Terapia cognitivo-conductual versus otras terapias psicosociales para la esquizofrenia

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es un tratamiento de conversación mencionado por primera vez en 1952, pero solamente se recomendó como tratamiento habitual en 2002. La TCC estimula a los pacientes a tratar abiertamente sus creencias, emociones y experiencias con un terapeuta (individualmente o en un grupo), así como a participar en la evaluación de sus síntomas, angustia emocional y conducta. Se considera que dicha discusión ayuda a desarrollar formas de desafiar, afrontar y tratar los pensamientos perjudiciales y las conductas problemáticas. Los pacientes con esquizofrenia pueden tener dificultades en la concentración, la atención y la motivación. También puede estar reducida la capacidad para pensar, sentir placer, conversar abiertamente y actuar. Lo anterior provoca que hacer amigos, vivir de forma independiente y encontrar empleo sea difícil. La idea de la TCC es ayudar a los pacientes con estos problemas proporcionándoles estrategias de afrontamiento del "mundo real" y herramientas para la solución de problemas.

Se sabe relativamente poco acerca de los efectos de la TCC en comparación con otras terapias psicológicas o de conversación (como terapia de apoyo, terapia psicoeducacional, terapia grupal, terapia de relajación y terapia familiar) para ayudar a los pacientes con esquizofrenia. Esta revisión encontró que con frecuencia los estudios de investigación en esta área se realizaron a pequeña escala y con calidad limitada. La mayoría de los terapeutas (65%) cumplió con la norma de la revisión de estar calificado (pero esta norma no fue un hallazgo absoluto porque la mayoría de los estudios no consideró el adiestramiento apropiado ni la calificación de los terapeutas).

En lo principal no se encontraron diferencias en la efectividad general entre la TCC y otras terapias de conversación. Las recurrencias (pacientes con esquizofrenia que se enfermaron nuevamente) y el reingreso hospitalario (necesidad de regresar al hospital) no se redujeron. La TCC no mejoró el estado mental en comparación con otras terapias de conversación y la TCC no fue mejor ni peor para controlar los síntomas de la esquizofrenia, ambos aspectos con respecto a tratar los síntomas positivos (como escuchar voces o ver cosas) y los síntomas negativos (no sentir emociones, inactividad que provoca aumento de peso).

No se encontraron diferencias para el abandono temprano del estudio ni en la continuación del tratamiento a favor de la TCC en comparación con otras terapias, aunque el número general de pacientes que abandonó temprano el estudio fue relativamente bajo en comparación con los ensayos farmacológicos, lo que significa que la TCC y otras terapias de conversación pueden mejorar la retención y ayudar a que los pacientes con esquizofrenia continúen con el tratamiento. No se observaron ventajas de la TCC con respecto a la mortalidad por causas naturales o suicidio, afrontamiento de la ansiedad, aumento de la autoestima, desarrollo de la comprensión o ayuda para controlar la ira o conductas problemáticas como la violencia. Pocos estudios informaron el efecto que tuvo la TCC sobre la calidad de vida y en el desarrollo de mejores habilidades sociales o laborales.

Sin embargo, la revisión indica que la TCC podría tener alguna ventaja a más largo plazo para controlar las emociones y los sentimientos angustiantes. Algunos resultados iniciales indicaron que la TCC puede tener mayores efectos beneficiosos en los pacientes con depresión al controlar los síntomas.

Este resumen en términos sencillos ha sido redactado por el usuario Benjamin Gray, Service User and Service User Expert,

Rethink Mental Illness. Correo electrónico: ben.gray@rethink.org.

Conclusiones de los autores: 

Las pruebas basadas en ensayos no indican ventajas claras y convincentes de la terapia cognitivo-conductual sobre otras terapias (en ocasiones mucho menos complejas) en los pacientes con esquizofrenia.

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Antecedentes: 

Actualmente la terapia cognitivo-conductual (TCC) es un tratamiento recomendado para los pacientes con esquizofrenia. Este enfoque ayuda a vincular la angustia y la conducta problemática del paciente para determinar patrones de pensamiento.

Objetivos: 

Examinar los efectos de la TCC en los pacientes con esquizofrenia en comparación con otras terapias psicológicas.

Estrategia de búsqueda: 

Se buscó en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Esquizofrenia (Cochrane Schizophrenia Group) (marzo de 2010) que se basa en búsquedas regulares en CINAHL, EMBASE, MEDLINE y PsycINFO. Se examinaron todas las referencias de los artículos seleccionados para identificar otros ensayos relevantes y, cuando fue pertinente, se estableció contacto con los autores.

Criterios de selección: 

Todos los ensayos controlados aleatorios relevantes (ECA) de TCC en pacientes con enfermedades similares a la esquizofrenia.

Obtención y análisis de los datos: 

Los estudios se seleccionaron de manera confiable y se evaluó su calidad metodológica. Dos revisores extrajeron los datos de forma independiente. Para los datos dicotómicos se utilizó un análisis por intención de tratar y se presentan los datos continuos con una tasa de respuesta del 65%. De ser posible, para los resultados dicotómicos se calculó el cociente de riesgos (CR) con intervalos de confianza (IC) del 95%, junto con el número necesario a tratar / dañar.

Resultados principales: 

Treinta y un artículos describieron 20 ensayos. En general, los ensayos fueron pequeños y de calidad limitada. Cuando la TCC se comparó con otras terapias psicosociales no se encontraron diferencias en resultados relevantes para los efectos y eventos adversos (dos ECA; n = 202; CR de mortalidad 0,57; IC: 0,12 a 2,60). La recurrencia no se redujo en cualquier período de tiempo (cinco ECA; n = 183; CR a largo plazo 0,91; IC: 0,63 a 1,32) ni el reingreso hospitalario (cinco ECA; n = 294; CR a más largo plazo 0,86; IC: 0,62 a 1,21). Diversas medidas del estado mental global no lograron mostrar diferencias (cuatro ECA; n = 244; CR de ningún cambio importante en el estado mental 0,84; IC: 0,64 a 1,09). Medidas más específicas del estado mental no lograron mostrar efectos diferenciales en los síntomas positivos o negativos de la esquizofrenia, pero pueden haber algunos efectos a más largo plazo en los síntomas afectivos (dos ECA; n = 105; diferencia de medias [DM] Beck Depression Inventory [BDI] -6,21; IC: -10,81 a -1,61). Pocos ensayos informaron sobre el funcionamiento social o la calidad de vida. Los resultados no favorecieron de forma convincente a alguna de las intervenciones (dos ECA; n = 103; DM Social Functioning Scale [SFS] 1,32; IC: -4,90 a 7,54; n = 37; DM EuroQOL -1,86; IC: -19,20 a 15,48). En el resultado abandono temprano del estudio no se encontraron ventajas significativas cuando la TCC se comparó con terapias control no activas (cuatro ECA; n = 433; CR 0,88; IC: 0,63 a 1,23) o terapias activas (seis ECA; n = 339; CR 0,75; IC: 0,40 a 1,43)

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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