Ecografía y pruebas de función hepática para el diagnóstico de las piedras del conducto biliar común

Antecedentes

La bilis, producida en el hígado y almacenada temporalmente en la vesícula biliar, se libera en el intestino delgado con la ingesta de alimentos grasos. El colédoco es el conducto a través del que la bilis fluye del hígado a la vesícula biliar, y de allí al intestino delgado. Las piedras del conducto biliar común (cálculos del colédoco), a menudo formadas en la vesícula biliar antes de migrar al conducto biliar, pueden obstruir el flujo de la bilis lo que puede dar lugar a ictericia (coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos, y orina oscura), infección del conducto biliar (colangitis) e inflamación del páncreas (pancreatitis), que pueden ser mortales. Para el diagnóstico de los cálculos del colédoco se pueden realizar diversas pruebas diagnósticas. Según la disponibilidad de recursos, estos cálculos se extraen por endoscopia (el procedimiento habitual) o se pueden extraer como parte del procedimiento para extraer la vesícula biliar (es importante extraer la vesícula biliar ya que puede continuar la formación de cálculos en la vesícula biliar y causar problemas recurrentes). Se utilizan pruebas no invasivas como la ecografía (uso de ondas sonoras de mayor alcance que el audible para diferenciar los tejidos en función de la forma en que reflejan las ondas sonoras) y marcadores sanguíneos de obstrucción del flujo biliar, como la bilirrubina sérica y la fosfatasa alcalina sérica, para identificar a las personas con alto riesgo de tener cálculos en el conducto biliar común. El uso de pruebas no invasivas significa que solo las personas con alto riesgo pueden ser sometidas a más pruebas. Se revisó la evidencia de la exactitud de la ecografía y las pruebas de función hepática para la detección de los cálculos del conducto biliar común. La evidencia está actualizada hasta septiembre de 2012.

Características de los estudios

Se identificaron cinco estudios con 523 participantes que informaban la exactitud de la prueba diagnóstica de la ecografía. Uno de estos estudios con 262 participantes también informó acerca de la exactitud diagnóstica de la bilirrubina sérica y la fosfatasa alcalina sérica. Todos los estudios incluyeron personas con síntomas. Un estudio incluyó solo a participantes que no habían sido sometidos anteriormente a una colecistectomía (extracción de la vesícula biliar). Esta información no estaba disponible a partir de los estudios restantes.

Resultados clave

A partir de una sensibilidad promedio del 73% para la ecografía, se esperaría detectar como promedio 73 de 100 pacientes con cálculos del colédoco, mientras que en los 27 pacientes restantes no se detectarán y no recibirán tratamiento apropiado. El número promedio de pacientes con cálculos del colédoco detectados con el uso de la ecografía puede variar entre 44 y 90 de 100 pacientes. A partir de la especificidad promedio del 91% para la ecografía se esperaría que una media de 91 de cada 100 personas sin cálculos del colédoco se identificarían como que no presentan cálculos del colédoco; nueve de 100 serían falsos positivos y no recibirían el tratamiento apropiado. El número promedio de falsos positivos podría variar entre cinco y 16 de 100 personas.

La evidencia de un estudio indicaron que el uso de un nivel de fosfatasa alcalina sérica superior a 125 unidades para distinguir entre las personas que tienen y las que no tienen cálculos en los conductos biliares comunes daba una mejor precisión diagnóstica que el uso de un nivel dos veces superior al límite normal (que suele oscilar entre 0 y 40). El estudio también mostró una mayor exactitud para la fosfatasa alcalina sérica en comparación con la bilirrubina sérica.

La sensibilidad de la fosfatasa alcalina sérica en el corte de 125 unidades era del 92%, lo que significa que se detectaría a 92 de cada 100 personas con cálculos en el conducto biliar común, pero se pasaría por alto a 8 de cada 100 personas. El número detectado podría variar entre 74 y 99 de 100 personas. A partir de la especificidad del 79%, 79 de cada 100 personas sin cálculos del colédoco se identificarán correctamente como que no presentan cálculos del colédoco, mientras que las 21 personas restantes serán falsos positivos. El número de falsos positivos podría variar entre 16 y 26 de 100 personas. Esto sugiere que la realización de más pruebas no invasivas puede ser útil para diagnosticar cálculos en el conducto biliar común antes de utilizar pruebas invasivas.

Calidad de la evidencia

Todos los estudios fueron de baja calidad metodológica, lo que puede desacreditar la validez de los hallazgos.

Investigación futura

Son necesarios estudios adicionales de alta calidad metodológica.

Conclusiones de los autores: 

Muchas personas podrían tener cálculos del colédoco a pesar de presentar un resultado negativo en la ecografía o las pruebas de función hepática. Es posible que dichos pacientes tengan que ser sometidos a nuevas pruebas de otras modalidades cuando la sospecha clínica de cálculos del colédoco es muy alta debido a los síntomas. También es posible obtener resultados falsos positivos y se recomienda realizar más pruebas no invasivas para confirmar los cálculos del conducto biliar común a fin de evitar los riesgos de las pruebas invasivas.

