleatorios fue más apropiado). Se investigó la heterogeneidad y se realizaron comparaciones indirectas cuando los datos eran suficientes. Los resultados para la sensibilidad y la especificidad se presentan como porcentajes con intervalos de confianza (IC) del 95%.

Resultados principales: 

Se incluyeron 90 estudios; 88 de zonas rurales de África. La prevalencia mediana de la infección por S. haematobium fue del 41% (rango de 1% a 89%) y del 36% para el S. mansoni (rango de 8% a 95%). El diseño y la realización del estudio se presentaron de forma deficiente al tener en cuenta los estándares actuales.

Pruebas para el S. haematobium

Pruebas con tiras reactivas de orina versus microscopía

En comparación con la microscopía, la detección de microhematuria en las tiras de la prueba tuvo una sensibilidad y una especificidad más alta (sensibilidad del 75%, IC del 95%: 71% a 79%; especificidad del 87%, IC del 95%: 84% a 90%; 74 estudios, 102 447 participantes). Para la proteinuria, la sensibilidad fue del 61% y la especificidad del 82% (82 113 participantes); y para la leucocituria, la sensibilidad fue del 58% y la especificidad del 61% (1532 participantes). Sin embargo, no se encontraron diferencias en la exactitud general de la prueba entre las tiras reactivas de orina para la microhematuria y la proteinuria al comparar poblaciones separadas (p = 0,25), o al realizar comparaciones directas en los mismos individuos (estudios pareados; P = 0,21).

Cuando las pruebas se evaluaron en comparación con el estándar de referencia de calidad más alta (al analizar muestras múltiples), la sensibilidad fue levemente inferior para la microhematuria (71% versus 75%) y para la proteinuria (49% versus 61%). La especificidad de estas pruebas fue equivalente.

Prueba de antígenos

En comparación con la microscopía, la prueba del ACC mostró una heterogeneidad considerable; el cálculo de la sensibilidad metanalítica fue de 39%, IC del 95%: 6% a 73%; especificidad 78%; IC del 95%: 55% a 100% (cuatro estudios, 901 participantes).

Pruebas para el S. mansoni

En comparación con la microscopía, los cálculos metanalíticos de la prueba del ACC para detectar el S. mansoni en un único umbral de trazado positivo fueron: sensibilidad 89% (IC del 95%: 86% a 92%); y especificidad 55% (IC del 95%: 46% a 65%; 15 estudios, 6091 participantes). En comparación con un estándar de referencia de calidad más alta, los resultados de la sensibilidad fueron equivalentes (89% versus 88%) aunque la especificidad fue mayor (66% versus 55%). Para la prueba del ACC, la sensibilidad varió de un 47% a un 94%, y la especificidad de un 8% a un 100% (4 estudios, 1583 participantes).

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