Cabe señalar que estos resultados se basaron en pocos estudios de baja calidad metodológica y los resultados para la ecografía variaron considerablemente de un estudio a otro. Por lo tanto, los resultados deben ser interpretados con cautela. Se necesitan estudios adicionales de calidad metodológica alta para determinar la exactitud diagnóstica de la ecografía y las pruebas de función hepática para el diagnóstico de los cálculos del colédoco.

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Antecedentes: 

La ecografía y las pruebas de función hepática (bilirrubina y fosfatasa alcalina séricas) son pruebas de detección utilizadas para el diagnóstico de los cálculos del colédoco en pacientes con sospecha de cálculos del colédoco. No hay ninguna revisión sistemática de la exactitud diagnóstica de la ecografía y las pruebas de función hepática.

Objetivos: 

Determinar y comparar la exactitud de la ecografía versus las pruebas de función hepática para el diagnóstico de los cálculos del colédoco.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en MEDLINE, EMBASE, Science Citation Index Expanded, BIOSIS y Clinicaltrials.gov hasta septiembre 2012. Se realizaron búsquedas en las referencias de los estudios incluidos para identificar estudios adicionales y de revisiones sistemáticas identificadas a partir de diversas bases de datos(Database of Abstracts of Reviews of Effects, Health Technology Assessment, Medion, and ARIF (Aggressive Research Intelligence Facility)). Los estudios no se limitaron según el idioma ni el estado de publicación, ni si los datos se recopilaron de manera prospectiva o retrospectiva.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los estudios que presentaron el número de verdaderos positivos, falsos positivos, falsos negativos y verdaderos negativos para la ecografía, la bilirrubina sérica o la fosfatasa alcalina sérica. Solamente se aceptaron los estudios que confirmaron la presencia de cálculos del colédoco mediante la extracción de los cálculos (independientemente de si este procedimiento se realizó con métodos quirúrgicos o endoscópicos) para un resultado positivo de la prueba, y la ausencia de cálculos del colédoco mediante la exploración quirúrgica o endoscópica negativas del colédoco, o el seguimiento sin síntomas durante al menos seis meses para un resultado negativo de la prueba, según el estándar de referencia en los pacientes con sospecha de cálculos del colédoco. con o sin síntomas y complicaciones de los cálculos del colédoco, con o sin tratamiento previo de los cálculos del colédoco; y antes o después de la colecistectomía. Al menos dos autores revisaron los resúmenes y seleccionaron los estudios para la inclusión de forma independiente.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores recopilaron de forma independiente los datos de cada estudio. Cuando fue posible un metanálisis, se utilizó el modelo de dos variables para resumir la sensibilidad y la especificidad.

Resultados principales: 

Cinco estudios con 523 participantes informaron la exactitud diagnóstica de la ecografía. Un estudio (262 participantes) comparó la exactitud de la ecografía con la de la bilirrubina sérica y la fosfatasa alcalina sérica en los mismos participantes. Todos los estudios incluyeron personas con síntomas. Un estudio incluyó solo participantes sin colecistectomía previa, pero esta información no estaba disponible en los estudios restantes. Todos los estudios eran de calidad metodológica deficiente. La sensibilidad de la ecografía varió entre 0,32 y 1,00 y la especificidad varió entre 0,77 y 0,97. la sensibilidad resumida fue 0,73 (IC del 95%: 0,44 a 0,90) y la especificidad resumida fue 0,91 (IC del 95%: 0,84 a 0,95). Para una probabilidad mediana previa a la prueba para detectar cálculos del colédoco de 0,408; las probabilidades posteriores a la prueba (IC del 95%) asociadas con resultados positivos de la ecografía fueron de 0,85 (IC del 95%: 0,75 a 0,91) y los resultados negativos de la ecografía fueron de 0,17 (IC del 95%: 0,08 a 0,33).

El único estudio informó sobre la exactitud diagnóstica de las pruebas de función hepática en dos puntos de corte para la bilirrubina (más de 22,23 μmol/L y más del doble del límite normal) y dos puntos de corte para la fosfatasa alcalina (más de 125 UI/L y más del doble del límite normal). En ese estudio también evaluó la ecografía e informó de mayores sensibilidades por parte de la bilirrubina y la fosfatasa alcalina en ambos límites, pero las especificidades de los marcadores fueron mayores sólo en el corte de más del doble del límite normal. La sensibilidad de la ecografía fue de 0,32 (IC del 95%: 0,15 a 0,54), la bilirrubina (corte superior a 22,23 μmol/L) fue de 0,84 (IC del 95%: 0,64 a 0,95) y la fosfatasa alcalina (corte superior a 125 UI/L) fue de 0,92 (IC del 95%: 0,74 a 0,99). La especificidad de la ecografía fue de 0,95 (IC del 95%: 0,91 a 0,97), la bilirrubina (corte superior a 22,23 μmol/L) fue de 0,91 (IC del 95%: 0,86 a 0,94) y la fosfatasa alcalina (corte superior a 125 UI/L) fue de 0,79 (IC del 95%: 0,74 a 0,84). Ningún estudio informó acerca de la exactitud diagnóstica de combinación de bilirrubina sérica y fosfatasa alcalina sérica, ni de combinaciones con ecografía.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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